cerrar

Esta web utiliza cookies

En nuestras webs utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar tu accesibilidad, personalizar y analizar tu navegación, y mostrarte publicidad, incluidos anuncios basados en tus intereses. Si continuas navegando, entenderemos que aceptas su uso. Si deseas más información, puedes acceder a la Política de Cookies y a las Condiciones de Uso y Política de Privacidad.

4 min
El Perchero
Amor |
13.01.19
  • 4
  • 21
  • 1315
Sinopsis

 

De porte altivo, recto como un palo y carente de conversación, apareció una mañana para no irse. Luisito no recordaba el momento exacto en que ocupó aquel lugar junto a su mesa, ni a partir de cuándo se convirtió en una obsesión para él. Era su “Perchero” y nadie se lo arrebataría.

Inexplicablemente el influjo que emanaba aquel trasto de madera le había hecho cambiar a lo largo de los años hasta ser una persona totalmente distinta. Poco quedaba de aquel Luisito jovial que disfrutaba de los chascarrillos matutinos y de los cafés con los amigos. Ahora era un ser parco, gris, receloso, que solo vivía para y por aquel Perchero. Nadie le escuchaba como él, nadie le comprendía ni le daba tanto como aquella astilla de madera pulida y envejecida que le recibía y despedía cada día sin pedirle nada más que su compañía.

"Mi Perchero, mi maravilloso Perchero...”, susurraba Luisito, mientras que medía milimétricamente la distancia que separaba el perchero de su mesa. No admitía ni un centímetro de desplazamiento. Lo que hoy era “uno”, en un futuro podía ser podían ser “dos o tres”, y “tres” era el límite. Si eso sucedía sería su compañero de despacho, Don Emiliano, el más cercano al colgador, y eso no podía permitirlo, el Perchero era sólo suyo.

Don Emiliano observaba maravillado la precisión en el medir de Luisito. Su técnica a escuadra y dedo pulgar era inmejorable. Eran momentos de respeto al buen hacer, de silencio únicamente rasgado por los sonoros problemas intestinales de Don Emiliano, quien se excusaba azorado una vez por pedo con un lacónico gesto y un suspiro de alivio. El mismo ritual cada mañana, repitiéndose por siempre: Luisito con su medir y Don Emiliano liberando gases. Hasta que un fatídico día el perchero dejó de estar ahí, o lo que es lo mismo, desapareció...

No era posible, veinte años compartiéndolo todo, sus más íntimos secretos, su vida, y de repente solo vacío. Luisito no daba crédito. Tuvo que parpadear tres veces muy seguidas y dar no menos de veinte vueltas alrededor del espacio que ocupaba el Perchero, para constatar de forma empírica que realmente no estaba, y que su lugar lo ocupaba una carta en la que pudo observar  rezaba su nombre.

Con temor se agachó para abrir el sobre, desplegó el papel,  y sin atreverse a respirar, en espera de una explicación que calmase un dolor que empezaba a devorarle, se dispuso a leer:

Mi querido Luisito, ya sabes quién soy. Años y años de amor contenido, de no mostrarte mis sentimientos. Siempre he preferido el consuelo de la posibilidad que el temor a ser rechazado. Nunca soportaría la certeza de un “no” en tus labios.

La distancia siempre ha sido aparente. Falta de atrevimiento, un morir constante en tus ausencias. He esperado a que ocurriera algo, tal vez un milagro, aunque sabía que nuestro amor es imposible en este mundo que nos tocó vivir, y que llegaría el momento del adiós.

Llevo sin verte apenas unas horas y ya añoro tu voz. Ya sabes que soy más de escuchar que de conversar. Estas líneas son todo un logro que debo exclusivamente a tu persona, al amor que siento por ti...

Por favor, no me busques..., y si lo haces que sea pronto.

Siempre tuyo Don Emiliano.

Pd.: Espero que no te importe, me llevo el perchero como recuerdo de nuestro amor imposible, así cada día que llegue a casa y cuelgue el abrigo será como dártelo a ti, mi querido Luisito.. ” :)

 

Valora
y comenta
Valora este relato:

Quedan 0 caracteres

Es necesario que valores antes de comentar
Comentarios
Valoraciones
Otros relatos del autor
  • Hola amigo Roluma, gracias por tu agradable comentario. Me da pena, cada vez me paso menos por aquí. los autores que más me gustaban o han dejado de publicar o lo hacen con cuenta gotas. Espero continuar publicando, sea aquí o donde el destino nos lleve. Un abrazo y nos seguimos leyendo.
    Siguen intactas tu pluma y tu inventiva. Un abrazo querido Chus Luvi. Hacia rato no pasaba por aquí y me agradó leerte de nuevo.
    Gracias Asertivo, Jordi, Crítico,...por vuestros comentarios. Espero poder publicar en breve y entrar más en la página para leer y compartir. Un abrazo
    Buena historia y mejor final, grandísimo trabajo
    Enhorabuena. Sublime final. Muy buen relato, muy divertido.
    Relato increíble con personajes muy especiales y un impactante final. Magnífico texto. Felicitaciones amigo
    Jajaja, pues sí Paco nunca sabe uno dónde va a encontrar el amor ni de quién se va enamorar...Un placer leer tus relatos y comentarios. Gracias amigo
    Ah, y por supuesto, lograste engañarme como al resto de comentaristas: al principio creí que la carta la escribía el perchero. Así que me quito mi sombrero y busco un perchero para colgarlo. Por si acaso, ejecutaré la acción de forma rápida, no sea que empiece a cogerle cariño....Enhorabuena, Chus. Un abrazo.
    Caramba, Chus, cacho pedazo de relato el que nos regalas, desbordante de originalidad. Una sabia y singular mezcla de romanticismo fetichista, surrealismo y escatológico humor negro. Todos ellos se entrelazan de manera magistral para tejer una pequeña joya literaria narrada con el suficiente acierto para conseguir identificarnos con los desvelos de Luisito, ser asocial y patético, consumido por una delirante pasión. El traumático e inesperado final también me hace solidarizarme con el pobre protagonista, y después de calificar al impresentable de Emiliano de grandísimo hijo de la gran puta, desear agarrarlo y meterle el perchero por el culo, terminando, de paso, con sus problemas gaseosos.
    Divertido, y el giro final sorprendente.
  • Para mi pequeña Sophia, que aún vuelve hacia la pared a sus muñecos cuando duerme...

    Todo viaje comienza con el primer paso...

    "Un mal día" es uno de los primeros textos que publiqué en esta página, lo he revisado y retocado muy levemente para darle una segunda oportunidad. Cuando lo leo siempre me saca una sonrisa, espero que en vosotros también tenga el mismo efecto. Un abrazo a todos y felices fiestas :)

    He recuperado unas líneas de mi adolescencia..., su espíritu continúa en ellas aunque por suerte la adolescencia pasó, y el sol volvió a lucir.

    En el metro de una gran ciudad suceden historias y ésta es una de ellas... :)

    Un personaje del que espero seguir contando sus cachitos de felicidad...

  • 43
  • 4.6
  • 9

No hay mejor historia que la que está bien contada...

Tienda

Vampiros, licántropos y otras esencias misteriosas

Lore y Ender

€2.99 EUR

Cien años de sobriedad

Álvaro del Valle (Poyatos)

€2.99 EUR

En tardes de café

David Loreiro (Lore) y Adrián Durá (Novato)

€2.99 EUR

La otra cara de la supervivencia

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

El secreto de las letras

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

De frikimonstruos y cuentoschinos

Teodoro Bama

€2.99 EUR

Sin respiración

AndreSinSiesta, Zenon, Stavros, Venerdi

€3.95 EUR

La Vida Misma

Teodoro Bama, Joene, L.J. Salamanca, Ender, Poyatos y Miranda

€4.95 EUR

Chupito de orujo

Mayka Ponce

€2.99 EUR

Grandes Relatos en Español

Bécquer, Zorrilla, Emilia Pardo Bazán, Galdós y otros.

€4.95 EUR

Cuatro minutos

Jesús Fernández (Lázaro)

€2.99 EUR
Creación Colectiva
Hay 17 historias abiertas
Relatos construidos entre varios autores. ¡Continúa tú con el relato colectivo!
Encuesta
Rellena nuestra encuesta