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8 min
Emigrantes -La casa de mi abuelo
Amor |
29.03.14
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Sinopsis

Las buenas raíces sostienen al árbol y no permiten que las tormentas quiebre sus hojas y sus ramas...

Capitulo 2- La casa de mi abuelo.   Era cerca de la una de la mañana cuando avizoramos luces de un pueblito, le pregunto a Zelko por milésima vez si falta mucho, me dice que es allí donde veo las luces, me pongo muy ansiosa, siento que es un momento tan esperado en mi vida me tengo miedo, no se como voy a reaccionar, me entretengo mirando a los costados, mucho campo que en alguna época estuvo todo sembrado, ahora no, me explica mi primo, nadie se molesta, solo cada casa tiene su quintita, con las verduras y frutas para el consumo de la familia, ahora la mayoría de los jóvenes emigraron a la capital para estudiar o a trabajar a Alemania, solo quedaron los viejos ... De pronto frena el auto en una callejuela que esta en subida, algo así como si fuera Río Ceballos, y me encuentro frente a frente en la casa de mi abuelo, Zelko baja corriendo y toca la puerta, inmediatamente sale una viejecita muy coqueta, con un pañuelo como vincha que me abraza y me dice hija mía, mis primos desaparecen, no quieren entrar, yo ni me doy cuenta porque, mi tía Danica no deja de abrazarme y decirme que estaba preocupadisima por mi tardanza que se entero que hubo un accidente en la ruta y que temió por mi, le pregunto,¿porqué? Si mi primo le habló por teléfono para que no se preocupara, me dice que ocurren tantas cosas que de todas maneras se preocupó. Otra vez en casa pienso, mi madre es igual. y sigue hablando - ¿Que te doy de comer? Pone en la mesa mientras va hablando, unas masitas que ella hizo, - Nada, solo café, digo Me miró con sorpresa, y agregó -Has hecho un largo viaje y debes alimentarte, yo te preparo algo mientras subís a saludar a tu papá, que se canso de esperarte y me encomendó que apenas llegues que subieras a verlo... En ese momento aparece un hombre sonriente, mi tía me lo presenta como mi primo Vlado, el mismo nombre que mi papá, es muy cariñoso y servicial, es una persona grande pero es aniñado, después me enteré que tuvo una enfermedad cerebral y que quedo así. Al enviudar volvió a vivir con su madre, tiene hijos que están casados y no viven en Posusje.

Siempre sonriendo, me indica el camino mientras toma mi valija, y me precede, mientras tanto, me siento como viviendo un sueño, subo las escaleras hasta el primer piso y toco una puerta donde me dicen que está mi papá, cuando escucho adelante, entro y mi papá me abraza y me dice que creyó que lo había abandonado, por segunda vez en un rato me sorprendo y digo protestando: 6 / 12  - pero papá, digo, si quedamos que en esta época yo iba a venir, inclusive me adelanté unos días. Me responde: - sí, pero pensé que no ibas a venir Pienso para mis adentros que cada cual vive sus propias fantasías y sus propios miedos independientes de la realidad quizás en otro tiempo me hubiera enojado ofendida defendiendo mi posición pero ahora me doy cuenta, que mi papá fuerte, en alguna época, envejeció y se hizo débil, me cuesta asumirlo, yo aún me siento muy joven y necesito protección, y resulta que ahora tengo que protegerlo, se que es la ley de la vida como dice mi madre, pero no lo tengo elaborado.

Mi primo me saca de mis pensamientos y me quiere mostrar el cuarto que prepararon para mí, así que me despido de mi papa, cierro la puerta y me encuentro en un pasillo con piso de madera que rechina al pisar yo, entro en el cuarto contiguo, miro todo alrededor, me asoman por la ventana, que tengo a mi frente, corro las cortinas de voile, y veo la calle, los transeúntes, me sorprendo que a esa hora, todavía haya gente charlando en la vereda. Miro a mi alrededor, el cuarto es chico, tiene dos camas, una mesa de luz en el medio, piso de madera, con una alfombra colorida cubriendo todo el piso, una almohada muy grande y mullida, pienso ¿quien habrá dormido en este cuarto cuando mi papá era chico? Me siento rara, de nuevo la sensación de haber entrado en el túnel del tiempo, de pronto me doy cuenta que tía Danica me esta esperando, asi que dejo mi valija sobre una silla, y bajo casi corriendo la escalera... Ya esta el café preparado, en una cafetera de cobre, chiquita como para dos tazas, un platito tapándola, para que se decante la borra, Dios mío pienso es como en mi infancia, todo dispuesto en una bandejita redonda de cobre también, el mantel es de gobelino, a flores y al costado un sillón cama que mi mama llamaba 'secia', por supuesto no faltan las masas hechas por mi tía, que presta se sienta a mi lado, prende un cigarrillo que me sorprende, tiene casi noventa y un años, cuando la miro sin darme cuenta interrogativamente, ella me dice que solo fuma con el café... No recuerdo ahora de que hablamos, solo vagamente que me dio la bienvenida y yo que le agradecía que me hubiera recibido en la casa de mi abuelo... y ella con cara de asombro me contestó: -Pero, mi alma, ésta es tu casa, vos sos de mi sangre... Sus palabras me hicieron muy bien...

Pero aun hoy me es difícil aceptar como algo que es normal para mucha gente, a los cuarenta y nueve años conocí a mi tía, que me trataba como si siempre nos hubiéramos relacionado, y yo me sentía rara, extraña, un sentimiento que por años tuve pero por otras razones mas bien me sentía excluida del mundo del parentesco, y ahora conocía con muchas décadas de atraso, lo que para otros era cotidiano, y cuyos sentimientos pudieron cimentar o no, a través de toda una vida... pero como decía mi ex cuñada y que se me quedó grabado, 'a lo bueno uno se acostumbra enseguida', creo que tenía razón, todo esto me lo planteo ahora que tomo distancia, en su momento, lo único que me pasaba era sentirme bien. Pasaron las horas, ya era más de la una y media de la mañana, llegó la hora de ir a dormir, tía Danica me recomendó...

-Dormí hasta la hora que te haga falta, nosotros nos levantamos muy temprano aquí, espero que no te despertemos, pero vos has tenido un largo viaje y necesitas descanso. -No creo que duerma mucho, le contesto, no veo las horas que llegue mañana para poder conocer el resto de los parientes, y todo Posusje. -Tía Andelka, la viuda de un hermano de papá que murió en Zagreb en la segunda guerra, estuvo varias veces hoy, pensando que llegarías mas temprano, estaba ansiosa por conocerte, prometió volver mañana...

-Oh, que lástima, contesto, me hubiera encantado verla hoy, pero el accidente en la ruta atraso mi ... venida...hablo, mientras mi otro yo observa los ojos verdes muy parecidos a los míos de mi tía ...-bueno, le digo, ahora si me despido y te dejo descansar, yo me quedaría toda la noche porque estoy tan acelerada que no creo que pegue un ojo pero me imagino que vos estas muerta...

-No, 'duso moja' alma mía, (es su forma de dirigirse a los sobrinos y nietos) anda tranquila no te preocupes por mí. Me encaminé a mi cuarto, subiendo las escaleras y sorteando macetas a todo lo largo, abrí despacio la puerta que daba a los cuartos para no despertar a mi papá y a mi primo, intenté entrar de puntitas de pie pero no contaba con que el piso era de madera y rechinaría a mi paso, me sonrío para mis adentros, como diciendo que le voy hacer, me desvisto rápidamente, me saco todo el maquillaje, y prácticamente me zambullí en la cama escuché gente hablando debajo de mi ventana, traté de imaginarme quienes podían ser a esa hora, la brisa suave entraba por la ventana, yo daba muchas vueltas, estaba sobreexcitada y me costaba conciliar el sueño hasta que perdí la conciencia y me dormí profundamente. Me despiertan de nuevo las voces debajo de la ventana y una lluvia torrencial, rara en ese lugar de sequías,

tengo...(continúa) 

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