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El Paro prolongado y la “hora de la verdad” para Duque
Reales |
29.11.19
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Sinopsis

El Paro prolongado y la “hora de la verdad” para Duque

Por: Felipe Solarte Nates

La dura respuesta del presidente Duque a Fernando Londoño Hoyos, uno de los más encarnizados ‘fhurerbistas’ y parásitos de Ecopetrol, a la que intentó tumbar con más de $10.000 millones en acciones de su filial ‘Invercolsa’, muestra un desesperado intento del joven mandatario, por librarse de la marcación a presión a que lo han atado los radicales de su partido Centro Democrático, desde que se posesionó, secuestrándole su agenda de gobierno en causas perdidas como las objeciones a la JEP, y llevándolo a presentar un pobre balance de ejecuciones en el casi año y medio de gestión.

Para justificar políticas impopulares, como la disfrazada “reforma Tributaria” que apretaba con impuestos directos a la clase media y sectores populares, mientras les mermaba impuestos a los multimillonarios, bajo la falsa promesa de crear nuevos empleos; y para desconocer unilateralmente la Reforma Agraria Integral y otros puntos básicos del acuerdo de Paz con las FARC; los ultraderechistas del CD se justifican en los casi diez millones de votos que sirvieron para ganar la presidencia, desconociendo que muchos de ellos pertenecían a militantes de los partidos: Liberal, Cambio Radical, de la “U” y otros movimientos, que al no ser Fajardo el candidato, se asustaron con Petro, y prefirieron votar por Duque; pero que después de su posesión se distanciaron del gobierno y de su farolero y autoritario partido, que en las elecciones regionales del 27 de octubre, desnudó su real peso, sufriendo la más estruendosa derrota hasta en Antioquia y Córdoba, donde se afincan las principales haciendas de su alicaído y ‘Ubérrimo’ jefe. 

Con el multitudinario paro del 21 de noviembre, al que espontáneamente se sumaron millones de ciudadanos de diversos orígenes y tendencias, y con los cacerolazos y otras convocatorias posteriores, se reconfigura un escenario político y de manifestación de la democracia en la movilización y protesta masiva y no simplemente en las urnas, evidenciándose que el Centro Democrático y su ala radical cada vez pierden más apoyo, aunque pretendan adueñarse de los que eligieron a Duque, para justificar la política neoliberal, elitista y represiva que quieren imponer, aliados con un sector del empresariado y altos mandos de las fuerzas militares activas y retiradas que boicotearon el acuerdo con las FARC y son nostálgicos del Estado de Sitio permanente o dictadura militar con careta democrática.

Es un sentimiento de inconformidad represado al acumularse los pliegos de peticiones de las centrales obreras, de maestros, comunidades indígenas y campesinas, los estudiantes, etc, azotados por la corrupción administrativa, la desfinanciación de la educación, la crisis de la salud, del sistema pensional, las amenazas de continuar privatizando Colpensiones, el Fondo Nacional del Ahorro, la persistencia del asesinato de líderes sociales y el resurgimiento del paramilitarismo, el desempleo, y en general: el desconocimiento de la Reforma Agraria Integral y otros puntos del acuerdo de paz con las Farc, como la Reforma Política y al corrupto sistema electoral, entre otras tendientes a mejorar la democracia en obra negra que tenemos.

 

El derecho a la libre protesta y movilización es el que tratan de negar los ultras como Londoño, la Cabal y su ‘fedeganadero’ marido Lafaurie, que después de intentar asociar las protestas masivas a un complot del “Foro de Sao Paulo” y del ‘castrochavismo’,  creen que el asunto es arriando reses como en sus extensos hatos arrebatados impunemente a los desplazados y a las selvas, y para eso tienen a los capataces del Esmad y la fuerza pública a la que ordenan acción implacable reprimiendo la protesta ciudadana.

Aterrizado por la magnitud de la movilización y copiando lo sucedido en Ecuador, Chile y otros países, el hasta ahora titiretiado presidente Duque, intenta zafarse del yunque al que lo han atado los chupasangres de su partido, convocando desesperadamente a “conversaciones con Raimundo y todo el mundo”, pero inicialmente desconociendo al Comité directivo del Paro del 21N y de las movilizaciones que continúan impulsadas por la centrales obreras, sindicatos de maestros, asociaciones de estudiantes y organizaciones indígenas y campesinas.

También, al igual que lo hizo Piñera en Chile, ofrece golosinas para los más pobres, tales como el descuento al IVA a los de estratos más bajos y durante tres días para ciertos productos, además de reducción del porcentaje descontado para salud a los pensionados de menos de un salario mínimo.

En los próximos días tendrá que conversar no sólo con los alcaldes y gobernadores que se posesionarán el 1 de enero y con directivos de los gremios empresariales, como lo propuso inicialmente desconociendo a los organizadores del paro. 

Será un tira y afloje que deberá desembocar en acuerdos y compromisos para cumplirlos en plazos fijados a corto, mediano y largo plazo,  y que sin duda tendrá que ver con el cumplimiento a puntos básicos del acuerdo de paz con las FARC, tendientes a consolidar una mayor justicia y equidad en el campo y la ciudades y también con el realinderamiento de fuerzas políticas para las próximas elecciones de Cámara, Senado y presidenciales, en un convulso panorama internacional, permeado por la reelección o no, del empapelado Trump, como líder de la ultraderecha agenciadora del neoliberalismo despiadado, que con sus impuestos y préstamos sujetos a la usura legal del ‘gota a gota’ financiero nacional e internacional, exacerbó a las clases medias y sectores populares de Ecuador, Haití, Chile, Argentina, Colombia, Brasil, entre otros países amarrados a sus deudas impagables e influencias y políticas privatizadoras a ultranza, en beneficio de elites acaparadoras como las que representan Trump, Bolsonaro y los radicales del centro Democrático.

El final de este año e inicios del 2020, auguran la reactivación de la movilización de amplios sectores de la sociedad colombiana, que habían permanecido indiferentes a la política y a la lucha por sus derechos, gobernados durante décadas por dirigentes que han trabajado abiertamente en beneficio de los intereses de la alianza velada que se dio entre el capital legal agroindustrial, industrial, financiero y el de la economía “subterránea”, con gran influencia en los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial del Estado, donde reina la “Delitocracia”, usando un término del escritor Víctor Paz Otero.

Será un largo y tenso tira y afloje en donde deberán primar la franqueza, habilidad negociadora, la inteligencia y sensatez de las partes para bregar por construir una sociedad más justa sin llegar a posiciones extremas.

PD: Desfasados los de las disidencias de las FARC con su atentado en Santander de Quilichao, mientras millones de colombianos se movilizaron por sus derechos. Si pretenden darle sentido político a esas cruentas acciones están muy equivocados y retornando a la prehistoria.

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Escribo por necesidad de expresar lo que no puedo hablar con mis conocidos y otras personas que nos limitan con su presencia y nuestros temores y prejuicios. El papel nos permite contar historias sin las limitaciones de tener alguien al frente. Me ha gustado leer desde la niñez y empecé a intentar con la narrativa a mediados de la década del 70 del siglo pasado.Soy columnista de algunos periódicos regionales en Locombia. Publiqué mi primer libro "Relatos en busca de Título" en 2011 .

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