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8 min
Enana blanca
Amor |
16.01.14
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Sinopsis

Parecía marchita pero antes de la calma siempre viene la tempestad acompañada de la destrucción.

Estaba tan acostumbrado a aquel sexshop y a sus cabinas que me parecía más normal caminar por esos estrechos pasillos cubiertos de moqueta morada e iluminados con flexos que iluminaban de forma intermitente el local que ir a trabajar (y eso que llevaba en la empresa de aluminios casi 25 años y el sexshop solo lo conocía desde hace unos 6 o 7 meses). Me pasaba allí casi todas las mañanas, como trabajaba de noche siempre aprovechaba la vuelta del trabajo y pasab ahí un par de horas charlando con el gorila, con la dependienta ( la mayoría del tiempo sólo charlaba ya que nada más entrar al sexshop me dirigía a las cabinas y me hacia una paja en 30 minutos, después me apetecía charlar un rato, me trataban con amabilidad, y eso que acababa de menearmela siempre que hablaba con ellos, a veces hasta sacaban unas cervezas para acompañar la conversación -que si la crisis, que si los misiles koreanos, que si un vino frances es peor que uno español dependiendo de la acidez...- hablabamos de cualquier tema).

Aquella mañana era una mañana como otra cualquiera, venía del trabajo y iba dispuesto a quitarme el estres de aquella jornada con una buena sesión de manualidades. Cuando entre el portero me saludó:

-Hey ¿que pasa?, la semana pasada no te vi de continuo, ¿te paso algo?

-Nada, un compañero de trabajo que se quedo sin tres dedos en la mano derecha por culpa de la cuchilla hidráulica y tuve que cubrirle el puesto de mañanas mientras iba al hospital, me avisaron justo cuando estaba duchandome en el vestuario.

-!Vaya faena¡

-Ya te digo, acabe reventado, por eso no puede venir ni cuando termine el segundo turno.

-Lo decía por tu compañero

-Ah sí, menuda putada, no le han podido salvar ni uno de los tres dedos.

-Joder, no me lo quiero ni imaginar

-Yo tampoco, si me pasará eso me suicidaría

-!Coño¡, no te pases, eres un derrotista

-Lo digo por que no me la podría cascar, con la izquierda no me apaño bien

-Bueno luego seguimos hablando, ¿está Cindy como siempre en las cabinas?

-No, Cindy nos ha dejado por un productor de porno de tres al cuarto, hemos fichado a una antigüa bedette, está entrada en carnes pero no sé puede pedir más par lo que tenemos aquí montados, además será de tu quinta, así puedes saber lo que es tener a una de tu edad delante

-¿Y tu que sabes si nunca he tenido una así en mi vida erótico-sexual?

-Perdone usted lord byron, adelante

Abrió la puerta y echo una cortina roja de tercipelo a un lado para darme paso, me dirigi a la caja y le pedí cambio a la dependienta para las cabinas. Me metí en una de aquellas cabinas. Dios que bien representaban mi vida aquel habitaculo: un lugar dónde estar sólo, donde observar un deseo inalcanzable a traves de un cristal, dónde el deseo inalcanzable no sabe que existo, en aquella tumba repleta de manchas de otros solitarios, rodeado de otros asquerosos solitarios como yo, con aquellos clinex que parecian estar allí para secar las lágrimas que soltariamos por nuestras mierda de vidas, pero no, preferimos hacernos una paja y corrernos en la cara de la vida.

Eche las primeras monedas y subío la persiana, a primera vista me dieron ganas de salir de allí, aquella vieja no era Cindy desde luego, pero tampoco era algo para una paja digna, pero decidí resistir -tenía mucho estrés acumulado y quería echarlo fuera- y cascarmela. 

Llevaba lenceria negra y encima un picardias amarillo, tenia el pelo teñido de rojo pero con unas raíces blancas muy marcadas, las piernas con varices, algunos moratones y una celulitis marcada, en los brazos le colgaban unos pellejos que se movían al ritmo de la música -al igual que su papada-, tenía un lunar negro mal pintado encima del labio, los dientes amarillos y casí no podía sostenerse en esos tacones rosas -la verdad es que tenía pinta de estar muy borracha-, los labios eran rechoncos, estaban pintados de un rojo intenso y brillaban al son de la luz de la sala, luego estaban sus ojos, esos ojos cansados, con bolsas y ojeras, mal pintados, con las rayas negras y desiguales, con esa sombra azul intensa, pero tenían algo, expresaban experiencia, cansancio y pasión, eran verdes, eran muy intensos. No era muy guapa pero en realidad tenía su punto una vez empezabas a observar.

Una vez llevaba cinco minutos y varias monedas gastadas tuve que hacerlo, el impulso fue tal que tuve que hacerlo: me subí los pantalones, salí fuera cogí un cenizero, entre de nuevo en la cabina y reventé el cristal, entonces entre con cuidado para no cortarme y me baje los pantalones. En la sala se encendió una bombilla roja intermitente en el techo, ella parecía muy tranquila, apareció el portero y empezó a tirar de mi hacía fuera.

Me subí los pantalones y no me resistí, pero mientras me iba ella detuvo al portero.

-Dejale, no pasa nada, en realidad me apetece, además sólo es un cristal roto, él lo pagara, ¿a que sí cariño?

-Sí -contesté-

-¿Estás segura Lora? -pregunto el gorila- este tío es un perturbado como todos los que viene aquí

-Sí, estoy segura, además los clientes están impacientes -se notaba como había cristales que se movían a causa de los puñetazos que daban aquellos pajeros que estaban impacientes y habían gastado unas cuantas monedas por ver un par de tetas viejas- y seguro que disfrutan de esto

-Bueno, no es normal, pero vale. Espera que vaya a por un cepillo y barra todo esto -dijó el gorila-

-¿Entonces vamos a follar? -pregunté-

-Por supuesto -dijó ella-

-Entonces te llamas Lora, yo me llamo...

-No quiero saber como te llamas -y despúes de decir esto metió su mano en mi pantalón y empezó a besarme-

Dios, era como besar un par de morcillas, eran carnosos y voluptuosos, mientras me besaba y me manoseaba el paquete yo le tocaba esas tetas, esas enormes tetas que no se sostenían por sí solas, caían hacia su cintura de manera prolongada

Llegó el portero y se puso a barrer, mientras ella estaba ya de rodilla y chupandome la polla.

Fue estupendo, se la clave de manera innata y con un ritmo salvaje, cuando iba a terminar elal dijo:

-No te preocupes, puedes acabar dentro, no pasará nada, hace años que no soy fertil

Entonces lo hice me limpie con uno de los klenex de la cabina y me fui de allí (no sin antes extender un talón a la dependienta por lo del espejo de la peepshow),

-Gracias -me dijo sarcásticamente mientas fruncia el cejo- por cierto, estás suspendido por cuatro meses, no vuelvás por aquí hasta entonces

-Vale -estaba cabreado, pero a la vez tan sedado por lo que acababa de ocurrir que no puede contestar otra cosa-

Después de los cuatro meses volví ahí, por cierto esos cuatro meses fueron jodidos, las pajas ya no sabían igual, no sé si era por el sexshop o por Lora, pero no eran igual que en aquel sitio.

El portero ni me saludo, la dependienta me dió el cambio de manera brusca, pero a mi seguia sin importarme, sólo estaba centrado en masturbarme mientras veía a Lora aunque sabía que no se podía volvera repetir lo mismo.

Eche un par de monedas y subió la persiana, allí estaba Cindy (supongo que su proyecto pornográfico no le fue muy bien), era bastante más atractiva que Lora pero yo estaba centrado en mi paja con Lora y es lo que quería, así que salí fuera y le pregunte al gorila.

-¿Dónde está Lora?

-Se fue

-¿Y eso?

-Se quedó embarazada y se fue de la ciudad

-¿Embarazada? -puta mentirosa (grité en mi cabeza)- ¿de quién? -pregunté-

-¿Tú que crees? no tenía pinta de follarse a muchos tipos, pero tu te la follastes, quizás no seas el agraciado, pero tienes muchas posibilidades.

-¿Y sabes a dónde se ha ido?

-No, ni idea, pero hazme caso, es mejor así, sin complicaciones, que se coma ella el marrón, es mejor haber amado y haber perdido, que no haber amado y tener que criar un puto crio.

-Si, bueno

-Ha vuelto Cindy ¿lo has visto?

-Si, por cierto, ¿te acuerdas del tipo de mi fábrica? le han puesto tres dedos de madera

-Pues espero que no se clave ninguna astilla en la polla, adelante -abrío la cortina y entré dispuesto a ver a Cindy en su regreso al sex shop, mientras en el bolsillo de mi chaqueta palpaba un cenicero-

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  • Eres la leche! Es maravilloso poder leer a alguien que es capaz de escribir tan abiertamente sobre cualquier tema, drogas, mierda y claro, masturbaciones en un sexshop. Me lo paso bien leyéndote, y está bien, Lora acaba embarazada, tu protagonista con una corrida, y yo con una sonrisa. Me ha llamado muchísimo la atención, Lord Byron, tenía una conducta muy similar a tu personaje, y es literalmente el padre de la informática actual. (Su hija ayudó a construir la máquina analítica, porque su madre la impulsó a estudiar matemáticas para alejarla del pervertido de su padre y qué decir, que sin su intervención yo hoy no te habría leído). ¿Lo has hecho a propósito, o ha sido mera coincidencia?
    Comentad, quiero saber opiniones, buenas o malas
  • me sigue sin funcionar bien el teclado, así que perdón por las mayúsculas y demás cosas

    las cosas que se me ocurren cuando no funciona el wifi (perdón, pero no me funcionan las mayúsculas)

    Son cosas sin más, a veces es más importante el viaje que el destino.

    Hasta un posa-vasos puede llegar a ser un posa-vasos

    Esto es sólo un proyecto. Se supone que va orientado en forma de guión, un guión libre, necesita muchos retoques, esto es sólo la primera página, lo que vendría siendo la primera escena de toda la serie. La vida de un desgraciado zaragozano cambia cuando le crecen las deudas con un grupo de rusos de mala calaña.

    Se metió en la bañera y dejó que la sangre de sus venas transformara el agua cristalina en el vino más rojo que jamás se pudo imaginar nadie, no era el mesías, pero, era alguien.

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