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6 min
El viaje
Reales |
14.08.19
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Sinopsis

Viajar es un placer. Es un abrir los sentidos a disfrutar todo lo que se revela y nos llena el alma. A veces es imposible.

Nancy había visitado a su hermana Angélica en su casa de Tigre. Como cuando vivían allí con sus padres hicieron juntas milanesas jugosas y perfumadas con ajo y perejil, una ensalada fresca de tomates, queso y albahaca, todo regado con limonada con toques de menta y jengibre. Mientras sus manos sabias hacían se ponían al día con las novedades familiares y de amigos en común.

Luego unos mates bien calientes, cebados con yerba ahumada burrito y cedrón para hacer una buena digestión y tener el tiempo suficiente de terminar los temas abordados.

Un par de besos y una promesa de devolución de visita acompañaron a Nancy hasta la Estación de la Costa. Había poca gente, pensó que era una buena oportunidad para llegar hasta San Fernando y bajar en la Feria Sabe la Tierra, una comunidad de productores sustentables donde siempre abundan buenas propuestas y mejores ofertas.

El vagón estaba semivacío, se sentó sola en un asiento doble, abrió la ventanilla para dejar entrar la brisa suave, al instante llegó el aroma dulzón y penetrante desde los eucaliptos. Le encantaban las plantas. Todas.

El tren comenzó a moverse con su paso de oscura oruga, el recorrido le encantaba por pintoresco siempre aparecían detalles que renovaban la sorpresa del primer viaje. De vez en vez se dejaba ver el río y entre juncos, barcazas de madera o cayacs de colores vivos o asomaba la vuelta al mundo del Parque por sobre los cañaverales. Las altas alamedas se transformaban en columnas de gruesos tilos y estos en rugosas y rectas tipas de hojitas ovaladas. Los colores mezclados a natural espátula entre el plateado, el bronce y el verde pardo eran la paleta de un cuadro abstracto de especial calidad.

Los aromas penetraban su olfato y la llevaban hacia su juventud de almácigos, plantines y regaderas tanto como la regresaban a sus lecturas sobre jardines y huertas con que ocupara las horas de viaje al trabajo.

Pasó la mano sobre la tapa rugosa de la revista de recetas que había comprado en la tienda de oportunidades. El título de una sopa de paltas que no sabía que existía había acaparado su atención y no pudo resistir la tentación de saber cómo prepararla. A punto de abrirla estaba, cuando el tren se detuvo en una diminuta estación. Un muro de jazmines la hizo respirar muy hondo, apoyada con los codos en la ventana miró la gente que caminaba despreocupada por el andén y sonrió meneando la cabeza. ¿Qué clase de embrujo se apropiaba de la gente los días de semana?

La marcha se reanudó y al volver a sentarse derecha, la publicación se resbaló hasta el suelo, una mano huesuda se le adelantó a recogerla, al bajar la vista la sobresaltó la cercanía de una extraña sonrisa de dientes amarillos y separados perteneciente a una mujer flaca y de renegridas ojeras.

- Buena revista la compré durante muchos años -le dijo-

-Buenas tardes, no sé, en realidad es de segunda mano y la sopa de aguacates me llevó a querer tenerla.

-¡Ah! Es muy buena para el colesterol, pero pesada, mejor no comerla de noche. Como dicen los chinos nada de esto después de la caída del sol y no olvidarse al prepararla de condimentar con sal marina, la rosada del Himalaya y mucho limón verde.

-Gracias

-Se la cocinaba mi mamá a mi papá todos los jueves al medio día, de hecho yo heredé la costumbre e hice lo mismo durante veinte años de almuerzo para Reneé pero elegí los días martes para romper la rutina de los jueves.

Nancy se removió incómoda en el asiento había perdido de ver el Palacio de Madera.

-Sí, así como lo he pronunciado y lo ha escuchado, Reneé, con dos e y acento en la última. Mi tía que siempre acertaba en todo, divertida me susurró, pero que nombre tan gay tiene tu novio, cuando lo presenté en familia una Navidad. Yo era joven estaba perdidamente enamorada de sus ojos y su forma de vestir y no presté atención. Hasta esa mañana en que me levanté a preparar el desayuno y vi el pelo en mi camisón. ¿Se imagina?

-¿Debería?

-Pensé lo sabía. Mi abuelita Leticia, Dios la tenga y la guarde en su santa gloria siempre decía: pelo en el camisón, se avecina una traición.

¿Podría cerrar la ventanilla por favor?

-Está muy agradable así.

-Y así fue, cuando llegué a la habitación encontré la ventana abierta y una carta de Reneé, con cuatro palabras frías me contaba que se fugaba con un compañero de oficina.

-¡Oh! Lo lamento.

-No lo haga. Por eso llevo luto.

-¿Ha muerto?

-Hubiese querido matarlo. Eso fue el primer día, al segundo sentí una increíble sensación de libertad al tercero salí a pasear con mi prima y a tomar un helado. Qué manera de reírnos a ella también la habían dejado su marido y su amante el mismo día. Fue justamente ella quien me aconsejó usar el luto.

¿Podría cerrar la ventanilla? Me ahoga el olor del combustible se me cierra el pecho y no sé si tengo el jarabe casero que me alivia en la cartera.

-Se respira aroma de río y campo.

-El negro del luto junta pelusa y me cuesta un Perú mantenerlo, pero ella tenía razón, aleja a los curiosos y  los preguntones, hay personas que son naturalmente brillantes.

-Mire Ud. Yo creí...

-Llegamos. ¿Vio? Conversando de una cosa y de otra se hizo corto el viaje? ¿Conoce la Feria del andén? Venga. La invito un té verde con estevia y le dicto la receta del jarabe casero para mantener limpios los pulmones.

-Yo no me resfrío nunca.

-Le puede ser útil para algún pariente. Válgame Dios, no soy de hablar mucho y menos con extraños, pero Ud. me ha caído bien. Ya lo decía mi abuelita, que en paz descanse, hablando con gente buena la vida es más amena.

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  • Prosa fluida y rica, diálogos bien trenzados y un buen conocimiento culinario me llevan a puntuar con nota alta este relato. Ah! Me gusta el uso de metáforas en buena parte del texto. Tras leer su escrito me ha quedado en el paladar un excelente sabor argentino, aunque Argentina me quede bien lejos, ¿a cuántos kilómetros del sur andaluz, a orillas del Atlántico? No lo sé, mi mente se ha trasladado allí en unos segundos.
    Una buena conversación, algo que nos hace reticentes con los extraños, un saludo
    Muy buena historia conducida con maestria
    Me ha gustado de como lo has conducido. Un abrazo!!!
    El cariño, aunque estés lejos no disminuye y se nota al reencontrarse... Por otro lado, cualquier ocasión es buena para conocer a alguien, jeje. Un beso, Roluma.
  • Personajes de un pueblo chico. Anécdotas simples sin ahondar en ninguna particularidad.

    Los prejuicios en todas sus variantes hacen tanto daño como las tiranías, dijo alguna vez el cuentista Martín Gil.

    Las señales siempre están. A veces no tenemos la capacidad de verlas. Otras, las desoímos por conveniencia.

    Desde las tripas. Con el dolor y la impotencia a flor de piel. https://www.pagina12.com.ar/286692-solange-musse-murio-sin-que-su-padre-pudiera-despedirla

    Basado en un hecho real, escribo mi primer fábula como homenaje a los autores de esa gesta. En el centésimo aniversario de la muerte de Don Alois, quien al prohibirle casarse en 1867 con Magdalena sin que alguno de los dos renunciase a su religión, desarrolló la historia aquí contada. Los sucesos fueron el puntapié inicial del Registro Civil y el casamiento Civil en la Argentina y posteriormente del divorcio. Pido Disculpas a Gustavo l. Ruiz ( el mejor).

    ¡Donde está el Dr. Somner?

    El final estaba claro. A veces alguien mete la cola.

    Muchos la describen como único capital. Otros prefieren enfocarse en lo que sucede "en el mientras tanto". Ella sabe esperar. Soledad. Es su juego.

    Este escrito cobró vida como por arte de magia. Apareció de repente en el papel. Como vertiente que brota de la piedra. Luego de una investigación sobre los inmigrantes en la argentina de final del siglo XIX y principios del siglo XX, para la búsqueda de los personajes de la obra "Stefano" de Armando Discépolo. Padre del Grotesco Criollo. Una porción de la historia argentina y mundial, apasionante.

    Incursionar en nuevos géneros, avisarme, darme cuenta que todo está dentro. Un poema surrealista en una mañana simple y tranquila. Tal cual hoy, mi vida. Gracias "maestro" Octavio".

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Soy águila. De las que vuelan alto. De las que ven sin proponérselo. Tengo maestros de los que no acepto palabras. Tengo lapices que dicen lo que siento. Cuando vuelo mi vuelo, cuando respiro mi cielo.

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