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4 min
ELLA AMABA EL SNUFF
Terror |
05.09.20
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Sinopsis

Desde que había sido muy joven, Elena imaginaba al hombre de sus sueños. Lo pintaba en su mente algunas veces como un famoso actor, y otras como un gran deportista reconocido. Había aprendido a dibujar esas fantasías en un papel, y aunque le había costado más de una reprimenda, no entendía el porqué.  

Era exagerado, quizás. Pero así era Elena y pronto, cuando ingreso a la Universidad, fue asaltada por un sin número de pretendientes dispuestos a cumplir aquello que siempre anhelaba en cualquier momento.

Elena era muy atractiva, por supuesto. Su estricta educación secundaria había restringido el contacto con solo personas de su mismo género. Pero ahora era diferente, y ella estaba más que dispuesta a cambiar eso.

Su rostro era fino y delicado, había heredado el cabello castaño de su madre y una piel morena que acaparaba miradas a donde quiera que iba. Pronto descubrió que no solo era esa la razón de sus constantes acosos y miradas llenas de lascivia.

Hay que confesar que la naturaleza le había bendecido con generosas carnes, el suspiro entre cada varón era el ceño fruncido de cada fémina con la que se cruzaba. Había bastante que ver pues, y más temprano que tarde, alguien terminaría por llamar su atención.

No fue un famoso actor, pero si un deportista promesa. Capitán del equipo de futbol, le había encandilado con los más maravillosos momentos. Le hacía reír donde fuera que estaban, le compraba todo aquello que ella se le antojaba. En fin, para Elena fue inevitable dar el sí.

Sin embargo, había un aura alrededor que no le gustaba. No había un claro convencimiento de los valores de aquel muchacho; la verdad, muchas de sus amistades le criticaban. Y es que en muchas ocasiones le advirtieron sobre la vida desordenada que llevaba, sus vicios, pero a Elena eso no le importaba.

A Elena no le importaban muchas cosas en verdad. Eran dos, tres, o hasta cinco mujeres, las que había visto salir de su apartamento, todas se habían despedido muy sonrojadas por supuesto. Compañeras de curso le había dicho. En efecto, era un hombre que estudiaba mucho.

Y bueno, queridos lectores, había llegado la hora. Le llamó una tarde susurrándole tan sensual como podía ser ella que estaba lista para su primera vez. Los ojos del fulano se convirtieron en dos lámparas, era lo que había estado esperando, como podrán imaginar.

Elena preparó todo para esa noche. Sus padres se encontraban fuera de la ciudad, así que tenía el tiempo y el espacio para todo lo que su cabeza estaba maquinando. Decir que estaba excitada, era decir poco, nunca hubiera imaginado que cumpliría el mayor de sus sueños.

Fueron besos entre lágrimas, su piel se erizó al contacto de su mano en uno de sus senos. No te resistas, le susurró. Déjate llevar. Sedujo cada centímetro de su piel con cada uno de sus besos, sus lenguas se aparearon antes de empezar esa danza rítmica entre sus cuerpos.

El clímax fue brutal y ella seguía rebotando encima de él después de que este había agotado todas sus energías. Mañana todos en el campus se enterarían, pensaba él. Ahora era su mujer. Elena disfrutó hasta el último instante cuando decidió que ya había llegado el momento.

Llevo sus manos a su rostro, luego a la almohada que yacía debajo de él.  El enorme cuchillo le abrió en diagonal desde la clavícula hasta la pelvis. El glorioso líquido vital bailaba por toda la pieza, una risa contorsionada se ensanchó en el amable rostro de la antes dulce Elena para manifestar la más perversa de sus pasiones.

Una cuchillada, otra más. Decenas entrando y saliendo de un cuerpo que luchaba inútilmente. En un último esfuerzo la detuvo, todo era un sueño,  tenía que serlo, nuestro amigo nunca lo supo, ya descansaba con el pecho abierto y el corazón a punto de ser arrancado en ese momento.

Con un poco de pena Elena se limpió el rostro con una camisa. Rápidamente se apresuró a apagar la cámara que había escondido delicadamente en una cornisa. La transmisión supero las miles de vistas en la red profunda. Muy fatigada se acostó e inmediatamente se durmió. Había valido la pena. Después de todo, había cumplido la mayor de sus fantasías con el hombre de sus sueños.

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  • Gracias por pasarse. Muy contento de leerles de nuevo. Lamentablemente... no tengo mucho tiempo, entre el trabajo y mis cosas personales, ya no he podido pasarme por aquí. Sigo escribiendo y mucho, tratare de ponerme al día en esta pagina dejando un relato todos los domingos. Cuídense, abrazo grande.
    ¡Caramba Frank, esto sí que es terror postmoderno, y muy original! ¿Qué ta´te va chaval? ¡Cuánto tiempo sin verte por aquí! Se ve que no podías pasar sin nosotros...jejeje. Pero me alegro de volverte a ver, y a leerte. Cuéntame qué has hecho, si puede ser.
    De lo mejor de hoy con todo respeto para todos en verdad te felicitó amigo Saludos de Google (:
    Brutal e inesperado. Como comenta Leomaria, muy bien llevado al desenlace.
    Muy bueno Fran, muy bien conducido...Un abrazo!
    No conocía este estilo de vídeos, el snuff, pero lo has pintado perfectamente, Frank. Increíblemente real. Un abrazo virtual.
    Querido Frank: como extrañaba leer algo tuyo. Poderoso en verdad. Una narración impecable y con ribetes de elevado sadismo. Sigue escribiendo en la página. Un gran abrazo.
  • Poco a poco mengua el estrés en el laburo. Lo bueno es que ya falta poco para que termine el año. Hasta entonces, un abrazo.

    Feliz Octubre, perdón por la ausencia. He aquí un humilde relato para alegrarles (o aterrarles) este fin de semana. Abrazo grande a todos.

    No sabia que me iba a costar tanto volver a escribir. Bueno, espero sea de su agrado. Saludos cordiales a todos.

    La verdad, debería haber publicado esto hace un par de semanas. Mi ritmo de publicación espero sea de un relato por mes (tengo muchas ideas y poco tiempo para ponerlas en un papel). Eso es todo, mil gracias por leerme. Perdón por la ausencia. PD: Esta siendo un año maravilloso, enseño matemáticas en dos colegios ahora.

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Llueven silencios que sueñan con aplastarme; el lápiz todavía sonríe, eso es lo importante.

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