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7 min
El Político III
Amor |
11.12.13
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Sinopsis

El desenlase de un día de campaña tradicional en cualquier país de latinoamerica

--Para llegar a esta curul donde pueda actuar a favor de ustedes y otras comunidades vecinas necesito sus votos, solo de esta forma estarán representados en los niveles donde se toman decisiones que los puedan afectar favorablemente.  Yo me he comprometido a dar soluciones verdaderas a serios problemas de salud, seguridad y educación que tienen en su comunidad, ustedes deben comprometerse ahora a darme su voto en las próximas elecciones para diputados, pueden estar seguros que no los defraudaré. Me marcho de esta comunidad con el convencimiento de que ustedes me ayudarán a  conquistar ese triunfo tan deseado por nosotros, y créanme que los llevo en el corazón, y que mis promesas no caerán en saco roto.  Muchas gracias por su apoyo y compañía en el día de hoy.

     Dándole un abrazo a Miguel Pérez, simbolizando de esta forma que abrazaba a todos los de la comunidad, se dio vuelta hacia donde estaban sus allegados, Juan Carlos lo tomó de un brazo y se encaminaron hacia donde estaba su automóvil.

     Ya dentro del auto, Don Emilio le puso su mano en el hombro y le dijo; lo has hecho muy bien, te felicito, de continuar así puedes estar seguro que lograras un puesto en La Cámara de Diputados, tu padre se sentirá muy orgulloso.

--¿Quiere que le sea franco Don Emilio?  Esa pobre gente pide cosas tan simples y elementales, cosas que jamás me imaginé que no estuvieran al alcance de del común de las personas, eso que a los que tenemos dinero nos es tan cotidiano y familiar, resulta un lujo apenas alcanzable para ellos.  Me sentí muy mal al tener que prometer algo como premio a cambio de un voto, cuando suplir todas estas necesidades debe ser una obligación del que esté gobernando.

-JJ deja a un lado el romanticismo y entiende que en países como el nuestro, para que tú tengas de sobra deben existir mil a quienes les falte de todo. De esta forma ha sido siempre y así lo será por mucho tiempo.

--Mientras sigan existiendo políticos de la raza de ustedes, nuestros pueblos se deberán seguir conformando con las migajas que caen de sus mesas.

-Mas respeto JJ, que tu padre y yo hemos hecho mucho por el desarrollo de este país, hemos empleado a miles de personas, las que llevan el sustento a sus hogares gracias a un trabajo honrado.

--Honrado si, pero mal remunerado, porque a ustedes no les conviene que salgan de la pobreza. Siendo personas con grandes necesidades son fáciles de manipular, y estarán a merced de sus desmedidas ambiciones.

-¿A caso tu pretendes ser el súper hombre  que sale al rescate de los pobres? ¿No dijiste hace un momento, que con tal de no perder todos los beneficios que recibes de tu padre estarías dispuesto a ser un político tradicional?

--Si lo dije, pero también reconocí que no tengo sangre para esta politiquería en la que ustedes son unos maestros. Nunca imagine que para llegar al poder y hacerse de una gran fortuna había que engañar a tantas personas.

-Tu eres un niño rico al que nunca le falto nada, y como no tienes ni idea de cómo se gana el dinero con el cual disfrutas de todo lo que se te antoja, estas molesto porque tienes que trabajar un poco para ganarlo por ti mismo.

--Le aseguro que puedo desempeñarme muy bien en la profesión para la cual estudié, pero como Don Juan Julio no acepta que su hijo mayor se dedique a un oficio que pueda afectar la imagen de  su prestigiosa familia, entonces debo estar incursionando en estos asuntos, que para mí no representan satisfacción alguna.

-¿Piensas a caso que como decorador podrías ganar lo suficiente para mantener tu nivel de vida?

--Diseñador de interiores Don Emilio, no se confunda.  ¿Cómo voy a saberlo si no lo intento?

-Vamos JJ, tu padre solo desea que desarrolles una carrera en la que te ganes el reconocimiento y la admiración de muchas personas importantes. De tal forma que pueda sentirse orgulloso, que alguien de su propia sangre continué ese trabajo tan valioso iniciado por el hace ya muchos años.

--Usted solo piensa en los sentimientos de mi padre,  y le importa muy poco con los míos.  Permítame decirle que somos dos personas diferentes, y que de ninguna forma  soy yo la continuación de su vida.

-JJ solo te pido que analices lo siguiente, serás famoso, ganaras mucho dinero, tu padre se sentirá satisfecho, y después puedes hacer lo que más te guste, todos estaremos al final conformes con el camino recorrido.

--Lo siento Don Emilio pero no puedo continuar con este papel, no lo tolero mas, hablaré con mi padre he intentaré hacerle entender las razones por las cuales no puedo continuar su camino. Mejor dicho el camino que el eligió para mí. Llevamos el mismo nombre es cierto, pero somos dos seres diferentes, solamente espero que me permita continuar con mi vida y mis sueños. Si alguna vez dude en seguir aparentando lo que no soy,  para obtener de él todo aquello a lo que me acostumbró, esta vez lo he pensado mejor y  créame que intentaré salir adelante con mi esfuerzo y haciendo lo que me gusta. De orden al chofer para que regrese a casa, el recorrido acaba de terminar.

    

      El día primero de julio un auto Ferrari, de color rojo atrajo la mirada de todos los que se encontraban esperando la llegada de los Diputados electos, quienes ese día tomaban posesión.  Las puertas del auto se levantaron haciéndolo parecer un ave con las alas extendidas, un hombre joven de unos treinta y cinco años bajo del auto en compañía de otro caballero.  Los periodistas allí apostados lo reconocieron de inmediato, es Juan Julio Correa Tercero, diputado electo por el partido  F A R S A.  Mientras caminaban hacia el interior del recinto JJ le comentaba con su acompañante; hoy comienza la función Juan Carlos, un Ferrari de ciento cincuenta mil dólares compró mi conciencia, te aseguro que  muchos de los que hoy juraran con migo servir a la patria,  por  menos que esto traicionaran a quienes con sus votos los pusieron esta privilegiada posición. Es muy simple, trabajarán a favor de quienes tienen el poder sean de oposición o del gobierno, los electores como siempre son solo el instrumento legal que les permite enriquecerse con el sudor y el sufrimiento de aquellos que con seguridad son los últimos en los proyectos que deban desarrollar. 

¿Sabes lo único que admiro de esta clase política a la que ahora pertenezco?  Juan Carlos hizo un ademán con su cabeza y manos como quien solicita una respuesta.

JJ, con una sonrisa dibujada en sus labios, y a punto de entrar en el recinto donde debería separarse de su amigo, le  dijo; han encontrado la medida exacta de tiempo en que las personas olvidan las promesas no cumplidas, y son capases de escuchar y aceptar otras propuestas de los mismos individuos que ya los engañaron una vez. Esto ocurre cada cinco años, y si yo fuese un científico, me interesaría por estudiar esta conducta tan particular de los seres humanos, créeme que ya me hubiese ganado algún premio.

 

 

 

 

 

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Soy médico de profesión, vivo en la ciudad de Panamá, me gusta la lectura en general, con interés especial en relatos históricos.

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