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7 min
Cristales sucios
Amor |
11.04.17
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Sinopsis

https://m.youtube.com/watch?v=rdiLxyGH8Lg

Sólo volver a casa para ver a través de la ventana, desde ese mismo lugar donde él resguardaba hasta que mis pies tocaban el sendero en la espera del crepúsculo. Dejaba caer el peso de su cabeza en su mano sostenida por su brazo en forma de escuadra, y con el entrecejo fruncido me asechaba detrás del cristal hasta que me le mostraba ansioso. Lo veía ausente por un segundo, y al otro, flexionaba sus labios en forma de u. Sus ojos se ensombrecían por el filtro del cristal poco cuidado y en días lluviosos, las sombras de las gotas se le tatuaban en el rostro. Podría haber sido de otra manera, quizá si, pero entonces las consecuencias también hubiesen cambiado, y nadie puede sorber tragos amargos por un largo tiempo sin arquear la lengua a diestra y siniestra. Pero, al menos en esta fecha de abril, tengo un recuerdo que yace concurrente por momentos, entre sabores amargos y agrios, aquel fantasma que me toma por los pies en las noches frías y me dice que él no sostenía en su rostro sombras de gotas, sino lágrimas de verdad.


Al llegar a casa el peso de mi cuerpo hacía crujir el piso de madera. Desde lejos él me hablaba, era una costumbre perderme entre sus oraciones, sus vocales las estiraba de a poco, y entre contornos borrosos, él se me acercaba para trepar sus labios a los míos y junto al ruido de madera vieja, cerrábamos los ojos bajo una manta de aura gris.


Posible suerte tal vez fue. Que un día lo conocí entre las luces de la madrugada, caminamos por un sendero al comenzar el amanecer y entre la espesa yerba caímos agotados para extinguir nuestros intentos de capturar una estrella, tuvimos mala suerte, al poco tiempo ya se habían ocultado todas. Quisimos recordar donde estaban delatándolas con nuestros dedos índices, algo tristes, recordamos que iban a salir de nuevo al anochecer. 


Después con el sol caído, buscamos entre las nubes, pero éstas cada vez se amontonaban más y solo algunos rayos de luna podían pasar por entre sus cuerpos. Nos trepamos al árbol más alto y soplamos fuerte, entonces, aquellas alfombras del cielo comenzaron su navegar, pero no por mucho. Por más que quisimos, los dos sabíamos que los ángeles querían enmudecer sus pasos, por lo que nuestro deseo solo fue un simple anhelo. Un simple respiro que nos serviría para buscar en nuestros ojos aquel cielo que tanto nos faltaba, a esos pulsares de luz, a ese instinto que gruñía desde lo más profundo de nuestras gargantas.

Entonces, con una mano él me quitó los remolinos de cabello que yacían en mi frente y con la otra me tomó la mejilla. De algún modo me sentí desnudo, sin embargo, eso hizo que tomara su mano y sintiera su calor. Y trepados en aquel árbol tan alto, nos ofrecimos a la noche oscura y solitaria. 


Los días cada vez eran más lentos, podía contar a una parvada de aves a lo lejos y tener la certeza que ni siquiera una pluma se me escaparía. Después de la lluvia, en el horizonte veía los tonos grises en forma de arco, los rayos de sol ya no los sentía y el viento, algunas veces venía hacia nosotros en forma de poderosos torbellinos que nos quitaban el equilibrio, por lo que siempre, nos acompañábamos adyacentes, para tomar fuerza si por algún motivo, los torbellinos se convertían en tornados y nos alzaban para llevarnos en sus lomos. 


Pudo ser más simple si en el momento que me volví hacia él hubiese cerrado los ojos. Y esos círculos marrones se hubiesen tornado en agujeros negros. Pero no, aquí me encuentro siendo halado desde ambos brazos, siento los huesos débiles que de a poco alquitranan mis gritos con su tronar. Sentirse atraído por la bruma y jugar entre la yerba es mi naturaleza que cobra sentido ahora mismo, dejo que me dome, tan solo un poco más del espeso fango en mis zapatos cuando afuera termina de llorar. Y las noches se mostrarán ausentes en cualquier sentido, porque en nuestros bolsillos traemos las estrellas que nunca quiso ofrecernos de buena manera, y al ser jóvenes y despreocupados, las perderemos casi a propósito en una caminata por largos senderos que sonreirán cuando dejemos las marcas de nuestros pasos en sus pieles de tierra árida. Pudo ser más fácil, puede que me engañe por mucho tiempo.


Algún día será. Caminaré por la tierra de los muertos, y entre los gritos y auxilios, nos veremos con ojos conocidos. Hasta ese día me conformaré con el hormigueo en mis ojos que me provoca el humo del tabaco. Algunas personas en ocasiones se me acercan para preguntar acerca de mi estado, me ven fuerte y sin rastros amargos. Mi familia dice que  deje de fumar, a lo mucho yo les prometo que lo haré, pero que se le ha de hacer, si adoro las fumarolas que emano al sofocarme. A ese humo que unge mis ojos, y los hace hervir en vida.


Ya en la tarde, de nuevo en el horizonte veo como la neblina se mezcla con lo que alguna vez fue él. Los pestañeos que tengo ahora son más largos, puede que sea un sueño, pero ¿qué es la realidad sin ellos? Si a nuestras miradas de mortales los contemplamos en extenuantes delirios. Puede que sí. Todo lo que pienso tal vez fue hilado con la materia gris de mi cabeza, quizá y lo que veo ahora es un reflejo de mis pensamientos dibujado en una lágrima a punto de caer. No importa como lo vea. Es una ilusión que quiero tocar, oler, beber. A ese humano simétrico a mi cuerpo, el que se esconde dentro del vicio del bosque, en esa nube terrestre de vaho. 


Ya estoy cansado, no importa el tiempo que logre contemplar el paisaje a través de mi ventana con cristales sucios. Porque lo que no se hizo, no se hizo, y si me aferro a una mentira que si acaso me corresponderá con una bofetada, tendré que pasar las noches sin juntar los párpados. Solo queda esto, porque hasta lo que no se hace tiene consecuencias, y lo que se hace, tan siquiera con esfuerzos las podemos planear. Por eso, quiero tender mi mano al aire, tal vez sentiré su calor como aquella noche en el árbol, podré tener delirios pasajeros y a la vez, sumergirme en grandes lagunas mentales. Pero, hasta que eso ocurra, tendré que mantenerme a la espera como lo hacía él. Viendo a través de la ventana.


 
 

 

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  • Gracias tashe, un saludo.
    bella, bella poesia.
    Gracias Diego, me das aliento con tu comentario. Este texto es el que más me ha gustado y no se si es puro sentimiento o tiene algo de razón pero ahí está. Que te haya gustado es un placer para mi. Ese cristal como tu dices bien se puede interpretar de muchas maneras, pero aquella que me has dicho es la que yo pensaba cuando escribía. Eres muy gentil. Gracias por leer y te mando un abrazo.
    Donde hay un cristal, hay una frontera, una barrera, una separación entre tus deseos, tu imaginación, y el exterior. Plasmas de forma magistral esa fusión de realidades, la tuya y la que imaginas. ¡Bella, Magistral!
    Gracias Yolanda. Debo decir que el piano es uno de los instrumentos que más adoro. Con esas notas que salen a partir de la angustia o la alegría. Le da gracia a todo lo que somos. Un abrazo Yolanda.
    Recuerdos placenteros que se vuelven amargos tras el cristal opaco de una ventana, enturbiado por las lágrimas del alma, clarificando la realidad existente. Cada nota musical plasma la balada del desamor. Una dolorida melancolía adornada por tu belleza narrativa. Precioso y emotivo. Un abrazo Bella.
    Gracias compañero luis. Esas notas de piano me conquistaron tanto que no tuve remedio de pedir su ayuda como banda sonora, y es que, la música es lo más representativo y casi tangible de lo que muchos llaman alma. Un abrazo.
    Recuerdos inundados de nostalgia, expresados poéticamente muy a tu estilo bajo ese piano que acrecienta más la nostalgia de quien sigue tus palabras reglón tras renglón, otro de tus grandes relatos Bella.
    Gracias por tan gentiles comentarios, es un placer para mi que grandes escritores como ustedes me obsequien sus palabras que reconfortan tanto. Adela, Ariel, Gustavo. Un abrazote.
    Otra de esas historias mágicas que periódicamente nos regalas con tu gran generosidad. Bucólica, sugerente, cargada de sentimiento y poesía. Hermosísimo relato. Un gran abrazo.
  • ¡Otra historia de pricesas! Uf, ya casi me había muerto y no había tomado mi lápiz, y cuando lo hice, ya no paré, por eso la extensión. Discúlpenme también por eso. Muy ausente estuve, ya les leo.

    "Efecto mariposa"

    https://m.youtube.com/watch?v=rdiLxyGH8Lg

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