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5 min
EL SICARIO Y EL GIGOLÓ
Suspense |
15.06.14
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Sinopsis

Y tu: ¿sabes siempre qué te conviene?

El sicario y el gigoló.

 

Vale que me haya ganado la vida haciendo esto durante años. Y me la he ganado muy bien. Pero ahora que me había enamorado de la joven Paloma, cimbreante y bella, ya no quería seguir siendo gigoló. Pero ella no me dejaba. Ella es la Doña, arrugada como una pasa;  70 cumplidos y  no quiere dejar de gozar de mi cuerpo nunca.

Lo cierto es que le tenía confianza a la Doña,  hasta le conté que iba a dejar de ser gigoló porque me había enamorado de Paloma, y cometí el error de decirle que Paloma era la joven recepcionista del hotel de nuestros encuentros furtivos, a quien había ocultado mi verdadera profesión diciéndole que era representante de joyería. “Paloma se enamoró de mí,  Doña, y yo la amo por eso, y porque su risa es cristalina y huele a hierba fresca y a  lavanda”, añadí.

A la Doña no le hizo gracia que le dijera que la iba a abandonar. “No deberías engañar a esa pobre chica  -respondió- Si sigues en tu empeño, no me dejarás más remedio que contarle quién eres y a qué te dedicas realmente. Mejor déjala”

Entonces pensé que no me quedaba más remedio que matar a la Doña si quería vivir libremente mi amor con Paloma.

*

En la pensión donde habito, tenía habitación también un colombiano con el compartía la mesa durante la cena. Para amenizar, el me hablaba de su vida y, aunque apenas se lo menté, sabía que soy gigoló. Hacía alarde de valentía de cuando era sicario en su Bogotá natal. “Los sicarios somos hombre de verdad, muy machos”, acostumbraba a decir. También es cierto que me contó que se había retirado porque después de errar en algunos “encargos” tuvo que salir pitando de su patria chica. Buscado por la Interpol, vivía bajo una identidad falsa en España.

Cuando le propuse que se hiciera cargo de la Doña se negó. “Estoy retirado, ya sabes. Sé macho y mátala tú”, me dijo con la mirada de hielo que le caracteriza.

Le insistí, le rogué incluso; pero él, nada, que no. Yo me iba desesperando, había puesto todas mis esperanzas en aquel colombiano. Además, yo no podía asesinar a la Doña: me pillarían enseguida porque lo haría mal y porque mi relación con ella era conocida por algunas de sus amigas, a las que atendía también. Demasiada relación para pasar desapercibida a la policía.

Al fin le amenacé. No quería hacerlo, era traicionar la confianza que había depositado en mí durante nuestras charlas. Pero yo estaba desesperado. “Si no lo haces, tendré que contarle a la policía quién eres. Yo soy un buen ciudadano” argüí.

Tras su mirada de hielo se encendió una llama. “Bien, yo arreglaré tu problema. Pero recuerda que  tuve que dejarlo porque  mis “soluciones” dejaron de gustar a quienes me contrataban. Dentro de tres días, tus problemas habrán terminado, no lo dudes”

No conté el dinero que le di.

*

 

Cuando llegué al hotel parpadeaban todavía las luces del auto de policía, y la sirena de la ambulancia menguaba en la distancia camino a la Morgue.  Apenas hacía media hora había recibido la llamada del colombiano: “tu problema está resuelto; me voy de España” dijo, escueto, y colgó.

Una ejecución limpia, de un solo tiro. La víctima apenas se enteró. Eso me dijo el policía que ya iba retirando las vallas y las cintas con las que habían acordonado la recepción del hotel. Yo ponía cara de circunstancias, aparentando indignación o algo así. ¡Al fin era libre!

Y entonces la vi. ¡A la Doña!; bajando las escaleras que dan a la recepción del hotel. Sonrió apenada de verme allí. Se me cortó la respiración, casi grité: “¿Quién…?” El policía comprendió: “La chica de la recepción -explicó-, una tal Paloma”

Me temblaban las piernas de rabia y de horror mientras marcaba el teléfono del sicario.

- ¡Te has equivocado, cabrón, has matado a mi Paloma!

- No, amigo, yo no me equivoco nunca. Ya te conté que tuve que huir porque llegué a la conclusión de que conocía lo que les convenía a mis clientes mejor que ellos mismos, y me tomaba la libertad de interpretar sus “encargos” a mi manera, pero en su propio interés. Ahora eres libre, créeme. Sigue siendo gigoló, haz feliz a tus viejas. Tú no estás hecho para el matrimonio, te lo digo yo. Adiós, amigo mío, goza de tu libertad recuperada.

Como si se me hubiera vaciado toda la fuerza del cuerpo fui incapaz de sostener el teléfono, que se  hizo añicos sobre la acera. El último auto de la policía partió dejando la calle algo más oscura, y las sombras llenaron mi corazón.

 

***

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Otros relatos del autor
  • Curiosa la forma que tiene el sicario de llevar a cabo los encargos... Quizá es el bueno de la película aunque no lo parezca, jaja. Un saludo!
    Es una propuesta interesante. Me gustan los personajes, son simpáticos y excéntricos. Aún no me ha quedado claro si esa era tu intención. La voz narradora me resulta impersonal, no parece la de un hombre al que han asesinado al amor de su vida y ahí está lo que se me antoja cómico y absurdo en este relato. Por otra parte, casi carece de intriga. A mi juicio, deberías trabajar más el suspense. En fin, es un buen relato ¿sabes? Me gustaría que me detallases ese estilo tuyo...
    Buena historia! Entretenida la escena y la solución propuesta y ejecutada por el sicario. Me gustó la idea de un sicario que hace lo que, a su juicio, es mejor. Saludos!
    Me sorprendió el final, pero quizás tenía razón el sicario, no le convenía el matrimonio. Saludos
    Veo que mi comentario no ha quedado registrado en el momento de la votación así que comento de nuevo... me ha parecido un relato bien construido, con una línea argumental consistente que mantiene al lector atrapado en la historia hasta el final, además está bien escrito. Me alegro también que te gustara mi relato, gracias por comentar. Un saludo.
  • nunca sabes si estás...

    Raices del amor, la vida y la muerte.

    meditaciones en el vórtice.

    El tiempo, esa inapelable escoba con la que dios barre nuestros primeros amores.

    Lo imposible acostumba a suceder con naturalidad. Pero un día se termina. ------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------ (hacía tiempo que no escribía un relato expresamente para TR, amigos. Como siempre, un placer.)

    micro relato filosófico para leer en 10 segundos y pensar un poco más. triller de una desaparición.

    Tenía dejado este lugar web, al que tanto quise. Pero unos pajarillos han venido a visitar mi correo, tirando de mí. Y aquí estoy.

    El título del relato es simple. Los significados, como los días, muchos.

    No todo lo que el mar se llevó era agua y trigo limpio.

    SI TUS PROBLEMAS Y TU ENFERMEDAD NO TIENEN REMEDIO Y ACUDES AL CURANDERO...

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Mejor ir a mi blog... http://serraniadepalabras.blogspot.com.es/ o ami otro blog: http://severodiletante.wordpress.com/

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