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6 min
El viejo decrépito
Reflexiones |
10.06.12
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Sinopsis

Vence el que se vence. Mutismo roto de voces.

El viejo decrépito   Hoy he venido, como siempre hago, a sentarme en mi banco para echarles un puñado de migas por merienda a las palomas. “No sé qué harán de nosotros los socialistas, don José” oigo a mi derecha. Es don Sebastián, un empresario que siempre va con prisas. Me habla fugazmente, al paso, con la misma velocidad que tiene el tiempo al pasar. “Hasta luego, don José, y a cuidarse”, me lanza lo de siempre, como pan arrojado a las palomas, y me deja con el frío de la tarde para depositarlo en mi alma. Pocos son ya los quehaceres de un pobre viejo, que sobrevive –sin comprender las razones- a la vida que ya no le necesita. Al cuello llevo atados los días vueltos recuerdos, temiendo que me ahoguen. Porque ya tampoco recuerdo a los recuerdos y olvido las preguntas. La vida desfila ante mí como un ejército gris y los años laten en mis sienes a base de tirones de oreja al cumplirlos. “Espere, señorita, lo sé…Lo sé…Lo tengo en la punta de la lengua” De mi cornucopia bucal sale la duda hecha balbuceo. ¿Cómo pude haber olvidado también eso? Salen ayeres, una bici oxidada, un juguete roto, cuentos de guerra, zapatos nuevos como los de antaño. Cierro y abro la boca. “Lo tengo en la punta de la lengua… ¡Espere por favor!”   “¿De qué color es tu chaqueta verde, abuelo?” Se mofa la pelirroja.   “¿Es que tampoco puede acordarse de eso?”   Entonces yo ya me callo y la veo alejarse en la inmensidad de la tarde, sacudiendo la cabeza. Inmensidad de la nada, viene a quedarse a mi lado. También tiene rojos los cabellos. El sol se pone, sobre mi crisma. De una parte a ésta, se me nublaron los ojos y ya no veo las letras en mi libro favorito de hace cincuenta años y que tanto me gustaba releer. Ahora se ha teñido de mugre y de motas que danzan a lo ancho de sus hojas. Amarillo-grisáceo, inconfundible color de mi semblante.   Tampoco puedo evitar calcar páginas ya escritas. Un recuerdo que vuelve como un sabio alimento. ¡El más recordado siempre quiere esconderse al fondo de tus ojos, querido y odiado tiempo! Almas incoloras, carentes de destino, vienen junto a la mía para convivir entre fábulas inventadas que rompen el misterio de la memoria y de la realidad que ya me es ajena. Otra joven se acerca a mi banco. Le sonrío con las comisuras de mi boca llegándome a las orejas. “Hay que intentarlo”, pienso.   “Oiga, ¿le importaría quedarse un rato junto a mí para escuchar mi historia?”   Levanto la vista, la miro a los ojos. Directamente. Como si mi vejez me hubiera dado una tregua o un respiro. Tal vez consiga disimularla.   “Me encantaría, pero ahora no tengo tiempo. Otro día, tal vez”   Me sonríe compasiva. Quiero decirle que a mí el tiempo me sobra. Y que me atrevo a repartirlo con ella, si de tan poco de él dispone la pobre muchacha. Cállate las bromas, viejo tonto. Y callado me quedo. Todas me dicen lo mismo, nunca tienen tiempo, mostrándome sus manos vacías, repletas de burla. En el aire algo se consume, como una sospecha o una caricia denegada.   “No tengo tiempo, no tengo tiempo”   Repite un cuervo en lo alto de un árbol. Busco con la mirada la última flor del otoño. Y mi rostro de viejo la mira como si entendiera su misterio. Asombrosamente o no, de una parte a ésta soy aún más viejo. Y cuando incrédulo me palpo las arrugas ante el espejo, siento como la rabia se enrosca en mis nudillos…   ¡Ya van cinco espejos nuevos y no escarmiento!   Me hostiga la boba violencia del paso del tiempo, mientras mi mano tiembla para acercar un vaso. Un trago de agua y seis pastillas de colores. Pastillas para olvidar y pastillas para recordar. Voy y vuelvo de dar de merendar a las palomas. Al volver, camino con cuidado. Cada día son menos, las hormigas que piso. Un poco me siento feliz por ellas. El bastón de ébano deforme me guía de vuelta si olvido de dónde he venido. Si olvido mi nombre, si el tiempo se queda más solo que yo. Una cuerda de dos extremos y nadie tirando. Dos manos que se sueltan…Hay grandes cambios cuando la muerte debe pero no quiere llegar: entonces la parca se fracciona en trozos del morir, en un pudrirse en vida, en las mil veleidades de un destino, en ausencia de olvido o de recuerdo.   Y el nombre se te entierra en las canas y en el pellejo. Y es en completo silencio dónde a traición te nacen los surcos en el rostro y te desertan las ganas de vivir. Un títere ceniciento me sonríe como un payaso desde un nuevo espejo. La vejez es un veneno lento que se come las tripas. Soy un pez que ya apesta y espera al gato que no llega. Un Dorian Grey sin un diablo que lo tiente a pactar.   ¡Pero es ahora que más a mí me parezco!   Arrugas, surcos y pellejo forman la máscara veneciana ante una vida que fue carnaval del tiempo. Así, un poco, soy también feliz, dispuesto a olvidar recuerdos y con ellos la lista de promesas a recordar, el recuerdo al recordar un recuerdo o tal vez de olvidar el mero olvido. Poco tiempo pasará, sin que lleve mi corazón de merienda a las palomas para dejarlo picotear. “¿En qué piensas viejo decrépito?”   “¿Quién eres ya, viejo sordo?” Me habla la vida y no la oigo. “Ya, ya…”   Le digo de todas formas. Me sé a mí mismo. Me sé, porque nací viejo en la sociedad del espejo, de la falta del tiempo y del gusano vago en las manzanas. Me sé. Me sé. No hay mayor defensa, que las manos vacías, las armas rotas y un poco de televisión para morir.   “Una mujer con mamoplastia, con rinoplastia y algo de botox”   “Copuladores ante un foco y los medios corren a correr con los gastos”   “Muertes a doquier en las noticias de las diez”   Trazan senderos de sangre para llevarme ante Dios. Mutismo roto de voces.   Un “Niño, no molestes al anciano” Otra palmadita en la espalda. Vence el que se vence.   In memoriam a don José, vecino. Sub umbra floreo: C.Bürk
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  • Qué bello texto, querda Claudia. Hermosas las frases, cruda la descripción. Si te he de ser sincero: me aterra la vejez. Pienso que no hicimos nada para merecer este castigo. Nos ponen a nacer, a vivir, a amar y a contemplar la inmensa belleza de la creación... ¿para esto? Qué bien describes desde la perspectiva del anciano la decrepitud creciente, la huidiza memoria, la soledad.... Un beso, amiga. josep.
    Escribe tus comentarios... Interesante narración , aunque la tienes duplicada. saludos
    Bello y duro relato.
    Muy buena descripción de una vida que ya no quiere ni puede.
    Es realmente bueno. Mezcla de triste y de trágico, al mismo tiempo que lleno de buenas descripciones. Me parece un poco precipitado al final. Saludos
  • Puédase decir que en éstas epístolas que escribí; son más de cuatocientas todas juntas, sí que desaparece la escritora para volver a su verdadero ser íntimo, lo que ella es en lo más privado. Aquí sí soy Claudia, la de verdad, no la que se esconde habitualmente en sus escritos. Aquí me doy permiso para ser yo. Sólo y únicamente en éstas cartas, cuyo destinatario no existe. Pues a "X" lo inventé un día siendo niña.

    Hállese aquí el relato más terrible, más soez, más macabro, sexual explícito, profundamente psicológico que he escrito jamás. Un esrito que una vez más, se aleja completamente de mí misma. ¿Cómo una mujer que estuvo en un convento puede tener algo que ver con ésto? No. Pero lo escribí. Como otras tantas cosas que nada tienen que ver entre sí. Es lo que tiene la escritura automática, que dejas de ser tú, mientras otros y otras te ocupan para poder contar sus historias. Tras la lectura de éste relato, amigos, sacerdotes amigos, gente de la iglesia católica y fuera de ella me borraron del "Feisbú" y de sus vidas. Triste, para la escritora no ser respetada como tal. Con lo fácil que es saber que los que escribimos, reflejamos a los otros y pocas veces lo propio. Y que si lo hacemos parecer así, es con una intención.

    ¿Qué hay detrás de las Lolitas, cuyo comportamiento sexualizado deja entrever algo mucho más grave y oculto? ¿Volverán a ser cuerpo y alma en conjunto? Me temo que no. Sólo quién conoce de cerca lo que se siente. Lo comprende.

    Un irónico relato sobre el engaño de las apariencias. Una vez más, alejándome de mi misma al escribir. Son los otros los que quedan entre los relatos, nunca yo. Una se cuida de relevarse...

    Un relato escrito durante la tarde de hoy, día 18 de septiembre de 2013. Surgió del tirón y ante una idea previa. Espero arrancaros una sonrisa. Con ese fin fue escrito.

    Casi siempre descuidamos lo más importante: esforzarnos en ser felices. Cuanta gente hay que cree que felicidad es igual a suerte. ¡Craso error! Para ser feliz hay que querer serlo y es como el deporte: un ejercicio de voluntad y constancia. No pretendo aleccionar a nadie. Pues a mí también me queda pendiente ésta lección.

    Elogio a la Madre más amorosa que podamos tener: la Naturaleza. ¡Qué sencillo es todo tomándola como referente!

    Toda apariencia es engañosa. Una alegoría a los prejuicios; una vez más (suelen serlo casi todos mis escritos).

    Un divertido poema, con un toque de humor negro. Porque canallas, haberlos "haylos"...Otra cosa es ser el hijo de uno, entonces la canallería puede ser herocidad.

    La escritura automática es un método que se me presentó por sorpresa. Ahora, cada vez que tecleo, lo hago "guiada". Es así como escribí "Maldita Matilda" , novela que se publicará este año en el Reino Unido. Por tanto, no es meramente mérito mío. Sino de esos que vienen a ayudar.

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No recuerdo exactamente el momento en el que me planteé ser escritora. Quizás nunca fue así. Las cosas surgen según las planea el destino para nosotros. Poco podemos hacer para cambiar eso. Es difícil relatar mi vida literaria. Podríamos decir que como pez en el agua, necesité desde siempre de las letras, ligadas, eso sí, a las pequeñas cosas grandes, y detestando vanidades. La causa; un profundo anhelo por expresar lo que siempre escapa de los diálogos. Escribo casi siempre fuera de la norma, derrochándome porque sí, sin miramiento, ni metas, ni ambiciones. Es una especie de trance sin más. Las biografías de muchos autores, muchas veces se ven ahogadas por la enormidad de sus labores, homenajes y menciones obtenidas. A mí me resulta difícil hablar de esa manera de mí, precisamente porque es mucho más interesante hablar de los otros y del mundo que de una misma, difícil por la cercanía que tengo con los otros y la lejanía conmigo misma, que aun dando todo de sí, contándolo todo con pelos y señales, cubre mejor que nadie sus secretos. Soy, tengo que serlo y tenía que serlo a la fuerza, una escritora irregular. Comparada con el resto de escritores, regularmente irregular. También vivo, no siempre escribo. Y a veces, eso se invierte. Soy alguien que sobrevive mejor a su tiempo elogiando el pasado -porque lo abrazo, lo beso y lo amo de un modo muy particular-. Escribo cosas pasadas de moda en un mundo moderno que a eso lo llama “retro” o “vintage” con también definiciones modernas. Una intenta entender la realidad que está más alejada o que quedó atrás en el tiempo, o no descubierta en las almas, descifrarla, ponerle un lenguaje, y si es posible transmitirlo entonces. De ese modo, me gusta aportar un poco de comprensión o dar algunas respuestas a posibles lectores interesados por conocer cómo se vive en circunstancias adversas a uno mismo. Fue inevitable que yo abriese el cofre de ciertas vidas ajenas a mí, para sacar de él todo lo que me resultara provechoso y construir historias. Letras que en un contexto determinado, siempre incluyen el talante nostálgico, combinan la narración con elementos costumbristas o expresiones personales, que de otro modo no serían permisivas. De ahí a que todos mis trabajos sean meramente circunstanciales, nacen porque deben. El convencimiento acerca de una obra, la ilusión por el propio talento, es enemiga de la escritura. Escribir la vida íntima del mundo y de los otros, es también buscar ese lenguaje de la intimidad de los otros –mucho mejor alejado de uno mismo- esa trascendencia escondida en diálogos oídos en la tienda de la esquina, o en conversaciones con la gente corriente de cualquier lugar. El exceso de talento no existe, nunca se acumula. Todo fluye como el tiempo, como lo hacen también nuestras existencias semideshechas, nunca del todo terminadas. Siempre buscadoras de un sentido más profundo de lo evidente… Una es una presente de la picaresca en el mundo. Asisto como simple espectadora de los aspectos más desagradables de la realidad, de la hipocresía, de lo noble o de lo más prosaico. Con la naturalidad cotidiana a la que hacemos el vacío, trato de describir algunos de los aspectos más corrientes del mundo, cosas a las que nunca idealizaríamos… Desde bien pequeña tenía el convencimiento de que debía servir al mundo, y no ese a mí. De ahí a que a los diecisiete años, dejando mi Alemania natal y sin saber a penas cuatro frases en el idioma castellano -en el que ahora escribo todas mis obras- me vine a Castilla con el fin de ordenarme religiosa. Como mencioné anteriormente, la vida acaba encargándose de llevarte de la mano y mis planes dieron un nuevo giro, acabando en Barcelona y dedicándome al marketing y a las traducciones. Hasta ahí seguía escribiendo mis relatos en alemán. Fue alrededor de 2005 y tras la pronta muerte de mi padre, y afectándome esta en lo más hondo, que mi escritura viró a la expresión castellana. Y ya no pude parar. Nacieron un sinfín de relatos y poemas, ensayos y artículos que me atreví a publicar por internet, usando diversos portales literarios, como lo fueron yoescribo o tusrelatos. Ahí obtuve, para mi propia sorpresa, muchos comentarios positivos y algunos relatos fueron premiados o elegidos relatos del mes o de la semana. Una buena amiga, Begoña Bolaños, se encargaría además -sin yo saberlo- de enviar mis obras a certámenes literarios. Qué grande fue mi sorpresa cuando mi amiga me comentó su hazaña y que hubo ya varios premios positivos obtenidos, finalistas y ganadores. De ahí a que, así lo veo, es ella la responsable de éstas cosechas. Yo poco más hice que escribir para mí. Soy perezosa para según qué cosas y odio competir. Si, lo que más detesto es competir o tener que demostrar valías. Pues todos somos iguales. Cada uno a su manera. Todo ocurrió alrededor de la misma fecha. Así que, sin esa amiga, ahora no podría enumerar aquello. Y para hacerlo, que sé que debo, mejor dejo aquí lo que ella misma escribió sobre mí en mi blog: “Hablar de Claudia es hablar de una persona auténticamente apasionada. Es amante del simbolismo, de lo sincrónico y su búsqueda principal es el profundo misterio vital. Miradora de lo oblicuo, siempre le busca nuevos enfoques a la realidad. Claudia no tiene término medio, pues siente con una intensidad abrumadora, y esa manera de ver la vida la transmite a sus trabajos literarios. Autora de numerosos relatos cortos, siendo algunos distinguidos en diversos certámenes literarios(15 Concurso "Cartas de Amor", Premio Ganador, Ayuntamiento de Valdepeñas 2008, Tanatología Concurso Poesía 2007, Premio Ganador, Concurso de Poesía "Cartas de Amor" Ayuntamiento Calafell/Tarragona 2008, Premio Finalista,Certamen Literario Internacional 2007 (Argentina) "Ficción en el Éter ” de Obras para Radioteatro, Concurso PABLO NERUDA de CARTAS DE AMOR‏, Premio Ganador 2008,Premio Finalista NH relatos 2007,II certamen Poético Prometeo‏ 2007, Premio Finalista, Página Narrador.es: Tres relatos seleccionados como relatos del mes durante 2008 y 2009, Página web tusrelatos.com, Escritora más prolífica año 2006 hasta la actualidad: puesto tercero, etc. ). Claudia así mismo ha colaborado como comentarista en diversas revistas digitales y publicaciones en papel. Entre ellas se destacan, "Extrañología", "Clave7", "El cuele (sector minero" etc. Es colaboradora en muchos programas de radio, como lo es "Camino de Misterio" en Radio Intereconomía, Radio Nacional de España, Radio Clave Siete (Santa Cruz de Tenerife), Les set LLunes (La Garriga, Barcelona)"El cercle enigmátic" (El Vendrell, Tarragona)etc. Ha sido ponente recientemente en un congreso: "Ciencia i Espíritu". “ A lo citado por ella, añado que escribí la novela “Las nueve ventanas de Jeanne Bardèot”, publicada por la editorial “Grup Lobher” en 2008. Esa novela es un mero ajuste de cuentas con mi infancia. Una intrusión a los recuerdos. Y en el ejercicio de ese recuerdo, nació la protagonista, Jeanne Bardèot. Desde ahí, me he comprometido a no escribir nunca más sobre mí misma. Es importante alejarse de uno mismo, para ser otros para los otros. Es un consejo que me dio un poeta mejicano y que nunca olvidé. En esa primera novela se le permite al lector que construya su propia novela a partir de los elementos previos que se le dan. Esto lleva a una paradoja porque la figura de ficción que narra una gran parte de la novela postula en la verdad, la ficción de la que me jacté en esa novela, en realidad es lo auténtico. A la vez de esto, y pensando en un regalo estrictamente para la familia, escribí el libro de relatos y poemas “Desde el penúltimo rincón de mí espejo”. Menciono aquí que sin mi anterior agente literario, (al que no busqué sino me encontró él a mí) posiblemente nunca habría tomado la decisión de ser novelista. Fue este que quiso tal asunto de mí. Las cosas nunca han sido porque yo las buscara o encauzara. Insisto, que quizás sí dirigidas por algún invisible plan (como en todas las vidas) las cosas llegan a mí sin buscarlas. Así fue como escribí este mismo año, de un modo rápido y fluido a “Maldita Matilda” y nuevamente, por causas del destino (ahora las mencionaré), acabé en la agencia “Página Tres” tras jubilarse mi anterior agente. El azar quiso que otro escritor viera un comentario mío acerca de una valoración que se me hizo para “Maldita Matilda”. Este, muy ofendido, me contestó al comentario con un “¿Cómo te atreves a hablar de tu novela en las páginas de las editoriales sin que eso lo haga un agente por ti? ¿Es que no tienes agente?”. Pensé que tenía razón. Así que esa misma tarde envié mi novela a dos agencias, de las cuales ambas contestaron, la primera fue Piluca Vega, de mi actual agencia. Haciendo caso a la intuición, me decidí por ella, a la vez que ella lo hizo por mí. El factor principal fue el talante humano que denoté entre sus líneas, su empatía y su comprensión; algo difícil de describir en palabras. Las cosas, como digo, se sienten. En “Página Tres” me siento plenamente acogida y el trato por parte de Piluca y Fernando es exquisito. Luego de estar con ellos, todo se fue desencadenando. A penas me lo explico. Todo lo ocurrido me ha enseñado que no importa que decisiones tome, que las cosas se sucedan como deben. En todo caso, lo más importante de mi viaje por este mundo no aparece en las biografías o en las novelas que puedo escribir o escribiré, sucede en forma casi imperceptible en las cámaras secretas del alma. Espero que esta larga parrafada responda a las curiosidades. De haberlas. Porque soy y querré seguir siendo alguien que es desconocida. Por motivos obvios de naturaleza propia. Cuando una se propone servir, todo lo que es reconocimiento no hace más que pesar sobre la espalda. Entiéndase…

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