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3 min
El reino de la eterna noche #1
Fantasía |
15.08.20
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Sinopsis

El reino de la eterna noche forma parte de la miniserie y mircroverso de James Brutt, quien es un escritor frustrado de no tener ideas o capacidad para expresarlas. Originalmente el mismo representa una forma de verse a sí mismo en la finalización de su obra, una incepción dentro de otra con capacidad de tener su propia historia. Con esta obra siempre quise narrar la sintaxis de colores oscuros que se manifestaban en mí, tal como Brutt y su conclusión de que dominaría el reino en su trono eternamente en un ciclo donde solo el dolor es real, creando su propio personaje que representa la encarnación de la infelicidad perpetua (el rey). De la espera de la felicidad, (el sol) en un reino donde eternamente siempre es de noche. El rey de la eterna noche es la poesía póstuma del inexistente James, quien da la manifestación de, un escritor que escribe sobre un escritor que escribe sobre sí mismo de una forma que solo entienden los que han estado en aquel reino. Es mi quinto intento por publicarla.

Sus dedos se deslizaron con suavidad sobre hierba muerta. Delgados, largos y pálidos acariciaron la tierra yerma y sin vida… En dificultosos parpadeos despertó de sobresalto y un impulso natural le hizo buscar, algo.

Se detuvo en seco y miró su paraje  con inquietud. Un cielo oscuro sin estrellas se cernía sobre su cabeza mientras una planicie se expandía con la piel de hierba de un verde desganado.  De pie, descalzo se aproximó con suavidad hacia el frente y se giró mirando hacia donde había estado reposando. Un árbol que asemejaba el cielo rechinaba al viento suave, su corteza negra y retorcida le mareaba mientras que un eco de metales chocando se replicaba en su cabeza.  Intenso se precipitó y terminó dejándole con el eco atrapado en sus sentidos. Luego de un breve momento, la sensación pasó recolocándolo en sus pensamientos. ¨ ¿Dónde estoy?¨ Se preguntó mientras empezó a girar alrededor del árbol topándose con una espada.

Hundida en el tronco del árbol y enraizada, una larga espada de un filo cobrizo. Estiró su mano para tomar la misma. En ello una voz aguda le detuvo.

—Yo no haría eso si fuera tu…—.Advirtió la voz que le hizo mirar a la copa del árbol sin hojas topándose únicamente con un cuervo. El ojo rojo de la criatura le vio con fijación en perfil. Mantenía una llave atada en una de sus patas con una cinta roja.

—¿Vos me escuchasteis?—.Afirmó con la cabeza al cuervo y volvió a mirar la espada. Entonces con un movimiento suave señaló el espadón. El cuervo graznó y voló hacia el mango. Picoteó un par de veces el mismo y prosiguió:

—Es un arma maldita, pero el aspecto de vos tampoco es que se sea bendito y agraciado…—. El pálido hombre miró hacia sus pies desnudos a lo que con lentitud se empezó a observar. Era severamente pálido y raquítico, pero lo que más llamó su atención, fue que tenía un agujero en su pecho que respiraba ceniza negra.  En el silencio de su cabeza escuchó el zumbido, el vórtice que le pedía le alimentarse.

—Que no os sorprenda la muerte, puesto que la vida es severamente rara… jajaja—. Musitó con cierto tono que hacía que aquella frase resultase prestada. El pálido hombre giró con tranquilidad y miró hacia el horizonte. Cabello lacio y largo fue acomodado por sus dedos, les apartó de su rostro cual tocó, pero sus dedos no podían dibujar una imagen de sí. ¨ ¿Quién soy?¨ Se preguntó.

La oscura ave voló hacia su hombro en un apurado aleteo.

—Allí a doce cuerpos de gigantes yace una ciudad muerta, quizás allí encontréis lo que vuestra cabeza buscáis. Pero es un viaje peligroso, y vuestra fragilidad solo puede ser resulta con aquella maldita arma. Si la recogéis, selláis un contrato de eterno amanecer, una promesa incumplida…

El hombre pálido y desnudo miró una tenue luz naranja en el horizonte, se giró sobre su eje. Lentamente acercó su mano de uñas negras hacia el mango, cuyas raíces se apartaron tal cual empezó a tomarle. Era como si el árbol aprobara que se le arrebatara aquella arma enterrada en su pecho.

Entonces el ratón retiró la espina de la pata del león….

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