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2 min
El intruso
Varios |
05.05.07
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Sinopsis

Sentía hace dos cuadras una presencia que le seguía, una especie de sombra acechadora que respiraba sólo para seguirle en las últimas cuadras, cuando abandonaba a todo amigo en el bus. Ya iban 4 días que no podía volver en paz a su confortable casa (desde esa noche, en la soledad de una fiesta que había acabado mal), había probado de todo, bajarse un paradero antes (o después), caminar varios minutos más para variar su recorrido, pero hasta la vez en que un colega le fue a dejar se sintió observado en los pocos pasos que le llevaron a su puerta. De a poco se hacía constante su preocupación, y este individuo, porque no sabía cómo llamarlo, se iba colando en las ahora recurrentes pesadillas, sentía su fría mirada, y ese momento de tensión cuando a veces se acercaba lentamente a su espalda paso tras paso ... ya iba un mes de persecución.
      Ese día, emocionado, tenía la certeza de haber encontrado el método para esquivar a su persecutor,
regresaba más tranquilo, la espalda por fin derecha, el caminar fluido y seguro. Estaba seguro de que Él se alimentaba de su miedo, de la adrenalina pasaba a su torrente sanguíneo, entonces razonó lógicamente, sin miedo, no habría razón para que le siguieran. Entró a su edificio radiante, con una sonrisa que últimamente ni se atrevía a esbozar: No había sentido nada, relajado, como no había estado en un tiempo que a él le parecía años, se entregó al dulce licor de la libertad, leyendo hasta tarde (en las últimas semanas ni a prender la luz se atrevía) y resolviendo todos los puzzles que se habían ido acumulando encima del mesón.
A la mañana siguiente despertó y salió a dar una vuelta para disfrutar de las, ahora libres de peligro, calles. Avanzando por una callejuela, repentinamente sintió frío u las cosas parecieron volverse más oscuras a su alrededor y ahí estaba, como esperándolo, por primera vez de frente.
      Un sacerdote, que encontró su rígido cuerpo un rato después, apretó los labios, y negando dijo – Redención hijo, redención!      

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