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8 min
El templo de Micenas
Reflexiones |
10.08.13
  • 4
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Sinopsis

Una joven se introduce de incógnito en el circulo secreto, sólo frecuentado por hombres que custodia los saberes de la casta sacerdotal de la Micenas Arcáica.

Glauco  había vuelto encender el fuego en cada una de las torres que coronaban la muralla de la ciudad, resplandeciente sobre su atalaya, el jefe de la guardia y leal hijo y discipulo del maestro Egisto se preparaba para encontrar la calma interior desde la cual debería descender al templo subterraneo y atravesar sus laberínticos pasillos hasta el sancta santorum donde refulgia otro fuego; la llama sagrada de la diosa Atenea en torno a la cual Egisto introducia a sus discipulos en los misterios de la vida, de la muerte y en los enigmas de sus propias mentes.

Antea era una chiquilla miserable, apenas contaba 15 años cuando fue encontrada por una familia de pescadores medio muerta en las orillas de la playa, no recordaba su nombre de modo que recibió de buen grado el que le pusieron. Su nueva familia tampoco le duró mucho, la última epidemia de cólera se llevó  a sus nuevos padres y  sus hermanos mayores murieron en las guerras que los habitantes de Micenas se veían obligados a mantener cada vez que se enfrentaban a la ferocidad de los pueblos del mar vecinos.

En aquel tiempo vagaba por las calles vivendo de la limosna y  la rapiña, aunque a nadie se le escapaba el detalle de su extraña e inquietante belleza, la muchacha comprendió que esta caractéristica suya, a juzgar por las miradas de algunos hombres, constituiría un problema por lo cual cortó su abundante pelo rubio a la altura de las orejas y trazó lineas de barro sobre su rostro.

Esa noche se había visto frente al porton de la ciudadela, el que separaba las viviendas de los pobres de los recintos sagrados, una muchacha no debería estar allí de noche, pero ella...no lo parecia. En ese momento vió llegar dos figuras, dos chicos desnudos de cintura para arriba, ambos más altos que ella.

-¡Vamos Aristides, ya es la hora, el maestro nos espera!-

-¡Detente Glauco, hay alguien frente al portón!-

Los dos muchachos miraron en la misma dirección y ella, sin miedo se les acercó.

-Me llamo Learco, soy de una noble familia de la isla de Nexus, voy buscando a vuestro maestro.-

Glauco sintió celos por la forma en la que Aristides miró al nuevo muchacho que intentaba acceder a los conocimientos secretos del templo. Ellos dos eran amantes desde hacia mucho tiempo y no iba a permitir que nadie le arrebatase a Aristides.

-¿Como podemos evaluar tus conocimientos?,¿Como sabremos si el maestro te aceptará o se enojará con nosotros?, pareces un afeminado, o una hetaira y no de las sofisticadas, sino de las más vulgares.- la increpó Glauco.

Antea recordó  lo que había aprendido mientras estuvo espiando a una sacerdotisa para robar sus joyas y dijo.-Mirad, los Leones de piedra que custodian ese triangulo sobre el arco del portón, sus miradas se enfrentan la una a la otra, como las esfingues de los templos del lejano país de Egipto y la tradición dice que en ellos viven los genios de dos poderosos espíritus que vigilan la ciudadela, por ello ningún pueblo ha conseguido traspasarla. El triangulo significa la sabiduría.-

Los dos jovenes quedaron asombrados.-Quizás el maestro Egisto si quiera conocerte-sugirió Aristides con la mirada de reprobación de Glauco clavada en sus ojos.

Antea sonrió para si. Por fin tendría la oportunidad de instruirse, de aprender escritura, lectura y nociones de geografía, física y todas esas cosas misteriosas sobre el mundo por las que siempre habia sentido curiosidad. En pocos meses se convirtió en el alumno más aventajado de Egisto. Su vida había cambiado, tanto que empezó a avergonzarse de todo lo que anteriormente había tenido que hacer para sobrevivir y una cuestión acerca de la libertad de acción en la vida, comenzó a carcomer su tranquilidad. Hacia tiempo que todos los discipulos habían entrado en el resbaladizo terreno de la filosofía del alma.

Una madrugada frente al fuego, sus ojos de bronce se cruzaron una vez más con la mirada azul de Aristides, cada noche sentía más atracción hacia su belleza de efebo, hacia su presencia que la buscaba, sus brazos que la envolvían, a espaldas de Glauco cuando salían fuera del templo, a la brisa fresca del amanecer sobre el Egeo. Sus caricias y su confianza se hacian cada día más profundas. Había pasado el suficiente tiempo para que el pelo de Antea volviese a crecer amenazando con revelar su verdadera identidad ,así que ella decidió ocultarlo, recogiendolo tras la nuca como hacian algunos muchachos que dejaban crecer sus cabellos, sin embargo sus senos comenzaban a desarrollarse más que evidentemente ¿ Que ocurriría cuando Aristides supiese que ella era una mujer?.

Su naturaleza y el circulo que frecuentaba eran incompatibles y su decisión de entrar en él y quebrantar la regla suponía la pena de muerte; Por ello una noche Antea interrogó a su maestro  :-Egisto,hablanos de la libertad, ¿Puede ser total la libertad en un ser humano instruido?-

Su maestro reflexionó durante unos instantes y dijo: -El más alto grado de libertad se halla en todos los espíritus hasta en los más insignificantes y como podrás observar incluso en los animales. Pero la conciencia de este poder en el humano sólo puede darse en un espíritu lo suficientemente poderoso para ostentar este privilegio, ya que libertad va unida a la responsabilidad o consciencia de las consecuencias que pueden engendrar los actos. Si estas consecuencias pueden ser negativas para el individuo o para la propia comunidad la libertad esta condicionada a este hecho.-

-¿Y si yo haciendo uso de mi libertad hubiese transgredido las normas en beneficio propio y de mi comunidad?, ¿poniendo por caso que reuniendodo el sufiente saber desease ser sacerdote y maestro de aquellos que pese a tener buenas dosis de inteligencia no pueden acceder a las enseñanzas por su condición de pobreza?-

El maestro hizo un largo silencio y luego añadió -Esto es lo que yo he hecho, y se llama altruismo.-

Al terminar la reunión, varios de los discipulos se reunieron como cada amanecer en la playa. Aristides impulsivamente se la llevó muy lejos de los demás y la agarró por el pelo, soltandole el recogido que se había hecho para ocultar que era una muchacha en realidad, y comenzó a besarla de forma salvaje, ella correspondió a sus besos, él arrancó sus ropas y lamió sus senos con una mirada de triunfo en sus ojos diciendo: -Tu... Antea, mi hermana, supe desde el principio quien eras, yo sólo era un niño cuando te marchaste, cuando nuestros padres murieron de cólera y mis hermanos mayores se fueron a luchar...Me quedé solo, como tu, y el maestro Egisto me dió un hogar en su templo y me entregó para servir a su hijo, desde entonces fui su discipulo y el esclavo de Glauco.Pero es a ti a quien desea mi ser y mi corazón Antea...Dime que sientes lo mismo-

Ella le besó bebiendo de sus labios con deseperación y dejó que la poseyese allí mismo en la arena. Exhaustos y con los cuerpos aún entrelazados por la pasión fueron descubiertos por Glauco, el cual, fuera de si les llevó en presencia del maestro esperando que ambos fuesen lapidados tras el amanecer.

Egisto les miró sin dar crédito a lo que había sucedido y recordó la pregunta de la joven acerca de la libertad en el anterior coloquio.

-Han infringido las leyes, esto es una realidad, pero dime Glauco,¿Ese hecho, más allá de lastimar tu orgullo, que no estará tan dañado después de las muestras de promiscuidad que diste en los últimos fastos a Demeter, dime ¿ Han causado ellos o causarán algún mal hacia si  mismos o hacia la comunidad?-

-No puedo decir que causen más males padre-

-En ese caso han hecho un uso justo de su libertad, ya que la libertad para amar es uno de los valores fundamentales .-

-Cierto es- masculló Glauco entredientes.

-No veo pues delito alguno en ellos ,-opinó el maestro sorprendiendo a todos los discipulos que le rodeaban. Si las leyes no son justas, el hombre puede y debe modificarlas, por tanto desde ahora y el el más absoluto secreto la joven Antea será uno más de los nuestros.

                                                            FIN

 

                                M67770000424/2013 M7440006700294/2013

                                         Todos los derechos reservados

 

   

 

 

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  • La vida es una sucesión de milagros
    Estimado jose Martin Bartolome decirte solo que dudé si tenia que especificar o no algo muy evidente cuando un grupo de personas conviven y van a estudiar juntas:El paso del tiempo.Antea se cortó el pelo antes de entrar en la secta,luego el tiempo pasa, en el relato se especifica que ella llega ser una de las mejores discipulas y esto no se consigue en dos días y algo tenia que hacer con su pelo para no ser descubierta.Solo que creí que era algo evidente,pero puedo señalarlo.
    Me ha gustado la narración y la atmósfera creada, así como la reflexión sobre la libertad y su alcance, aunque veo un par de cabos sueltos. Por ejemplo, si lleva el pelo corto hasta las orejas, cómo es que luego ha de soltarse el recogido que lleva para simular su naturaleza? Sin embargo, en general me ha gustado mucho, seguiré leyéndote. Un saludo.
    Con cada relato te superas Marian
    Las historias ambientadas en las civilizaciones antiguas tienen un velo de magia y misterio que este relato refleja muy bien,como ha dicho alguien más, el final me ha resultado original y sorprendente mi enhorabuena. s en
    Una vez más me has sorprendido y tengo que felicitarte, hubiera estado bien ponerlo en histórico pero como reflexión también ayuda entender como a lo alargo de la historia se a tendido a menospreciar el potencial intelectual de las mujeres.Un relatazo, en pocas líneas.
    Me ha encantado ese viaje a una civilización tan antigua como la MICÉNICA,muy bien tratados los personajes y el argumento final¡espectacular! Enhorabuena
  • Lo que esconden las sombras.

    "Quiero verte llorar " a ese poema que me dedicó un escritor de esta web.

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Joven pintora y escritora. Estudié un Grado superior en Geografia e Historia en la UNED, y realizé también estudios de Artes y oficios. Hace años publiqué un libro de relatos "El espejo de oro" y me gustaría publicar más, trabajo como modelo, eventualmente. Pero escribir es mi verdadera pasión.

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