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9 min
El Mesías de Zalmeyak – Capitulo 10
Ciencia Ficción |
09.06.14
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Sinopsis

El reencuentro con el pasado

   La bella dama humana descendió del teleférico algo impaciente. Observaba a todos lados. Se podría decir que se encontraba algo nerviosa. Se dirigió presurosa a los jardines del restaurante incrustado dentro de la gran montaña nevada de la quinta burbuja. Algunos robots se le acercaron tratando de ofrecerle algún servicio, pero ella paso indiferente. Era muy hermosa y no podía pasar desapercibida. Incluso no era ajena a la mirada de los seres no humanos. Sus trancos largos relucían sus altas piernas cubiertas de una prenda celeste muy reluciente. Parecía ir vestida en una especie de buzo. Y su blanco rostro solo era adornado por unos lentes plomizos. Ubico la banqueta con la marca que le habían indicado. Tomo asiento y dirigió su mirada hacia las cumbres gemelas a la derecha de su posición. Transcurrió algunos minutos sumida en el silencio.
 
– Me alegra saber que estas bien – Se escucho una fuerte voz por su detrás.
La humana no giro. Se mantuvo con la mirada de frente. Pasaron algunos segundos y en su rostro empezaron a surcar algunas lagrimas. Mijoel presuroso tomo asiento a su derecha. Tenia la cabeza cubierta con una especie de capucha. Y mantenía la mirada hacia el paisaje.
– Se que debe sorprenderte saber que estoy vivo – sonrió
Ella giro intentando pronunciar su nombre...tras unos segundos, el giro hacia ella.
– Si...soy yo. Mijoel – recalco. Y se quedo observándola por un par de minutos.
– Yo pensé que tu... – intentaba decir la dama
– ¿Que habría muerto en alguna prisión?
– Solo supe que...
– Que me enviaron hacia una prisión en un rincón de alguna galaxia
– Mijoel... – pronuncio ella. Pero a duras penas porque sus labios querían acompañar el son de las lagrimas

   Mijoel ayudo a retirar muy despacio sus anteojos. Ahí estaba su bello rostro. Su mirada inmediatamente se dirigió hacia abajo. Tenia vergüenza o temor. Entonces sucedió algo inesperado para ambos. Ella sin pensarlo se dirigió al pecho de Mijoel. El correspondió abrazándola. Acaricio con cariño su largo cabello. Apoyo su rostro sobre la cabeza de la mujer. Y así dejaron que transcurrieran algunos minutos.

– Mijoel, perdóname por todo lo que sucedió – imploro la dama
– Siempre pensé que te odiaría con toda mi alma. Que lo primero que te diría hoy, seria lo mucho que te aborrecía – suspiro – Pero sabes, no puedo. Quiero pero no puedo hacerlo
– Siempre fuiste un buen hombre Mijoel. En cambio yo...
– Lo pasado ya fue escrito en nuestras vidas – interrumpió – Solo nuestro señor es el que impartirá justicia en nuestros destinos

   Luego con mas confianza se enfrascaron en una amena conversación. Tratando de ponerse al día de todo lo referente a Vladimir. Ahora su hijo era un jovencito de 11 años. Sano, delgado, apuesto y muy estudioso. Mijoel disfrutaba mucho saber las anécdotas de su hijo. Lo imaginaba correr a su lado. Tal vez caminando en el domo de Daniel junto a Iskah y a Mayra. La madre le enseño unos videos donde se mostraba a Vladimir en diferentes edades. Le advirtió claro que el niño amaba a su actual padre. Eran inseparables, incluso podría asegurar que lo amaba mas que a su misma madre. A Mijoel no le importo, solo observo con cariño aquellas imágenes. Poder verlo fue un regalo invaluable para su alma.

– El sabe que su padre...
– Sabe que murió como héroe en una batalla lejana – le recalco ella
– ¿Tu le contaste eso?
– Fue su padre...es decir
– Entiendo – recalco Mijoel
– Créeme cuando te digo que el lo quiero mucho – suspiro ella – Tanto como para no contarle lo que sucedió realmente. Con el único fin de no hacerle algún daño. ¿Porque viniste aquí Mijoel? ¿Como supiste que estábamos en este planeta?
– Fue nuestro Dios que me ha otorgado el privilegio de esta casualidad
– Presiento que no me dices la verdad
– Ahora trabajo para un millonario Brekoniano. Por eso puedo darme estos gustos. Solo estaré unos días
– Nosotros también. Mi esposo asistirá a una convención de empresarios. Y no quise quedarme sola en casa. Ya que Vladimir vendría si o si con el. Pues aproveche la oportunidad.
– ¿Y cuando partes?
– La próxima semana. Jueves o viernes creo.

Bebieron unos cafés. Se sonrieron mutuamente y se despidieron.
– ¿Volveré a verte? – pregunto ella
– A donde iré después no se me permitirá volver al mundo de los humanos
– ¿Ni para saber de Vladimir?
– Ahora se que tu lo cuidaras con mucho mas amor que antes
– Tiene tu mirada Mijoel. Es imposible no pensar en ti cuando lo veo
– Este donde este siempre orare por ustedes
Se dieron un fuerte abrazo y se dirigieron en diferentes sentidos.

   Por la noche en el calor de la lujosa habitación junto a una amplia chimenea. Holazar observaba a Mijoel tomar una taza de café. Pero su amigo humano era otro. Estaba ido. Su imaginación parecía estar en otro planeta. Quizás en Zalmeyak. O Quizás en otra galaxia.

– Pasa Holazar, no te quedes allí observándome como si fuese alguna bestia rara de algún zoológico
– Lo siento, solo no quise interrumpir
– Vamos, toma asiento – lo invito Mijoel
Así lo hizo Holazar
– ¿Que sucede amigo? – Pregunto el Brekoniano
– Nada, solo pienso que se acerca el día de partir
– ¿Los has visto verdad?
Tras un largo sorbo de su taza
– Si
– Pero habíamos quedado en que yo me haría cargo de ellos – le recrimino Holazar
– Lo se
– Sabia que no podrías con esto. Y ahora que haremos?. Esto cambia nuestros planes
– No tienen porque cambiarse – dijo Mijoel
– ¿Pero que crees Mijoel? – dejo el sillón Holazar para dirigirse hacia el bar – Sabes que ella se lo contara a su esposo. Sospecharan que sucede algo raro. ¿Que cosa crees, que no se preguntaran que justo en esta ocasión ha resucitado un muerto?. Y por consiguiente el se lo dirá a sus lideres. Todo se...
– Es cierto – interrumpió Mijoel – para mañana todo podría venirse abajo
– No puedes tirar a la borda todo lo que hemos trabajado al milímetro – le volvió a recriminar Holazar
– Partiremos hoy, en unas horas – dijo muy serenamente Mijoel
– ¿Que? – se sorprendió Holazar
– Ya esta todo preparado. Hay un transporte que te conducirá al hangar central donde una nave te esta esperando
– ¿Pero que dices? aun falta tres días para que se active el dispositivo nuclear.
– Yo me quedare. Haré que el plan continúe
– Pero Mijoel. Crees que el esposo se quedara con los brazos cruzados tres días. Sospechara que algo sucede.
– De eso me encargo yo – le dijo con la mirada seria – confía en mi por favor Holazar
– Habíamos quedado que partiríamos horas antes del estallido – insistió Holazar
– Te repito que yo me encargare que todo continúe igual como lo habíamos planeado

   Tras una media hora. Ambos se dirigían por el ascensor 34 hacia el piso 88. Guardaban silencio. Sus miradas eran frías. Llevaban en sus hombros unas mochilas metálicas. Al lado derecho del ascensor iban dos Herpodks(1), Quienes sonreían de ver a un humano y aun Brekoniano tan serios.

   Caminaron sin detenerse hacia el pabellón oriental. Tras unos minutos se detuvieron frente a la habitación 337. El timbre automático resonó tras la detección automática de sus presencias. Luego la puerta crema se torno transparente. El rostro de susto y de sorpresa se dibujaba marcadamente en la madre de Vladimir.

– ¿Que haces aquí? – Pregunto a duras penas
– Por favor abre la puerta – le pidió sublimemente Mijoel. Mientras Holazar observaba a todos lados
– Sabes que no puedo – empezó a lagrimear – mi esposo llegara en cualquier momento
– Lo se. Vengo a ayudarte a ti, a Vladimir...y a tu esposo
Ella se quedo observándolo. No sabia que decirle
– No vengo hacerles daño. Te doy mi palabra ante Dios todopoderoso que no es así. Confía en mi, por favor

Tras unos segundos la puerta se abrió. Ambos pasaron
– No prepares tus maletas. Solo abrígate muy bien e igualmente hazlo con Vladimir
– ¿Que dices Mijoel? – seguía sorprendida
– No tenemos mucho tiempo. Tienes que salir de este planeta
– No puedo dejar a mi esposo
– El ira tras de ti...conmigo
– ¿Porque?
– No puedo explicarte nada ahora. Te pido otra vez que confíes en mi. Hazlo por Vladimir y por tu esposo

   Media hora después el padrastro de Vladimir ingresaba a su departamento. Pero le llamo la atención el humo que emanaba una taza de café. Nadie de su familia tomaba café. Se extraño. Dudo. Llamo a su esposa. Esta no respondía desde la habitación. Llamo a Vladimir y el silencio siguió gobernando el ambiente. No atinaba que hacer. Respiro hondo. Se armo de valor y desenfundo su arma.

– ¿Hay alguien allí? – pregunto dirigiéndose a la habitación matrimonial
– ¿No recuerdas la taza de café? – se escucho una voz que provenía de la habitación

   ¿Quien era el extraño? ¿Que había sucedido con su familia?. Quito el seguro de su arma
– ¿Quien eres?
– La ultima vez que nos vimos me ofreciste una taza de café. Sin azúcar e inalcanzable porque tenia las manos atadas
– ¡No puede ser! – exclamo aturdido, sorprendido. La desesperación se apodero del humano – ¿Tu?...pero tu estas...
– ¿Muerto? – sonrió Mijoel presentándose ante el – Entonces he resucitado

(1) Raza de seres obesos con una gran trompa por nariz. Su piel tiene el color morado y tienen una gran estatura. Aproximadamente 2.30 metros

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