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5 min
EL VACIO
Reales |
14.05.18
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Sinopsis

Reflexiones y pensamientos de una persona que ha tenido un infarto cerebral. Momento de su toma de consciencia.

 

Cuando abrí los ojos solo vi un pedazo de cortina blanca. Los giré y fui recorriendo un trecho también blanco con algunas grietas poco profundas. Las conté....Siete. Sentí cierta sequedad en la boca y un leve picor en la nariz. Me pasé la lengua por los labios e intenté mover mi mano derecha, que no respondió a la orden. Quise hablar.... Y de mi garganta solo salió un sonido gutural dificilmente inteligible. Mi mente pensaba con claridad, pero los mandatos de mi cerebro no eran registrados..... A pesar de ello no era preso de la angustia. Me invadía una rara serenidad que ni yo mismo comprendía. Bajé los ojos y me encontré con otros ojos fijos en los mios. En ellos vi reflejado el miedo....., más: el terror. Intenté sonreír, pero me temo  que solo una extraña mueca apareció en mi boca. -Tranquilizate, dijo una voz intranquila. -¿Como se encuentra? Dijo otra voz más serena. Giré un poco a la derecha y vi unas gafas de cristales sin montura y una bata blanca. Intenté hablar de nuevo y no lo conseguí. -No se esfuerce, dijo la misma voz. Diga si o no con la cabeza. -¿Siente algún dolor? Negué moviendo la cabeza en un sentido horizontal. -Bien, ha sufrido un infarto cerebral, pero afortunadamente se ha cogido a tiempo. Poco a poco irá recobrando la movilidad. Dos cosas son fundamentales: La primera que esté tranquilo, que no se inquiete inutilmente. La segunda, que nos vaya comunicando cuanto sienta en el momento de sentirlo.... sin esperar ni un solo segundo. ¿De cuerdo? Asentí con la cabeza. -Ahora intente descansar un poco y si quiere alguna cosa mueva la cabeza de arriba abajo.

¿Descansar? ¿Se puede descansar en una situación así? Lo intenté cerrando los ojos, más por no encontrarme con los ojos aterrorizados que porque creyese que podría conciliar el sueño. Pero, poco a poco, me invadió una especie de sopor y caí en un sueño extraño, sueño en el que asistí a una visión acelerada de lo que había sido mi vida.... Mi impaciencia de joven, mi alegría inmensa cuando conseguí por fin el titulo que me permitia acceder a un trabajo casi inmediato, la prepotencia de mi carácter cuando llegué a la parte alta de la pirámide, mi intransigencia ante los errores ajenos, mi intolerancia ante los propios.... Una infinitud de fotogramas pasados a una velocidad apenas perceptible... Solo algunos flases permanecían grabados.... El dolor ante la muerte de mi madre... La dicha cuando me casé, el contento ante el nacimiento de mis hijos.... mi desconcierto ante el duro planteamiento de Julia: -Quiero el divorcio.... Mi vida sin sentido desde entonces, el descenso a los infiernos de la bebida.... Mi salida de una empresa a la que había dedicado los mejores años de mi vida.....

La soledad.... esa soledad que empieza con el silencio, un silencio no elegido, lleno de sonoridades interiores que te reprochan una y otra vez y que tienes que acallar como sea.... ¿Que ha pasado?  Si yo era una persona totalmente adaptada a la sociedad, con un buen trabajo y una buena familia. Respetado en el primero y querido en la segunda...  ¿O no? O solo era temido en la empresa, a la que me dedicaba casi integramente, convirtiéndome en un desconocido para mis propios hijos y un autómata para mi mujer....

Es tan difícil saber vivir... Nos enseñan muchas cosas que son útiles para facilitar la vida... Pero no nos enseñan a vivir... Vivir no es acumular objetos con los que sentirte teóricamente mejor, sino disfrutar de la gente a la que quieres... Y te equivocas al creer que ellos necesitan más un utensilio por más sofisticado que sea, que la entrega de tu cariño.

Y la vida no espera, pasa a una velocidad tal que cuando quieres darte cuenta ya no puedes rectificar. Hace años que no le has dicho a tu mujer: Te quiero...y mucho que no vas a pescar o a jugar al futbol con tus hijos... porque siempre estás ocupado... o preparando los medios para ocuparte.

Llegan a mi mente los últimos días, la consumación de los últimos tres años. Sin hogar, trabajo, amigos, estimación personal, estímulo para salir del pozo.... Sin ni siquiera ganas de seguir, ni de permanecer...

Siento que soy más válido cruzando la última frontera...., mi despertar solo crearía problemas. Y yo solo quiero descansar....

DELACH.- 

 

 

 

 

 

 

 

 

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  • Buen relato Delach y bienvenido a esta comunidad de escritores..., Me has hecho olvidar que voy camino al trabajo con tus fotografias de una vida...:) Tienes un par de erratas "tiempo y ocupación"
  • Reflexiones y pensamientos de una persona que ha tenido un infarto cerebral. Momento de su toma de consciencia.

    Historia de un sencillo delincuente español que llega a ser un asesino de ámbito internacional, solicitado por su segura eficacia.

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Hombre común, de estatura en la media, ni gordo ni flaco, con cara de buena gente. La inteligencia no la conozco, me dijeron que sin bondad era peligrosa y yo puse el acento en esta última. Tampoco la cultura es mi fuerte, ya que, después de una vida de ávido lector me doy cuenta de que cuanto mas leo más veo reflejada mi ignorancia. Creo que soy honesto en la vida civil y serio en los negocios y en la palabra dada. En el amor no soy constante... Y cuando este se va me voy yo también sin volver la cabeza atrás. Sé escuchar y escucho, ya que de cualquier hombre, por humilde que sea, se puede aprender. Y recuerdo siempre las palabras del catalán Salvador Espriu: "La verdad es un espejo roto en mil pedazos".

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