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3 min
El niño herido
Drama |
12.07.19
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Sinopsis

Ya había perdido mucha sangre, no podía seguir huyendo, ingresó a un parque donde había un área de juegos infantiles, se refugió en uno de ellos. La sangre manchaba ya la mayor parte del piso de esa pequeña casita de plástico, miraba con ojos débiles por la pequeña ventana que daba justo frente a la resbaladera. Las horas pasaban y él ya no tenía fuerzas, la bala en el abdomen acababa con su vida y aun así no pensaba ir a un hospital.

De pronto escuchó distantes unas voces, eran un niño y su niñera. El pequeño corrió hacia la resbaladera y ella se sentó en la banca más cercana. Subía por la escalera y se deslizaba, una y otra vez, en eso, estando arriba vio que por esa ventanita había alguien que miraba, pensó que era un niño y se deslizó rápido para ir a ver.

Corrió hacia allá y se paró en la puerta de la casita, se dio cuenta que era un hombre mayor que lo miraba con los ojos entre cerrados, en ese momento se dio cuenta que había mucha sangre, que estaba gravemente herido. El hombre solo logró decirle que no se acerque, que se largue, que lo deje solo, pero el niño no le obedeció y con pasos muy cortos y lentos se fue acercando poco a poco, vio que una de sus manos ensangrentadas presionaba su estómago, los ojos del niño no se desprendían del extraño, con mucho cuidado y lentamente se acercaba más y más. Ahora estaba arrodillado frente a él con lágrimas en los ojos, el hombre tumbado en el piso comenzaba a verlo borroso, había perdido la noción de tiempo y lugar, sus latidos comenzaban a disminuir y sentía mucho frío.

El niño seguía ahí, acompañándolo, acariciándole su mano, mirándolo con mucha pena y lástima, como si fuera un animal herido. De pronto el hombre dio un último suspiro y su cabeza cayó por su propio peso. El pequeño en su inocencia supo que ya no estaba con vida, que iba a ir al cielo. Casi sin pensarlo, sollozando comenzó a rezarle: Ángel de la guarda, dulce compañía, no me desampares ni de noche ni de día, no me dejes solo que sin ti me perdería. Y salió corriendo directo hacia donde estaba su niñera, quien estaba distraída mirando su celular. Cuando llegó miró asustada sus manos ensangrentadas pensando que estaba herido, pero él solo repetía llorando que quería irse a casa.

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