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8 min
FATÍDICO DESCUBRMENIENTO
Suspense |
06.03.22
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Sinopsis

Dos amigas sostienen una escalofriante confidencia en la vía pública.

Hace escasas semanas que yo me hallaba sentado en la terraza de un bar que está ubicado en una calle céntrica de Barcelona tomando una cerveza, cuando pude escuchar casualmente una insólita conversación entre dos jóvenes amigas de aspecto distinguido; morenas y de muy buen ver que estaban acomodadas en una mesita muy cerca de la mía, ante una taza de café con leche que me dejó la sangre helada.

- Bueno. ¿Qué tal te va con Pablo? - preguntó la amiga que parecía ser más mayor que su acompañante.

- Ay Mercedes. Si te he llamado para que salgamos a tomar algo es porque necesito hablar con alguien con urgencia, porque he descubierto una cosa terrible de mi marido - dijo la otra con manifiesto nerviosismo.

- ¿Pues qué te sucede? - se interesó la tal Mercedes con inquetud.

- Como ya sabes, Pablo y yo nos conocimos en una fiesta particular que organizó una amiga que teníamos en común. Reconozco que me enamoré enseguida de él porque es un hombre apuesto y con mucho don de gentes. Por otra parte mi marido se gana muy bien la vida en una empresa de Importación y Exportación que es de su familia por lo que no teníamos que temer por problemas económicos. Asimismo hemos tenido dos hijas preciosas a las que mi marido las lleva al colegio  cuando él va a la oficina; y también a veces juega con ellas; y claro, las niñas están encantadas con su padre. Pero ahora me he percatado que este papel de feliz padre de familia es una pura fachada, y por lo tanto mi vida se ha derrumbado como un edificio en ruinas.

- ¿Qué quieres decir Isabel? ¿Acaso tu marido te la pega con otra? - inquirió maliciosamente la amiga.

- No... Es algo mucho más grave. ¿Recuerdas que un día te conté que mi marido tenía un amigo de la infancia que estaba casado con una mujer dos años mayor que él, y que a menudo salíamos los dos matrimonios los sábados por la noche para ir a un espctáculo o a cenar; así como una vez hicimos juntos un viaje a Suecia?

- Sí, lo recuerdo muy bien. Este amigo fue el que se murió hace poco ¿no?

- Exacto. Fue en un fatal accidente de coche en las enrevesadas costas del Garraf cuando iba a visitar a su madre que vive en Sitges (una bonita y pintoresca población marítima de la provincia de Cataluña). El auto de despeñó por un acantilado, se incendió y él murió calcinado. Se dijo que los frenos le habían fallado; cosa rara porque este chico era muy cuidadoso con la mecánica de su vehículo. Pero a mí lo que más me soprendió fue que mi marido en el sepelio adoptó una actitud de una indiferencia total. Le miré a los ojos y no percibí ningún destello de aflicción. Estos tenían una expresión vacía, como carentes de alma. Por supuesto que una vez en casa le pregunté si sentía realmente la muerte de su mejor amigo, que eran casi como hermanos, pero él se limitó a contestarme con suma frivolidad que esto son cosas que pasan y que no había que darle más vueltas al asunto.

- Mujer. Piensa que hay personas que son muy introvertidas y que no quieren demostrar sus sentimientos en público. Se lo guardan para ellos solos - apostilló Mercedes.

- Sí, ya lo sé. Sólo que yo no soy "el público"; soy su mujer. Pero este no es el caso. Supongo que te habrás enterado del horrible asesinato de la pobre chica llamada Rocío Fuentes cuyo cadáver lo han encontrado en un descampado en las afueras de la ciudad con el cráneo destrozado.

- Naturalmente. Los medios de comunicación no dejan de hablar de este terrible suceso apelando al morbo de la gente para ganar audiencia. Y la policía anda despistada porque el asesino no ha dejado ninguna pista, ninguna huella que pueda comprometerle. ¿Pero qué tiene que ver todo esto con Pablo?

Isabel fijó la vista en el interior de la taza de café como si allí tuviese que hallar las palabras adecuadas para su disertación, y prosiguió:

- Nosotros conocimos a esta chica. Nos la presentó un día el amigo de Pablo cuando coincidimos en un restaurante; y al parecer había una relación entre ellos dos. Tú ya me entiendes - subrrayó Isabel dirigiendo una mirada de inteligencia a su amiga.

- ¡Oooh, que sinvergüenzas  son los hombres! - exclamó Mercedes.

- Vale. Pues bien. Anteayer me dediqué a quitar el polvo de unos muebles en casa, y cuando fui al escritorio de mi marido vi que había un cajón que estaba medio abierto, y en él se escondía una especie de Diario personal. Entonces me puse a ojearlo por curiosidad, y Pablo había escrito que había vuelto a ver en varias ocasiones a esta tal Rocío Fuentes. Por lo visto se encaprichó de ella, pero como en medio estaba su amigo y Pablo no puede soportar que haya ningún obstáculo que se interponga en su camino para alcanzar su objetivo, se las ingenió para desestabilizar los frenos de su coche y que su mejor amigo tuviese un accidente mortal como así pasó.

-¡No! - gritó Mercedes.

-¡Sí! Y hay más. Al cabo de unas semanas Pablo se hizo el encontradizo con Rocío al salir ella de su trabajo y se ofreció en llevarla en coche a su casa. La joven aceptó, pero él la llevó a las afueras de Barcelona y quiso intimar con ella. Mas Rocío se resistió; discutieron, y nuevamente como los "frenos" mentales de mi marido son incapaces de funcionar ante cualquier contrariedad que obstaculice sus planes, que este es el verdadero problema, él la sacó arrastras del coche y le golpeó la cabeza con una piedra varias veces hasta matarla. Luego él arrojó la piedra al río Llobrgat.

- ¡Todo esto que me cuentas es terrible Isabel! ¿Te das cuenta de que tu marido es un psicópata? - dijo Mercedes con estupor.

La belleza de aquella hora crepuscular con el cielo anaranjado que envolvía a la ciudad,contrastaba con la tenebrosa historia de Isabel.

- Sí, sí. Ahora recuerdo algunas cosas significativas que me contó una vez mi suegro sobre el comportamiento de Pablo. Por ejemplo cuando él era un adolescente se complacía en torturar a los perros y a los gatos vagabundos que encontraba en las calles del pueblo al que iba su familia a veranear. Y cuando murió su abuelo que quería mucho a su nieto, éste tampoco mostró ningún sentimiento de pena. Sus padres creían que aquel proceder tan desalmado se debía a su corta edad, pero que cuando se hiciese mayor ya cambiaría. ¡Se equivocaron por completo! En otro orden, una vez estábamos Pablo y yo en una reunión de amigos, y a él se le ocurrió opinar: " Si los soldados de un ejército matan a un gran número de gente enemiga, se les llama héroes. Pero si un sujeto se carga a su enemigo particular, se le llama asesino y la Ley le castiga; cuando de hecho todo es relativo porque el concepto de persona  individual no es más que una creencia; una convención social y nada más. A esto yo le llamo hipocresía social". Con ello dio a entender que para él, el ser humano como tal, carecía de importancia. Por descontado que nadie se avino a su desagradable teoría.

- ¡Isabel, Isabel! Escúchame. Es urgente que llames a la policía y que denuncies a tu marido, porque tu vida corre peligro. Hasta ahora has hecho siempre lo que él te ha querido. Pero imagínate que un día le contradices en algo, como ocurre con cualquier matrimonio, y como a tu marido no le funcionan los "frenos" entonces te puede ocurrir cualquier cosa. Si no llamas a la policía, lo haré yo - dijo con resolución Mercedes.

- Ya, ya...

- Está bien claro que el monstruo no es un ser deforme y siniestro como sale en las películas, sino que puede ser cualquier sujeto normal que lleve a sus niñas al colegio, pero que sin embargo puede estar dominado por el "ello" que según el psicoanalista Sigmund Freud, es la parte más salvaje, más animal del ser humano, y que a mi juicio esto es lo que más sobresale hoy en día.

Y dicho aquello, las dos mujeres pagaron su consumición, se levantaron de sus asientos, y con paso apresurado se perdieron en la lejanía. ¿Llamaría Isabel a la policía? Es de esperar que sí.

                                             FRANCESC MIRALLES

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  • Muy interesante la temática del texto. Esperamos intrigados la continuación. Muy bueno.
    Me encantó, real como la vida misma. Un placer leerte. Un saludo
    Es un impacto escalofriante, y queda el suspenso final, si Isabel logra librarse del "monstruo" que tiene por marido; conocí alguna gente así, y lo que hay que hacer es esquivar, y alejarse lo máximo posible... jajajaja, me recordó la película "Me Casé con un Monstruo", con Tom Tryon, pero en este caso el tipo era un extraterrestre... felicidades...
    Un relato crudo donde a través del diálogo de las dos mujeres descubrimos a ese marido psicópata. Confiemos en que la mujer se decida a denunciarle
    Impresionante relato, Francesc. Ya me veía en la mesa de al lado escuchando... la verdad es que en un caso así, como dice Yolanda, incluso quien escucha la conversación puede se quien denuncie al malhechor. La esposa parece que está en shock después de leer el diario que con toda frialdad escribe el asesino y no piensa con lucidez pues después de leerlo es incomprensible que continúe viviendo a su lado. Ay tu comentario que no vi... jeje, no pienses que soy superfan de los super héroes, simplemente me entretienen sus películas, que normalmente es lo que busco, una historia que no me complique la vida, ya está bastante liada con la realidad. Justo acabo de mirar para ir a ver Batman, pero dura 176 minutos... y tengo una mala costumbre: me gusta comer palomitas recién hechas viendo la película... cosa que ahora no se puede hacer y tres horas sin ellas, como que no. Así que de momento esperaré. Me temo que nuestro interés cinematográfico no es el mismo, incluso es posible que te cambiaras de asiento si vieras las provisiones que llevo, jeje. Aún así, te envío un abrazo.
    Terribles sucesos que por desgracia son reales. Hay tantos que se llega hasta normalizar. Supongo que Isabel lo denunciaría, y si no el propio oyente que presenció la escena y conversación. Porque uno nunca sabe si también culparse por no reaccionar. Como siempre fluida y amena lectura Francesc que nos lleva a la refexión. Un saludo afectuoso.
    Una clásica historia, que no pierde vigencia por su contenido, donde la propia confesión del supuesto criminal, (mediante un escrito de su diario personal, es el centro del enigma, con dos personajes en la escena: Isabel y Mercedes, las amigas. La primera descubre un psicópata: su propio esposo. "Ciertos maniáticos homicidas son personas de mente tranquila aparentemente inofensiva... hasta deliciosa...a veces", lo dijo Agatha Christie. Saludos afectuosos.
  • En una playa determinada un grupo de amigos discuten sobre la manera de ser de una mujer un tanto misteriosa.

    Una reflexión sobre un lector de consumo que conoci en una ocasión.

    A un sujeto que al que nadie le presta atención, un conocido le propone una solución para que su vida en cierta medida cambie de rumbo.

    Hay veces que una persona sin pretenderlo se ve implicada en ciertos aspectos insospechados de la mente humana. Pues en muchas oasiones no soñamos, sino que somos soñados...

    En una época la censura oficial se ensañaba en cualquier obra de arte, pero de alguna manera sigue viva y coleando. Tal vez los jóvenes que se dignen leerme, pensarán que estoy hablando de otro planeta.

He realizado estudios de psicologgía profunda y metapsíquica:; he publicado relastod en algunas revistas; y hace años que colboro y llevo tertulias literarias.

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