cerrar

Esta web utiliza cookies

En nuestras webs utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar tu accesibilidad, personalizar y analizar tu navegación, y mostrarte publicidad, incluidos anuncios basados en tus intereses. Si continuas navegando, entenderemos que aceptas su uso. Si deseas más información, puedes acceder a la Política de Cookies y a las Condiciones de Uso y Política de Privacidad.

8 min
EL "PECADO" DEL CONSUMO
Reflexiones |
03.10.21
  • 5
  • 5
  • 544
Sinopsis

Existe un colectivo que parece ser un enemigo del comercio. Mi intención es la de defender a la libertad personal del individuo frente a cualquier imposición ideológica que se le pueda presentar.

Hace unos cuántos años que fui invitado a almorzar al domicilio de una vieja conocida de mediana edad, llamada Griselda que estaba ubicado en la población San Adrián del Besos - un río- de la comarca de Barcelona, en el que también había un grupo de jóvenes perteneciente a un colectivo religioso que a su vez eran simpatizantes de la Teología de la Liberación, que como muchos lectores sabrán ésta había nacido en los años 60 del siglo pasado en América Latina teniendo especial relevancia en Brasil, la cual es una vertiente constituida por personas católicas de base y evangelistas, centrada esencialmente en los colectivos más pobres en aquella parte del mundo, por lo que muchos de estos sacerdotes abrazan el método marxista-materialista para solventar los problemas más acuciantes en todos los sentidos de los más necesitados.. Dios no era una entidad en un hipotético cielo sino que era la misma maltrecha sociedad que tenía que luchar para que su magna obra se pudiera realizar aquí en la Tierra.

Estábamos en los postres cuando vino al hogar de Griselda un fraile gabrielista llamado Lucas, que era un hombre de baja estatura y con algunas canas; que daba clases de Ciencia en una escuela religiosa en aquella localidad, el cual pertenecía a dicho movimiento de la Teología de la Liberación. Justamente por esta razón en el centro docente donde enseñaba no tan solo estaba marginado por sus compañeros, sino que además era amonestado constantemente por su superior, al igual que otros muchos prelados que practicaban aquel movimiento por los obispos de sus Diócesis correspondientes, ya que la Iglesia al erigirse como una autoridad espiritual a partir de que los cristianos fueron legalizados por el emperador romano Marco Aurelio en la Antigüedad, no había dejado de ser una institución sumamente conservadora e inmovilista que mantenía casi los mismos dogmas del lejanísimo Concilio de Trento y siempre se había arrimado al sol que más calentaba; es decir a los poderosos, por lo que el amor al prójimo que solía predicar muchas veces brillaban por su asusencia, y la injusticia social seguía su camino con total impunidad.

- Acabo de leer un libro muy bueno de un teólogo que arremete contra el consumismo que nos invade, que eso sí que es un pecado capital de nuestro tiempo - dijo todo ufano el fraile Lucas mientras tomaba un taza de café.

- Oh. Y tanto que sí Lucas - corroboró  Griselda que despreciaba a la vida mundana.

Todos los allí presentes asumieron sin discusión el comentario del fraile como si este fuese un oráculo que estuviese en posesión de la "gran" verdad. Había que ser austero y no dejarse deslumbrar por las rutilantes cosas de aquella caprichosa sociedad que nos arrastraban a la perdición.

Sin embargo confieso que yo me sentí muy incómodo con aquel tópico tan montaraz de un progresismo radical; pues me pareció que aquellos amigos de Griselda influenciados por el fraile Lucas vivían en la luna y estaban fuera de la realidad. ¿Tan malo era el consumismo que era una consecuencia de la filosofía utilitarista.que era hija de la filosofía empirista en el marco de la era industrial, impartida por el pensador jurista Jeremy Bentham y posteriormente por John Stuart Mill cuyo propósito era promover el bienestar a toda la sociedad, y que los bienes materiales no los disfrutasen únicamente la nobleza sino todo el mundo? Yo creo que no.

Por aquel entonces yo me dedicaba al comercio de Confección de Caballero, y a pesar de que las sofisticadas modas en el vestir cambiaban de un dia para otro frenéticamente para vender más, mi empresa como no podía ser de otro modo vivía del pecaminoso consumo.

En los años 60 habían emigrado a mi lugar de origen un sinfin de personas de cualquier parte de la Península Ibérica, sobre todo de las zonas rurales donde casi se vivía como en un Tercer Mundo, a ganarse la vida en las fábricas que habían en la ciudad y necesitaban vestir con decencia; y consecuenemente para que ello fuese posible tenían que comprar. Mas es evidente que para poder consumir, primero se tiene que tener un trabajo que le permita a uno ganarse el sustento con cierta holgura para poder tener acceso a los productos que le sirven para facilitarle la exisencia.

Porque lo que está sucediendo hoy en día es una sangrante contradicción. ¿Cómo se puede seguir en la rueda del consumo, si el mundo laboral está tan mal? ¿Si abundan los empleos temporales con sueldos irrisorios que apenas dan para nada, mientras que los precios de las cosas suben sin parar? Es el pez que se muerde la cola. Es una burla de este estilo de vida que afecta al hombre común.

En la actualidad el consumismo es la Ley del Mercado que se ha hecho dueña de la situación, con la ayuda de la engañosa publicidad, la cual se ha desbocado enormemente puesto que el metalenguaje de esta publicidad viene a decir que el comprar cualquier cosa es sinónimo de felicidad cuando esto es una mentira tan grande como una casa, y trata de embaucar al espectador a través de los medios de comunicación creándole falsas necesidades de adquirir artículos que no necesita para nada.

Sucedió que años atrás cuando la psicología conductista basada en el efecto condicionado que se practicaba en Norteamérica, de acuerdo con el sistema capitalista que impera en aquel país se puso a disposición de dicho sistema tan pronto como se inventó la televisión. Así que el espectador que tiene la mirada fija en la pantalla y ha entrado en una fase mental de semiconsciencia; es decir está en un estado casi hipnótico en el que su conciente no está dispuesto a razonar ni a analizar lo que se le ofrece, pero en cambio su inconsciente está alerta como una antena parbólica se le manipula una y otra vez con sugestiones para que compre tal producto. Y otro tanto ocurre con los tópicos y los clichés políticos. De ahí viene que se diga que a los políticos no les conviene en absoluto que la gente piense o se informe como es debido para que no pueda juzgar.

Por otra parte si el consumo es tan malo y hay que ser austero como decía el fraile Lucas y sus inondicionales seguidores ¿qué hay que hacer? ¿Someterse a un régimen socialista que no acepta el estímulo de la iniciativa privada, y que en los comercios apenas haya que elegir; así como los trabajadores de los mismos nos atiendan de mala gana puesto que pueden ser súbditos del Estado y sus sueldos no variaran, como lo pudieron comprobar algunos viajeros cuando visitaban a la Rusia soviética de los años 50, pero que sin embargo los ciudadanos que eran adictos al régimen que constituía una élite ideológica vivía opíparamente bien? Está bien claro que este sistema socialista utiliza al obrero para conseguir sus fines, pero luego una vez que ha conseguido el poder se olvida del mismo e  instaura una férrea dictadura de pensamiento único.

Al bueno del fraile Lucas y a sus seguidres el filósofo español que en su juventud fue un comunista, pero que ahora ve las cosas con más realismo, los llamaría LOS ENEMIGOS DEL COMERCIO con toda la razón del mundo, ya que para ellos la ciudad sería un erial sin ningún aliciente.

Un rígido sistema, sea el neoliberal o el marxista es susceptible de engendrar a un antisistema; a su contrario que a su vez vendría a ser otro sistema con los mismos vicios que el anterior, el cual como siempre se impone al hombre de la calle y le dicta lo que tiene que pensar como si él fuese un menor de edad. "Tú no te calientes la cabeza, que ya lo hacemos nosotros por ti, y distraete con las bobadas  de la televisión" - se le sugiere.

Por todo ello yo me decanto por el consabido principio aristotélico según el cual se peca por defecto o por exceso, cuando la virtud está en el término medio. Esto significa que en la época actual, hay que adquirir lo que es claramente necesario y no comprar compulsivmente; esto es, saber administrarse; de igual modo como cuando vamos al cine y elegimos un programa que nos pueda gustar, y no vamos a ver lo que nos echen sin más, porque podemos aburrirnos como una ostra y con la frustración de haber tirado el dinero.

                                         FRANCESC MIRALLES

Valora
y comenta
Valora este relato:

Quedan 0 caracteres

Es necesario que valores antes de comentar
Comentarios
Valoraciones
Otros relatos del autor
  • Francesc. muy interesante tu articulo sobre el consumismo, pero recuerda, que eso depende del que incita al consumo en forma subliminal y de aquel que es adicto a tener todo lo nuevo para sentirse a la moda. Con relación a mi ausencia temporal de Tusrelatos, mi esposa ha tenido quebrantos de salud que ya felizmente se ha recuperado. Luego Google vendió la plataforma de blog a la empresa blogger y ésta ha impuesto un nuevo formato y he tenido que modificar mis 11 blog al nuevo formato, lo que lleva algo de tiempo. Por último estoy en la fase final de mis memorias que empecé en el año 2011 y quiero terminarlas y publicarlas para mi grupo familiar, pero no dejaré de escribir, porque es la única manera de descargar la tensión emocional que impone los momentos que vivimos por la pandemia. Un abrazo y gracias por tus comentarios.
    Mil gracias Francesc Miralles, por leerme, estoy muy bien gracias por preguntar, sigo escribiendo, aun las musas no me abandonan. Un abrazo desde Colombia.
    Interesante tema, amigo Francesc...Soy una consumista" pecadora", en oportunidades se me olvidaba la teoría de Keynes sobre el consumo, ahora, estoy más juiciosa, adquiero fijando lo necesario y lo útil...Atrás está quedando la imposición de la presión social en relación al consumo. Erich Fromm, el extinto psicoanalista, dejó esta célebre frase: " Los consumidores modernos pueden identificarse con la fórmula siguiente: Yo soy= lo que tengo y lo que consumo"....Una realidad incuestionable. Abrazos afectuosos.
    Francesc, te acabo de leer hace nada! mi opinión sigue siendo la misma y el ejemplo del cine es muy bueno. Pensar, creer, moverse hacia determinado lugar o consumir, son actos propios que cada uno debe decidir sin dejarse llevar por criterios ajenos. Un buen trabajo!
    Tiende a verse el consumismo como algo peyorativo y, sin embargo, nos guste o no, el consumismo viene a ser el motor que impulsa el comercio. Sin consumismo, el comercio se paralizaría y el mundo, tal y como hoy lo conocemos, dejaría de existir. Por tanto, el consumismo es algo necesario. El problema está en el exceso, en ese consumismo desmedido que sobrepasa con mucho el nivel de nuestras necesidades. Lo importante sería saber administrar el consumo para que este se ajustase a lo que realmente se precisa. Pero es difícil, muy difícil, ya que siempre queremos más de lo que ya tenemos. Muy buena reflexión, amigo Francesc.
  • Aunque esta historia fantástica que sucedió realmente en Austria, yo la he situado en mi tierra natal, y que el mismo lector saque sus propias conclusiones.

    Un experimento real que se hizo sobre el comportamiento humano llevado a cabo en un laboratorrio de psicología en Norteamérica.

    Un hombre pasa por delante de una tienda de sombreros y ve algo en ella que será su perdición

    A una enfermera se le despierta un sentimiento filantrópico y en sus ratos libres se dedica a hacer un servicio muy especial a los más necesitados de afecto. Un relato que está inspirado en un hecho real.

    Hay personas más sensibles que otras, que pueden ser soprendidas por la magia de su mente.

    Existe un colectivo que parece ser un enemigo del comercio. Mi intención es la de defender a la libertad personal del individuo frente a cualquier imposición ideológica que se le pueda presentar.

    Un hombre vive subyugado por la figura glamurosa de una presentadora de televisión, y cuando un día va de excursión conoce a una mujer similar a ella, pero pronto descubre que la cosas no son como él desearía que fuesen.

    Un paseo por la Barcelona histórica a tavés de un personaje que existió. Un relato dedicado a mi amiga Serena, a la estupenda Ana Pirela, que aunque no es de esta ciudad, sí que la visitó una vez, y a los buenos autores de esta página.

  • 175
  • 4.54
  • 162

He realizado estudios de psicologgía profunda y metapsíquica:; he publicado relastod en algunas revistas; y hace años que colboro y llevo tertulias literarias.

Tienda

Sin respiración

AndreSinSiesta, Zenon, Stavros, Venerdi

€3.95 EUR

Cien años de sobriedad

Álvaro del Valle (Poyatos)

€2.99 EUR

La Vida Misma

Teodoro Bama, Joene, L.J. Salamanca, Ender, Poyatos y Miranda

€4.95 EUR

Chupito de orujo

Mayka Ponce

€2.99 EUR

De frikimonstruos y cuentoschinos

Teodoro Bama

€2.99 EUR

En tardes de café

David Loreiro (Lore) y Adrián Durá (Novato)

€2.99 EUR

El secreto de las letras

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

Cuatro minutos

Jesús Fernández (Lázaro)

€2.99 EUR

Grandes Relatos en Español

Bécquer, Zorrilla, Emilia Pardo Bazán, Galdós y otros.

€4.95 EUR

Vampiros, licántropos y otras esencias misteriosas

Lore y Ender

€2.99 EUR

La otra cara de la supervivencia

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR
Creación Colectiva
Hay 17 historias abiertas
Relatos construidos entre varios autores. ¡Continúa tú con el relato colectivo!
11.09.20
10.03.20
Encuesta
Rellena nuestra encuesta