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6 min
Expiación cap 3: El invitado inesperado
Varios |
24.02.13
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Sinopsis

En este capítulo presento a cuatro nuevos personajes. La historia constará de trece capítulos posiblemente. Más allá de si es buena o mala, subiré completa la historia. Lo que se comienza debe terminarse. Comentarios, críticas y sugerencias siempre bien recibidas.

El invitado inesperado (Parte uno)

 

    Estaba seguro de que no era ninguno de los amos que él conocía, era un amo diferente, propagaba un olor muy feo y emitía sonidos que no identificaba, así que apenas lo vio, decidió esconderse debajo del mueble, y permaneció allí aun cuando el amo extraño se marchó hacia la cocina. Así pasaron minutos y minutos hasta  que escucho voces que le parecieron familiares… eran sus amos, a pesar de eso, no quiso salir  debajo del mueble, tenía miedo  del amo extraño.

    Sandy y Javier llegaron a su casa decididos a marcharse. Ya no podían permanecer más tiempo allí, después de cómo habían estado sucediendo las cosas los últimos días. El gobierno se había retirado de la ciudad, dejándola a su suerte y exhortando a los sobrevivientes a dirigirse a la UCV.  

    Javier había deseado ir hasta allí desde el primer momento, pero Sandy no quiso salir de su casa asegurando que estarían a salvo, y hasta aquel momento había tenido razón. La casa de dos pisos que habían heredado de su madre, estaba completamente rodeada por muros bastantes altos que la protegían.

    Aquel día regresaban del supermercado y para su dicha consiguieron algunos enlatados y barras de chocolate. Sandy era la más feliz, amaba los chocolates. Aquello le trajo recuerdos de su infancia. De niña iba casi todas las tardes a comprar chocolates a la bodega junto a su hermana Cynthia. Se preguntaba si ella habría logrado salir de New York antes de que la ciudad fuese bombardeada. Sandy moriría si su hermana hubiera quedado atrapada en el bombardeo.

- Tengo unas ganas terribles de orinar –dijo Javier dirigiéndose hacia las escaleras.

- Bien –llevaré esto a la cocina–. Dijo Sandy, tomando los enlatados.

    Javier subió las escaleras, mientras  Sandy se encamino tranquila a la cocina, pasando primero por la  sala preguntándose donde estaría Margarito, pensó en llamarlo, pero seguro que estaba en el piso de arriba. Cuando llegó al final de la sala y cruzó hacia la izquierda para entrar a la cocina, se detuvo, y los enlatados se le cayeron al suelo, delatándola.

 

****

 

    Eduardo pudo ver en su reloj que eran las dos de la tarde. Caminaba por la avenida principal, pasando justo al lado de la estación del metro La California. Recordaba verla siempre llena de gente entrando y saliendo, el sonido de los carros y las motos, las conversaciones de las personas sobre los típicos problemas de seguridad. Al final todo terminaba en el tema político del país. Ahora todo eso ya no importaba. La estación del metro estaba cerrada, la calle estaba desolada, ni siquiera había muchos vehículos. Todo esto le recordó a Sandra diciendo una y otra vez que había exceso de población en Caracas. Pues bien, ahora tenía un déficit de población.

    Luego de haber perdido a Sandra, Eduardo salió del edificio teniendo como únicos obstáculos un par de infectados que acabo fácilmente. Ni siquiera se molestó en buscar al resto de sus compañeros, sabía que estaban muertos. De Igor no supo nada más, pero si seguía con vida y se lo llegaba a encontrar, lo iba a matar.

    Una vez en la calle, tuvo que correr para escapar y perder de vista a los infectados lentos y torpes. Agradeció no toparse con ningún FF en su camino. Corrió hasta que encontró una moto, para su suerte con las llaves aún puestas. La uso para salir de Palo Verde, avanzar por Petare sorteando todo tipo de obstáculos –incluidos infectados- hasta que llegó a La California. Allí decidió seguir a pie.

    Eduardo era consciente de que no sólo debía evitar encontrarse con infectados, más importante aún, era esconderse de los grupos armados. Antes de que la infección arrasase gran parte de la ciudad, existían muchos civiles armados ilegalmente. Las armas no le protegieron de la infección, pero sí de los infectados. Debía ser prudente. Tenía un largo camino que recorrer para llegar a la UCV. Podía tomar la moto o el carro que quisiese, pero era más seguro caminar, aunque tardase más en llegar a su destino.

    Le preocupaba como iba a reaccionar Ángel ante la muerte de su hermana.

 

****

 

    Javier subía las escaleras mientras reflexionaba qué hacer. Había intentado durante todo este tiempo abstraerse de lo que ocurría. Al principio sólo eran noticias lejanas, un virus nuevo que afectaba el sistema nervioso, era similar a la rabia, sin embargo varios de los síntomas eran diferentes, además era tan contagioso como la gripe. Pero todos los casos eran lejanos, Europa, Japón, en menos de una semana  se presentaron cientos de casos referentes al nuevo virus en el país. Había tomado las medidas necesarias para evitar que  su hermana o él se infectasen. Dos días después del primer caso confirmado, intentaron salir del país, pero fue imposible, y cuando los infectados comenzaron a rondar la ciudad, pasaban la mayor parte del tiempo en su casa. 

    Javier avanzó por el angosto pasillo. Si Sandy no estuviese junto a él, definitivamente se quedaría encerrado en su casa hasta que todo pasase, aunque ya no tenía la certeza de si eso llegaría a ocurrir realmente; pero si lo estaba, y por esa razón quería ir a la UCV. Si existía un lugar donde Sandy estaría protegida, era ese. A mayor cantidad de personas, mayor probabilidades de supervivencia.

    Llego a su habitación, disponiéndose a ir hasta el baño. Nunca llegó a imaginarse que  el virus fuese capaz de destruir a la sociedad como lo estaba haciendo, pero lo que más le intrigaba era la manera como había aparecido  en distintas regiones del mundo casi simultáneamente. La explicación de los científicos aunque lógica, no le terminaba de convencer, más no encontraba otra explicación aceptable, a menos que...

    Antes que pudiese pensar en algo más, escuchó gritar a Sandy

    Salió corriendo, temiendo lo peor.

                                                                                               Alejandro Mendoza R.

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  • Bueno, nos pone en antecedentes y nos presenta a nuevos personajes. A ver si estos tienen más suerte que los anteriores, aunque ya se aprecia que son muchos los infectados. La narración está cuidada, mejora, a la espera de la siguiente entrega.
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