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4 min
Extracto: El artista de la obra divina II
Ciencia Ficción |
21.12.19
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Sinopsis

Practicando mi prosa con pequeños extractos de una novela en proceso. No escribiré cuentos ni relatos, sólo veo este lugar como un buen sitio para practicar. Las críticas son más que bienvenidas, me ayudarían mucho.

  Sus bellos se erizaban, sus músculos se tensaban, los dientes se apretaban y las mandíbulas se marcaban. Unas vociferaciones empezaron a sentirse poco a poco entre el ejército de gente común, formando por personas comunes, con pasados comunes, pero con la ferocidad de la supervivencia en su ser. Las vociferaciones se unían y se hacían coro, los coros se juntaban y formaban rugidos, hasta que toda la armada rugía al unísono, llena de dolor, rabia y venganza.

  AUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUU

  Los niños mostraban los dientes y abrían los ojos, desorbitados, más fieros que los adultos. Las venas se marcaban en el cuello de los ancianos, llenas de vida y fervor. Psicólogos e ingenieros climáticos, médicos y chatarreros, comerciantes y mineros, rebeldes y republicanos, pobres y ricos, viejos y jóvenes; todos abrazados con fuerza brutal, todos tambaleándose en el lugar, producto de la emoción y la euforia del momento, de las vidas que les fueron arrebatadas, del dolor sufrido, del instinto por sobrevivir. La vida en su máxima expresión.

  AUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUU

  Los robots tambaleaban ligeramente por el temblor, pero no se movían de su posición ni despegaban la vista del enemigo. El formidable frente metálico estaba tan compacto que parecía un enorme yunque dispuesto a embestir duro. Los sonidos metálicos de golpes en sus pechos se fundían al clamor general. Las máquinas se unían al grito de vida, al grito de su propia existencia.

  TUSH TUSH TUSH TUSH TUSH TUSH TUSH TUSH

  Los troneanos eran los últimos y los más involucrados. Por sus rostros caían lágrimas llenas de un viejo dolor, tan antiguo como la historia que les había sido arrebatada, borrada de la memoria del universo y que sólo ellos sabían. El silencio de su ser sólo era una bestia agazapada a punto de saltar. La fuerza de sus ancestros se cerraba en los puños de cada uno de ellos y sus pieles se tornaban rojas de justicia. Listos para matar o morir por los que quedaban. Por los que se habían ido. Por su pueblo. Por amor. Allí, tan lejos de su hogar, en tierra ajena, hicieron sonar los inmensos cuernos metálicos de sus naves y el sonido se propagó por el aire, grave y profundo.

  TRRRRRRRRRRRRRUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUU

  El inmenso ejército juntó sus gritos de guerra y vida y ahogó por un momento cualquier otro sonido existente. El rugido hendió la atmósfera y estremeció la tierra. La humanidad estaba lista para lanzarse hacia delante, al igual que el resto de los habitantes de la galaxia. Se precipitarían todos juntos, se seguirían hasta la muerte con fe ciega. Cientos, miles, millones de seres y máquinas buscando ver el ocaso un día más. Negándose al fin. Aferrándose a la existencia.

  Y entonces, un brillo centelleó en el cielo.

  Un punto blanco descendió y chocó contra el suelo, justo frente a la colosal horda, levantando una nube de polvo a su alrededor, ocultándolo. La tierra sufría a sus pies y unas grietas se asomaron en el lugar de la colisión. El viento se llevaba el polvillo, descubriéndolo poco a poco.

  Una capa roja se agitaba hacia el este, grandiosa y sangrante. La portaba un ser alto con armadura blanca de la que se desprendían destellos níveos. Una estela escarlata y mágica bailaba en su cabeza. Se giró hacia todos ellos, elegante y magnífico, y por unos segundos, en la llanura reinó el silencio.

  –Por Jurnámeda –exclamó, y dándose la vuelta cargó contra el enemigo, seguido por una avalancha vociferante y estremecedora. 

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Tengo 28 años y soy de Argentina. No soy escritor, pero siento la necesidad de contar una historia que hace muchos años tengo ganas de escribir. Quiero hacerla libro, pero necesito mucho trabajo para lograrlo. Planeo usar esta página para escribir cuentos cortos y extractos de una novela para mejorar mi prosa. Las críticas son bienvenidas.

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