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11 min
El Mesías de Zalmeyak – Capitulo 12
Ciencia Ficción |
15.07.14
  • 4
  • 2
  • 2027
Sinopsis

Fin de la misión

   La primera ronda de rutina fue burlada. Los guardias personales de James se conformaron con ver su imagen por el transmisor de la puerta principal. Saludaron y se retiraron hacia los pasillos.

- No sé, que es lo que estén tramando exactamente, pero no podrán salir de los hangares del centro de despegues - dijo James
- Es cierto - sonrió Holazar - Saldremos con tu autorización. Tu familia nos acompañara. No te preocupes
- No podrán llegar y atentar contra las sagradas autoridades - volvió a recriminar James
- De eso nos encargamos nosotros - replico Holazar - tu no os preocupéis

   James giro hacia donde estaba sentado Mijoel. Se le notaba algo ausente. Consternado. Ido.

- Y tú no dices nada - le dijo James que seguía atado a una silla

   Mijoel siguió guardando silencio. Solo respondió con una mirada intentando mostrar algo de amargura

- Se cómo te sientes - sonrió James - ¿Viste el código del planeta al que me asignaron?
- Si ...
- Entonces entenderás que...
- No entiendo nada - refunfuño Mijoel
- Quieres alegrarte en algo Mijoel?
- No deseo conversar contigo - contesto algo molesto
- Pues lo sabrás. Porque estoy seguro que tu secta intentara ir a "recomponer las cosas"
- ¿Que dices?
- Si, no trates de ocultar lo que nosotros ya sabemos - sonrió - Ustedes también tienen un programa igual que el nuestro. Buscan modificar los caminos que trazamos en nuestra evangelización
- Por eso...
- Si, por eso es que nosotros volvemos a intervenir al mismo planeta. Asegurándonos que vuestros mesías sean eliminados. Esto es la verdadera guerra santa Mijoel. Y nosotros la estamos ganando

   Mijoel dejo la barra del bar intentando ir sobre el prisionero. Pero otra vez Holazar intervino. Lo tomo serenamente del hombro. El capitán entendió y tomo asiento en el sofá frente a James. Lo miro con amargura.

- También supe que tú irías a ese planeta. Que te asignaron recomponer las cosas allá. Como veras nuestro servicio de inteligencia es de lo mejor.
- Yo no elimino Mesías. Nosotros reinsertamos el verdadero concepto de vivir en paz y en armonía con el prójimo.
- Eso no importa ya. Solamente entiende que no podía dejar que te conviertas en nuevo mesías de tu secta
- Ahora entiendo todo mucho mejor
- Así es Mijoel, aquello podría haber hecho que Vladimir y mi esposa fuesen contigo a una estación en la galaxia del planeta. No podía permitirlo. Aún estaba fresco el recuerdo tuyo en ellos
- Pero yo pensé que me habían...
- No sabes muchas cosas Mijoel

   Mijoel intento ponerse de pie otra vez

- Por favor Mijoel - insistió Holazar - Lo necesitamos para salir del planeta
- Es que yo...
- Imagino por lo poco que se, que debes querer explotar de rabia golpeando a este humano. Pero no es el momento. Terminando la misión podrán arreglar sus cosas. Primero está la misión Mijoel
- Ahora entiendes porque no puedes ser un cristiano de nuestra sociedad - sonrió James - Permites que un Brekonniano influya en ti - empezó a dar carcajadas
Holazar giro rápidamente dándole una sonora bofetada al prisionero - Lo siento Mijoel - dijo dirigiéndose al capitán
- ¡Maldito Brekonniano! te pudrir.... - Mijoel cayó sobre él, amordazándolo otra vez

Minutos después

- ¿Podrás solo? - pregunto Holazar
- No te preocupes, ve y parte con la nave. Yo saldré a la hora convenida - dijo Mijoel
- Bien, entonces nos acoplaremos a la hora y en la coordenada convenida
- Así será...amigo

   Se abrazaron y se desearon suerte. Holazar se adelantaría en la nave llevando a la mujer y al pequeño Vladimir. James había sido obligado a enviar un mensaje a sus superiores informando de la partida de su familia por razones estrictamente privadas.

   La guardia de las ocho de la mañana se acercó como lo hacía cada día. James saludo también igual que cada mañana y solicito el retiro de los mismos por el resto del día. Tras unos minutos ambos caminaban por los pasillos que conducían al salón de los ascensores. Ingresaron al primero disponible. Se dirigían al piso 14. Allí había una plataforma con una gran alberca. Mijoel le solicito dirigirse hacia donde reposaban bajo una sombrilla El Director del Gobierno y dos de sus ministros. Se tenía que obviar cualquier sospecha. Mientras tanto él se dirigiría a los vestidores. No a cambiarse precisamente. Pactaron encontrarse en los ascensores en 20 minutos.

   Mijoel llego a la puerta del ascensor 47 transcurrido el tiempo pactado. Espero unos minutos. James aun no daba señales de vida. Le había recalcado que a las 9 en punto partirían en una nave. Empezó a preocuparse. No podía haberse echado para atrás. Si amaba tanto a su mujer y a Vladimir no podría traicionarlo.

   Cinco minutos después por fin llego James. Pero no lo hizo solo. Se acercó rodeado de cinco guardias que inmediatamente sometieron a Mijoel. Lo trasladaron inmediatamente a un ambiente cerrado para no llamar la atención del público.

- Ahora, dime exactamente en qué parte del vestidor colocaste el dispositivo nuclear - sonrió James, ahora claro muy soberbio y seguro
- Me invitas una taza de café... - sonrió sarcásticamente Mijoel

   De pronto uno de los guardias golpeo al capitán con un fuerte puñete en el ojo izquierdo arrojándolo contra la pared tras de él. Otro sin perder tiempo atornillo uno de sus brazos aplicándole una llave para obligarlo a hablar

- No estoy bromeando Mijoel - recalco James - Te daré solo una oportunidad más.  Si no me lo dices...
- Que...harás... - pronuncio a duras penas Mijoel
- Con solo una orden mía ejecutaran a tu amigo Brekonniano y a tu ex mujer - sonrió - mi aun esposa
- ¿Cómo... es que?
- ¿Creíste que mi guardia es tan tonta? - sonrió - Solo esperábamos saber desde ayer donde estaba exactamente el dispositivo. Han empezado a buscarlo. Pero lo has instalado junto a un bloqueador de metales. Así es que solo tú puedes salvarnos a todos
- No... Puedo... - dijo mientras el guardia apretaba más la llave que le aplicaban
- Muy bien. Lo prefieres así entonces. Si ha de explotar todo esto, pues que así sea. Me marchare con mis autoridades. Pero eso sí, tú te quedas. Y claro, junto a tu amigo y...tu familia - Miro a sus guardias - déjenlo encerrado en su habitación
- Espera... - reacciono Mijoel
- Dime - contesto James con una placida sonrisa
- Esta bien, te diré dónde está, pero dejaras que los míos partan sin condición alguna
- Me dirás donde esta y lo desactivaras. Solo tú sabes el código desbloqueador
- Pero necesitamos a Holazar para que lo haga
- No te preocupes. Tenemos ya clonada la voz de Tu amigo. Solo estamos esperando el código
- Pero...
- El no quiso colaborar al inicio. ¿Me entiendes? recibió un buen castigo. Pero no te preocupes ahora está siendo atendido. Claro si así lo deseas…
- El código es...

   Luego de desactivar el dispositivo nuclear, James ordeno que en una nave trasladen a Mijoel hacia una base en algún remoto lugar. Había cumplido su palabra. Todo había concluido. Eran ya las 10 de la mañana. James había sido felicitado por sus autoridades tras el éxito de la operación. Había salvado la vida de tan altos dignatarios. De seguro este acto le depararía una magnifica recompensa. Ahora podría convertirse en un gobernador. El sueño de su vida.

   La nave donde Mijoel iba encerrado en una celda, era pequeña. Una proveedora rápida de suministros. Junto a él iban un piloto y un oficial. Un par de horas más tarde se detuvieron.  Afuera el pequeño transporte iniciaba el acoplamiento a una nave de la Federación más grande aun. La barrera eléctrica de la entrada a la celda desapareció.

- Sígame - dijo el oficial
- ¿A donde me llevan? - pregunto Mijoel quien estaba esposado de las manos
- Nos dirigíamos a una base. Usted debe ser muy importante - sonrió - porque de pronto nos exigieron que lo llevemos a esta nave. Allí se harán cargo de usted
- ¿Y mis amigos?
- No se nada. Solo cumplimos órdenes

   El oficial y su prisionero se encaminaron por el puente que conectaba a ambas naves. Mijoel pensaba. Que habría sido de los suyos.  ¿A donde habrían huido o enviado?  La incertidumbre gobernaba su mente. Como podría salir de esta.  ¿Volvería a prisión? Era más que seguro. Sabía que los tiempos venideros volverían a ser difíciles. Se lamentaba no poder volver a ver a Iskah y la pequeña Mayra. Otra vez el mal se imponía sobre su destino.

- Señor - Se cuadro con reverencia militar el oficial captor de Mijoel
- Oficial - Saludo moviendo levemente la cabeza el oficial de mayor rango que aguardaba en la entrada del puente - lleven al prisionero dentro y encárguense que este cómodo - sonrió con algo de sarcasmo

   Rápidamente los robots que se encontraban detrás de él se hicieron cargo del prisionero. Y tomándolo de cada brazo lo condujeron dentro de la nave.

- ¿Señor, eso es todo? ¿Alguna otra orden que se me haya derivado? - pregunto el oficial
- Tiene que volver al planeta de donde vino. Lo están necesitando. Es urgente que ya mismo parta.
- Así será señor

   Las naves se desacoplaron e iniciaron rutas distintas. Más tarde en un ambiente de la nave que ahora trasladaba al prisionero.

- ¿Capitán se siente bien? - pregunto el comandante de la nave
- Todo bien. Muchas gracias. ¿Qué fue de los míos? - pregunto Mijoel
- Su amigo Brekonniano murió después que lo sometieron a alguna clase de interrogatorio.  Nunca salió del planeta. Lo siento
- Holazar... - suspiro Mijoel
- Por otro lado su hijo y su madre están a buen recaudo en una estación nuestra. Pronto partirán con destino a la galaxia de su hogar. Están bien, es lo que me recalcaron
- Gracias a Dios Comandante. Me devuelve usted la vida
- Fue una operación coordinada por nuestras fuerzas. El éxito es de todos. En cuanto nos dejó el mensaje, actuamos inmediatamente en su rescate
- Y lo hicieron muy bien - contesto Mijoel
- Y usted también capitán. Su operación fue todo un éxito
- ¿Estallo?
- La quinta burbuja del recinto turístico se perdió por completo.  Aun están trabajando por mantener operativas las instalaciones del complejo
- Y...
- Aun el gobierno central no emite comunicado oficial alguno. Pero le puedo asegurar que esos malditos líderes jamás salieron del planeta. Para estos momentos ya están ante la presencia de Dios

   Mijoel inmediatamente empezó a orar. Sabía que lo que había hecho no era del todo santo. Pero este maldito conflicto de poderes lo había empujado a hacerse cargo de la eliminación de tantos representantes del gobierno central. Entre los objetivos humanos no solo estaban líderes políticos. Sino también las autoridades del proyecto "Elegidos". Es decir el gobierno cristiano había quedado descabezado por completo. Esto conllevaría sin lugar a dudas a que los gobiernos descentralizados puedan volver a elegir ahora si a personas idóneas en los máximos cargos. Así también según lo manifestado por el virrey, los Brekonnianos tendrían la garantía de que la paz se mantendría al menos por otro buen trecho de tiempo. El comandante y sus guardias dejaron solo al capitán. Comprendieron la privacidad del momento.

   La nave atravesó raudamente el cosmos. Infinito, hermoso y resplandeciente. Mijoel descansaba en un cómodo sillón de cuero. Por fin podía dormir tranquilo. El destino del transporte era Zalmeyak. De seguro Iskah y Mayra lo estaban esperando. Todo había terminado. Podría reiniciar su pacifica vida en los domos de Daniel. Entonces se entregó al placido descanso de dormir. Su sueño rápidamente se vio gobernado por la imagen del beso apasionado de su mujer. La extrañaba mucho. La amaba.

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