cerrar

Esta web utiliza cookies

En nuestras webs utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar tu accesibilidad, personalizar y analizar tu navegación, y mostrarte publicidad, incluidos anuncios basados en tus intereses. Si continuas navegando, entenderemos que aceptas su uso. Si deseas más información, puedes acceder a la Política de Cookies y a las Condiciones de Uso y Política de Privacidad.

2 min
EN EL LIMBO
Reflexiones |
02.07.17
  • 5
  • 0
  • 676
Sinopsis

Una tiranía empobrece a una nación. Se viven tiempos duros, muy duros...

Para salir del subterráneo tomé la larga escalera mecánica que da a la avenida principal. Desde abajo divisé una anciana de porte europeo, estaba inmóvil, con la mirada perdida. Enseguida entendí, su despensa estaba vacía, no tenía dinero y… además, tenía hambre. Irónicamente, en ese instante, poseía menos que cuando llegó como inmigrante. En aquel tiempo, tenía “esperanza” y eso era suficiente. Yo estaba igual, pero con una diferencia: ella debía tener cerca de ochenta años y yo cincuenta. “Tengo más oportunidad de sobrevivir”, eso me dije. Miré alrededor y percibí más gente en el mismo estado. La única diferencia con la anciana era que todavía se movían.

La navidad pasada, había sido muy dura, no hubo fiestas, fue una fecha para aferrarse a la esperanza, pero… ahora, en febrero, ese sentimiento se nos estaba escapando a todos.

La tarde, se tornó más horrible que el amanecer. Veo mis ojos en los ojos de los demás y conozco sus pensamientos.¡La gente está sufriendo!. La maldad crece. Se roba y se  mata por un pedazo de pan. Aflora el egoísmo, y aún los “buenos”, incurren en injusticia arrastrados por el instinto de supervivencia. Hasta yo lucho contra mí, para no volverme malo. He visto cosas horribles, pero es la visión de aquella anciana lo que más me aterra. ¡Sí, lo acepto, me aterra perder la esperanza, ese sentimiento de vida que con tanto esfuerzo atesoré en mi última navidad!.

Anochece, asumo mi experiencia con la anciana como destello de luz en mi oscuridad. ¡Ella me salvó de las tinieblas!. Pienso, que su instinto indomable de inmigrante la hará reaccionar. ¡Lo deseo con el alma!.

¿Cómo llegamos al limbo?...Empezó cuando llegaron los lobos disfrazados de ovejas. Años después, en esto, se convirtió la gran nación que nos prometieron.

Valora
y comenta
Valora este relato:

Quedan 0 caracteres

Es necesario que valores antes de comentar
Comentarios
Valoraciones
Otros relatos del autor

Abogado. Me gusta escribir. Creo profundamente en DIOS.

Tienda

Chupito de orujo

Mayka Ponce

€2.99 EUR

En tardes de café

David Loreiro (Lore) y Adrián Durá (Novato)

€2.99 EUR

Cien años de sobriedad

Álvaro del Valle (Poyatos)

€2.99 EUR

La Vida Misma

Teodoro Bama, Joene, L.J. Salamanca, Ender, Poyatos y Miranda

€4.95 EUR

El secreto de las letras

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

Vampiros, licántropos y otras esencias misteriosas

Lore y Ender

€2.99 EUR

Cuatro minutos

Jesús Fernández (Lázaro)

€2.99 EUR

Grandes Relatos en Español

Bécquer, Zorrilla, Emilia Pardo Bazán, Galdós y otros.

€4.95 EUR

La otra cara de la supervivencia

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

De frikimonstruos y cuentoschinos

Teodoro Bama

€2.99 EUR

Sin respiración

AndreSinSiesta, Zenon, Stavros, Venerdi

€3.95 EUR
Creación Colectiva
Hay 17 historias abiertas
Relatos construidos entre varios autores. ¡Continúa tú con el relato colectivo!
Encuesta
Rellena nuestra encuesta