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4 min
El suicida
Drama |
16.03.05
  • 3
  • 2
  • 4220
Sinopsis

Una gota de sudor había resbalado de su frente cayendo lentamente a través
del espacio que separa el suelo de la torre en las alturas, dirigida en picada,
desparramase al hacer contacto con el asfalto caliente. Desapareciendo gradualmente
al igual que su existencia cuando sus pies se despeguen del suelo y se arroje
al abismo, de un solo paso, allá abajo.

El último de su vida. En el olvido.


Llevado por el impulso como una balanza humana producto de la inercia, casi
sin fuerzas, entregado a su destino al igual que los animales al matadero. Solo
a unos cuantos centímetros vislumbra la diferencia entre el eco de una
vida vacía y el silencio perpetuo de la muerte. Cierra los ojos con suavidad
seducido por la brisa de la muerte. Definitiva y terriblemente real. Al imaginar
siquiera sus huesos quebrándose, aplastados por el peso de su cuerpo
en el pavimento, a una velocidad vertiginosa, de un golpe seco y duro, en unos
cuantos segundos toda su frágil humanidad esparcida en mil sueños
rotos y algunos sollozos desechos, desaparezca.


En cuestión de segundos. Fin del espectáculo.


No quiere mirar atrás, no puede. Sin poder encontrar alguna respuesta
en los huecos vacíos de su memoria, algún atisbo de humanidad
para la angustia que aprieta, retuerce su garganta haciendo nudos en ella. Asfixiante.
Nadie sujetaría su mano para evitar el eventual desenlace, totalmente
solo en su travesía al mas allá. Y sería ridículo
esperarlo por lo demás. Gritos ahogados en lágrimas, oídos
sordos. Busca algo de valor dentro de esa espantosa conciencia suya. Arranca,
cegado por la luz de la realidad buscando a tientas un pequeño trozo
de oscuridad, refugiado en las sombras de sus pensamientos. Sin pensar. Sin
sentir. Sin ser.



Brota una gota salada de tus ojos, solitaria.


Seduce a la muerte bailando en el último piso de aquel edifico para
ella, quiere abrazarla pero no te atreve. Cuando la vea a los ojos y no halle
nada poético en su esencia. Brutal. Cruda. Le arrebate de las manos su
existencia a golpes.


Valiente un segundo, pero cobarde toda una vida.


Mientras el reloj avanza sin compasión, inmisericorde. Abandonado en
los pequeños lapsos formados por aquellos momentos felices, muy atrás.
Extinguidos. Todo sigue, seguirá igual que ayer. Cortado del hilo del
tiempo y arrojado al silencio inconsciente. A la nada, vuelto del polvo.


Parece resbalar y perder el equilibrio, pasa toda la vida delante en unos instantes.
En el delirio de un palpitar sus manos reaccionan sujetas a la estructura de
la cornisa. Solo un paso, tan corto y ya hubiese estado suspendido en el aire
en una caída libre. Pero retrocede aterrado, humillado por su miedo eterno
aún en su último suspiro de vida. Cae de rodillas. Llora.


Mientras un montón de curiosos se junta sedientos de su sangre, desesperados
por romper con la rutina. Los buitres perciben el olor a carne putrefacta proveniente
de su alma podrida. Y le dará en el gusto lanzándose ante toda
esa multitud.


¿ESTÁS SEGURO DE LO QUE ESTÁS HACIENDO? ¿NO QUIERES
SER OTRO MARTIR MÁS DEL PROCESO DESPIADADO DE LA SOCIEDAD? ¿Y
SI SALTAS Y TE ARREPIENTES EN EL ÚLTIMO MOMENTO? PIÉNSALO BIEN.
DESPUÉS NO HABRÁ VUELTA ATRÁS.


Siente los golpes en la puerta, forzando la manilla con cierta demencia. Vienen
por él. Un poco más cerca. Corren para ver el espectáculo
que

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Yo no escribo... vomito tinta. Y aunque mi disimulada humildad parezca contradecirme, no creo particularmente que alguien sea igual de paranoico que mi persona y rebata esta tesis que tengo sobre este "arte" de juntar letras. Relatos varios y tiempodedicado al ocio en su estado más puro, son cuales hijos y madre. Yo, personalmente, no premiaría tan mediocre unión de "noble" con estatuillas, premios y otros varios: simplemente me interesa la opinión de un simple ciudadano... un posible personaje de esta parodia que alguién oso llamar vida... Gracias por su tiempo (porque yo no te lo devolveré)

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