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5 min
El ojo del Ebro
Reflexiones |
14.11.07
  • 4
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Sinopsis

El ojo del Ebro


Está diluviando torrencialmente, la visibilidad es casi nula, el cellisca es estremecedor, mi ropa está cubierta de blanco, la temperatura es de seis grados bajo cero; es unos de esos días que si no tuviera que salir para trabajar no hubiera salido. Estoy en el autobús de línea está lleno, los ocupantes van con gabanes, guantes, bufandas y gorros, todos los atuendos contra este clima invernal; voy desde Arrabal margen izquierda del río hasta mi barrio se llama Villa de Paú, margen derecha de este.
No me encuentro bien, tendré que salir del autobús; Creo me voy a desmayar, quizás el cierzo dándome en el rostro me alivie el mareo. Si salgo.
Sigo caminando por la acera, me siento mucho mejor. Voy a cruzar el puente de piedra pero me detengo, la fiebre no me deja cruzar el viandante.
Me pongo a pensar en el rió y su caudal siempre alocado..., en verano y en invierno, es un lóbrego nato, siempre está al acecho para enganchar alguna vida y llevársela a su cadavérico interno, ese que nadie se atreve a conocer. Son muchos los que lo han intentado y la desgracia les ha llegado vestida de negro. El tiene su tesoro escondido a buen recaudo, sabe que nadie puede contra él; Lo miro en mi sienes, y le digo: no, a mi no me vas a llevar, te conozco muy bien y el truculento que llevas dentro, la que escondes en tu interior, pues sabes que eres macabro, en mi mente veo como quiere que sepa que me está escuchando. En ese instante, aprovecha el viento para lanzarme una ráfaga de agua fría como el hielo y se me cae parte del velo blanco que el cielo me ha cubierto. Es desafiante parece que tiene vida. ¡Ah! El autobús ha caído al río. No, no se ha desplomado el puente; se está sumergiendo el autobús con toda la gente dentro Me acerco con recelo, tengo mucho miedo. Los transeúntes están chillando, mirando hacia el rió, que su caudal está repleto y bien bravío; nadie saltó para socorrerlos a los que se hundían sin remedio, pues el pánico les podía, la gente de su interior ve como se adentra sin remedio, los gritos son desgarradores; sus caras vestidas de carnaval lo dicen todo, el riesgo de salir con vida es prácticamente nulo. Todos miramos al río; vemos a un señor que está luchando con la muerte y este vence, le ayuda la gente que está al otro lado de la orilla para salir. Los servicios de emergencia están avisados pero no llegan. ¡Ah! Se ve a alguien, está nadando con dificultad hacia la orilla donde esto y el río la absorben pero ella no se vence, la lejanía no me deja percibir con claridad. Puedo advertir como la alzan y tiran con fuerza para sacarla del agua; se escucha la sirena de los bomberos, viene también una grúa, la ambulancia, y con ellos un equipo de buceadores, pero no se ve alma viviente en el río. Los buceadores entran en el agua para ver su entrañas, sujetos a un cable de acero que los sostiene la grúa. La corriente es fuerte y este río traicionero van iluminando el fondo. Yo lo oteo hasta que la profundidad no deja ver el reflejo. Voy a esperar un poco más para ver si pueden salvar alguna vida pues son muchas las que ocupaba el autobús y sólo han salido dos.
Dos horas han pasado. ¡Eh! Veo a los buzos, pero no a nadie con ellos. Puedo escuchar como le dicen al superior que está a cargo, que no han visto el vehiculo, y dado de la hora tendrán que dejarlo para mañana, con el tiempo que ha transcurrido desde que se hundió nadie puede sobrevivir debajo del agua.
De repente noto en mi cara el líquido caliente que no paraba de emanar, acordándome de las personas que ahí estaban a mi lado, esperando llegar a sus casas para aliviar el crudo frío, y ahora ya no llegarán nunca más.
Al día siguiente llegaron al lugar seis buzos, la claridad del día les acompañaba pero aun así, necesitaban más iluminación; la profundidad es mucha Se sujetan bien a los cables de la grúa y se emergen los seis. Empiezan a avanzar con sigilo hacia su interior. Hay una gran corriente que les arrastra hacia un punto concreto, llaman al exterior, para advertir que no suelten cable pues hay un gran agujero el cual absorbe todo lo que encuentra a su alcance. Sancho, uno de los buceadores, quiso ser mas valiente; se acerca cautelosamente para ver lo que había dentro pensaba que podía ver el autobús, pero no fue así, cominicó que no lo veía. ! Eh !, eh, eh que pasa, no puede salir, la corriente no me deja: que tiren del cable la grúa. Pero fue inútil, la grúa al intentar enrrollar el cable se tambaleo y cedió. Al fin se rompió el cable que sujetaba a Sancho. No pudo con la incidía del río. El agujero se lo tragó. Han intentado saber algo del ojo de este, pero sólo conocen su entrada, no su interior y su salida es un misterio. Jamás aparecieron el vehículo, ni los cuerpos de los que allí cayeron.
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  • Querido amigo Augur, he tratado de pasarte un gmail pero me sale como "failure", o sea , que falla. Quería agradecerte tu siempre fiel valoración a mis escritos:Subject: SALUDANDO A UN GRAN AMIGO Querido amigo Augusto: acabo de ver tu valoración en TR. Siempre es un placer para mí recordar tu amistad virtual y saber que me sigues leyendo cuando tienes un momento. Ceo que eres el más fiel amigo virtual que conservo en TR y eso me llena de satisfacción. No me prodigo mucho porque el trabajo en la Universidad me absorbe por completo, debido además a que ahora tengo más responsabilidades con la enseñanza, porque mi puesto también ha subido un poquito. Cosa muy importante para mí y mi familia con esta crisis. Y como no puedo saludarte de otra manera más que con el gmail, pues nada, ¡ahí va un abrazote! y ya sabes que siempre será muy bien recibida cualquier noticia tuya sea por el medio que sea. Besotes también. Pablo -Bueno este era el mensaje- Además, he aprovechado para leer este Ojo del Ebro que no leí en su día. Interesantísimo texto. Espero que algún día te decidas a volver a escribir. Otro abrazo y besotes
    Otro relato que no te había leído, vaya. Me ha gustado mucho, casi lo he visto todo, lo has relatado tan bien que hasta me ha parecido ver como iba creciendo el río. saludos, augur
    Me encanta como relatas y describes, como consigues mantener la atención hasta el final. Saludos y espero que vuelvas a escribir pronto otro relato.
    tienes la facilidad de apuntar lo sucedido en cada lugar... lo digo por este y otros relatos tuyos...la descripción de siutaciones límite... resultan elocuentes...el dramatismo, el manejo de personajes van de la mano...y luego dices que no tienes talento...eso no es verdad...vale
    Tu relato esta excelente, me ha gustado mucho...
    Muy bien reflejada la angustia de la gente del autobús desde un obsevador externo. Gracias por la valoración y la recomendación, seguiré escribiendo para saber tu opinión
    me ha gustado mucho, no te pongo mas estrellas porque no hay, un saludo
    Muy bueno el relato. Cuida la puntuación, y cellisca es femenino. Por lo demás, muy bien. Un saludo
    pues yo, no me pienso asomar, auque haya otro mundo, jejeje, y menos al ebro, xdxd. Esperare a que se abra el agujero en una charquita.
    Muy buen relato salvo por algún acentillo, poca cosa. Y que miedo, aunque a lo mejor al otro lado del ojo del rio hay un mundo nuevo, diferente....
  • Algo sobre lo que pensar.

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