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2 min
El paisano
Varios |
07.08.20
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Sinopsis

El paisano mascaba su tabaco viendo los matorrales desde su ventana en el segundo piso. Se mecía en la hamaca mientras disfrutaba de la música proveniente de un viejo radio apoyado en el piso de tabla en el balcón.

Un hombre y su montura salieron de entre la maleza, dirigiéndose hacia la casa. El hombre bajó de la yegua y gritó:

—¡Paisano vago salí que tengo que hablarte!

El hombre un poco adormilado, se sentó en la hamaca y luego se puso de pie. Desapareció en el balcón rascándose sus posaderas y refunfuñando.

Ya en la planta baja dijo—¿Por qué llegas gritando a mi casa Segundo?

—Me he enterado de que has estado frecuentando a mi señora en las noches mientras no estaba desgraciado— Dijo el hombre mientras le apuntaba con la escopeta.

—Ah se trata de eso. Bueno pa que te voy a decir que no. Tu señora no se ha negado a mis afectos. Pero que te digo que si le he hecho provecho ha sido con mucho respeto compadre.

—¡Pa colmo no lo niegas paisano sinvergüenza!

—Y pa que le voy a negar yo a uste si hasta más sonriente está la doña. Yo no me encuentro culpa si uste la deja sola y pa colmo ella se baña en cueros en el río.

—Yo no le voa a perdonar la infamia paisano. Que me perdone del de arriba, pero…— Hizo un gesto con  la muñeca y apretó el gatillo.

El estruendo enfureció a la yegua que estaba justo detrás del hombre mientras este disparaba la escopeta, el animal le hechó una patada precisa en la espalda que lo elevó medio metro. Su cabeza dio un golpe seco contra la baranda de madera del pórtico de la casa y ahí quedó tendido.

El paisano con el pecho ensangrentado por los perdigones fue empujado hacia el suelo, su camisa blanca lucía llena de agujeros por el estallido. Ya en el piso se quedó mirando el cielo semi aturdido luego volteó su tronco y escupió sangre al suelo y luego dijo:

—¡Vaya que hasta para vengarse son brutos estos condenados!

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