cerrar

Esta web utiliza cookies

En nuestras webs utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar tu accesibilidad, personalizar y analizar tu navegación, y mostrarte publicidad, incluidos anuncios basados en tus intereses. Si continuas navegando, entenderemos que aceptas su uso. Si deseas más información, puedes acceder a la Política de Cookies y a las Condiciones de Uso y Política de Privacidad.

6 min
El joven panadero
Reflexiones |
25.09.13
  • 4
  • 2
  • 3060
Sinopsis

Un misterioso joven llega a una ciudad desconocida, donde conoce a un panadero y ambos aprenderán una valiosa lección.

Esta posiblemente te parezca una historia peculiar... de hecho confieso que tiene algo de inusual. Sin embargo tiene un toque bien sencillo, incluso mágico.

Todo empezó una mañana... abrí mi panadería tal y como había hecho siempre, exactamente a las 5:45 de la mañana. Podía percibir el olor inconfundible del pan moreno horneado sobre  aquel amasijo de hierros que se elevaba sobre unos gruesos leños. Me pasaba horas trabajando, mirando y contorneando aquellos panes, mientras se cocían al horno a fuego lento. Aquella mañana hubiera sido otra laboriosa mañana rutinaria, amena, sí pero insulsa al fin y al cabo. Hasta que cuando había terminado de elaborar el último de mis pequeñines de harina y avena una mano firme llamó a mi puerta.

-¡Un cliente!- Pensé inocente. Pero no, no era una agradable señora que quería comprar uno de mis panes. Tampoco un hombre que buscaba acompañamiento para la cecina y la copa de vino. ¡Era un muchacho!

Nunca lo había visto por la ciudad, pues no era muy grande y nos conocíamos todos. Además estábamos bastante apartados, casi aislados si no fuera por la tierra de playa que conducía hasta las aguas cristalinas que atraían de vez en cuando a marineros extraviados a repostar sus barcos y conseguir suministros para sus camaradas.

Un muchacho de pelo rubio, joven, pecoso y con mirada noble. Sus vestimentas me decían que no tenía dinero y tal vez quisiera buscar compasión en mi desgastado corazón para que le diese unas migajas de pan de centeno y algo para acompañar.

-¿Vienes a comprar muchacho?- Pregunté de forma amable aunque confieso que con algo de recelo.

Fue entonces cuando me miró directamente a los ojos y me dijo:

-Señor...¡quiero ser panadero!, ¡por favor, enséñeme!

Reconozco que mi sorpresa fue mayúscula y en un principio le hubiese cerrado la puerta en las narices pero algo en sus ojos me hizo darme cuenta de que aquel muchacho no era corriente, no se si fue su forma de mirarme, la expresión en sus ojos o tal vez la hostenidad que rebosaban sus palabras...el caso es que no pude negarme y le dije que sí pero no sin antes entablar una calurosa conversación con él.

-Bien hijo, no se de donde has salido pero me tienes intrigado. Ahora bien, empecemos por tu nombre...¿Cómo te llamas?- pregunté con curiosidad.

-Mi nombre es...- Se que me dijo su nombre pero sinceramente no me acuerdo.-

-Muy bien y ahora dime por qué quieres ser panadero. Es un oficio laborioso, requiere dedicación, esfuerzo y sacrificio. No se...te veo muy joven y los chavales de tu edad suelen andar pensando en otras cosas.

-Por favor no me juzgue por mi aspecto. De verdad que quiero aprender... trabajaré duro. Si usted me dice que no puedo ser panadero lo entenderé pero...si realmente ve que soy capaz entonces no debe privarse de enseñarme.

-Está bien, está bien. No se por qué pero veo honestidad en ti. Te enseñaré el oficio y veremos de que estás hecho, me vendrá bien algo de ayuda con la preparación de la masa y el encendido de la lumbre.

Fue aquella mañana cuando cerramos nuestro pequeño trato, yo lo acogí como si fuese mi propio hijo. Le di comida, un techo bajo el que poder dormir y un cariño que sólo un padre podría darle a su hijo. Día tras día vi como se daba su mejor esfuerzo, pero aquellas masas carecían de forma, más bien invitaban a no probar bocado de aquello que pudiese salir de semejante creación. A menudo lo miraba con cierta consternación y le corregía. Él sin embargo no daba la mayor señal de desánimo hasta que un día me puse serio con él y le pregunté:

-¿Por qué lo sigues haciendo? , no es que me moleste tu compañía, todo lo contrario. Durante estos tres ciclos que llevas aquí eres para mi como si fueras mi propio hijo, no me importa que no sepas hacer panes, porque veo en ti el coraje y la determinación que hacen falta para este oficio sin embargo siento decirte que careces de la habilidad que se requiere a pesar de que en estos tres ciclos, durante soles y lunas me he volcado contigo en este mi oficio.

-¡Por eso mismo lo hago!- Me respondió de forma repentina.- Podría jugar al futbol como el resto de chicos de mi edad o tal vez podría cortar madera como tantos otros hombres de por aquí. Pero ser panadero...es algo más que eso.

Fue en ese preciso instante cuando me dejó boqueabierto.

-La elaboración de una hogaza de pan requiere de habilidad, pero sobre todo paciencia y amor. Es algo que tú haces con tus propias manos y puedes compartir con los demás. No todas las hogazas de pan saben igual aunque estén hechas por las mismas manos, es necesario darle ese sentimiento, la recompensa de que una madre le da pan a sus hijos para el desayuno porque tú estás desde el alba hasta el ocaso horneando el pan de la ciudad. Eso es lo que yo quiero, el sacrificio pero sobre todo la recompensa.

-Ya...pero tienes que entender que no todos estamos destinados a hacer las mismas cosas.- Le dije de forma apaciguadora.

-Pero sin embargo todos podemos aprender de ellas.- Me replicó el muchacho algo contrariado.

Y fue aquí entonces cuando me dijo unas palabras que no olvidaré para el resto de mis días:

-Al fin y al cabo hacer panes y escribir no es tan distinto... pues ambas profesiones requieren disciplina y constancia. Una está hecha para llenar el estómago de aquel que pasa hambre, la otra está hecha llenar el vacío de los corazones de la gente. Ambas requieren de paciencia y son muy gratificantes. Me dijeron que jamás llegaría a ser buen panadero y por eso mismo decidí aprender. He fracaso cientos de veces y por eso mismo se...que ya sólo puedo hacerlo de una forma. ¡La correcta!.

Y así fue...compartimos no más de un año juntos y con mucho coraje y diligencia llegó a ser un excelente panadero. Y cuando por fin lo había logrado se marchó, me dejó un gran vacío en mi interior, como si hubiese perdido al hijo que nunca tuve pero comprendí que se había marchado para seguir aprendiendo.

Valora
y comenta
Valora este relato:

Quedan 0 caracteres

Es necesario que valores antes de comentar
Comentarios
Valoraciones
Otros relatos del autor
  • Cuento con moraleja, curiosa la comparación de oficios. Sin duda para cualquier cometido se necesita empeño, luego a unos les cuesta más y a otros menos, pero todos somos peculiares.
    La voz del narrador está bien lograda y lleva cómodamente al lector por las distintas etapas de la relación con el aprendiz. Lo que hace extraña a la historia, un misterio que no se desvela, es la anormal sabiduría del joven, más propia de un veterano sobrado de experiencias, que de alguien que empieza en la vida. Saludos.
  • Una triste historia que nos habla no de los detalles sino del mensaje que a menudo intentan transmitir. Grandes o pequeños, fugaces o para toda la vida...los símbolos de amor.

    Un joven conoce en un sueño a mujer misteriosa y este se siente extrañamente atraído hacia ella. Sin saber muy bien si es cosa de su imaginación o no, se plantea algunos interrogantes ¿Quién es esa chica? y ¿Cómo llegar hasta ella?

    Un misterioso joven llega a una ciudad desconocida, donde conoce a un panadero y ambos aprenderán una valiosa lección.

    Una vida normal y sencilla, sin apenas contacto con nadie, tan sólo su trabajo, hasta que un día encuentra una nota que no le dejará indiferente...

    Reflexión sobre el estado anímico de las personas, ¿por qué nos auto-limitamos cuando no hay nada que impida cumplir nuestras expectativas?

    La historia de como un hombre fue destruido por su peor enemigo...él mismo.

    El primer caso del detective John Tayler. Un doble homicidio en un hotel de Nueva York, una llamada misteriosa y una serie de enigmas que tendrá que ir resolviendo y le irán guiando hasta el final de su aventura.

    Es un breve relato a modo de reflexión, donde se deja ver los sentimientos tan fuertes y lazos que podemos tener con una persona, cuando sentimos verdadero amor por ella.

  • 8
  • 4.58
  • -

Amante de las nuevas tecnologías y las telecomunicacones mi gran pasión es escribir aunque por desgracia no dedique cuanto quisiera todo el tiempo que este humilde arte requiere.

Tienda

Cuatro minutos

Jesús Fernández (Lázaro)

€2.99 EUR

La otra cara de la supervivencia

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

El secreto de las letras

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

Chupito de orujo

Mayka Ponce

€2.99 EUR

La Vida Misma

Teodoro Bama, Joene, L.J. Salamanca, Ender, Poyatos y Miranda

€4.95 EUR

Cien años de sobriedad

Álvaro del Valle (Poyatos)

€2.99 EUR

Sin respiración

AndreSinSiesta, Zenon, Stavros, Venerdi

€3.95 EUR

De frikimonstruos y cuentoschinos

Teodoro Bama

€2.99 EUR

Vampiros, licántropos y otras esencias misteriosas

Lore y Ender

€2.99 EUR

En tardes de café

David Loreiro (Lore) y Adrián Durá (Novato)

€2.99 EUR

Grandes Relatos en Español

Bécquer, Zorrilla, Emilia Pardo Bazán, Galdós y otros.

€4.95 EUR
Creación Colectiva
Hay 17 historias abiertas
Relatos construidos entre varios autores. ¡Continúa tú con el relato colectivo!
Encuesta
Rellena nuestra encuesta