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3 min
Fernandinho estuvo aquí
Amor |
27.06.13
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Sinopsis

Sobre el alargado brazo del criminal.

Hace escasos cinco minutos publiqué un relato en TR; dos minutos después lo he borrado.

Se titulaba “El juez Odilón, azote de criminales”; la sinopsis rezaba: “Un homenaje al bravo juez brasileño Odilón de Oliveira, que sobrellevando increíbles presiones ha metido en la cárcel a más de trescientos narcotraficantes y asesinos, entre ellos al temido Fernandinho Beira Mar, digno sucesor de Pablo Escobar”. Recientemente tuve conocimiento de la existencia del magistrado Odilón, que ejerce como un solitario justiciero en la zona fronteriza de Brasil con Bolivia y Paraguay, coladero de drogas y contrabandos, donde vive protegido las veinticuatro horas del día por una docena de guardaespaldas armados hasta los dientes. Espoleado con sus peripecias escribí de un tirón un relato en el que contaba (pura fantasía, claro) cómo el juez se enfrentó valientemente a Fernandinho Beira y toda su organización, exponiendo su vida para lograr su captura, y cómo luego éste desde la cárcel le envía incansable un sicario tras otro; una historia llena de acción y espíritus generosos.

Hace tres minutos he recibido un correo electrónico que me ha persuadido para que borre el anterior relato, lo que, como dije, he hecho.

El correo dice lo siguiente:

Estimado señor Boy: mi nombre es Fernandinho Beira Mar. ¡Sí, qué sorpresa!, soy Fernandinho, pero no hace falta que lo relea tantas veces, soy Fernandinho, sí. Yo también frecuento la página de TR; en la sala de lectura de la prisión podemos leer TR. Cómo me gustó su “Tumbas de Yucucuy”, entre nosotros: capté el palíndromo a la primera, ¡qué placer! He visto que ahora acaba de publicar un nuevo relato, “El juez Odilón, azote…” Debe borrarlo. Inmediatamente. Seguro que no le importará. No se le escapa que ese caballero tiene una deuda pendiente conmigo ¡Y por todos os diabos que me la pagará! ¿O acaso desea usted hacerse cargo de ella? Dentro de la cárcel tengo amigos que me hacen el favor de enviarle a usted este correo; fuera de la cárcel también tengo amigos. Hágale llegar mis respetos a su esposa, doña María Ángeles, linda senhora. Muito obrigado. Fernandinho Beira Mar, su admirador.

Y ahora estoy pensando si publico o no este texto donde dejo constancia de mi cobardía miserable y reconozco haber cedido al chantaje ¡pero a uno demencial!, estoy confuso, ¿cómo voy a publicarlo, pardiez?, si no hubiese borrado el otro cuento se entendería que publicara este, pero ahora parecería un idiota, los de TR me aborrecerían, ¡no leerían más mis relatos! Esto es de locos (sí, ya, pero el correo…), aunque sé de sobra que el culpable de todo es alguien dentro de mí que me atosiga e insiste en que lo publique; le conozco bien, es capaz de regalar una oreja por una buena historia.

Debo reflexionar. El texto está terminado, solo falta ponerle un título y pulsar en “publicar”.

Llaman a la puerta.

 

® Todos los derechos del autor.

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  • Me encanta este juego de hacernos pensar si lo tuyo es real o no. También te digo que tenes razón, ya había puesto la copa de la felicidad. Escribo en varios lugares y me confundo, perdón. Cariños.
    Perfecto. Has jugado con nosotros, los lectores de TR a realidad o ficción y yo aún no sé en que plano situarme. Por lo demás, como relato, está muy bien llevado, creando tensión y sin explayarte en explicaciones inútiles, dando la información justa que el lector necesita y debe saber para tenerlo enganchado en la lectura
    Este relato me recuerda, por el cruce entre realidad y ficción y por el final, uno de los más conocidos de Cortázar, "Continuidad de los parques". Me he reído mucho, una jartá, con lo de "Llaman a la puerta" como plagio. Lo es a todas luces: pero de cualquier manual de gramática que suele usar esa misma frase para explicar la impersonalidad en 3ª persona del plural (porque aunque el verbo es plural una sola persona llama a la puerta). (Y ya he traducido la mitad de aquella reseña).
    Un relato breve perfecto. De una realidad palpable (todo lector se pregunta "¿será verdad?") No le falta ni le sobra nada, cualidad difícil de lograr en este tipo de escritos.
    Muy bien lograda la mezcla entre lo real y la ficción, de hecho da un poco de miedo con eses final de película "Llaman a la puerta", sobretodo al pensar que estaría detrás alguno de los sicarios del tal Fernandinho. Lo único que me descoloca es que incluyas el texto en "Amor", supongo será que un pequeño error del directo, porque yo casi lo encuadraría en cualquier otra temática menos en esa. Un saludo!
    Excelentemente terrorífico!!! Me asusta ese Fernandinho!!! Voy a dejar de utilizar a la gente para crear mis personajes!!! Felicitaciones.
    Siento reconocer que es la primera pieza tuya que leo (aunque un día te busqué en el índice de autores y no te supe encontrar ¿...?), pero dudo mucho que sea la última. Yo como catalán que soy tengo algo de tacaño y no pongo muchos cincos, pero es que hoy es imposible escatimar. Un saludo.
    Una pieza genial -J.M.-, uno comienza a leer y no sabe qué hay de realidad en lo que cuentas. La intriga está muy bien llevada y ni que decir tiene que se mantiene hasta el final. Sobre la carta, tal vez quedase mejor en portugués, pero ésto seguro que te lo habrás planteado y tendrás más que motivos para exponerla en español. En cualquier caso, gran texto.- Te felicito.- Un abrazo
    Inquietante relato, amigo Boy, al que no hay que aplicarle razonamientos, si no limitarse a no "abrir la puerta" (suponiendo que esté bien blindada), tras la cual puede hallarse la cercanía de un ser impalpable, el roce ligero de una respiración amenazante, etc. Has trazado perfectamente con ese mensaje (¿apócrifo?) casi una "consecuencia ontológica" a lo Borges: ¿existen entidades mentales que nos amenazan? ¿?- Bueno, la verdad es que me encantó, en esta noche en la que pude disfrutar de un ratito de ocio, y te debía alguna lectura. Un gran saludo y buenas noches compañero Boy-stavros
    J.M. Boy. - No es que quiera acusarte de mal escritor, para nada, pero sí que si revisas atentamente mi comentario, denotarás que como lector no has estado muy avispado ya que yo mismo decía que lo había escrito después (además de que creo que copiar la idea de una frase no creo que sea plagiar). Siento el malentendido, pero creo que te has quedado con la única cosa que no decía en serio... no me quiero ganar "desamistades", por eso pido perdón, aunque si ha hecho que me leyeses puede que no haya sido tan malo después de todo. Y una vez más, perdona mi impertinencia, pero "xD" da a entender que no es más que una parida que pretendía suavizar las críticas que nos cuestan aceptar a todos.
  • Son animales de otro mundo.

    Hubiera sido preferible matar en seguida al conejito y... Ah, tendría usted que vomitar tan sólo uno, tomarlo con dos dedos y ponérselo en la mano abierta, adherido aún a usted por el acto mismo, por el aura inefable de su proximidad apenas rota. Un mes distancia tanto; un mes es tamaño, largos pelos, saltos, ojos salvajes, diferencia absoluta Andrée, un mes es un conejo, hace de veras a un conejo; pero el minuto inicial, cuando el copo tibio y bullente encubre una presencia inajenable... Como un poema en los primeros minutos, el fruto de una noche de Idumea: tan de uno que uno mismo... y después tan no uno, tan aislado y distante en su llano mundo blanco tamaño carta. CARTA A UNA SEÑORITA EN PARÍS (Bestiario, 1951); Julio Cortázar.

    Es cierto, no me hago caso, pero el relato me salió solo, yo ahora me desconecto hasta la próxima semana y no sabía qué hacer con él (en fin, excusatio non petita...). Después del primero (stavros) y el segundo (zenon), aquí os ofrezco el tercer capítulo de la serie. Un saludo cordial.

    ¡Aquí te traigo el hijo de una noche idumea!/ Desplumada, con su ala que sangra y que negrea/ en los cristales, de oro y aromas abrasados,/ en los tristes aún, ¡ay!, vidrios empañados,/ cayó, sobre la lámpara angélica, la aurora./ Cuando de la reliquia se ha hecho portadora/ para el padre que adversas sonrisas ha ensayado,/ la soledad azul y estéril ha temblado./ ¡Ay, acoge la cuna, con tu hija y la inocencia/ de vuestros pies helados, una horrible nacencia!/ ¿Con tu voz clavicordios y viola imitarás,/ y con marchita mano el seno apretarás/ donde la mujer se ha hecho sibilina blancura/ para labios que de aire azul quieren hartura?/ DON DEL POEMA; Stéphane Mallarmé.

    “Código de error” es una expresión del ámbito de la informática. Aparece en los lenguajes de programación más populares cuando surge un fallo de hardware, software, o una entrada de datos incorrecta del usuario, que pueden dar lugar al colapso del sistema. Habitualmente se manifiesta sobre una pantalla de color azul o negro, en la que tras un texto de cifras y letras se descubre la expresión “CÓDIGO DE ERROR” (o “STOP”), seguido de letras mayúsculas, guiones y números, que son las que se corresponden con el concreto mensaje de error en una aplicación específica; aunque no suelen identificar exactamente el fallo en cada supuesto, sí orientan sobre la parte de la estructura donde debe buscarse para dar con él. Lógicamente, el concepto de código de error es extensible a cualquier sistema de lenguaje que pretenda proporcionar satisfacción al usuario, y que contenga, al menos, un codificador, un emisor, y un receptor. En cada sistema de lenguaje el código de error se expresará, cuando aparezca, no con series de números y letras, sino con los elementos propios de su naturaleza y conforme a sus previsiones. El texto del Requerimiento, que era leído a los indios por las tropas españolas poco antes del inicio de cada enfrentamiento, ha sido transcrito en cursiva en el presente relato, y está tomado de las notas complementarias (concretamente la número 31-111) redactadas por José Miguel Martínez Torrejón a la obra de Fray Bartolomé de las Casas, “Brevísima relación de la destruición de las Indias”, publicada en la edición del año dos mil trece de la Biblioteca Clásica de la Real Academia Española de la Lengua, junto con la Editorial Galaxia-Gutenberg, SL, y Círculo de Lectores, SA.

    El título es elocuente, así que aprovecho para felicitar el año próximo a ellas y ellos, deseándoos muchos relatos afortunados (y yo que los lea). Saludos.

    Un homenaje de los butroneros neoyorquinos a su artista y su cuadro más celebrados.

    El amor todo lo puede, a su manera.

    Excusas gloriosas para ocultar pecados horribles; y a veces no nos gusta cómo salimos retratados.

    porque humanos hermanos, y aunque Caín le mató, Abel le acompaña en el infierno y abrazados lamentan su suerte; trata de cómo, en un momento de flaqueza hija de la frustración, los hombres trastornan su vida y fugaces asomos de sensatez no bastan para revertir la tragedia que se abalanza sobre ellos; y enseña también que quien comete una injusticia contra otro aflige a su hermano y deja ver la podredumbre de su alma insolidaria, aviesa y fratricida; pero no vacilen y adéntrense, apresten todos sus cinco sentidos y disfruten de esta obrita que les ofrezco para su complacencia, y acomódense porque la función va a comenzar…¡ya!

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SEMPRONIO. ¿Tú no eres cristiano? CALISTO. ¿Yo? Melibeo soy y a Melibea adoro y en Melibea creo y a Melibea amo.

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