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4 min
Elevador para el infierno
Reales |
20.07.14
  • 5
  • 2
  • 1485
Sinopsis

Se metió en la bañera y dejó que la sangre de sus venas transformara el agua cristalina en el vino más rojo que jamás se pudo imaginar nadie, no era el mesías, pero, era alguien.

Cerré los ojos un mero instante, el mismo instante que utlicé para morir, y tras abandonar mi cuerpo pude observarlo durante unos segundos antes de que aquella brisa caliente me arrastrara a aquél ascensor.

Me ví muerto, por supuesto, pero era algo increíble, casí tierno, no me había visto tan tranquilo nunca antes, quizás sólo en los brazos de mi madre y ahora que me había rajado las muñecas, era, la muerte, quién, me sujetaba en su fríos pero a la vez cálidos brazos.

Dentro del ascensor sólo había un botón y un ascensorista, me preguntó:

-¿A dónde?

-No lo sé, ¿a dónde va este ascensor?

-Te llevará abajo

-Abajo ¿hacia dónde?

-Abajo, hacia abajo

-¿Y si no quiero bajar? ¿Y si no quiero que aprietes el botón?

-Pues no lo apretaré, pero he de advertirle señor, que sí se le ocurre esperar demasiado a que apriete el botón entonces, el ascensor te llevará al limbo, indistintamente de si está usted bautizado o no.

-¿Y que hay allí?

-De todo, pero sobre todo niños muertos

-Dale al botón

-Bajando

Mientras bajaba el ascensor, no sonaba una horrible melodía como en aquellos ascensores a los que estaba acostumbrado, en el west side, sino que sonaba la dulce musica de Miles Davis. No pasó mucho tiempo, pero al fin llegamos -yo siempre he sido una persona que se queja por todo lo que puede, a la mínima de cambio-, el ascensorista entonces antes de abrir las puertas dijó:

-Planta baja: sala de espera, BAR.

Entonces la misma brisa caliente que noté que me empujaba dentro me echo del ascensor, aquél ascensor forrado de terciopelo rojo, con un espejo brillante y con metales dorados por todo el techo y las paredes, y la madera de roble, que bien olía.

En cuanto me encontré fuera lo primero que noté fue el olor, había pasado de notar aquél cálido holor a madera de roble y barníz para oler a azufre. Olía como la madre de mi segunda ex-mujer. Me acerqué a un tipo totalmente vestido de negro que tenía una guitarra colgada a la espalda y le pregunté -por cierto en el BAR no sonaba música, al contrario que en el ascensor, sólo había ruido ambiente- si esto es el BAR ¿dónde está la sala de espera?

Contestó:

-La sala de espera es el BAR

-¿Y a quién tengo que esperar?

-No lo sé, nadie lo sabe, nadie sabe practicamente nada, sólo sabemos pecar, y este es el lugar perfecto para hablar de los pecados.

El bar era enorme, gigantesco, había barras por todas partes

-¿Cuánto cuesta la copa?

-Aquí todo el mundo está invitado, la gente que baja aquí ya ha pagado un precio demasiado caro como para pedirles pagar por beber.

-¿Me puedo emborrachar aquí?

-Es de las pocas cosas que puedes hacer aquí

-¿Porqué vas todo vestido de negro? -se lo pregunté mientras pedía un whisky con agua y hielo-

-El negro es el color universal aunque para mí no exista

-¿Cómo que no existe?

-Para mí el negro significa ausencia, si por ejemplo, el universo es negro, es por que está oscuro y si está oscuro es que existe una ausencia de luz.

-¿Cómo te llamas?

-J.R

-¿Y tú? ¿Tú cómo te llamas?

-Me llamo Lonny, Lonny Rabbittt, con tres tes.

-Extraño y supongo que bonito nombre

-¿Conoces a algunos de los que están aquí?

-Sí, ¿ves aquellá pareja de allá?, la que está triste pero enamorada, están bastante locos, pero de una forma distinta a los demás.

-Sí, aquellos, los veo.

-Son Julien y Florence.

Entonces mientras J.R lo decía mientras señalaba con el dedo, se acercó un hombre bien vestido pero desaliñado y sudoroso y le pidió al camarero un cocktail a base de ginebra y zumo de piña. Entonces le pregúnte a J.R quién era.

-¿Has visto al pollo que ha venido por detrás? El de blanco

-Sí

-¿Quién es?

-Sé que le gustan los juegos infantiles, que aún ama el apellido de la neblina y que se llama al igual que se apellida, no sé mucho más, ya estaba aquí cuando llegue, lleva mucho tiempo esperando.

-Me resulta familiar, quizás me equivoqué y sólo me haya llamado la atención.

-----CONTINUARÁ-----

 

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