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3 min
Guardia de noche
Terror |
29.08.13
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Sinopsis

Esta historia está inspirada en las numerosas guardias nocturnas de los trabajadores del 061...

Durante su turno de noche, el joven técnico en ambulancias y su compañera recibieron el aviso, y no tardaron más de quince minutos en llegar al domicilio en cuestión.

La llamada había sido confusa, de modo que ignoraban con qué se iban a encontrar allí.

Se trataba de un quinto piso sin ascensor.

Utilizaron sus linternas porque la escalera carecía de bombillas.

Sus fosas nasales se vieron invadidas de inmediato por un fuerte olor a orines y basura en descomposición. El técnico hizo un comentario jocoso al que su compañera no respondió.

Llegaron a la planta en cuestión, y se dirigieron a la última puerta del pasillo. Las manchas de humedad llenaban el techo y las paredes.

Había un agujero sin cables en el sitio destinado al timbre, de modo que golpearon la puerta varias veces con los nudillos, al tiempo que preguntaban si alguien necesitaba ayuda.

Ambos se sobresaltaron al oír un portazo a sus espaldas, y vieron a dos adolescentes desaliñados que bajaron corriendo las escaleras. La compañera del técnico, que era enfermera, los llamó en voz alta, pero los jóvenes no se detuvieron.

Volvieron a golpear la puerta. Tampoco esta vez hubo respuesta.

Entonces el técnico hizo una prueba: cogió el picaporte y empujó. Este hizo un «clic» y la puerta se abrió. Los dos se miraron; luego anunciaron su presencia, y entraron al domicilio.

Una bombilla iluminaba la habitación donde hallaron el cuerpo.

El hombre se había colgado de las vigas del techo.

Aquel no era el primer muerto que veían, ni el primer suicidio que atendían. Sin embargo el cuadro que ahora tenían ante ellos los impresionó.

La estancia carecía de muebles, excepto una banqueta que estaba tumbada a los pies del cadáver.

Las paredes estaban pintadas de color gris sucio, y la única ventana había sido sellada con tablas de madera.

Después estaba el olor: una mezcla nauseabunda de excrementos y carne en estado de descomposición.

El varón contuvo una arcada; no quería ponerse en evidencia delante de su compañera, que parecía menos afectada que él. Salvo por dos grandes manchas de sudor bajo las axilas –era una noche fría– la joven mantenía en general una actitud serena y profesional.

Sabían que no había que tocar el cuerpo hasta la llegada de los forenses, así que dieron la espalda al cadáver y se dirigieron a la habitación contigua, que era la cocina. Debían llamar a la central.

Ambos estaban sacando sus móviles cuando lo oyeron: era un gemido y venía de la habitación principal.

¿Acaso había entrado alguien en el apartamento?

Rápidamente regresaron allí: se había ido la luz. Sacaron nuevamente sus linternas y se quedaron petrificados; ahora el gemido se sintió muy cerca, a sus espaldas. El técnico vio con espanto una sombra que se abalanzó sobre su compañera de repente, tumbándola en el suelo mientras ella gritaba e intentaba escapar.

El joven sacó su móvil con mano temblorosa pero no llegó a marcar el número de la policía. Algo pesado lo aplastó contra la pared, y por un momento sus ojos se cruzaron con los de su atacante.

Cuando el cuchillo rebanó su garganta, pensó por última vez:

«¡El pulso! Debí tomarle el pulso».

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Otros relatos del autor
  • Creas muy bien ambientes inquietantes. Me gustó. Saludos.
    Un buen relato, narrado con agilidad y ritmo, que crea un ambiente inquietante y opresivo, hace ver realmente la cruda escena y sorprende con un inesperado final. Saludos.
    Como siempre intrigante y fluido. Sabes meter al lector en el ambiente que describes y sabes crear la tensión necesaria. Un final sorprendente. Me ha gustado mucho.
    Me gusta. Te mantiene en tensión hasta el final
  • Un microrrelato que tiene que ver con emociones vividas hace poco tiempo...

    Deseo aclarar que ya he recibido críticas por el tema del relato, y soy consciente de que podría no parecer "adecuado" esta historia al comenzar el año, pero en fin, son cosas de las "musas" y el inconsciente que alberga todo tipo de sombras espeluznantes, por lo menos el mío... En fin, no me gusta dar explicaciones sobre lo que escribo, de modo que lo dejo así. Un abrazo a todos y ¡feliz inicio de año!

    Relato breve.

    Relato corto.

    El desafío era escribir un diálogo; puro y simple diálogo. Me senté ante la luna llena, y escuché esta conversación.

    Las promesas siempre han sido un tema delicado para mí. En mi opinión, poseen un inmenso poder para amarrar con fuertes lazos tanto a quien promete algo, como a quien espera el cumplimiento de lo prometido. Una aclaración: en un principio había puesto este relato en "fantasía" porque no terminaba de verlo para "terror" -es previsible, y para mí el terror tiene que tener imprevisibilidad-; sin embargo como tenía dudas, ante la buena sugerencia de uno de los lectores, he cambiado la categoría. ¡Gracias, Sergio!

    Este relato está inspirado en un incidente que viví cuando era niña, en un zoológico, con un "depredador". Después de haberlo escrito, me dí cuenta de la semejanza y que había hecho "catarsis" una vez más de mis malos recuerdos, gracias a la escritura. (La historia real tuvo final feliz: mi "ángel de la guarda" me hizo escapar, y estoy viva para contarlo...)

    En realidad esto no es un relato de ficción. Escribo aquí lo que ocurrió el mes pasado durante tres días y dos noches. Fue real. Tiene que ver conmigo (una neófita en materia de aves) y con una golondrinita que no lo era tanto... Bueno, mejor los dejo para que lean la historia completa:

    Escribí esta historia inspirada en una visión que tuve cuando iba en autobús: el rostro de una mujer, de repente, se transformó en una calavera.

    Relato breve.

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Disfruto leyendo y escribiendo historias. Me gustan los gatos y el mar. He publicado en Amazon tres novelas de suspense romántico, un libro de relatos, y varios cuentos infantiles.

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