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2 min
El ladrón de tiempos.
Varios |
08.03.20
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Sinopsis

Con el tiempo he preferido los relatos que destaquen preferiblemente el interior de cada personaje más que sus vivencias en sí, ya que creo que ese es un mundo tan grande como intensas las historias, creando la pregunta eterna ¿realidad o ficción?

Los vecinos lo llamaban el hombre tranquilo, los compañeros de trabajo “el sin sangre”.

Si te lo encontrabas en la caja para comprar en el supermercado sabias simplemente que tardarías bastante en salir de allí; hay lo vemos sacando las cosas del carro con parsimonia, metiéndolas con igual lentitud en las bolsas, demorándose preguntando a la cajera un sinfín de cosas y todo ello mirando el reloj de vez en cuando, y una vez acabado sonreía el muy……….. Como riéndose de los demás.

En su trabajo funcionario de hacienda en atención al público era más desesperante aun; atendía a cada persona dedicando el tiempo que necesitaba y más pidiendo cada papel, revisándolos varias veces y si tenía que citar al atendido otro día requiriéndole un documento que había olvidado etc., no podía dejar que en la comisura de los labios se entreviese una pequeña sonrisa, y por supuesto mirando atentamente el reloj que tenía frente a él y apuntando de vez en cuando una serie de números en su pequeña libreta que siempre llevaba encima.

Cada noche después de cenar cogía la libreta y sumaba las columnas; 2 horas * 10= 20 horas, hoy había sido un día productivo.

Los años pasaban y a nadie se le escapaba que aquel hombre no cesaba en su rutina, pero a la vez se conservaba igual que había 20 años.

Su secreto; en un viaje a Nepal conoció a un brujo que le hizo un conjuro como el pidió pero diciéndole: no puedo darte más tiempo de vida, pero puedo concederte el don de robárselo a los demás y multiplicarlo por diez.

Cinco minutos en la compra, dos en el bus, treinta en el servicio, hora y media en el trabajo, otros veinte en el gimnasio, etc.; cada día era diferente, cada día productivo, y sobre todo cada día pertenecía igual, pues su objetivo era al menos sacar una media de 24 horas para permanecer joven eternamente, lo que ahora tenía que ver era como cambiar de vida y de trabajo pues ya todos empezaban a sospechar que su eterna juventud no se debía a la alimentación y el deporte como el les hacia creer.

 

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  • Me encantó la historia. Cada cual lo termina como y cuando quiere. A mí, particularmente, me gustaría terminarlo en: "cada día productivo, y sobre todo cada día pertenecía igual, pues su objetivo era al menos sacar una media de 24 horas para permanecer joven eternamente". Que el lector lo termine... Pero el escritor eres tú, y a mí, la historia me encantó.
    Sinceramente me ha encantado esta historia. Pero mira que casualidad, que hacde un tiempo que yo también escribí un relato largo sobre el papel, también de un sujeto que de pequeño enferma, lo llevan al Nepal, y allí le dan un medicamento que nunca envejece. Pero en mi relato este sujeto va pasando etapas políticas. Es una crítica sobre los chaqueteros.
    Buena historia. Me ha gustado
    Pensé que era alguien que simplemente tenía su ritmo, pero robar el tiempo a los demás... muy ingenioso, Cometa. Un saludo a pares.
    Todo el cuento lleva un buen ritmo hasta esta parte del cierre: "lo que ahora tenía que ver era como cambiar de vida y de trabajo pues ya todos empezaban a sospechar que su eterna juventud no se debía a la alimentación y el deporte como el les hacia creer." Hay que revisarlo y corregirlo.
  • A veces no es suficiente una persona para escribir y leer.

    A veces no es suficiente una persona para escribir y leer.

    A veces no es suficiente una persona para escribir y leer.

    A veces no es suficiente una persona para escribir y leer.

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    A veces no es suficiente una persona para escribir y leer.

    A veces no es suficiente una persona para escribir y leer.

    Con el tiempo he preferido los relatos que destaquen preferiblemente el interior de cada personaje más que sus vivencias en sí, ya que creo que ese es un mundo tan grande como intensas las historias, creando la pregunta eterna ¿realidad o ficción?

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