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5 min
El seguimiento (Final)
Terror |
05.04.13
  • 5
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Sinopsis

Déjà vú: Anomalía de la memoria. Experiencia de sentir que se ha sido testigo o se ha experimentado previamente una situación nueva.

         Josep Manel apretaba las teclas de rebovinar y parar en la grabadora, en busca del inicio de la confesión. Jaime no apartaba la vista del aparato y Angelika se sentó nerviosa, se podía escuchar sus pequeños suspiros. El profesor avanzó la previa donde su mujer llevaba a Jaime al estado hipnótico y por fin paró. Play ...

— ¿Dónde estás Jaime? —

— Estoy en una sala enorme, flotando boca abajo. Algo transparente me sujeta. Creo que estoy desnudo —

— Dime ¿qué ves? —

— Hay cuatro enormes focos allí debajo. Hay mucha altura. No puedo mover la cabeza, sólo los ojos. No siento nada —

— ¿Puedes ver tu cuerpo? —

— Muy poco. Creo que estoy con los brazos y las piernas abiertas. Tengo algo detrás, me toca la nuca ¿qué es eso? —

— Tranquilo Jaime, estoy contigo. Fíjate en el suelo ¿puedes verlo? —

— No se ve, los focos me deslumbran. Son muy potentes. Veo algo. Hay unos hilos negros moviéndose. Parecen serpientes ¡Dios mío! —

— No te pongas nervioso, dime lo que ves, estoy aquí —

— Parecen delfines, están lejos. Estoy en la parte de arriba de una gran pecera y veo como esas cosas nadan debajo de mí. No hay agua —

— ¿Cómo son Jaime? ¿Puedes describirlos? —

— Son muy largos. Veo su cabeza en forma de rombo. Dos ojos. ¡Otra vez esos ojos! son enormes. Tienen dos largos brazos sin manos. Su cuerpo continúa y acaba en punta. Hay siete debajo de mí. Oigo algo. Parece que hablan, son como castañuelas. Hacen ruidos muy extraños. Uno de ellos ha cogido el hilo negro y lo trae hacia mí ¡Ah! Tengo uno en frente mío. Me mira moviendo la cabeza de un lado al otro. Su piel parece una pelota de golf gris. Hace ese ruido otra vez —

— Tranquilo Jaime, lo estás haciendo muy bien, sigue ... —

— Tengo uno en la barriga. Ha metido el hilo negro en mi ombligo, no siento nada. Los otros van y vienen, parece que naden. Detrás hay otro, lo noto. Me da golpecitos en la cabeza. Ahora empieza el zumbido, es como una onda, me ensordece. Se han juntado los siete frente a mí. No puedo hacer nada, se están alejando. No, me estoy alejando yo. Cuánta altura, no veo nada —

— ¿Jaime? ¿Jaime? ¿Jaime dime algo? —

— Estoy aquí de pie. Te veo —

— ¿Aquí en mi salón? ¿Por qué de pie? —

— Porque me molesta. Lo tengo en mi espalda. Me coge del cuello, quítamelo porfavor. Quítamelo porfavor, no quiero tenerlo ahí —

— Tranquilo yo te lo quito —

— Se ha soltado, está en el suelo mirándonos. Está parpadeando. Esos ojos enormes otra vez no. Dile que se vaya. Que se marche porfavor —

Jaime se notó tremendamente agobiado escuchando su voz. Pidió al profesor que lo parara porfavor que ya había sido bastante. Sintió ganas de llorar y una profunda necesidad de ir al baño. El estado de shock hizo que su rostro no mostrase ningún tipo de sentimiento. Angelika le indicó dónde estaba el servicio mientras se miraba con su marido estupefacto al escuchar aquello de nuevo. Jaime se levantó lentamente y se metió en el lavabo de la pareja. Sacó su pene y empezó a orinar. Cerró los ojos confuso. No tuvo jamás esa sensación, era aterradora. Abrió los ojos y se vio en un baño totalmente distinto.

¿Dónde estoy? Esto ya lo he vivido. Jaime acabó de orinar y salió a lavarse las manos. No podía dejar de pensar en la sensación que tenía. Parecía que se adelantara al tiempo. Estaba en el servicio del Mira Blau, el bar del tibidabo al que siempre iba con Mar. Sabía que Mar estaba fuera esperando y que le había dicho nervioso que le iba a contar algo ¿qué tengo que contarle? Comenzó a pensar y recordó a la fotógrafa en aquél pub de Marina a punto de besarle. Él retrocedió con pena de deseo y le dijo que no podía. Quiero a mi novia Lucía, lo siento.

Jaime salió del lavabo, se creía con poderes. Allí estaba sentada ella, en la vidriera, tan guapa como siempre tomando un café con hielo. Jaime se sentó junto a ella extrañado. Las vistas de la ciudad eran increíbles. Ellos se conocieron en ese bar y siempre acudían a él.

— ¿Bueno, qué me tenías que contar? me tienes preocupada — dijo Mar mientras bebía de su café.

— No, no es nada cariño. Es extraño, no sé lo que me pasa. Creo que todo esto ya lo he vivido antes, es muy raro — dijo Jaime sorprendido.

— No te preocupes " peque", sólo es un déjà vú

 

                                                         <<< FIN >>>

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