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6 min
El seguimiento (Tercera parte)
Terror |
03.04.13
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  • 1350
Sinopsis

Déjà vú: Anomalía de la memoria. Experiencia de sentir que se ha sido testigo o se ha experimentado previamente una situación nueva.

         La cuatro quesos familiar fue devorada cual manada de hienas hambrientas zampando su presa. A pesar de los problemas, el apetito seguía vivo y Jaime siempre se decía que mientras tuviera necesidad de comer, todo iba bien. Joan había llamado a Vero, su ex pareja, para explicarle que se quedaría con su amigo y que pasaría más tarde a recoger al pequeño Adrián. Se había puesto de moda el virus separación, ya conocían a más de cuatro parejas separadas a parte de ellos. Quizá es que no aguantamos nada ya, y ¿cuántas parejas habrá que no lo hacen por las ataduras económicas? se preguntaba Joan. La cuestión esa tarde era hacerle compañía a su amigo, ya bastantes problemas existían.

Jaime a penas hablaba, removía sin ton ni son el café nespresso que había preparado. Joan chafardeaba la red con el ipad mini de su amigo, mientras sorbía de un carajillo de cognac. Miró a su amigo fíjamente viendo que no reaccionaba.

— Vas a marear al café tío ¿qué tal si le pones azúcar? — dijo Joan intentando bromear.

— ¿Cómo? Ah perdona " Jota" estoy muy empanado — contestó Jaime volviendo en sí.

— ¿Jota? hacía mil años que no me llamabas así, tú estás mal chaval — Joan no paraba de manosear la tableta en busca de respuestas. La tarde no prometía pero se sentían a gusto el uno con el otro. Siempre recordaban el viaje a Zaragoza, buscando vías en Jaulín. Habían pasado Lleida sin abrir boca. Eres la única persona con la que puedo estar callado y no sentirme molesto, siempre comentaba Jaime.

— ¿Qué buscas Joan, porno casero? — preguntó Jaime intentando ser él mismo.

— ¡Sí! acabo de ver a tu hermana con su jefe — rió su propia broma, mientras Jaime soltaba algún que otro taco. — Mira estoy buscando enlaces de los déjà vús, y a parte un grupo hardcore y rollos de la mente, he llegado a esta web — explicó Joan mientras le mostraba el ipad.

— ¿Mundo ufológico? ¿fenómenos paranormales? — leía sorprendido Jaime. — mira, prefiero que me enseñes videos de ese grupo metalero, a lo mejor me gustan y todo —

— Mira capullo ... — y se puso a leer — extrañas vivencias, déjà vús y otras puertas por Josep Manel Picoll ... oye este tío es el rey del mundo ovni ...profesor mercantil, diplomado en comercio internacional ha dedicado toda su vida a lo extraterrestre ... afincado en Barcelona es famoso por sus visitas a la montaña de Montserrat ...¡oye, ya sé quién es! — dijo Joan sorpendido.

— Uy perdona ¿me estabas hablando? — bromeó Jaime haciéndose el dormido.

— Escúchame Jaime ¿recuerdas que hace un par de años te dije que estuve en Montserrat con aquella pava que le molaba el rollo éste? todos los días once de cada mes va mucha gente. Había fotógrafos, videoaficionados, caravanas, hasta " guris" y todo ¿te acuerdas? — explicó emocionado.

— Sí, me acuerdo ¿Y? — Jaime no sabía dónde quería llegar su amigo pero se lo imaginaba.

— Pues que ese profesor va siempre allí a dar charlas y la gente comparte experiencias con él. Salió en la tele y todo, en el cuarto milenio. El hotel del Bruc es el lugar de reunión, recuerdo a la camarera ¡qué bombón! — desvió el tema Joan. Siempre le ocurría lo mismo, era imaginarse de nuevo a una mujer y se acababa la conversación.

— Vale, vale, vale ¿a dónde quieres llegar tío? — preguntó Jaime haciéndole abreviar.

— Mañana es día once — canturreó Joan misteriosamente.

Jaime no sabía cómo su amigo era capaz de convencerle siempre. Siempre me enreda, pensó pero la verdad es que las mejores vivencias las tuvo con él y sus absurdas ideas. Le vinieron a la mente las aventuras con su amigo, durmiendo entre barrancos en Valencia o subiendo el Pic del Gra en el Pirineo, donde se hizo sus necesidades encima. Pensó en Montserrat. Aquella pared vertical que casi le cuesta un disgusto, San Jerónimo. Aquél maldito cabo, sino fuera por el bloqueo del grillo hoy no estoy aquí, meditó.

Joan ya había convencido a su amigo, le decía que le vendría bien algo nuevo para no pensar. Hacía mucho que no tenían alguna aventurilla y le pareció coherente. Joan se preocupaba por Jaime, no era de las personas que mostraban sentimientos, pero siempre estaba allí cuando lo necesitaba. Es la hora del papá, dijo mientras se despedían. Solamente existía algo en la vida de Joan más importante que las mujeres, su pequeño Adrián. Decidieron quedar a la tarde siguiente, Joan recogería a su amigo en coche y saldrían a cenar al hotel del Bruc a la espera del famoso profesor. Jaime cogió el ipad y siguió leyendo la misteriosa web ...

A veces los famosos déjà vús no son mecánicos, ni tan solo son fallos cognitivos en la memoria, son una puerta al más allá ... la consciencia no es capaz de asemejar una experiencia traumática y lo transforma en pequeñas ralentizaciones neuronales ... prefiero creer en la teoría que cuando creemos haber vivido algo, es debido a una modificación cerebral no fortuita, algo o alguien lo ha modificado ...  J.M. Picoll.

Jaime dio un gran bostezo perdiendo la visión y la noción de lugar. Notó algo molesto en su brazo derecho. ¿El casco? ¿qué hace en mi brazo?. Recuperó la visión lentamente y pudo ver aquella salamandra metálica colgando de la pared. ¿Qué hago aquí dios mío?. Sin saber cómo ni por qué, allí estaba plantado Jaime, con la chaqueta puesta, con el casco enlazado en su brazo y a las puertas de la casa de Rosario, la madre de Mar. Se dio la vuelta confuso para salir de allí a toda prisa cuando la puerta se abrió.

— ¿Jaime? ¿qué haces aquí? pasa, pasa — dijo Rosario entre vergüenza y sorpresa.

— Esto, hola Rosario ¿qué tal? — dijo confuso mientras la besaba.

— Mar llega más tarde ¿lo sabes verdad? pasa hombre no te quedes ahí — Rosario se apartó invitándole a entrar. Era la primera vez que se veían desde el engaño. Jaime entró enrabiado consigo mismo pensando cómo narices llegó allí.

 

Continuará ...

 

 

 

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