cerrar

Esta web utiliza cookies

En nuestras webs utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar tu accesibilidad, personalizar y analizar tu navegación, y mostrarte publicidad, incluidos anuncios basados en tus intereses. Si continuas navegando, entenderemos que aceptas su uso. Si deseas más información, puedes acceder a la Política de Cookies y a las Condiciones de Uso y Política de Privacidad.

3 min
Ese cuarto de hora
Reflexiones |
29.09.20
  • 4
  • 4
  • 571
Sinopsis

Todos tenemos un cuarto de hora de debilidad. Ese en el que podemos ser presa de aquello en lo que pensábamos que jamás podríamos caer. No bajes la guardia... o si, tu verás.

Cuando Leopoldo Alas Clarín nos regaló un libro como La Regenta, no solo se consagró como autor escribiendo una de las joyas de la literatura, (en lengua española), sino que también nos instruyó en el conocimiento de una época y unas costumbres. Uno de los personajes más destacables de esa novela pretende conquistar a la protagonista de la misma y así permanece durante toda la trama. Persistencia a prueba de bombas o, dicho de otro modo, “el que la sigue, la consigue”. Es lo que tiene en mente este hombre bien parecido, que sin embargo es ignorado por la mujer de la que se ha enamorado. Pues bien, la base de semejante tenacidad y perseverancia reside en el convencimiento de que todos, en algún momento de nuestra vida, tenemos quince minutos de debilidad. Su estrategia radica en estar cerca de su objetivo para estar presente, justo en ese cuarto de hora. Así de fácil. Lo realmente complicado es intuir cuando va a suceder la recaída. Independientemente del resultado que obtuvo el personaje, (quien quiera conocerlo que se lea La Regenta), quiero centrar la atención ahora en ese cuarto de hora.

Leopoldo Alas conocía muy bien las contradicciones del ser humano. Todos sin excepción, (algunos con más asiduidad de lo deseado), atravesamos algún momento de debilidad, que nos conduce a caer en la más terrible de las tentaciones. Aquella que sabemos de antemano que cometiéndola traicionaría nuestras convicciones, e incluso los valores morales que hemos ido construyendo. La condición humana es lo que tiene. En momentos de desesperación somos capaces de cualquier cosa, por más exagerada e inusual que pueda parecernos. Esta característica quizás es una de las que mejor definen y configura la sinrazón del hombre.

En un cuarto de hora puedes tocar el cielo o vender tu alma al diablo. Todo depende de la persona a quien otorgues tu debilidad, y de lo mucho que este en juego. Hay auténticos lobos desaprensivos que huelen el miedo y la desesperación. Se disfrazan de corderos y ya se sabe. Una vez ganada la confianza, esperan pacientemente a que llegue ese cuarto de hora. Nada nuevo. Lo extraordinario, tal vez, sea que ninguno estamos a salvo y que todos vivimos ese maldito cuarto de hora, por muy alerta que podamos estar.

Recuerdo en unas Olimpiadas cómo se animaba a las gimnastas con un grito unánime: ¡no te fíes! Esa alerta provocaba en las pequeñas atletas un estado de concentración extraordinario. Un pequeño paso en falso podía echar por tierra el trabajo y esfuerzo de cuatro años de entrenamiento. Un precio demasiado alto que ninguna quería pagar. Un exceso de confianza o la relajación en el peor momento, podía provocar bajar la guardia y tropezar. Depende del lugar donde se cometa el patinazo, tal vez no exista una segunda oportunidad. Nadie es inmune a la llegada de ese inevitable y caprichoso cuarto de hora.

Valora
y comenta
Valora este relato:

Quedan 0 caracteres

Es necesario que valores antes de comentar
Comentarios
Valoraciones
Otros relatos del autor
  • Muchísimas gracias por tus palabras, Ana. Que buen análisis has hecho de La Regenta. Amores no correspondidos que son el detonante de las peores esencias del ser humano. Todos hemos tenido algún cuarto de hora. Es muy difícil no bajar la guardia. Un abrazo.
    Saludos Pedro... Te felicito por el tema seleccionado y la coherencia de la pureza en la narración. Leí La Regenta hace tiempo y siempre me pareció un trama que desvisten emociones, negativas, como la venganza, pasiones y debilidades del ser humano, como la hipocresía, entre otras independientemente de la posición. La venganza de un amor no correspondido, por parte del Magistral Fermín, pero que su indiscreción conlleva a la muerte de Victor( para mí un acto injusto)…su cuarto de hora llegó, la de él y la de Ana Ozores, vencida y rechazada, que para mi, fue víctima de la época. Yo, como mortal imperfecta, he tenido muchos cuartos de hora, solo que no hacen daño. Seguiremos leyéndote...
    Muchas gracias. Interesante tu punto de vista, pero me parece demasiado sencillo pensar que debía ser así. En cualquier caso, me encanta tu aportación. Un cordial saludo
    La verdad, no he leído La Regenta, por lo que me baso en lo que narras para decir que estoy de acuerdo sobre que esos quince minutos pueden demoler cimientos... pero a veces se cae de cuatro patas a conciencia. Quizá por que debía ser así. Saludos, Pedro.
  • Lo hacemos muy a menudo. Con la excusa del "por si acaso", todos nos marcamos un plan B. No vaya a ser que el Plan A no funcione. Siempre debe haber una alternativa. No caemos en que herimos la sensibilidad del plan B, siempre discreto en un segundo plano.

    Nunca digas nunca jamás, por si acaso.

    Todos tenemos un cuarto de hora de debilidad. Ese en el que podemos ser presa de aquello en lo que pensábamos que jamás podríamos caer. No bajes la guardia... o si, tu verás.

    ¿Vivimos para equivocarnos o nos equivocamos para seguir viviendo? Sea como sea bienaventurados aquellos que yerran porque ellos conocen el elixir de estar vivos.

    El que esté libre de pecar que tire la primera piedra

    A menudo recurrimos a frases cuyo significado encierra todo lo contrario que queremos hacer. ¿Cobardía o supervivencia? Es difícil cortar una relación pero siempre tienes a tu alcance tres palabras. Utilízalas.

No dejo de buscar todo aquello que me apasiona. La escritura y el teatro son la mejor puerta de entrada para conseguirlo.

Tienda

De frikimonstruos y cuentoschinos

Teodoro Bama

€2.99 EUR

La Vida Misma

Teodoro Bama, Joene, L.J. Salamanca, Ender, Poyatos y Miranda

€4.95 EUR

Cuatro minutos

Jesús Fernández (Lázaro)

€2.99 EUR

Grandes Relatos en Español

Bécquer, Zorrilla, Emilia Pardo Bazán, Galdós y otros.

€4.95 EUR

En tardes de café

David Loreiro (Lore) y Adrián Durá (Novato)

€2.99 EUR

Vampiros, licántropos y otras esencias misteriosas

Lore y Ender

€2.99 EUR

Cien años de sobriedad

Álvaro del Valle (Poyatos)

€2.99 EUR

La otra cara de la supervivencia

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

El secreto de las letras

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

Chupito de orujo

Mayka Ponce

€2.99 EUR

Sin respiración

AndreSinSiesta, Zenon, Stavros, Venerdi

€3.95 EUR
Creación Colectiva
Hay 17 historias abiertas
Relatos construidos entre varios autores. ¡Continúa tú con el relato colectivo!
11.09.20
10.03.20
Encuesta
Rellena nuestra encuesta