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3 min
Fumadora pasiva Asesina activa
Terror |
15.06.12
  • 3
  • 5
  • 1958
Sinopsis

Fumar mata.

 

-Una calada más, solo una-. La dueña de la voz, con firmeza le tendió una pipa a una mano temblorosa, de color cetrino y arrugada por los años. La mano ciega con el primer tacto de tal deseado objeto, se relajó, embriagada por el calor de la madera, excitada por el secreto que guardaba en su interior. Las manos ancianas, aferraron con fuerza la pipa, como si fuera su mas preciado tesoro, fuente de su juventud y revitalizador el veneno que contenía.

 

-¿No piensas dejarlo nunca verdad?- dijo la voz firme pero aguda, una la voz que aún no había encontrado el tiempo, cuya melodía y pureza aún no habían sido mancilladas por él. La limpieza del tono desvelaba que no tenía ninguna predilección por el corazón de la pipa. Un eco sonoro propago la voz de la joven en la sala vacía y oscura, “verdad…verdad…”, cesó, y de nuevo solo se escuchaba el movimiento de las manos viejas buscando con cada vez más impaciencia un mechero en algún bolsillo de su vestimenta. Movimientos más bruscos y desesperados se hacían notorios en su afán por encontrar el fuego.

-¿Dónde está mi mechero hija?- musitó la voz con debilidad, entre tosidos, desgastada por el tiempo y el tabaco. Agonizante, como el ultimo piar de un pájaro, un último suspiro, la voz de la muerte ya casi en su totalidad, inundando la sala, y el eco volviéndola aún más tenebrosa- “hija…hija…”

 

-Acabará contigo esa mierda- dijo cortante la joven. Y metió su pequeña y regordeta mano, tersa y suave en el bolsillo derecho del pantalón, sacando un mechero, normal y corriente. Se quedó mirándolo, con los ojos perdidos en la meditación, unos ojos grandes para un cuerpo tan pequeño, unos ojos que poco mundo habían visto, pero se reflejaba en ellos el cansancio mezclado con el desprecio, con la repulsión: sobretodo el asco. Los cerró e inspiró profundamente sonriendo, un aroma dulce que no era el del humo corrupto por el alquitrán decoraba el lugar, era un olor fuerte y delicioso, que nacía del líquido que había derramado por encima y alrededor del viejo inmovilizado. Las gotas de gasolina que caían al suelo en tintineos rítmicos marcaban una mortal cuenta atrás.

 

La niña abrió los ojos encendiendo el mechero propagando una luz cálida y tenebrosa en la sala, iluminando el terror y la incredulidad grabada en el rostro del anciano que lo último que vio fue a su nieta que sonriendo dulcemente lanzaba el mechero hacia el líquido inflamable y lo último que sintió fue el dolor de las abrasadoras llamas consumiendo su piel.

La niña salió de la sala dando saltitos, mientras su abuelo era presa de las llamas y ensordecido por sus propios gritos que ni siquiera oyó ya que se alejó rápidamente de allí, porque el humo tenía un ligero matiz a tabaco.

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  • Comienzas muy bien la narración pero el tramo final lo he notado un poco acelerado y poco claro, como si tuvieras ganas de terminar. Eso si, impactante y negro, negrísimo. Valiente y diferente.
    Un poco macabro pero bien escrito.
    Escribe tus comentarios...Un relato socarrón.....y socarrado.
    Es triste el final. Y muy tétrico. Morir anciano, despreciado y quemado por aquella que debería amarlo... No me ha gustado, los siento.
  • Desapareció mi musa, desaparecí yo. Intentaré terminar lo que dejé a medias. Quizás este es el mejor momento para reencontrarme con ella, mientras pueda escaparme a ratos del infierno, quizás para evadirme y puede que esta vez sea la última que pueda huir del fuego. Un beso escritores, hola mi musa

    -No, no, no…¡NO! –grité.

    Era una mujer de los cincuenta, de unos sesenta años, que una mañana de invierno conocí por casualidad.

    Me ha dado por escribir esta vez para variar algo de poesía y no he podido evitar acordarme de Roald Dahl y sus "Cuentos en verso para niños perversos", una obra genial muy cortita y divertida, picaresca con trazas de rebeldía. Espero que esta no os resulte demasiado ñoña, y sino, por favor castigarme con severidad con vuestras valoraciones por haceros pasar un mal trago. Un saludo queridos míos

    .

    ¿Crear o escribir? Al final solo es arte, ¿verdad mi querido Wilde?

    .

    Sigo esperando que ocurra

    ¿Y si mezclamos una noche de fiesta con demasiado alcohol? Algo así sin contar la resaca de la mañana siguiente.

    .

  • 21
  • 4.54
  • 163

Mi nuevo nombre fue repudiado y ensombrecido por uno horriblemente común. Es hora de sacar a este engendro a la luz.Soy incapaz de expresarme hablando. Pero escribir es otro mundo.

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