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7 min
EN BUSCA DEL PELO PERDIDO
Reflexiones |
14.05.19
  • 4
  • 5
  • 72
Sinopsis

Las extrañas derivaciones de una simple pérdida de cabello.

     Estoy pensando que he ido perdiendo todo el vello corporal que tenía. Además del cuero cabelludo se me pelaron las piernas (hace tiempo), y los brazos, yo tenía antebrazos velludos, y ahora me quedan tres o cuatro pelitos locos. Todavía conservo el pelo en el pecho y la espalda, y algunos manojos en los hombros.

     ¡ Y cómo hago para que me crezca el pelo de nuevo !  ...y anduve pensando ...hasta que surgió la idea... no sé si nefasta...

     Primero tuve que localizar un paraje boscoso, con muchos árboles, y con una vía de agua que lo cruce, o pase cerca, o alguna laguna, o acequia, o estanque; un predio que tenga más o menos cuatro o cinco hectáreas. Tuve que utilizar una bicicleta que tengo en préstamo, para no llamar la atención en mis recorridas, y después ir a la municipalidad, para asegurarme en catastro que esos terrenos fueran fiscales.

     Y allá fui, en la bicicleta. Sólo llevé una cantimplora, unos cuantos emparedados, un cuchillejo, y me conseguí un antiguo yesquero, de esos que usaban los gauchos. Una vez en el lugar, bien adentro de la fronda, me quité toda la ropa. Dejé las cosas bien protegidas con ramas y follaje, y... y fingí ser un simio... ya se sabe, caminar apoyando los nudillos... andar a los saltos de aquí para allá... lanzar alaridos y gruñids espeluznantes como... ¡ huuu... huuhuagh... haaauuhhgghh... nngh... huu... haaggg... haaghrgh...  !

     ...y allí me pude despachar a gusto. También pude subirme a los árboles, y aprender a saltar de rama en rama, y de árbol en árbol. Fue algo peligroso y me di varios golpes; pero... cuando dejaron de dolerme los músculos y se me acostumbraron los brazos y las manos, ya vi que le había agarrado la vuelta. También me sentía muchísimo más fuerte que antes; éso me hacía quedar pensando en la legendaria fuerza de chimpancés, gorilas y orangutanes.

     Y para comer, después que me terminé los pocos emparedados, que había llevado, me tuve que dedicar a pasar hambre. Con el agua no hubo problemas, porque por un lado pasaba un arroyito que hasta tenía bagres, y por otro había un laguito donde bajaban los patos, las gayaretas, las bandurrias, los macáes, becazas de mar... y por tierra corrían cuíses, tucotucos, coipos que se zambullían en el lago, y también andaban liebres europeas, y hasta maráes, o liebres patagónicas, ¿ quién dijo que no había más maráes ? Además, todo tipo de zarigüeyas o comadrejas, hurones, vizcachas, también andaban peludos o armadillos de varias clases... y yo tuve que aguzar los sentidos, la agilidad y la puntería con piedras y palos para no hacerle asco a nada.

     Siempre tuve que estar muy atento por si acaso andaba por ahí algún peón de campo, o pibes jugando. No podía dejar que me descubrieran, si ocurriera éso tenía pensado subirme a lo más alto, en la fronda más tupida, y quedarme allí más quieto que una piedra.

     Tuve la suerte de descubrir una higuera y algunos nogales de varios tamaños; puedo decir que esos árboles me salvaron la vida. En cuanto a los animalitos que podía agarrar, me los asaba en un fueguito pequeño que armaba en el fondo de un pozo, para que no se viera desde lejos; después me acostumbré a comérmelos crudos.

     Debí aprender a armarme de una "yacija" de ramas para pasar la noche, como hacen los grandes monos, y para defenderme de las heladas, en lo alto de los árboles o al pie de ellos.

     ...Y después de todo ésto comencé a ir hasta el agua, no sólo para beber, sino también para mirarme en el reflejo; y realmente comenzó a crecerme el pelo... y abundantemente... en la cabeza... y por todo el cuerpo. Parecía uno de esos tipos anormales que aparecen en los libros, que sufren de "hirsutismo", o "hipertricosis", y parecen hombres lobos, u hombres simios, Ésto me sirvió como defensa contra los mosquitos que casi me volvían loco. También tuve que recurrir a hacer fuego para refugiarme en el humo.

     ...Y ya tenía que pensar en volver, recuperar mi humanidad, recordar cómo se hacía para hablar, y volver a vestirme... con la ropa por sobre toda la pelambrera, porque estaba como un verdadero gorila, o chimpancé. Para volver elegí una hora después del anochecer; si volvía de día, ¿ qué podía pensar cualquiera al ver por la carretera un gorila vestido en bicicleta ? Tenía que acomodar de nuevo la mente, casi dolorosamente a senderos, caminos, carreteras... que se me antojaban un inextricable laberinto dentro de mi sesera.

     ...Y al final llegué de vuelta a mi casa, y todo parecía tan irreal... y complicado... que ya desde el principio comencé a añorar aquella existencia tan salvaje, casi como un animal, tan impregnado de paz y tranquilidad... sentía una honda nostalgia por mis horas muertas, donde llegaba a fusioname con mi inconciente, y todo mi entorno se hacía inmenso, y yo sólo era una partícula de nada, pero podía percibir hasta el más mínimo granito de arena, y hasta el más ínfimo ser, insecto, ácaro, o protozoario o células de los hongos que crecían en lo mas profundo de la floresta.

     ¿ Y qué iba a hacer ahora ?  Me miré en el espejo del baño... y parecía un monstruo... me crecía pelo en la nariz, debajo de los ojos, en las sienes, en la frente... y hasta... se me había distorsionado la cara, parecía como un antropoide. ¿ Cómo hacía ahora para comprar comida ?  Por suerte me acordé de un super-mercado que atendía de madrugada. Junté la plata que pude encontrar, y tomando la bicicleta alla fui. Tuve que tranquilizar al encargado y decirle, con voz gutural: ---No se alarme... soy un actor...---. Y el tipo largó la risa, y se puso a contar que él tenía un pariente que también hacía esas cosas.

     ...Y aquí estoy, con una buena pelambrera, pareciendo una especie de monstruo, Estoy planeando agarrar la bicicleta, juntar cámaras y cubiertas de repuesto, aceiteras y herramientas para bicicletas, y largarme por la carretera hacia el oeste... pedaleando de noche y durmiendo de día. Comprando comida hasta donde me alcance el dinero, y después... bueno, ya me habitué a comer animalitos silvestres. Ya en algún momento llegaré a las estribaciones cordilleranas de Neuquén, y seguir, meterme entre los cerros, hasta donde me diera la bicicleta. Allí hay mucho bosque, y yo había leído bastante sobre el extraño "Chilludo", como un "Pie Grande o "Yety" patagónico... como un... "yo mismo", que andaba por ahí, por los cerros boscosos. Allí, tarde o temprano encontraría a los "Chilludos", y ellos me mirarían y verían a uno de ellos...y allí viviría en paz y tranquilidad por fin, como en aquel  añorado bosquecito de campo... donde había sido tan feliz...

     ...Y ya se ve hasta dónde puede llegar una simple pérdida de pelo, o calvicie, o alopecía... interesante, ¿no?

     Chau... y hasta luego...

                             

                                                                 oooOOOooo 

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  • Gustavo Spinelli: Gracias por tu comentario y gracias por leerme... Ya hace tiempo me vino la idea de hacer lo que hizo mi personaje... pero, claro, hay que reunir valor para hacerlo... hasta la próxima...
    Me gusto mucho tu relato. Felicitaciones!
    Serendipity 2018: ¿Barón Rampante?, de Italo Calvino? JAJAJAJA ! No lo había pensado, para éso tendría que ir a las "yungas", las selvas del nor-oeste de Argentina, que se unen con las del sur de Bolivia, que se juntan con la amazonia peruana, que está pegada al grueso de la amazonia brasileña... ¡sería bueno emprender un viaje por los árboles! De todas maneras te agradezco que me sigas leyendo y espero te resulte divertido... un saludo desde Argentina...
    ¿Barón Rampante, de Italo Calvino? JAJAJAJA ! No lo había pensado, para éso tendría que ir a las "yungas", las selvas del nor-oeste de Argentina, que se unen con las del sur de Bolivia, que se juntan con la amazonia peruana, que está pegada al grueso de la amazonia brasileña... ¡sería bueno emprender un viaje por los árboles! De todas maneras te agradezco que me sigas leyendo y espero te resulte divertido... un saludo desde Argentina...
    Uf, yo no hubiera contado este secreto! A ver si vas a tener demasiada compañía! Eres el nuevo Barón Rampante!!! Mucha suerte, jeje! Saludooos!
  • Las extrañas derivaciones de una simple pérdida de cabello.

    Historia de vidas legendarias... y misteriosos asesinatos...

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nacido 1943-estudio de dibujo ar tístico e historietas, retratista y ca ricaturista trashumante 2000/0l-afincado 2002- 1985 estudios de biología- escritura desde 1972.

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