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6 min
Fluye
Drama |
10.06.18
  • 4
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Sinopsis

 

Pensó que podría nadar en lo profundo, perderse entre las rocas de granito gris y dejar como rastro burbujas regordetas, frías. Había tenido buenos momentos, buenos tiempos y días brillantes. Pero muy en el fondo sabía que el tiempo solo iba en una dirección, así como el río, a perderse entre la maleza y las rocas con musgo verde.

Sus manos hendidas, parecidas a dos piedras ásperas, se movían a contracorriente, ideando la mejor manera de detener el flujo que se deslizaba entre sus dedos arrugados y viejos. Aquella sensación le pareció agradable, embriagadora, como un remedio natural a su conciencia. Si bien su pasado y lo que era no le molestaba, prefería, a veces, estar apartada de todo lo que alguna vez fue y de lo que también podría ser.

Se limpió los ojos y buscó una mejor postura. La que había tomado resultó incómoda después de un tiempo y no pudo negar que la espalda ya le dolía. Acercó las manos al agua y se lavó. El rio se oscureció un momento, después recobró la claridad con la que lo había encontrado en un inicio.

Miró de un lado a otro.

Ella hubiese preferido quedarse en casa, cortar flores y desmembrar los pétalos de los botones. Pero por algún motivo que aún no entendía, vino hasta los prados del parque a pasar su mano por la tierra húmeda y ver desde lo lejos, un mundo, que como el día anterior, se había sumergido una vez más en el calor del sol y su bruma amarilla.

Tenía un deseo, quería algo. Aquello resultaba casi imposible por varias cosas, e incluso, suponía que extrañaba algo que nunca tuvo. Se preguntó si eso era posible; extrañar algo inexistente. Extrañaba los ladridos de un perro, los atardeceres con su madre, la brisa en el césped tocando sus pies descalzos. Entendió que no podía aferrarse a un recuerdo inventado. Entendió que era mejor recordar para luego olvidar. Entendió que ya no podía volver a ser una niña y tener una vida.

Se apartó del arroyo.

A lo lejos los niños gritaban y montaban en bicicleta. Conducían hasta la colina más alta y bajaban a toda pastilla por las laderas de gravilla, recorriendo los caminos obligados a crearse, marcando las llantas de caucho en la arenisca fresca.

 Estúpidos recuerdos, solía decir.

Aún sumergida en el vaivén del sentimiento del tiempo, advirtió un movimiento cerca de ella. Pero no un movimiento agresivo, más bien un movimiento cómodo de ver.

—Oye, ¿cómo te llamas?

La anciana la miró. Vio a una niña con el cabello rizado y rojo. Los faldones de su playera de superhéroes se asomaban por los bordes de su pantalón. Sus zapatos se habían convertido en pesas de lodo.

La edad de aquella niña de seguro apenas se comprendía de un solo número.

—Soy Carmen.

—Carmen —repasó la niña.

La miró de hito en hito.

—Yo soy Chiara.

— ¿Chiara? —susurró.

—Sí, sí. Soy Chiara —agitó la cabeza de arriba hacia abajo.

Carmen intentó ponerse de pie.

—Deje, yo le ayudo. Carmencita.

La niña le dio su hombro para que se apoyara.

—Gracias niña. Chiara. Gracias.

Chiara alzó la mirada.

— ¿Qué buscas?

—A Chicotazo. Es muy travieso y luego se esconde en la hierba. Le gusta comer insectos.

La anciana la acompañó en su búsqueda.

—Es muy grande y tiene orejas que arrastra. Mira. ¿Lo ves? Ahí viene.

—Vaya —la anciana sonrió—. Sí que es grande.

—Muchísimo—. Saltó en cuanto Chicotazo llegó a ella.

—Bonito chico. A ver. ¿Qué tienes ahí? Travieso. Te he dicho que no comas bichitos. Te hacen mal.

Chicotazo bajó el hocico y dejó el saltamontes en el suelo. Después le dio un lengüetazo.

—Mira. Ella es Carmen.

Chicotazo se retorció y movió la cola.

— ¿Quieres ser su amiga?

—Claro, ¿quién no querría serlo? —la anciana sonrió.

—Muy bien. Porque Chicotazo es un perro muy triste porque no tiene muchos amigos. Se la pasa en mi casa nomás.

Carmen vio a la niña. Las preguntas iban y venían a raudales y no pudo evitar que la invadieran. Sentía la necesidad de hablar con ella, preguntarle si le gustaba estar con su mamá en las tardes o andar descalza sobre la hierba. Quería, de pronto, saber todo de ella aunque apenas la hubiese conocido. Su reflejo estaba ahí. Por lo menos un reflejo de lo que nunca fue.

Chicotazo fue a los manojos de hierba y alzó una pata. Chiara empezó a sonreír, después el perro se echó a correr.

— ¡Chicotazo! —el perro siguió corriendo—. Tengo que buscarlo, Carmencita, o se me va a volver a perder.

Carmen asintió.

En cuanto la niña se fue, Carmen presintió que sus recuerdos otra vez se invadían así mismos. Habían dos reflejos de ella en un espejo, dos miradas que se ensombrecían detrás de la penumbra de una noche tibia, como siseos de una culebra en medio de la soledad y la inocencia. Para ellos debía sonreír, para ella debía llorar. La hipocresía es muy sentimental, pensaba de vez en cuando. Sentimental que llega a doler incluso cuando se ríe.

Carmen caminó.

No tan lejos, en un puesto de globos, se detuvo y contempló el lugar que parecía volverse etéreo con lo azul del cielo. Produciendo en su interior un tirón que luego se convirtió en una palabra a punto de caer desde sus labios secos y desquebrajados.

El señor le dio el globo y se marchó.

Era una niña y anciana a la vez. El tiempo contuvo el aliento, las flores crecieron en un segundo y la lluvia volvió a subir al cielo. Fue como si aquellos años vinieran del pasado y se la llevaran a un lugar más amable.

Tal vez fue el momento, o el sentimiento se zozobro, o la sonrisa inmortal en su cara. La que la elevaron hasta dejarla con las piernas hechas retazos de hilo y maleables por la fuerza del viento.

Quizá la elevó el globo de goma verde, quizá no.

Sin embargo, con todos esos pensamientos en la orilla del abismo, pudo notar que alguien en las sombras lloraba un duelo.

Quiso con todas sus fuerzas que no fuese el suyo.

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  • Podría repetirme una, y otra y otra vez más. Y lo hago: que los buenos textos abrevan de la buena forma, que la gramática correcta no está reñida con la creatividad; que la creación que encierra belleza es simplemente Bella.
    Gracias por todo, Sebas, Martin, Marcial, Peibol, Chus, Mario. Un fuerte abrazo.
    Me encanto. Muy buena
    Escritora excelente, mis saludos de pie.
    Excelente relato. Saludos cordiales
    Excelentes imágenes de la anciana y la niña, el río fluye. Saludos Bella
    Tus relatos nunca decepcionan Bella..., Una vez me dijeron que en los buenos viajes se disfruta del trayecto, y que el destino es el punto del que has de volver. Con tus relatos me sucede eso..., Muy bueno Bella
    Siempre es una delicia leerte, Bella. Tus historias resultan cautivadoras, realzadas además por la exquisita prosa de que sueles hacer gala y un léxico ciertamente rico.
    noah, gracias por tu visita y tu lindo comentario. Es muy bonito todo lo que dices y lo que expresas en aquellas palabras. Intenté visitar algo tuyo pero veo que no tienes textos. Anda, anímate a publicar uno, es muy divertido hacer uno; abrazo. Gracias Andres, Gracias Antipandora ll, por vuestra visita.
    Juli, ya te visito mujer, ya me hace falta una dosis tuya. Supongo que no es pretexto decir que no tengo tiempo por cosas que no importan de verdad. Y diré que este fin de semana que viene se convertirá en uno de los más largos para dedicarme a lo que más me gusta, a leer y a descubrir mundos nuevos. GRACIAS. Omar, mushasho, estoy feliz y contento de haberte encontrado. Esa peculiaridad tuya me ha atraído. Creo que los peculiares se atraen, por eso todo mundo tiene algo de qué hablar; porque todo mundo es diferente a su manera. Estoy pensando seriamente que ahora mismo soy un fantasma que quiere ser abrazado. Otro gracias para ti.
  • Con mucho gusto de haber compartido la cancha con PACO CASTELAO.

    Ejercicio que consiste en hacer un texto en poco más de una hora, a la vez que pruebo otro estilo de lápiz.

    Este es un relato en colaboración. Annie tiene tanto corazón como imaginación, y aparte, corta el aire con su espada mientras se acomoda la capita. Nos complementamos para escribir esta historia para fundir nuestros estilos de escritura, y aunque no estamos en el mismo lado de la Tierra, las palabras han hecho lo suyo para salir de las sombras besándose los músculos. Espero que lo disfruten.

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