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7 min
Evolución...
Varios |
24.02.13
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Sinopsis

La psique humana es compleja y variopinta.

La distinguió a lo lejos, insana, aguardando, era inútil hacerle un corte de mangas pero igualmente se lo hizo. Podía venir por cualquiera, igualmente armaría revuelo y no estaba en su mano evitarlo, el equilibrio de filigrana se vendría abajo estrepitosamente. Llovía, pausadamente, con un llanto silencioso. Había aprendido en su piel que las islas más paradisiacas pueden sucumbir a la violencia de un maremoto, esquinaba las verdades y los sentimientos inmutables convencido de su falacia; el universo era etéreo. Aun así su densidad le pesaba, dificultándole la respiración, se aferraba a los muebles y a las plantas, a la suela de sus zapatos cuando caminaba, al brillo de sus ojos. Y luego estaba ella, abrumada por la incomunicación, quebrada, con ojos que pretendían ver otro paisaje, teniéndola que suavizar a fuerza de sexo, como si el estremecimiento de su vagina la anclara a la realidad y pudiera palparla, como si el éxtasis de su clítoris cimentara sus sentimientos. Espejismos. Sonreía y la escuchaba, igualmente, para que el pánico no la ganara.

    Entre él y la nada anteponía la rutina, los ritos, las repeticiones. El olor de la cafetera, el humo atravesando su garganta, el desayuno, la sonrisa que dedicaba a los suyos, una determinada manera de colocar las cosas, los besos de despedida, los sueños de madrugada...Apariencias, simulaciones, colores tratando de impregnar un lienzo sin fondo. Tan solo lo que parece y tras la farsa el miedo a la incongruencia, polvo articulado que en cualquier momento arrastraría el viento. ¿Pero no era así como les acontecía a todos de una u otra manera? Siempre se abría y se cerraba el telón.

    Se entretuvo recortando los bonsáis mientras que contemplaba la calle, apenas transitada a aquella hora temprana, convencido de que aquellos pequeños gestos, tan importantes como la alimentación, el sueño o el sexo, conformaban el esqueleto de su existencia, al que adhería después a modo de piel y carne las experiencias y los sentimientos, las lecturas y las opiniones. Una soledad que disfrutaba, ella dormía y su hija no llegaría hasta el mediodía, hubiese odiado vivir en una de esas familias pobladas de miembros que están agobiándote en un momento u otro del día. Incluso los suyos, con ser pocos, los prefería a una prudencial distancia la mayor parte del tiempo. La realidad mataba y él necesitaba aferrarse a sus pequeñas fantasías.

    La pareja pasó besándose bajo la lluvia y se apoyó sobre la puerta de un coche rojo, llamando su atención. Buscó en su memoria y no recordó haberse besado bajo la lluvia, lloviendo sí, pero bajo el refugio de algún soportal, también en aquella especie de cavidad en la roca artificial junto al lago del Retiro. ¿Cuál era la gracia de mojarse? Fue un beso largo, finalmente él sacó las llaves y se metieron en el coche, dándole continuidad a la escena. ¿Se estarían metiendo mano? Se acrecentó su curiosidad. Los domingos no salía a la calle hasta las once, para dar un paseo, no recordaba la última excepción a aquella norma, acaso por alguna salida a urgencias, y sin embargo el anhelo de saber que ocurría en el interior del vehículo le llegó en oleadas cada vez más intensas. ¿Qué pensaría ella si le escuchaba salir? Que se le habían antojado unos churros, podría decir, aunque luego ella le mirase incrédula. Incluso puede que no le oyera, que aún permaneciese dormida.

    De paso tiraría la basura, aunque apenas hubiera, le molestaba verla. Ella no había reaccionado, tenía el camino libre. Se puso un gorro de lana, cogió el paraguas y salió a la calle. El coche no estaba aparcado en la calle principal, sino en una lateral menos transitada que podía verse desde su ventana. Cuando se acercó la pareja se había desplazado al asiento de atrás, ella desnuda de cintura para abajo y montándole a horcajadas, a pesar de los cristales cerrados podía escucharse la respiración agitada y los gemidos de placer de ambos. No pudo evitar la erección ni la acuciante necesidad de verle el rostro a ella, se desplazó por el lado exterior de la calle hasta colocarse tras el cristal trasero, aun así a distancia para no resultar molesto. Al principio ella no se dio cuenta, pero luego si, sus miradas se cruzaron por un instante aunque ella giró la cabeza como si no lo hubiera visto. La vio despojarse de la camisa mostrando sus pechos desnudos, detenía el ritmo, serpenteaba el cuerpo y de nuevo volvía a cabalgar. Finalmente le miró a los ojos, dejó que él disfrutara de su expresión de placer, de su cuerpo entregado, le estaba gustando que la mirara. Él estaba tremendamente excitado, jamás había contemplado algo así, se acercó un poco más. Fue entonces, más cercanos sus rostros, cuando se reconocieron. Antes no lo hicieron porque a ella se lo dificultaba el gorro y el paraguas y a él su pelo moreno revuelto y sus gestos extasiados, era la amiga de su hija. Demasiado vencida por el deseo fue incapaz de parar, se corrió mientras él la observaba. Él había estado friccionando sobre sus pantalones, casi sin darse cuenta, verla llegar al éxtasis le provocó también un fuerte orgasmo.

    Azorado se alejó de allí, calle abajo. No tuvo que haber bajado, había sido una estupidez. ¿Cómo podría mirarla de nuevo a los ojos? Era la amiga de su hija, pensaría que era un depravado. Aunque no se había detenido en ningún momento, y cuando aún no lo había reconocido estaba disfrutando con que un extraño la contemplara mientras follaba. Sería embarazoso volver a cruzar sus miradas, para nada estaba interesado en ninguna clase de relación. Es más, entre sus fantasías no figuraban adolescentes, admiraba sus cuerpos lozanos y llenos de vida pero nunca había ido más allá, sus evocaciones eróticas con jovencitas provenían de sus recuerdos, de cuando él rondaba esa edad. Caminó sin un destino concreto. No era eso lo que le había afectado de aquella manera, tampoco la  incomodidad que sentiría la próxima vez que se cruzará con la amiga de su hija, ni el que ella la hubiera sorprendido como a un vulgar mirón. En los estantes de su ordenada vida tenía mecanismos suficientes para superar sin problemas esos inconvenientes.

    Pero su mirada...era la primera vez en su vida que atrapaba una mirada  así, tan ahíta de placer, tan gozosa, tan lujuriosa también, tan... extraordinaria. No recordaba haberla visto ni en “ella” ni en ninguna de la relaciones que había mantenido a lo largo de su vida, y no porque hubiera sido un individuo particularmente fiel. Aquella mirada le abría las puertas a una dimensión desconocida hasta ahora, descimentaba el firme suelo sobre el que se asentaba y descomponía el entorno conocido en diminutas partículas que se alejaban de él. Se sentía como si no hubiera nada bajo sus pies. Siempre había pensado que conocía todas las opciones posibles y que la suya era una intermedia que le hacía llevadera la existencia, dentro de su inherente absurdo. Y allí se le presentaba un camino desconocido, una fruta del paraíso de la que ignoraba su existencia. Ya nada volvería a ser lo mismo.

    Detuvo su trayecto y regresó de vuelta a casa, traumatizado aún, acólito convencido. No le importaba el cómo, pero tenía que recuperar esa mirada, buscando a quien la irradiara, no podía ser exclusiva de la amiga de su hija, habría, seguro, mujeres que la poseyeran. Sintiendo la ineludible necesidad de atraparla.

Registro de la propiedad intelectual en safecreative

en Twitter @enderJLduran

http://www.facebook.com/JoseLuisDuran.ENDER

 

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  • Mas de uno tendríamos que volver al cole a aprender a escribir. Aunque no estoy seguro de que esto se aprenda en el cole. Muy bien.
    El punto de gravedad del relato está casi en la mitad, cuando ella se deja mirar, hay como un acto de generosidad de la mujer jóven. Quizás ese personaje se ha enamorado por primera vez de esa mirada de hembra gozando. Me ha gustado.
    Por el título esperaba un relato diferente pero la verdad me ha gustado bastante sobre todo el final, como una mirada puede cambiar tu forma de ver el mundo
    ¿ Cómo puedes parar el tiempo así ender? Brutal
    Concordaré en todo con el comentario de Mayka Ponce
    Si bien los dos primeros párrafos te han salido más poéticos que el resto, más natural y fluido (que es como a mí me gusta :-)) , creo que este relato te ha quedado magnífico. Me gusta jugar con el erotismo en las historias y desde luego la tuya tiene y mucho. Me ha recordado mucho a la película American Beatuy. Si no la has visto, te la recomiendo. Saludos, Ender!
    19 comentarios y con este 20, esto es vitalidad en TR y, no solo eso, vitalidad en torno a un relato propio de las ligas mayores. La historia asi contada engancha y, con poesia, tiene un relieve que no deja indiferente durante y despues de lectura. Me parece que termina bien. Nos dejas con un personaje memorable que se debate por cuestiones que no tienen respuesta; solo horizonte, un personaje de carne y hueso que sigue viviendo tras el punto final. No sera por cierto, el mismo, que encontramos en otros relatos tuyos? Porque este no es el primero. Me acuerdo muy bien de cada uno. No es si no asomarse, cual lector "voyeur". Exitos para tu lanzamiento!
    Me ha encantado la forma que tienes de describir cada detalle al mínimo; me fascina. Un saludo
    No es un relato típico tuyo, pero se nota bien tu estilo y tu capacidad narrativa. El principio es algo confuso, pero a partir del segundo párrafo el relato toma mucha fuerza. Saludos.
    No es el tipo de historia que me suele gustar leer pero no puedo dejar de apreciar lo bien que la cuentas. El segundo párrafo me parece perfecto.Saludos de nuevo ;)
  • Pues continúa la historia. Gracias a Boy por las correcciones, que me ahorrarán trabajo después.

    Pues con un ERE sobre mi cabeza, igual luego me queda todo el tiempo del mundo para escribir. Otra cosa es como llenaré la olla de lentejas. Bueno, al mal tiempo buena cara, seguimos con la Hermandad. Ya llevo corregido hasta el 15 y añadidas las incorporaciones de Zaza antes del 21, que no están aquí.

    Y comenzamos el año.

    No quería que pasara el año sin despedirme, y que mejor forma que con otra entrega de la Hermandad. Estos tres últimos meses he tenido que alejarme de la pluma. No puedo prometer nada, pero a ver consigo estirar un poco el tiempo.

    La historia sigue.

    Una de las opciones posibles.

    Tiene su encanto la rutina, nos afianza a sensaciones conocidas y agradables. Recordemos que las vacaciones son la excepción a lo largo de todo un año. Por eso el resto del tiempo tenemos que construirlo de manera que nos conforte. Leer es uno de esos rituales deliciosos que nos alegran los días y nos llevan de vacaciones sentados sobre el sillón o la silla. La Hermandad regresa también. Leer, escribir...de nuevo en Septiembre.

    Los que se van y los que vienen, la vida sigue en un sentido u otro. No releguéis el amor, que se enfria si no se toma calentito. Para los que tenga tiempo para leer, el ebook ·El otro lado de la supervivencia" os lo podéis bajar gartuitamente durante unos días. Ofertas de verano. "El secreto de las letras", "La vida misma" y "Sin respiración", se han quedado también en oferta a 0.98 euros. Yo sigo liado con la novela, que pienso terminar durante este mes. Por un lado estoy terminándola y por el otro corrijo. Pero el día es largo, asi que aprovecharé también en estos días para pasar unos rato leyendo por tr. Vacaciones literarias a tope. Os dejo un poema fresquito, un poco de pasión y una sonrisa, como no. Saludos y abrazos. Y no corrais, que es peor (Como en el sexo)

    Bueno, ando dándole vueltas al título en el blog. Cambié el nombre de Peña por el de Briones pero finalmente se quedará Peña, porque en su primera aventura, "Atrapando a Daniela", uno de los once relatos de "El secreto de las letras", ya se quedó con Peña. Aquí llega el 25, tengo próximas ya las vacaciones y entonces concluiré la novela. No sé, igual al final también dejo el título, pero es que no termina de convencerme.

    Toca dar las gracias a los que leen una novela por entregas. A todos en general por su aliento, bien se yo que uno quiere leer de tirón y no a trozos, o al menos que el momento de parar o continuar lo decida el lector. Para mí lo que empezó como experimento por el formato ha terminado siendo un deleite. A amets tengo que agradecerle sus correcciones, siempre bienvenidas. A Paco además de eso su comentario en el capítulo 18 en el sentido de que la trama se estaba volviendo previsible, lo que me hizo plantearme la necesidad de terminar de definir el argumento, ya se a dónde conduce y como acaba. Y a J.M. Boy por sus recelos ante la Hermandad, que me hicieron modificar el final, para nada quiero transmitir complicidad con entidades de cualquier tipo que se crean poseedoras de una verdad que esté por encima de la libertad de elección de los individuos. Si tuviera que decidir sobre los tres males que aquejan al género humano uno de ellos sería el de aquellos que se creer en posesión de verdades irrefutables, el segundo la mezcla de avaricia y egoismo y el tercero ese fuerte sentimiento del "yo" que empleamos a todos los niveles en nuestras relaciones con el prójimo y que aflora en un amplio abanico que cubre desde los celos hasta el menosprecio.

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A los doce años leía “La aventura equinoccial de Lope de Aguirre”, de Ramón J. Sender, haciendo de lector para mi hermano, corrector tipográfico y de estilo, así conocí a muchos autores que alterné con las aventuras de “los cinco” y las de “Oscar y su oca”. Soy escritor tardío, mi primer relato lo publiqué en esta página en el 2007. Mi madre enfermó y en su lecho de muerte le mentí diciéndole que me iban a publicar en papel. En realidad no le mentí pero en ese momento yo no lo sabía. Y desde entonces no he parado de escribir.

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