cerrar

Esta web utiliza cookies

En nuestras webs utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar tu accesibilidad, personalizar y analizar tu navegación, y mostrarte publicidad, incluidos anuncios basados en tus intereses. Si continuas navegando, entenderemos que aceptas su uso. Si deseas más información, puedes acceder a la Política de Cookies y a las Condiciones de Uso y Política de Privacidad.

7 min
Ella vino de lejos, a posarse en mi casa y apoderarse de mi corazón, seguna y ultima parte.
Amor |
14.06.18
  • 5
  • 0
  • 57
Sinopsis

Lo ya dicho es prometido... antes que nada un agradecimiento a : Marcial Betancor, como a los lectores fieles que apoyaron o se tomaron el tiempo de leer estos relatos... de ante mano gracias!!! "Hay inspiración en el mundo, solo ase falta escritores valientes."

II

Num: 1281, palabras.

Se podría decir que ella llego a parar a estos rumbos buscando un refugio, y en donde pasar la noche. A lo que mi madre observo y la permitió entrar y quedarse, ya que muchas personas le habían negado el acceso como el darle posada a la pobre chica. Chica que no conocía a nadie y nada. Ya que para ella eran rumbos nuevos y extraños, pero extraño fue el verla por primera vez en la calle mientras llovía.

Ella era una chica fresca y risueña, ya que al verla entrar a la casa, podía deducir que se trataba de una joven - tímida y un tanto curiosa-, entro con paso suave, viendo los alrededores de la casa como contemplando los espacios, como adaptándose al lugar. Después de un rato ella se detuvo en seco y volteo…

-Son muy amables al permitir quedarme-, dijo en un tono trémulo.

Era obvio que estaba asustada o inquieta, pues no se sabía de quien escapaba o a que le huía, pero preferimos aguardar y no preguntar más a la pobre chica, ya que se asustaría y huiría, y como mi madre en ese momento buscaba quien le ayudase en la casa, decidió darle alojamiento a cambio de que ella ayudara en las tareas diarias.

Aceptando el trato que mi madre le dio, al poco tiempo ella se acomodó y nosotros nos acomodamos a ella, siendo útil y servicial en la casa, llego a tener respeto y cariño por parte de nosotros, casi la veíamos de la familia. Excepto por un penoso y riguroso detalle. -Yo la amaba.

En ese momento no tenía padre, así que era el hombre de la casa como de las mujeres, no aportaba nada en la casa, pero más en cambio ayudaba en lo que podía, arreglaba lo que encontrara, y mantenía un orden en ella, ya que decía lo que debía hacerse o cambiarse o lo que debía quitarse.

Ella era el doble mayor que yo, -yo tenía cerca de siete años, en ese entonces-, pero aun así, nos llevamos bien, ella me invitaba a ver sus vestidos, y de vez en cuando se probaba uno, yo al verla lo hermosa que era, casi como una princesa de cuentos, imitaba ser un lord, que la acompañase al baile, lo cual a ella le gustaba que jugáramos a las fingidas de estar enamorados. Muy de vez en cuando yo me colaba de mi habitación e iba a visitarla, ella aun me veía aun despierta con esos ojos verdes y alegres. Yo me costaba con ella y ella conmigo, me abrasaba y yo quedaba herméticamente dormido. Un día mientras jugábamos a fingir que ella era una dama y yo un lord, me atreví, ya en confianza, de preguntarle que si quería ser mi novia, a lo cual ella sonrió y soltó dos que tres lágrimas.

-¿por qué lloras? Mi princesa, dije.

-Enserio, te casarías con migo.

-Porque no, me ases feliz y yo te hago feliz, no es eso más importante.-

- Sí, lo es.-

Esa última palabra me dejo despierto toda la noche en los días posteriores. Pobre chica, de seguro no sabe lo que es el amor. O talvez, haya sufrido lo suficiente para dejar este sentimiento enterrado, enterrado y olvidado en algún lugar lejos y que sea fácil de olvidar, pensé, ya que las cosas que odiamos o que tememos perder las ocultamos, en algún lugar en donde nosotros solo recordemos, o en su caso, un lugar a donde ella ya no volvería.

Al cabo de un tiempo yo entre a preparatoria y ella se quedó en casa al cuidado de mi madre, todos los días llegaba a casa y besaba a las dos mujeres. Después subía a mi cuarto a estudiar frenéticamente.

En ese tiempo la pubertad se me presentaba de una forma incontrolable, ya que en ocasiones esperando a que mi madre junto con Alejandra se iban al supermercado, yo me escabullía a su habitación, y robaba sus prendas interiores, después de un rato de haberme extasiado y venido con las prendas, las devolvía, esperando a que ellas no me descubriesen. Ya me imaginaba a mi madre diciéndome, “vaya cerdo”, pero a pesar de las incontrolables punzadas que tenía, mi amor no disminuía en lo más absoluto hacia Alejandra.

A pesar de las incontrolables noches con ella, a pesar que aun en la noche mientras ella estaba dormida y yo siendo una bestia, un animal, la manoseaba, siempre la ame. Una noche cuando ella me invito a dormir por miedo a que ella durmiera sola, espere la noche más profunda para manosearla, sostenía con mi brazo derecho mi pene, y con la izquierda recorría su cuerpo: su cuello, sus pechos, su cintura, su vagina. Me vine más de una ocasión. Excepto una vez que me quede mirando sus rostro, la mire por primera vez, y me veía como un perdedor, un animal, un monstruo… deje de hacerlo, y empecé a amarla, no por lo que era sino por lo que sentía por ella. Aquello no estaba bien, y no era decente ante el amor que sentía.

Por un lado ella hizo que me dejara de masturbar, al igual que yo no la dejaba de visitar por las noches. Ya que solo iba a verla todas las noches, cerciorarme que estuviera profundamente dormida para acercarme a sus labios y darle un beso, seguido de eso decirle un, “te amo”, y salir de la habitación con cautela.

Sé que no podíamos ser felices, el apego que teníamos, casi íntimo de hermanos, no lo permitía y más aún mi madre que le había agarrado un aprecio a ella,-viéndola como una hija- más que como una chica foraña, exoneraría nuestra relación. Pero aun así solo quería que lo supiera. Así que una tarde me arme de valor y le dije a mi madre los sentimientos que sentía por Alejandra, ella se quedó perpleja a la vez que compasiva, por los sentimientos encontrados que sentía…

-… ¿y enserio la amas?, dijo.

-sí, la amo, respondí.

-entonces, es algo en lo que no me pueda meter.

Mi madre entendía los sentimientos, era compasible con ese tema, pero solo quedaba la pregunta, -¿y ella, en verdad me ama?

Nunca lo sabré, o nunca pude haber visto nuestra relación, ya que se fue tiempo después.

-me voy.

-¿te vas?

-si

-por qué.

Ella se quedó callada, agachando su cabeza guardo silencio, el silencio mas desgarrador e infinito que conozco.

-aun te amo.

-no sigas.

-¿por qué?

-me duele.

-¿Por qué?

-porque no te amo.

-entonces, vete.

-adiós, dijo acercándose a mí para despedirse con un cordial beso, lo cual negué con la cabeza y dije.

-no te molestes, ya te despediste.

-siento haber lastimado tus sentimientos, esa no era mi intención.

-olvídalo, dije, una vez que Salí del cuarto y encamine por las calles hasta toparme con una cantina de la localidad.

Me quede solo y a la ves enojado, hipócrita, pensé, porque me había dejado, si la hacía feliz, y no le faltaba nada… pensaba y bebía, bebía pensando en ella y no dejaba de reflejar su cara como figura.

En los siguientes años no supe de ella ni quería saber, pero un día, cuando la banda ancha como la interacciones de redes sociales vino a parar a estos rumbos, tuve la ocasión de conocer gente por medio de un chat, para mi sorpresa ella estaba en un listado de amigos, la agregue pensando en que nunca me aceptaría, pero al tercer día recibí una notificación de aceptación, mi corazón palpitaba con fuerza, así como mi respiración se entre cortaba.

Era un día de sol, polvo y arena, cuando decidí hablarle.

-Hola…

Valora
y comenta
Valora este relato:

Quedan 0 caracteres

Es necesario que valores antes de comentar
Comentarios
Valoraciones
Otros relatos del autor

a mi manera de pensar, suelo ser un escritor en constante progreso, como descubrimiento de mis talentos dados. Al igual que muchos otros, contando artistas, escultores, cineastas, etc. están en constante descubrimiento, solo necesitan que les demos una oportunidad. "no temas a la hoja en blanco, tampoco si tu relato es el mejor, solo escribe el arte de vivir, pues de ti depende que no solo sea un buen escrito sino el mejor escrito de la historia" ¡animo!!! ¡Se que pues escribir!!!

Tienda

Cuatro minutos

Jesús Fernández (Lázaro)

€2.99 EUR

Sin respiración

AndreSinSiesta, Zenon, Stavros, Venerdi

€3.95 EUR

El secreto de las letras

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

Chupito de orujo

Mayka Ponce

€2.99 EUR

En tardes de café

David Loreiro (Lore) y Adrián Durá (Novato)

€2.99 EUR

De frikimonstruos y cuentoschinos

Teodoro Bama

€2.99 EUR

La otra cara de la supervivencia

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

Grandes Relatos en Español

Bécquer, Zorrilla, Emilia Pardo Bazán, Galdós y otros.

€4.95 EUR

Vampiros, licántropos y otras esencias misteriosas

Lore y Ender

€2.99 EUR

La Vida Misma

Teodoro Bama, Joene, L.J. Salamanca, Ender, Poyatos y Miranda

€4.95 EUR

Cien años de sobriedad

Álvaro del Valle (Poyatos)

€2.99 EUR
Creación Colectiva
Hay 17 historias abiertas
Relatos construidos entre varios autores. ¡Continúa tú con el relato colectivo!
Encuesta
Rellena nuestra encuesta