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4 min
EL HOMBRE DE LA CRESTA BLANCA
Suspense |
16.02.20
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Sinopsis

Conviene juzgar todas estas cosas con una justa medida a la vista de lo útil y lo inútil. Pues usamos algunas veces del bien como de un mal, y, al revés, del mal como de un bien”

 Epicuro, Carta a Meneceo.

 

Aquella tarde de julio cuando lo vi salir del auto por primera vez en el parqueadero del edificio, mis ojos posaron la mirada en aquella rareza que había en su cabello. Desde entonces lo apode, “El hombre de la cresta blanca”.

Yo era nuevo en el puesto, por lo que sólo tenía tenues conocimientos acerca de los inquilinos de los diferentes apartamentos. Calixto, el viejo y antiguo vigilante, a quien reemplazaría desde entonces me había dado las instrucciones necesarias de lo que debía y no debía hacer mientras estuviera como vigilante y recepcionista del edificio La Calle del Comercio aquí en la ciudad de Montería.

El viejo Calixto me había hablado grosso modo de este hombre, y sobre todo me advirtió entre otras cosas que por nada del mundo le fuera a mirar su lunar de pelo blanco, pues a él le colerizaba que lo hiciesen. Pero cuando a uno le prohíben alguna cosa, es más fuerte el deseo de incumplir aquello para así saber la razón de la prohibición ¿o me equivoco?

En ese mismo día de mi capacitación conocí a todos los del lugar menos a Máximo Carvajal, “El hombre de la cresta blanca”, ya que él se encontraba fuera de la ciudad y no regresaría sino hasta la próxima semana, pero para cuando eso sucediera ya no iba a estar el viejo Calixto para que me dijera: “ese es Máximo Carvajal el de la 303”, como lo había hecho con cada una de los que ahí vivían; no, con él iba a ser diferente. Ahora me tocaba hacerlo por mi propia cuenta y la única pista que tenía para reconocerlo era su lunar blanco en el cabello; según eso, no podía haber dos personas iguales viviendo en el mismo edificio y mucho menos con las mismas características.

Tanta era la intriga que tenía por conocerlo que no veía la hora en que regresara de su viaje, hasta que por fin ese día llegó, antes de sucediera el encuentro tuve un presentimiento que algo malo iba a ocurrirme, en eso bajaba la señora del servicio del apartamento 206 a quien le comenté lo que me estaba ocurriendo; ella me dijo que el mal me estaba acechando; luego me regalo una oración. Hasta ese entonces no creía en esas cosas del bien y del mal, del cielo o del infierno, de ángeles que luchan con demonios, todas esas cosas las tenía en un segundo plano, para mí eran trivialidades, hasta que me ocurrió esa experiencia luego de verle el lunar de pelo blanco que tenía aquel hombre en su melena.

El hombre bajó sigilosamente del auto, vestía de pantalón, zapatos y camisa guayabera blanca; tenía sus ojos profundos y cercados por una mancha oscura, su mirada me produjo pavor. En ese preciso momento mis ojos con rebeldía posaron la mirada en lo que con tanto fervor me prometieron no mirar; cuando lo hice sentí que mi cuerpo ardía en una gran sartén de aceite hirviendo; me vi en el mismísimo infierno. No obstante, aquel hombre me extiende su mano huesuda y me dice: – “caballero, soy el inquilino de la 203, ¿será que me podría facilitar las llaves?” – él me seguía preguntando pero yo estaba estupefacto ante él, la señora del servicio de la 206 escuchó lo que pasaba y bajó hasta la recepción, tomó  mi mano y me dijo algo referido a la “Sangre de Cristo”, en ese instante dejé de experimentar aquella sensación paranormal.

Como pude le entregué las llaves a aquel misterioso hombre sin mirarlo al rostro. Según la señora, Máximo Carvajal es un brujo muy poderoso de la ciudad y, me agregó que si quería seguir en el puesto debía irme acostumbrando a ese tipo de sensaciones, pero no pude regresar más a ese puesto, pues todos los días sentía que este hombre estaba cerca de mí, tratando de que le observara el lunar de pelo blanco que tenía en su cabello.

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KARLOZ MAGNUS es el seudónimo utilizado por Carlos Mario Mesa Mejía, quien nació el 26 de agosto de 1986 en Montería-Córdoba, Colombia. Estudió sus estudios escolares en la Normal Superior de Montería, luego estudió un pre-grado en Licenciatura en Educación Básica Humanidades Lengua Castellana en la Universidad de Córdoba - Colombia y después de esto realizó con la Fundación Universitaria Católica del Norte sus estudios de Maestría en Educación. Actualmente se desempeña como Tutor Docente y a escribir un poco de literatura en sus tiempos libres.

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