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14 min
EL PELIGRO DE LOS FOROS LITERARIOS
Varios |
30.06.18
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Sinopsis

Testimonios, reflexiones, advertencias y malas experiencias de mi ejercicio en foros literarios. No intento molestar; pero tampoco ser complaciente.

                                EL PELIGRO DE LOS FOROS LITERARIOS

 

Hace algunos años, cuando estaba en la universidad, pasé del entretenimiento a la conciencia social, y me cansé de entregar cuentos a amigos que no me decían más de los consabidos: “Está bonito”, “no aburre”, “pero ese eres tú” y cosas así. Quería que me evaluara gente que supiera escribir y que no tuviera el compromiso de decirme  lo que tal vez no sentía.

Bueno, me afilié un foro literario en internet, muy activo entonces, y empecé a colgar mis relatos.

Desde el comienzo los participantes fueron generosos conmigo. No me convirtieron en la estrella del momento; pero si hubo personas a las que mis textos les decían algo. Algunos me hicieron notar errores de redundancia, de excesivo uso del lenguaje coloquial y peruanismos. Otros consideraban que eso estaba bien, que era parte de mi estilo. Incluso hubo lectores que defendían ese tipo de lenguaje como característico de nuestros países latinoamericanos y hubo uno, increíblemente generoso, que hizo un vocabulario para que uno de mis cuentos fuera entendido en otros países. Incluso me llegó una invitación para participar en una antología, que no se concretó.  Les respondía a todos, en los comentarios de mis propios cuentos; pero no comentaba los suyos porque quería que sus comentarios se debieran solo a la calidad de mis textos y no al compromiso de la reciprocidad. Era, lo que se diría, un participante egoísta; pero prefería  eso, a ser celebrado solo por obligación.

 Bueno, continué así un tiempo, ocupándome de lo mío, y sin comentar a  otros a pesar de que los leía. No a todos;  pero podía reconocer a algunos sorprendentes por su dominio léxico, originalidad o estilo. Todavía me acuerdo de uno que escribía relatos de horror ambientados en ciudades de Europa, y que un crítico tradicional hubiera llamado  escritos de evasión; pero que por la calidad de prosa yo sabía que eran de literatura mayor; de otro me acuerdo sus relatos de encuentros y desencuentros familiares a través de años  y que terminaban con finales tristes o  esperanzadores.  De un participante solitario recuerdo un larguísimo relato de cincuenta páginas que nunca recibió comentario alguno, y que yo debí ser uno de los pocos que leyó hasta el final, encantado por la historia; pero que no comenté, fiel a mi decisión de no comentar nada para que otro no tuviera la obligación de corresponderme  con palabras que tal vez no sentía. Muchas veces al terminar esas lecturas me preguntaba por qué ningún editor se animaba a publicarlos, o al menos los reunía en una antología de la literatura virtual pues el futuro de la literatura me parecía ir por este lado; pero no vi concretarse nada.

Seguí colgando mis relatos;  sin embargo los estudios y los trabajos me fueron quitando tiempo, y los relatos que ya tenía corregidos se fueron acabando.

Mi ritmo de publicaciones disminuyó y se fue espaciando más.

Ya no entraba al foro en semanas, después dejé de hacerlo por meses, y por último lo abandoné.

Cuando  traté de volver, en unas vacaciones, mi clave ya no servía, y tuve que abrirme una nueva cuenta. Cuando volví a publicar  ya muchos de mis conocidos no estaban,  algo que lamenté porque no había muchos foros dedicados exclusivamente a la publicación de relatos donde se pudiera aprender y escuchar opiniones interesantes.

Publiqué unos cuantos relatos más  sin que tuvieran comentario o reacción alguna. Me di cuenta que lo peor que le podía pasar a alguien que ha puesto su esfuerzo en expresar una idea, una emoción o ensayar una nueva estética, no era que le hicieran malos comentarios, si no, que no le hicieran ninguno.  Traté de ser un poco más participativo. Colgué algunos artículos provocadores, y comenté algunos textos que no me parecían tan buenos; pero me di cuenta que no era eso lo que faltaba, sino calidad de participantes. Lo constaté poco después cuando leí unos artículos en los que se comentaban los problemas del foro.

 Algunos inescrupulosos, con más ambiciones que talento, movidos por el deseo de mantenerse primeros  y tener más lectores,  en vez de dedicar su tiempo a escribir y corregir relatos, habían convertido el foro en una  especie de club privado en el que se dedicaban a trolear, sabotear y ofender a participantes más exitosos.  Ocultos tras seudónimos, se habían puesto de acuerdo para formar algo así como una mafia que celebraba a sus miembros y saboteaba a los que consideraba una amenaza. Más activos en eso que en ponerse a escribir de verdad, terminaron creando un irrespirable clima de conspiración y enemistades que consiguió que los participantes más talentosos, los que estaban más interesados en la literatura que en la angustia de las puntuaciones, terminaran aburriéndose y  abandonando.

Desde entonces la calidad del foro descendía cada vez más.

Si bien era cierto que todavía se publicaba mucho, las publicaciones eran cosas escritas exclusivamente para mantenerse activos y ser bien evaluado. Es decir, relatos cortos y efectistas cuya  visión literaria no parecía ir más allá de eso. Se publicaban también textos largos, por supuesto; pero sin pasar por la criba de la corrección  y la reescritura. Algunos eran capítulos  de novelas con temas de moda entonces como vampiros en conciertos de rock, zombis en Madrid, hombres lobo, duendes y magos en ciudades de latinoamericanas – ¡Cómo si Latinoamérica no tuviera sus mitos propios! - Es decir, muchos de los escritores del foro no tenían más base literaria que los best seller llevados al cine o convertidos en series de televisión. Algo lamentable: La literatura convertida en sierva de la televisión.

Me llamó la atención también que muchos de los nuevos participantes eran chiquillas, o grupis, por los seudónimos y figuras que utilizaban para ilustrar su nick: hadas,  princesas, guerreras de fantasía, y héroes de manga: Death Note, Akira, Gokú, etc.  Lo que no es malo en sí; lo malo era que estos chiquillos habían convertido el foro en algo parecido a un club para ligues literarios, como uno se podía dar cuenta en los comentarios que hacían: Oh, qué hermoso tu texto; oh, que linda eres, estoy impresionado por tu inteligencia; eres fascinante, no sé cómo no te había visto antes; no sé de donde sacas tanta imaginación…y le daban puntaje máximo al parecer con la intención de pertenecer al pinky group.  Lo peor era que las dulces niñas a quienes iban dirigidas estos halagos, a pesar de tener notorias carencias literarias, eran muy sensibles a las críticas como verdaderas prima donnas.

Como no soy mucho de aplaudir a quien no creo que se lo merezca, terminé por aburrirme, y empecé a pensar que como experiencia eso ya había sido demasiado. A diferencia de las chicas o los desocupados con aficiones literarias, yo  tenía mucho qué hacer como para gastarme el tiempo pegado a un computador comentando textos que se hubieran encontrado mejor en un blog personal.

Supongo que con lo dicho hasta aquí, alguien me acusará de envidioso o cosas peores; pero le recuerdo que el Quijote se escribió contra la mala literatura, y Madame Bovary también, y los manifiestos McOndo y Crack, y toda la obra de Roberto Bolaño no es ajena a esa intención. En literatura,  practicar la higiene literaria no es un defecto sino una virtud.

El asunto de fondo es que terminé por alejarme  del foro, lamentando no ya la pérdida de uno de los pocos rincones literarios que se encontraban en la red dedicados al relato, sino sorprendido por su larga agonía.

Desde entonces perdí el interés por los foros y me dediqué solo a escribir novelas y relatos que pensaba publicar en Klinde o en papel.

Hasta que a fines del año pasado, después de terminar una novelas y un libro de relatos encontré esta página y aunque no recuerdo bien como llegué, creo que fue un amor a primera vista.

Al comienzo leí los textos con reticencias, debido a mi mala experiencia; pero poco a poco encontrar relatos  buenos, - me acuerdo de Roberto Berrios, Carlos Higgie, Chus Luvi, Martín, Mario Cavara, entre los primeros que leí - me hicieron pensar en volver a intentarlo.  Los últimos textos que había escrito últimamente eran de más de diez páginas, por lo que el reloj marcó  veintidós, y veinticuatro minutos cuando los colgué, y naturalmente casi no tuvo comentarios. Me di cuenta que muchos de los lectores lo hacen desde teléfonos móviles, revisando su facebook o twitter, y los mismos formatos no los animan a leer relatos largos, por lo que pensé en abandonar otra vez; pero el comprobar la cantidad de participantes y visitas, hizo que me preguntara si no era un error mío privarme de un espacio importante solo porque mis relatos no funcionaban por el tiempo. Pensé que un buen futbolista es bueno jugando en el Estadio Nacional y también en la canchita de barrio, y pensé en practicar relatos cortos que pudieran expresar mis ideas en pocos minutos. Decidí también corregir otro error: la de no comentar a mis compañeros, y ahora sí hacer lo posible por felicitar a los que se esforzaban en producir buenos relatos, y tratar en lo posible de que no se desanimen ni abandonen los mejores.

Es lo que he hecho hasta donde he podido.

No he leído a todos, por supuesto, pero el tiempo que estoy aquí me ha bastado para darme cuenta de la calidad y esfuerzo de narradores como Cometa, Nubis, Luna, Jordi Barrubes, Marcial Betancour, Bella,  Gustavo L Ruiz, y muchos otros que con su constancia y calidad mantienen vivo este espacio, y  a quienes quisiera animar a publicar sus textos en forma de libros pues me consta que quien se proyecta así, se esfuerza por tener una base literaria mayor, actualizarse, intentar nuevas formas expresivas, y  producir textos más ambiciosos, lo que no sucede con participantes que parecen tener el foro como  único mundo. Esta estrechez es lo que los lleva a producir relatos cortos, facilistas, conservadores, excesivamente fantasiosos o efectistas que evidencian el deseo de complacer al lector en espera de sus cinco estrellas, y que toma una crítica  y una puntuación menor como una declaración de enemistad.

Escribir buenos relatos es, hasta donde sé, el producto de  años de lecturas, preparación, búsqueda de un estilo y un agudo sentido de la autocrítica que a veces por soledad o cansancio se puede opacar, pero que ojos extraños pueden ayudar a ver mejor. Quien está seguro de lo que quiso escribir, reconoce el acierto o el desacierto de los comentarios, más allá de si han sido hechos con buenas o malas intenciones – esto es subjetivo muchas de las veces - . Si se sabe lo que se quiso lograr en el relato, y un participante le hace notar un modo de mejorarlo, se le agradece; y si no, simplemente se le olvida; pero quien reacciona con furia ante una mala critica simplemente evidencia la poca seguridad que tiene en su esfuerzo, y lo muy necesitado que está de la aprobación ajena.

Algunos dirán: “Pero no te molestes, tampoco pidas mucho, este solo es un foro virtual público, si quieres profesionales de verdad, lee libros”. Los que piensan así, son los que creen que los buenos textos están reservados para el papel y tienen un costo, y los malos para los foros donde cualquiera  puede ser escritor sin la necesidad de pasar por un editor o un corrector, es decir, que un lector de literatura virtual merece malos textos sin quejarse pues son gratis.

Quien cree algo así tiene un pobre concepto de lo digital, y lo más probable es que sus textos sean prueba de su opinión. Un buen relato es bueno en digital o en papel, así como uno malo en papel también lo es en digital,  ¿o alguien cree que un mal cuento en digital se convertirá en bueno solo porque se pase al papel o un texto malo en papel se convertirá en bueno solo porque se pase a lo digital?

No. Lo único malo de los buenos relatos digitales son los lectores perezosos o apresurados que no se detienen a leerlos; pero ese es el problema del lector no del escritor, pues aunque los teléfonos móviles hayan puesto al twitter de moda, y las nuevas formas de vida hagan que apenas se puedan leer en los breves espacios de libertad, las obras más representativas del género, no son los microtextos, sino los relatos como: Los gallinazos sin plumas, El Perseguidor, La santa,  Un sueño realizado, Bola de Sebo, El Aleph, La muerte de Ivan Illich, Talpa, El inmortal, Viaje a la semilla, Un rato de tenmeallá, El capote, Bartleby,  Encender un fuego, Un artista del hambre, Agua, Un suceso en el puente del Riachuelo del Buho, El hotel azul, Colinas como elefantes blancos,  La máquina de follar, ¿Quieres hacer el favor de callarte, por favor? Calixto Garmedia, La dama del perrito, En el bosque, Los  crímenes de la calle Morgue, Humo, Vida de Anne Moore…

Y ojo: ninguno de ellos se lee en menos de cinco minutos.

 Por lo tanto, mientras los foros no produzcan relatos de ese nivel, seguirán siendo vistos con condescendencia por los conocedores aunque existan millones de aficionados produciendo textos. La importancia de la producción literaria debería estar en su calidad, no en los medios en que son difundidos. Por eso los participantes de los foros deberían darle más valor a lo que hacen, y tener una buena base literaria para empezar a revertir esta carencia, pues quien se priva de leer buenos relatos,  se privará también de escribirlos…Y ni se hable ya de producir una buena novela.

Si te interesa escribir un buen cuento o una buena novela, los foros están bien para tener un contacto inmediato con los lectores y ver cómo puede ser recepcionado; pero, por desgracia, no es el lugar donde se te puedan reconocer la calidad del esfuerzo en parte por la pereza de los lectores, y también por los peligros del ambiente creado por participantes que no ven más allá de sus narices y creen que quien pretende elevar la calidad es un peligro para su reinado. Mientras estas cosas sucedan así, no se podrán publicar relatos de mayor extensión y calidad, y mucho menos intentar arriesgar nuevas técnicas o introducir temas que vayan más allá del simple entretenimiento, algo que sí es apreciado por los que conocen.

A la larga, si esto se mantiene así, los foros no podrán proporcionar reconocimiento al esfuerzo literario, y terminará desanimando a los mejores, y haciéndolos abandonar la escritura convencidos que solo fue una bonita manera de perder el tiempo; pero nada más. Algo que quien ama la literatura de verdad no debería aceptar.

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Otros relatos del autor
  • Interesante reflexión de uno realmente interesado en la literatura y en el valorar las potencialidades que este medio digital ofrece si las cosas del escribir se tomaran en serio. Por mi parte, confieso, que no tengo propuestas de hacer por considerarme uno no visitado por la fiebre de la escritura y menos por ambición alguna de trazar alguna huella. Entonces, tomo las cosas y las realidades tal como vienen, porque son expresiones de estos tiempos que corren, y por ello todas interesantes y perfectibles. Sí creo que personas como tú, que realmente creen en lo que escriben y están interesados en propiciar lo bueno de estos espacios, no deberían intentar mejorar las cosas desde la trinchera de identificar y censurar las cosas que no funcionan en el resto de los participantes sino, más bien, mejorar y potenciar los propios medios. Es decir, escribir siempre mejor lo que siente y se cree sea el propio camino a explorar y recorrer en el ámbito de la escritura. Son los hechos, los artefacto creados con las palabras los que aportan y atraen lectores, no sólo indicar lo que no va bien en los demás. En mi opinión. Por último, no hay que olvidar que la escritura es una forma de diversión, y en cada página de un buen libro se encuentra felicidad.
    Gracias Omar Viveros. He encontrado esta publicación por casualidad y te lo agradezco. Hace mucho tiempo que no escribo aquí y con esta reflexión que has escrito, que no he podido dejar de leer, me han entrado ganas de volver a entrar más asiduamente, de leer aún más que antes, de saborear un relato largo, de empezar un relato y corregirlo antes de publicarlo, de aprender de todos los que estáis aún aquí. Espero que no se desvanezcan estas ganas con el tiempo, espero que este foro siga siendo una ventana para aquellas personas que aman el arte de la escritura y espero también que le demos importancia a todas estas cosas que has escrito antes que a la adulación y al ranking. Gracias de nuevo.
    Gracias Andrés, Gracias Roluma. Sí, todos estamos aprendiendo y esta etapa es bastante complicada; pero creo que precisamente por eso aquí sobrevivirán los que crean en la literatura. Los que no crean que lo que hacen es importante, la abandonaran. Un abrazo a los dos.
    Muchas gracias por tomarte el tiempo de escribir esta nota. Me ha parecido muy interesante, coincido con muchos de los conceptos vertidos y también en el proceso de aprendizaje en que me encuentro, me siento parte. Un abrazo y a no desanimarse porque el foro siempre estará construido por personas. Hasta la proxima.
    Buen aporte, Omar. Por desgracia, el mundo literario vive, creo, un momento de transición bastante complicado. El lector virtual no tiene tiempo para nada. Todo tiene que ser muy rápido. Soy pesimista con el futuro de los que gustamos de este arte. Ojalá me equivoque. Saludos.
    Sí, luna. Vivo en el cono sur de Lima. Y salvo un par de relatos en revistas no he publicado nada. Escribí novelas mientras trabajaba; pero cuando ingresé a la universidad las quemé porque me pareció que podía dar más. Ahora he vuelto a tener novelas; pero estoy corrigiendo. Si logro publicar algo en Klinde, aviso. Saludos. Un abrazo.
    Omar quiero preguntarte: vives en Perú? Tienes libros publicados? Das la presión de no ser un improvisado en el arte de escribir igual que Ravazza y Ana Madrigal...
    Gracias por comentar, amigos. Si, pues no creo decir nada que no sepan y que no se hayan dado cuenta; pero si quise advertir las razones por las que otro foro dejó de existir: cuando se llega al punto de que los que están más interesado en ser bien valorados, se organicen como mafia y hacen abandonar del foro a los mejores y solo dejan a los que los halaguen y no constituyan una amenaza para ellos. Por fortuna, creo que aquí no se ha llegado a estos extremos. Espero que no se llegue. Saludos a todos. Y Lianiaski: yo también copiaba y subrayaba varias veces a los que me parecían mejores, para aprender de ellos. Todavía lo hago; pero menos. Un abrazo.
    Todavía recuerdo a Isabel, una forera de hace bastante tiempo que imprimía los textos más extensos para leerlos de forma pausada. Mucha razón en tus comentarios, personalmente la escritura es una terapia para que la vida sea más llevadera. Un Saludo.
    Hace que te des cuentas de cosas, un saludo
  • Qué pasaría si en en futuro ser gay, transexual y lesbiana fuera lo natural y ser heterosexual prohibido?

    A veces pasa.

    Cuando el Gobierno se mete en tu cama.

    ¡Se ve cada cosa!

    Aviso sobre la aparición de mi libro CIUDAD DEL APOCALIPSIS en Klinde

    Ah, los políticos!

    A algunos creyentes no les va a gustar; pero si nos contuviéramos siempre para no molestar a alguien, no escribiríamos nada.

    No todo es lujo, balas, fiesta, mujeres hermosas y sexo en la vida de la mafia.

    Ahora que triunfa el libre mercado y las denuncias por corrupción se vuelven a extender por Latinoamérica, una empresa transnacional anuncia la cárcel soñada por delincuentes de alto vuelo.

    La última vez defendí en un ensayo el relato largo. Me parece inconsecuente defender los relatos largos y publicar relatos cortos. Así que aquí va un relato largo. Si no lo leen, no interesa. Ya debería dejar de interesarme por eso.

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