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7 min
astenia otoñal
Reflexiones |
17.03.21
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Sinopsis

supongo que el stress actual es capaz de bloquearnos y de predisponernos para que nuestras sensaciones se exalten y nos afecten

 

La primera hoja se deslizó suavemente golpeando entre las ramas duras y rugosas, sentí algo de desazón cuando las primeras gotas golpearon sin agresividad mi piel, como un anuncio solapado y siniestro, los días de estío se marchaban como un soplo, quizás por las circunstancias agravadas del encierro, que no hacían otra cosa que remarcar el infortunio, la soledad y la tristeza. Una tristeza que sin embargo parecía externa, ajena, de algún modo me había blindado, de alguna manera hacia caso omiso de las noticias fatales que rompían a los cercanos.

Caminé por la ancha calle desierta a las 6 de la tarde, solo un grupo de fiscalizadores me miraron atentos un par de segundos, veía la lluvia de hojas cayendo con una marcha lenta, en vaivenes acompasados, el viento mezquino las alejaba de mis pasos, solo alguna daba brevemente contra mi impermeable azul que iba desabrochado y húmedo por la garúa espesa que se cernía sin piedad, pero delicadamente sobre el piso.

El otoño que no se porqué me parece la peor época del año, entraba marcando el paso de un nuevo año como una sentencia certera y amarga, como el vaticinio de cosas peores, no conforme con el ambiente gris y apagado de esta tarde, un viejo arrastra los pasos por entre las hojas del parquecito con un saco y una extraña letanía, a ratos se detiene mira a los lados alza la voz y pelea imaginariamente con alguien para retomar la marcha a paso grueso y pesado mirando el piso, moviendo la cabeza

De todos lo otoños que recuerdo ninguno fue tan cruel , y despiadado, una soledad pesada se me instala cuando decido sentarme en medio de la llovizna con un vientecillo escaso enredándome el pelo, con los pies fríos por la humedad del suelo, lloro como si hubiese perdido a alguien como si estuviese completamente sola , con una pena y una rabia recién adquiridas, como si el pesar del mundo entero se hubiese fundido a mis huesos y doliera, este dolor que no alcanza para un quejido, que no provoca mas que estas lagrimas gruesas y cálidas, que no atormentan mi alma, ni provocan espasmos, escudriño dentro de mi cabeza para hallar el motivo, pero al parecer es solo una depresión provocada posiblemente por el encierro y la falta de contacto, no debería ser en alguien como yo tan poco apegada a los besos las caricias ,los abrazos, al bullicio y a las fiestas , aun así la razón me da solo eso como alternativa, me veo sentada en esta callejuela arrasada por el viento suave de inicios de otoño, con el cuerpo húmedo y los pies helados, con una opresión punzante, con una nostalgia agobiante, este sentimiento que me obliga a llorar lagrimas que no quiero, me acomodo la mascarilla húmeda ya en los bordes, no puedo respirar me la quito cuando la contracción en la tráquea se me hace insoportable, cierro los ojos para recordar otoños de antaño, recogiendo hojas a medio secar de colores inauditos, que iban a parar a las enciclopedias o los libros mas gruesos , picoteo el piso con un palo y dibujo en letras desiguales y mala caligrafía mi nombre, como cuando era niña, siento el palpitar errático de mi corazón y un calambre profundo en medio del pecho, sé que es solo el pánico , una condición nueva, descubro que en 20 minutos sentada aquí nadie paso por mi lado y el calambre baja a la boca del estómago, se va moviendo lento hasta mi espalda y se queda allí entre mis omoplatos en una sensación de ardor y descozor afilados penetrantes insistentes como una carga insostenible que me dobla, la llovizna se detiene, el vientecillo apenas mueve las hojas en el piso, yo parezco detenida, paralizada, estática en medio de este ambiente tan fúnebre y terrible, respiro mal y el dolor en el pecho se agudiza, sé que no es un ataque al corazón, se que es algo mucho más profundo que  físico , que no hay un medicamento que mengue este malestar, sé en el fondo de mi que es la perdida de esperanza lo que me tiene enferma, la fe que se me escapa, la tristeza que me invade como un cáncer, la soledad insidiosa que me colma y a cada uno de mis amaneceres , sé además que es porque no estás, y se me agudiza el temor, pero hace tanto que te fuiste que la herida abierta pareciera  casi inconcebible, es este otoño maldito, es el susurro quedo del viento  flojo, es la hoja que golpea tan sutil mi cuerpo

No puedo moverme, ni respirar, me pican los ojos y me sube una sensación de desesperación que me contrae, me aprieta y me obliga a bufar ,y lloro insistentemente en este banco oxidado y veo mis manos rojizas y húmedas , y espero impaciente que alguien venga a zamarrearme , que me  grite , que me conmueva y agite, que me saque de este estado deplorable y vergonzoso, pero en la calle no hay nadie, se han ido todos escapando de esta lluvia que yo he dejado invadirme y entonces cuando siento que desfallezco, cuando solo quiero dejar ir, cuando  bajo los brazos  y me entrego, un rayo de sol rebelde se escapa ,me ilumina y calienta el pecho, un rayo fuerte que logra entibiarme, que me rosa la piel de la mejilla al que dejo vestirme , se abre paso por entre las nubes , y me va recorriendo lentamente lavando  a su paso mis dolores y penas, como si borrase despacio a su paso cada uno me mis funestos pensamientos y sensaciones, me levanto  cuando toca el piso, cuando se ilumina el borde del banco y se va entibiando , me levanto cuando oigo el canto de un pájaro y veo las nubes disipándose, cuando la llovizna pelea a muerte con el rayo intruso ,cuando el parque va recuperando su olor y su color, a pesar de que el atardecer avanza, el rayo salvador se interpone en medio, colorea el cielo con tonos imposibles y logra sacarme el frío y secar mis lágrimas, camino de vuelta con el rayo como guardaespaldas y lo dejo entrar como a un invitado especial con vítores y alegría, le abro la cortina para que se instale aunque brevemente en el sillón, va llenándolo todo, en especial a mi que me siento a recibirlo a disfrutarlo a vivirlo, a sentirlo profundamente , lo dejo hacer, penetrarme , soltarme, le permito irrumpir en mi interior sin  bloquearle ni un espacio , como a un enamorado que has esperado toda la vida, como si no me importase que descubriera todo de mi , como si necesitase esa liberación  que  como una ebullición me va vaciando , limpiando, sanando...

 

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  • Conmovedor relato donde la soledad interior muestra la cara de la melancolía, tristeza, inseguridades, donde hay poco espacio para la esperanza. Intenso Pamela. Un saludo.
    Una magnífica descripción de lo que es la terrible sensación de soledd y de depresión en rlación con el clima, que influye en el estado de ánimo, y en unos momentos muy dicífiles de asumir como los que estamos padeciendo. Lo que estamos pasando nos ha llegado de repente como una maldición. Pero siempre hay una esperanza, que es lo que nos mantiene en pie. Es el momento de sacar fuerzas de flaqueza, y de vivir de nuestros recursos humanos. En tu caso la lectura y la escritura.
    Un texto muy descriptivo que consigue dibujar un paisaje interno que, aun inquietante y por momentos desolador, nos deja finalmente una puerta abierta a la esperanza. Me gustó leerlo, Pamela.
    siempre, después del otoño y el invierno, surge la primavera......
    Un relato que recorre un paisaje íntimo de sentimientos: " pérdida de esperanza", "fe que se escapa,"" tristeza que invade", "la soledad insidiosa"... que va envolviendo al lector con metáforas que surgen a través de la visión de la autora en el espacio natural y temporal , en el "el último rayo del otoño", para describir otro paisaje, contrastante, como cuando los pinceles de un pintor, modifican los colores del lienzo gris, al colorido. Bien por ti!!! Pamela. Saludos.
  • A quien no le ha pasado....

    Puede que me equivoque pero los encuentros inesperados resultan ser en ocasiones tan importantes y decisivos como el conocer a alguien toda la vida , en honor aquellos amores que nacieron así de la coincidencia y el azar .

    La rutina es como el acido y los miedos como cuerdas desgastadas, que se rompen y sueltan la pesca cosechada, a su paso van esparciendo almas

    la vida es un sin fin de sensaciones emociones y momentos que deben ser vividos a totalidad, nada como un baño de felicidad que renueve todo a su alrededor

    Hace ya mas de un año, perdimos a alguien muy querido de forma violenta e inesperada, su mujer y ss dos hijos quedaron devastados, la he visto caer en la pena mas profunda , levantarse y caer de nuevo innumerables veces buscando una explicación que no llega. hace unos días me explico como es vivir con aquella tristeza a cuestas, he intentado interpretarla y compartirla con Uds. porque siento una honda impotencia, nada de lo que yo haga la ayuda , aquello me llena de preocupación y tristeza .

    A veces, la sensación física es tan abrumadora que nos talla el cerebro dejando una marca indeleble , perdurable y mágica yo que soy tan de piel, que disfruto cada sensación al máximo, me atrevo a invitarles a mi mundo

    ahora que mi país muta política, económica social y sentimentalmente, ahora que enfrentamos cambios tan profundos es que hago esta reflexión nacida de las entrañas atravesadas con lanza y flecha . y peleo esta batalla interna con mis genes y mi descendencia

    El duelo suele ser terrorífico, abismante, invalidante . estoy cierta que cada vez que oimos la sola palabra algo nos atraviesa .

    Magnificas tradiciones

    Es verdad todos tenemos de que arrepentirnos , de no aprovechar la ocasión de no permitirnos perdonar , aquello se queda molestando, como un secreto oscuro que atormenta no tan dramáticamente como en el texto pero seguro no hay quien de algo no se arrepienta

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Desde siempre me han gustado los libros, de adolescente escribía cuadernos con poemas e historias, algunos que no le mostré a nadie jamas. ahora no me avergüenza tener como hobby escribir y que alguien lo vea

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