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5 min
Félix, Lobo Cañonero. (Boxeo)
Ciencia Ficción |
04.01.21
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Sinopsis

Primer capítulo de un borrador de un boxeador en el futuro lejano que dejará la tierra para irse a pelear a otros planetas donde están los campeones de planetas con mayor gravedad o mejorados genéticamente. En la tierra solo sobreviven ciudades en cúpulas y se ha perdido la atmósfera.

Capítulo 1. Primera pelea.

 

Félix se había parado en la estación de metro a la que acababa de llegar y contemplaba el cartel, se leía su nombre, sin imagen, casi abajo del todo a la derecha. Félix Salgüero Arganza, Debutante.

 

Su rival era un tal Iñigo Gómez Corrugado, una victoria, dos derrotas, ningún nulo y cero victorias por fuera de combate o noqueo y una vez había sido noqueado.

 

Arriba ponía la fecha, 2 de febrero del año 835 del calendario estelar, una foto de los dos boxeadores del combate principal, abajo los nombres sin foto de los boxeadores de las otras tres peleas profesionales y el lugar de la pelea, campo Nuevo Pontón, Ciudad Cañón.

 

Sonrió y continuó, con su maleta rumbo al gimnasio para prepararse un par de horas antes de volver a la cúpula en la que vivía normalmente a veinte kilómetros de Ciudad Cañón.

 

Estaba dándole al saco cuando se acercó el dueño del gimnasio, Enrique, para hablar con el.

 

Ya sabes lo que tienes que hacer, aprovecha tu altura y mantenle alejado con el puño adelantado (jab) y si puedes de vez en cuando metes unos directos a la panza, cuando esté a punto le echas abajo, no te precipites.

 

Si, si, respondió Félix, a la tripa para dejarle sin resuello y luego pabajo.

 

Y acuérdate de esquivar, que parece que te cobran por ello replicó Enrique.

 

Félix continuó un cuarto de hora con la pera y luego, tras ducharse, volvió a la cúpula en la que vivía y trabajaba supervisando los robots que cuidaban del bosque y los cultivos.

 

Aunque le hubiese gustado entrenar más, tenía que trabajar para comprar comida y el día de la pelea que se tomaba libre no le iban a pagar nada.

 

Cuatro días más tarde llegó el día de su primera pelea, desde el micro anunciaban su combate, ambos púgiles eran de Ciudad Cañón, la única ciudad que existía en lo que antes fue España, su combate era de mero relleno antes del combate principal, pero para Félix era la oportunidad de sumarse una pequeña bolsa para mejorar su mala economía.

 

El estadio Nuevo Pontón no estaba demasiado lleno, pero lo suficiente para que todos ganasen dinero.

 

El combate era a cuatro asaltos de tres minutos en el peso crucero, vamos, que eran tipos grandes los contendientes, Iñigo medía 1,84 centímetros y peso en el pesaje 89,3 kilogramos, Félix por su parte medía 1,88 centímetros y dió en el peso 88,5 kilogramos.

 

El juez les recordó las normas, sonó la campana y comenzó la pelea.

 

Iñigo con pantalón blanco y lineas azules, calzado con botines azules se acercó a Félix y el jab que lanzó este impactó contra la defensa del atacante.

 

Cuando Iñigo iba a soltar un directo, Félix esquivó a un lado y lanzó otro jab que nuevamente volvió a toparse con la defensa cerrada de su contrincante.

 

El pantalón de Félix era negro y rojo y sus botines eran de un vistoso rojo brillante, llamaban tanto la atención que su rival decidió pisar uno para, de manera ilegal, poder dar un directo que impactó en la defensa de Félix.

 

El árbitro no lo vio o no quiso verlo, igual que los jueces, pero tal acción no gustó nada a Félix, así que se quitó el nerviosismo de encima y se centró en lo que tenía que hacer, se fue a por su rival y le lanzó un directo al estómago, pero solo chocó con la defensa, rápidamente continuó lanzando golpes aprovechando la mayor envergadura de sus brazos, que una y otra vez chocaban contra la defensa hasta que cambió la altura y le atizó un golpe en la cara a Iñigo, que aguantó y trató de devolver un golpe que impactó en el aire sin consecuencias.

 

Sonó la campana y ambos se dirigieron a sus esquinas.

 

Mientras Enrique le daba agua y le ponía ungüento en la cara, Félix se quejaba del pisotón, es un sucio decía mientras escupía, lo se, dijo su entrenador, ya sabes que tienes que hacer.

 

Félix empezó el segundo asalto de otra manera, lanzó un puñetazo semicircular bien intencionado que se topó con la defensa cerrada de su rival, luego lanzó un directo al estómago, que si consiguió impactar, aunque sin la fuerza necesaria, pero luego vino un gancho ascendente que entró bien y tumbó a Iñigo de forma vistosa mientras el público aplaudía el golpe.

 

El árbitro empezó la cuenta, pero no pudo terminarla ya que cuando iba por el ocho se puso el pie el boxeador.

 

El árbitro reinició la pelea y Félix pudo darle dos jabs en la cara al rival que iba de frente por el enojo de haber sido derribado, aguantó como una mala bestia Iñigo y lanzó varios directos que impactaron en la defensa de Félix, que entró al intercambio con mejor fortuna dándole un directo, esta vez con mucha fuerza, al estómago de Iñigo, que esta vez no pudo aguantar cayendo fulminado.

 

El árbitro empezó la cuenta y esta vez la acabó, primera victoria de Félix y por fuera de combate.

 

Fue a su esquina saltando de alegría y su entrenador a pesar de haber entrado al intercambio le felicitó, no era momento para decirle nada.

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Vimara significa "Famoso en la Batalla", como el señor de la guerra y caudillo gallego que reconquistó Oporto a los moros. Desde pequeño me han gustado la fantasía y la ciencia ficción. Ya de niño me inventaba mis historias y ahora quiero escribirlas. Propicios días/noches.

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