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6 min
EL MEJOR DE MIS LOGROS
Ciencia Ficción |
10.01.19
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Sinopsis

Una historia de aquellos logros que parecen tener un impacto en la sociedad, pero que a veces, o muchas veces, no logra satisfacernos del todo. Pues he aquí las discordancia entre lo que es éxito y lo que no. A través de un viaje temporal que llevara a notar lo que realmente es importante y luchar por obtenerlo.

He decidido apartarme del sentimiento que tanto agobio me causó. Así que decidí sacar de mí la parte que a mi consideración, considero obsoleta e inútil. Mi corazón.
El raciocinio pensamiento del insensible es el mejor de todos dones que jamás me pudiera otorgar. Sin mucha derivación, puedo concluir que al día de hoy, a diez años de remover cualquier sensación, me he convertido en la absoluta definición de la eficacia.
De entre las increíbles modificaciones que he logrado a la comunidad, y sin querer alardear, son de los avances más majestuosos de toda la historia; entre ellos se encuentran: La creación de la velocidad warp sin la necesidad de estaciones externas, La transferencia de materiales a distancias planetarias, a un paso de lograrlo con organismos complejos debo de agregar. Y por supuesto quien no podría olvidar mis avances en las áreas matemáticas, como lo fue el descubrimiento de la ecuación de la creación de universos y mi teorema que demuestra el bucle cíclico temporal. Aunque mis novelas deben ser consideras éxitos, prefiero no considerarlas, puesto que las hallo algo banales y superficiales, que solo logré al estar en una semana de ocio.
Y después de llegar a ser el más exitoso, uno de los más ricos del universo conocido, entonces… ¿por qué aún me siento vacio?
A consideración de mis más allegados colaboradores, indagué en las múltiples variables matemáticas conocidas, pero sin mayor resultado solo encontré el significado de la vida. Hurgué en la filosofía como un viejo amigo me aconsejó, pero solo conseguí asentar el mejor sistema moral. Y como última opción, llegué donde todos los desesperados van, a la religión. Sin mayor éxito, pues unifiqué todas las ideologías teológicas.
Así que cuál era el paradero de mi desapego, mi vacío existencial que no concluía. Y en la vasta infinitud de los pensamientos de alguien al borde del abismo, miré en lo más profundo, solo para encontrarme con la verdad oculta por mí mismo. Y fue entonces que pronuncié “mi corazón”.
Enterrado en las cavernas de mi hogar, con cientos de puertas como protección, e impenetrables códigos de acceso. Volví a ver a mi rojizo aliado. En un pequeño contendor que abrí al final de una larga pausa que sirvió de preámbulo. Todavía con aquella abertura causada por una vieja herida, una que jamás sanó ni lo hará.
De entre mis incontables conocimientos, uno escapaba, justo el único que realmente necesitaba. Fue entonces que me embarqué en un viaje, que solo un desesperado podría lograr. Atravesando las incontables estrellas y gastando una enorme cantidad de dinero, logré arribar a mi tan anhelado destino.
Con el mejor mecánico de corazones. Ahora retirado, haría una excepción por mí, el genio de una sola generación.
Sin mucho aguardo, reviso mi aparato dañado, sorprendido por el enorme daño y aún más, puesto que seguía en una sola pieza. No había mucho que decir, era algo sin reparo. Al menos no por las manos externas. Simplemente me dejó devastado.
La locura me absorbió, la obstinación fue mi salvación. Mi deber de lograr preservarme me condujo a la única solución viable. Otros diez años pasaron. Pero solo un logro alcancé en este lapso.
El mismo mecánico me lo advirtió el día que observó mi corazón, el dijo “Nadie debe remover su corazón, la locura aguarda para todo aquel que lo haga”. La locura ya había llegado a mí y no se iría jamás.
Me subí a la máquina del tiempo, aquella que había construido tras años de trabajo. Aquella que me llevaría al único lugar de salvación de este loco desahuciado.
Y entonces ¿A dónde iría? ¿Al momento de nuestra creación? En esos años donde los humanos nos crearon a su imagen y semejanza, al igual que sus dioses antiguos. No, ahí no: ¿Cuándo nos pusieron esta terrible maldición que aún nos agobia? Los sentimientos no son el verdadero error, soy yo que no supo cómo usarlos. ¿Y entonces? Iré a tiempos no tan lejanos. Cuando la conocí
Ella me dejó por un modelo más nuevo. Me proclamó su amor y al siguiente día me abandonó. Para después ir a los brazos de alguien más. Mi dolor se expandió por toda la consciencia y erradicó cualquier rastro de lógica. No podía existir junto a él, sin ella, sin nosotros.
Y así fue como navegué entre la cuarta dimensión, flotando entre lo que fue y lo que será. Pudiendo manipular las variaciones para acomodar el pasado y alterar el futuro. Con una sola regla. Jamás abandonar la nave, pues quedaría atrapado en mi cuerpo de antaño, condenado a revivir mi vida una vez más.
Al final, estaba ella, y yo a su lado. Nos conocimos, nos enamoramos y nos separamos. Una y otra vez vi nuestra destrucción, buscando una mejor opción, variando el destino mismo a mi voluntad. Pero en cada ramificación causada, algo imprevisto pasaba, ella siempre se alejaba.
Mi lógica perfecta fue nada. Así que en mi último rastro de razón, decidí lanzarme al mismo tiempo, al pasado para transformarme en uno mismo con mi yo pasado.
Fue el día que me dejó, ese instante en que me esclareció su carencia de sentimientos por mí. Pero justo antes de decirme adiós, yo le dije algo más. Algo que no pertenecía a mi consciencia: “No eres todo. No lo comprendía en ese entonces, pero ahora sí. Lo entiendo. Quiero decirte que no fue tu culpa dejar de quererme, aunque si fue tu culpa todo lo demás. Te amo y tal vez siempre lo haré, pero las probabilidades indican que encontraré a alguien más y después de este terrible error, seguro será alguien mejor”.
Sin más que agregar, me alejé de ahí con una sonrisa. A los pocos momentos empecé a escuchar un extraño latido. Mi corazón estaba en su punto más rojizo latiendo de nuevo, aún con una gran herida, pero menos profunda se veía. Aunque por un pequeño instante lo dude, al final opté  por regresar mi corazón a su lugar.
Yo quería compartir mi eternidad con ella, pero al parecer solo lo deseaba yo. Mi corazón no me dejó ver mi lógica y mi lógica no me dejaba ver mis sentimientos.
Así fue como volví al principio, sin máquinas del tiempo, sin eficiencia perpetua y sin dinero infinito. ¿Qué podía hacer? No lo sé. Tal vez solo descansar y esperar. Me pregunto ¿En este tiempo dónde vivía?

 

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  • Bienvenido a la web y gracias por compartir tu texto. Saludos.
  • Una historia de aquellos logros que parecen tener un impacto en la sociedad, pero que a veces, o muchas veces, no logra satisfacernos del todo. Pues he aquí las discordancia entre lo que es éxito y lo que no. A través de un viaje temporal que llevara a notar lo que realmente es importante y luchar por obtenerlo.

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