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2 min
Ella baila en la luna
Amor |
12.09.19
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Sinopsis

Quién no se ha enamorado de alguien mayor, a mi me pasó. Mi primer novio era mayor que yo, me llevaba seis años.

Desearía besarla despacio y sin apuros, como si el tiempo no existiera entre ella y yo, puede besarme con amor, con enojo, ternura o pasión. No me importa pero, no quiero que ella reprima a sus labios,  mi boca y mi lengua quieren saborear ese dulce néctar del que está  impregnada su boca. Sé que muchos besos se han posado en sus labios rojos. Excepto los míos. He allí mi tortura. Como no desear su boca si cada vez que la miro, me invita a besarla hasta desgastar ese color carmín que con fulgor la tiñe.

 ¡Oh amada mía! mi dulce consuelo, ¿Quién pudiera amarte tanto que de amor muriera? Cada vez que contemplo a la luna, la  imagino danzando desnuda en ella, deslizándose ágilmente como una suave briza marina sobre el suelo lunar.

Me parece ver a las estrellas sonreír  y la ciudad también. Quizás se estén burlándose mí por ser un romántico soñador. Un hombre que ama a una mujer inalcanzable que ni en sueños podrá besar. Pero que se conforma con imaginarla  bailando  en la luna. Deseo que amanezca pronto para verla llegar en compañía del sol. Con sus tacones en las manos y sus pies rozando al pavimento. Su mirada gris perdida en el horizonte, con su cabellera rojiza alborotada y su vestido violeta de lentejuelas.

¡De pronto! Alguien toca a la puerta.

─ ¡Ramoncito! Baja a desayunar, se te va a hacer tarde para ir a la escuela,  ¿Alistaste los cuadernos y tus libros? No vayas a dejar tu tarea. Le dice su mamá desde el otro lado.

─ ¡Sí mamá!, ya no soy un niño, sé muy bien lo que tengo que hacer y lo que quiero. Le grita Ramón mientras le echa un vistazo a su vecina Isabel por la ventana.

Ella lo vio y sin pensarlo soltó  uno de sus tacones y levanto su mano hacia él para saludarlo. Ramón le regalo una sonrisa luego de ponerse rojo como un tomate.

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