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3 min
EL PINO CHATO
Fantasía |
12.05.18
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Sinopsis

Me llaman el pino chato porque mi tronco esta algo desgarrado pero por suerte mi orgullo está intacto.

Nariz chata y pie fuerte. Mi documento de identidad dice que soy un árbol perenne, de la familia de las pináceas, de unos veinte metros de altura. La realidad muestra otra imagen de mi cuerpo. A medida que crecía fui perdiendo las ramas de abajo, quedando un tronco con piel áspera, alto y desnudo, que los chicos del barrio Lamadrid escalan sin ningún problema, más allá de algún que otro raspón en las piernas. Una tormenta con rayos filosos cortó mi copa generosa y mi cuerpo perdió la gracia y la elegancia con que Dios me había dibujado. Lo que en principio pareció el principio de mi fin, se transformó en algo mágico. La creación me había elegido- entre muchos hermanos- para ser el refugio de las penas y alegrías de los niños de los alrededores. ¿Pueden imaginar mi cuerpo corto cargado de niños? Viví horas dramáticas, donde pensé que no resistiría tanto peso sobre mis brazos cansados. Poco a poco me fui acostumbrando a las risas y los relatos de los visitantes. Fui conociendo sus voces y sus historias personales. Mi lugar en el mundo es estratégico, a tres cuadras de la laguna, que se enamoró del parque y a seis cuadras del reloj de los italianos, que cuenta los secretos de la ciudad. Todo el mundo sabe quién soy porque de generación en generación vienen y suben en mi tronco musculoso, buscando la privacidad que siempre se les niega a los niños por temor a que les pase algo. Acá estoy, en actitud contemplativa. La mañana es un remanso, puedo estar quieto y pensativo. Los niños del barrio reposan en los pupitres anclados en las aulas. Soy un árbol al que en principio le hubiese gustado hundir sus raíces en la tierra y alzar su cabeza al firmamento del barrio Fátima, apoderándome de todo su paisaje. No fue así. La tormenta borró mis sueños con sus puñales de plata. No sé si fue premeditado, puede que sólo haya sido un capricho del Seños de los Espacios. Cielo, mucho cielo en mi paisaje. La ingenuidad y la inocencia corren hacía mí, sus ágiles piernas ya están escalado mi piel rugosa. Conozco algunas voces. No sé si yo estoy con ellos, o si ellos están conmigo. No sé. Eso sí, respiramos junto las mismas imágenes y jugamos con los mismos misterios. Tuvimos momentos muy felices y también de los otros. Sentíamos la vida. A veces con su olor a tierra mojada, otras, vestida de sol y no pocas llena de barro. Hoy estoy en otro paisaje más allá de la vida y de ellos no tengo vestigios. Puede que se hayan perdido en la gran ciudad. En otros espacios alguien da la última pincelada a un pino chato.

 

Elba Aughy     

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  • Fascinante historia la de tu arbolito
    Buen relato compañero, ocurrente y con una buena moraleja... :)
  • Me llaman el pino chato porque mi tronco esta algo desgarrado pero por suerte mi orgullo está intacto.

    Si te das vuelta ellos están ahí en el tiempo de los primeros pasos.

    La noche se viste con collares de estrellas y cuentan una historia de amor.

    La fantasía está dando sus últimos suspiros.

    Hacen mucho ruído, empujan puertas, alzan las voces, pero no la encuentran...

    Comienzan a agitarse los colores en el cielo.

    Salvatierra, un vecino de Chascomús, muy recordado por su manera original de plantarse ante la vida.

    Me gusta estar ahí, en los labios de todos ayudando a pensar un mundo nuevo.

    Existen incontables sueños. Algunos nos hacen sentir hermosas sensaciones y otras nos muestran figuras fantásticas.¿Son pantallazos de la mente jugando a confundirnos entre lo real y lo irreal?

    Una profunda soledad envuelve mis días. Las horas transcurren tediosamente. Ya no más pasos pesados desde la cocina al comedor. Estoy solo.

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Me sé un ser decidido y armado de palabras ganadas en miles de batallas emprendidas contras las hojas escritas. Mis ojos, que visten el color del tiempo, los heredé de los espíritus emergidos de la vieja y misteriosa Irlanda.El folklore irlandés es rico en fantasías,brujas,y magos; dioses y adivinos. De ahí viene mi sangre. Mis pelos parecen bravíos guerreros. Desafían a todos los peines que intenten entrar en sus inmensidades. Poseo boca pequeña, de labios superiores levemente abultados, que se mueven como relámpagos en cualquier charla. pero saben guardar muy bien los secretos. Mi nariz es chica pero sensible a todos los aromas de la vida.Soy generosa por educación y rebelde por decisión. Analista de sueños y pensamientos.Me gusta la risa porque hace que el alma brille en el rostro. Amo las palabras porque le dan sonido a la vida.

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