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6 min
¿ES DIFÍCIL EL AMOR? 1
Reflexiones |
04.10.20
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Sinopsis

Una reflexión sobre el sentimiento amoroso en tiempos revueltos.

Hace unos cuántos años que fui con una de mis amigas llamada Margarita que era una joven tan inconformista como culta; morena, de cabello corto y con unos ojos grandes en los que se reflejaba una inquisitiva mirada, a un teatro de mi ciudad a ver la excelente obra del prestigioso director sueco de cine y de las tablas Igmar Bergman llamada ESCENAS DE MATRIMONIO.

Era la clasica función teatral cuya fuerza argumental se basaba en el diálogo y en las complejas relaciones humanas centradas en sus dos protagonistas. En síntesis la historia versaba sobre la crisis matrimonial de una pareja en la que el marido quería divorciarse de su mujer, por lo que ella sufría mucho.

"¿Cómo podía ser que la protagonista que era una señora de muy buen ver, sensible e inteligente, la cual hasta ahora había congeniado tan bien con aquel sujeto, de repente ahora éste había dejado de quererla? - se preguntó mi amiga Margarita- ¿Es que acaso aquel hombre era un culo de mal asiento? ¿Era un desalmado?"

En aquel tiempo el tradicional y mediterráneo público de la sala no estaba demasiado acostumbrado a tenérselas que ver con la complejiad humana, por lo que muchos espectadores se despistaron en la dialéctica de los personajes de la obra. "¡Bah, esas cosas pasan allá, en los países nórdicos como Suecia, que son más ricos que nosotros y tienen otra mentalidad" - pensaba una gran parte del público.

Por eso cuando terminó la representación teatral y mi amiga y yo salimos a la calle ella me espetó:

- Mira. ¿Sabes que te digo chico? Que eso del amor; del mundo de la pareja es muy complicado.

- Por supuesto que lo es - convine yo-. Como que los dos sexos son muy diferentes entre sí tanto biológica como psicológicamente. Por eso yo pienso que a pesar de ello, una pareja para entenderse más o menos bien deben de compartir una afinidad cultural, porque en ella se asienta un sentir personal. Y si esto no es así la relación siempre irá coja. No basta con liarse solamente con una buena persona. Claro que también existe la simple atracción física, erótica entre un hombre y una mujer, y para hacer el amor no es necesario hacer la comedia del enamoramiento - proseguí yo-. Decía el gran Groucho Marx que por qué decimos amor cuando lo que queremos decir es queremos hacer sexo? Muchas veces disfrazamos hipócritamente el mero deseo sexual con una persona, con el amor romántico porque queda bien. Es lo políticamente correcto. Pero yo estoy de acuerdo con este humorista.

- No sé... no sé... - expresó Margarita que al parecer ella al igual que mucha gente, por inteligente que fuese tenía una cierta confusión con la idea del amor; de los sentimientos.

Sin embargo todos sabemos que el amor propiamente dicho tiene diversos matices; aunque en todos ellos hay un mismo denominador común que es la generosidad de ánimo.

Existe el amor propio, que es aquel en el que uno se perdona a sí mismo de sus propios errores, el amor fraternal a los hijos, a la familia, a los amigos, el amor altruista hacia el género humano que se maniiesta en un acto de solidaridad social. Mas hay también el sobrevalorado, resbaladizo y volátil amor romántico del que yo apenas me fío.

En el caso de la magnífica obra teatral de Igmar Bergman, vista con más calma el personaje del marido de la pobre mujer resulta que se ha ENA-MO-RADO ¡Oooh! de otra dama y por eso mismo quiere cambiar de pareja.

Imaginemos que este señor sueco pero que también podría ser de cualquier otro  país, a pesar de ser un tipo brillante en su empresa, el domingo por la noche que es el peor momento de la semana se siente deprimido."¡Oh y mañana otra vez lunes! ¡Me espera una laaaarga semana de un intensivo y pesadísimo trabajo en la oficina! Casa, trabajo; trabajo casa y siempre igual.¡Que triste y aburrida es la rutina de la vida! - piensa él.

Pero cuando llega el antipático lunes, y el hombre va a su oficina le asignan una guapa secretaria que a su juicio lo entiende a la perfección y además parece que le admira. A los pocos días el señor sueco se siente atraído por ella, la cual representa la novedad erótica que le ayudará a burlar a la gris rutina que le embarga, ya que el tener una aventura romántica con otra mujer para este hombre - y también para cualquier fémina en otro sentido- constituye la gracia de poder saltarse a la torera lo establecido, es lo rutilante de la vida.

Claro que puede llegar el día en que la amante ¡ la "otra"! le diga al sujeto que quiere estabilizar la relación; fundar una familia y se termina el embrujo. Entonces vuelta a empezar con la rutina de siempre, hasta que este ejecutivo encuentra a otra dama insinuante en algún sitio y vuelve a jugar con el amor romántico; con un ideal femenino adolescente que nunca acaba de alcanzar; que choca con la tozuda y prosaica realidad que él sólo atisba a medias, porque la persona deseada, soñada una vez vista de cerca en la convivencia no es tan encantadora como él se la había imaginado, puesto que los defectos que él o ella pueda tener se hacen grandes, terribles y difíciles de asimilar. ¿Quién lo hubiera dicho?

Este amor romántico empezó a dar sus primeros pasos en la antigua Grecia con el concepto filosófico de Platón al referirse al idílico mundo de las Ideas y de la Utopía que es lo que está fuera de la realidad. Posteriormente en la Edad Media los trovadores del sur de Francia y del norte de Cataluña, quienes tenían verdaderas escuelas de sus composiciones poéticas alentaron el amor sutil y romántico a las princesas del Reino del lugar; mas ¡ay si uno de estos trovadores se atrevía a contrariar a la señora de Palacio! Ella como venganza hacía correr la voz a otros Reinos de la península lo detestable que era aquel tovador, y éste para poder comer tenía que cambiar de oficio.

Siglos más tarde este amor idealizado lo promocionaron los románticos quienes solían tergiversar a la Historia a su conveniencia. Para ellos una flor era más que un vegetal. Pues dicha flor en su forma, en su naturaleza subyacía un "algo" más especial, que era la esencia de la Creación, de lo sublime.

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He realizado estudios de psicologgía profunda y metapsíquica:; he publicado relastod en algunas revistas; y hace años que colboro y llevo tertulias literarias.

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