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4 min
EL SIMULACRO
Amor |
24.05.13
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Sinopsis

A VER QUE TAL OS PARECE...

Al filo del precipicio alcanzo a divisar casi toda la ciudad carcomida, las montañas devoradas por pequeñas casas como cajas de cartón y metal abollado, el ir y venir de coches y todo revoloteando autista. El aire me sabe mucho más limpio desde aquí aunque no deja de tener un toque de locura, un viento burlón me despeina los cabellos resecos e hincha mi vestido azul de colegiala apócrifa, maldigo el frio que yo esnifo como si fuera la última vez y siento como si miles de hormigas me mordieran los intestinos, mirando desde aquí me recorre una deliciosa carga eléctrica.

Abajo en la avenida se detienen los transeúntes y me observan como si fuese el arcoíris después de la lluvia y yo les sonrió amarga con esta boca marchita que he disfrazado de malvas encendidas para la ocasión, hay quien intenta distinguirme bien y abre tanto los ojos que lagrimean, como si quisieran reconocer a alguien en mi cara helada, hay también quien me abre sus más sinceros brazos corrompidos y quien menea la cabeza como si fuese un autómata, todo se ve infinitamente más vago como un sueño o una alucinación.

La policía forma un cerco intentando contener a la multitud inquieta mientras un siquiatra de barbas de chivo me habla a través de la ventana más cercana, me consuela con una voz tan irritante que de veras me dan ganas de lanzarme. –no te preocupes, todo se soluciona menos la muerte, piénsalo ¿vale de verdad la pena?, dime como fue tu infancia- me dice y yo le me le quedo mirando de esa forma inquietante que tanto perturbaba a todo el mundo nada más para que piense que soy una potencial sicótica. Como su intervención no da resultado me traen un sacerdote que me habla de dios como si leyera un diario enumerando una a una sus magnificencias, pero como no reacciono deja de lado su biblia de falsa piel y se pone a contarme las mil vicisitudes del mundo: que si en áfrica no tienen agua, que no sé cuantos nacen sin piernas, que si en no sé donde hay guerra. Y yo me quedo mirando la acera rota por los sismos pensando que de crisis muere más gente que de guerra, pero como ya no importa rio tanto que el sacerdote se asusta, deja de hablarme y se va dejando la estela de su sacra y rancia presencia.

A las tres horas la avenida parece un hervidero de gusanos, los vendedores ambulantes se multiplican como cabezas de una hidra, la policía bosteza con las bocas agrias y junto a mí nadie hay más que la soledad mirándome burlona.

–que se tire ya carajo-

-que deje de hacerle al cuento-

-que se decida de una vez- exclama la multitud.

Cierro los ojos y me concentro en los latidos de mi corazón, cuento hasta cien y abro los brazos como si fuese el Cristo de corcovado, doy un minúsculo paso en la ínfima cornisa y me golpea el rumor expectante -ohhhhhhhhh-.

Siento que se detiene el tiempo, que se me paraliza el corazón y los sentidos, abro los ojos. –¡a que se lo creyeron pendejos!- grito y todos me abuchean.  Los bomberos como pueden me alcanzan una cuerda,  tres pisos abajo me espera una escalera y un hombretón al que no le ha hecho ninguna gracia el que no me lanzara. Intento agarrarme a ella y veo dispersarse a la multitud decepcionada con sus latas de refresco y sus bocados de hot dog en la boca, dejo de ser el centro de atención y me convierto en un patético simulacro hasta que sin querer me resbalo y me estrello en el pavimento estéril igual que si hubiese caído una bomba. Todos por fin palmean.

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  • Mantienes el interés hasta el final, como ha dicho mikimoto comentarios tendras para todos los gustos, un tema muy de actualidad los simulacros de suicidios urbanos, y los de verdad, has acertado dándole esa pizca de ironia y sarcasmo.Muy bueno.
    Muy buena descripción del sadismo que siente mucha gente hacia sus propios congéneres, hasta incluso ver la muerte de otros como un espectáculo. Me he quedado con la frase "Muere más gente de crisis que de guerra" esto seria aplicable por ejemplo a todos los suicidios que se han venido sucediendo en mi ciudad por tantos y tantos desahucios , por no mencionar los que habrán sucedido en otras ciudades y es que hay quien ya no tiene ni para comer porque ni Caritas ni otras ONG pueden dar abasto. El suicidio se está haciendo muy frecuente en la sociedad española actual, y sin ningún cargo de conciencia para quienes están provocando todo esto.
    Qué caterva de personajillos (el psicólogo, el cura), suben para darle sabor al espectáculo del huevo roto, para justificar a los mirones que acuden dispuestos a invertir el día. Qué divertido está el diálogo despiadado entre la protagonista y los espectadores. Felicidades.
    Estupendamente narrado. Una pregunta: un sicótico en potencia ¿es un sicótico potencial? Uf. Es bello cómo se va desvelando la situación al mismo tiempo que se va revelando el pensamiento del protagonista/narrador. El desenlace, simple, cierra con elegancia el relato. Un saludo, z-
    Grata sorpresa al final. Habrán gustos para todos en los comentarios. Gracias por leerme.
  • Una visión de la muerte en prosa poética.

    Como nosotros hay miles pensando lo mismo, añorando. Somos fantasmas.

    La soledad es inevitable.

    Otro mas de mi tétrico estilo, recién salido del horno.

    Dedicado a mi querida Palestina y a todos aquellos divididos por un muro.

    Una historia basada en tantas otras reales.

    Es duro descubrir lo que realmente se es.

    Una pequeña reflexión.

    Muy a mi estilo humorístico... este relato fue publicado y es algo viejo pero espero que os guste.

    Inspirado en una Historia real.

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solo soy un soñador mas siendo soñado.

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