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2 min
Forma
Amor |
17.07.11
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Sinopsis

.

El lunes 11 cogí el metro en la estación de Camp de L’arpa de Barcelona sobre las 8:55 de la mañana para ir trabajar. En la parada de Sagrada Familia subieron varias personas, otras se quedaron fuera debido a que ya no cabía nadie más en el metro. Entre las que subieron me llamó la atención una persona. Llevaba una chaqueta de piel negra, pantalones de pitillo y unos zapatos de piel en punta que no los pude ver hasta que se bajó del metro. Tenía el pelo negro y no muy largo, con 2 pequeñas coletas hechas con poco esmero. Me miró y no aguanté su mirada. Levanté la cabeza y seguía mirándome. Que belleza tan extraña. Su boca era enorme. Igual que sus labios. Sus ojos, marrones y de un brillo intenso se sostenían por unas ojeras normales a esa hora y una piel pálida, diferente a los otros pálidos del metro. ¿Era una chica o un chico? Tenía unos rasgos tan neutrales y tan bellos.

Se bajó en la parada de Hospital Clinic, igual que yo. Le miré el culo. También bello y neutral. La ropa me confundía. Subió las escaleras mecánicas muy veloz. Yo esperé a que hiciesen su trabajo. Al llegar arriba, ella o él iba a unos 20 metros de mí. Caminaba muy deprisa, ni con el contoneo de una mujer ni con la parsimonia de un hombre. ¡Cómo corría! Tan solo podría llegar a su posición cuando parase en el semáforo. Y así fue. Me situé a su vera, esperando a que el semáforo cambiase de color. O esperando a que siguiese rojo un rato más. Me miró con una mueca en la boca y aparté automáticamente la mirada. Ojala tuviera más facilidad en entender los gestos faciales. Crucé más rápido que él o ella. Entré al edificio en donde trabajo. Había gente esperando al ascensor. Subí con ellos y apreté al número 5. Eran las 9:15 de la mañana.

 

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