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8 min
Hell on Earth: Prologo
Varios |
28.06.17
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Sinopsis

“El verdadero y cruel asesino siempre viste elegante para sus víctimas”- Joseph P. Wallace

Hell on Earth

Prologo

Desde principios de la humanidad nos dimos cuenta que el ser humano es crédulo, que podemos cometer el error de  fiarnos de cualquiera con una cálida sonrisa o buen vestir, que probablemente nos vendería por unas monedas, como le hicieron a Jesús.

          “El verdadero y cruel asesino siempre viste elegante para sus víctimas”- Joseph P. Wallace

Era tan claro como el agua y tan oscuro como el cielo nocturno, que tarde o temprano la humanidad se hundiría en el lodoso fango, caeríamos en la locura y en el matarnos los unos a los otros, ¿Recuerdan aquella película donde se concedía un día donde matarse el uno al otro fuera legal?, Ha… bueno imagínatelo todos los días.

 El ser humano es egoísta, cruel y ruin y no valora el trabajar con los demás, todo lo quiere adquirir para y solamente para su beneficio, ¡al diablo los demás!, y mientras  aquellas inocentes y puras almas que ayudan al prójimo caen en la pobreza, la maldad y el egoísmo crece como un pasto salvaje en medio de un frondoso bosquejo

FIN-

 

El joven Richard se dedicaba en aquel momento a leer las ultimas frases y páginas de aquél libro negro y viejo el cual había encontrado en las afueras del refugio, hace el ademan de guardarlo y prosigue a colocarlo en una pequeña caja de madera con su nombre la cual usaba para guardar sus objetos personales dentro de la habitación, lentamente se levanta de aquella vieja silla de madera y mirando aquella colcha y sabana tendida en el piso, la cual se veía fascinante debido al sueño, decide dar una siesta.     

 -¡Vesta! ¡Vesta! ¡Levanta carajo! – Richard levanta algo exaltado siendo despertado por un hombre alto con el cabello recogido con una coleta y un tabaco en la mano vistiendo pantalones militares rasgados y unos botines negros brillantes, mientras a su cintura cuelga un abrigo de cuero.

 -¿Que pasa Lenin? – Dice aun algo dormido Richard.

 -Ponte el traje ¡Rápido!, ¡que se acerca una oleada y tu haciendo la del Muerto!, corre a por tus armas están en la mesa de Petrenkoft.

 Richard algo adormilado se coloca aquel traje de cuero con placas de metales en brazos y piernas así como el pecho y el abdomen, Aquel hombre Lo abofetea para despertarlo y Richard entra en sí, viendo a los demás correr de un lado a otro con armamento para defenderse. Corre rápidamente a la mesa para coger sus armas y su casco alcanzando a ver rápidamente a un Petrenkoft enfurecido.

      

 -¡Vesta! ¡Carajo! ¡Mueve el trasero que se acercan!

 -¿Cuántos son?- Responde el muchacho agitado

  -Como unos 30, ¡qué sé yo!...  ¡sal y mátalos o nos mataran a nosotros!

  Aquel sonido de los disparos hacia una profunda sinfonía, el muchacho desenfunda una hoja de acero y comienza a trocear a sus enemigos uno a uno, repentinamente de entre toda la multitud de infectados se abalanza uno diferente a los demás, directamente hacia el muchacho el cual  se incrusta en el brazo de este dispuesto a morderlo pero rápidamente es aniquilado gracias a una bala certera en el cráneo de uno de sus compañeros.

La barrera que protege al refugio vuelve a abrir aquella gran reja metálica para permitir la entrada al muchacho quien retira algunos restos de sangre y tejido de su traje. Tras esta le espera Lenin sonriente al ver los resultados de la batalla contra aquellas criaturas malignas

  -¡Ha sido una matanza estupenda!, Lenin  dígale a la capitana Van Louth que examine al infectado negro, es extraño primera vez que lo veo, con aquella boca y ojos gigantes y grotescos y aquella piel cubierta por escamas de un color oscuro parece una araña mutada o algo así.

 -Venga Vesta te invito una copa, te la has ganado, Stirling y compañía examinen a la araña y pónganle un nombre para identificar estos bichos raros de los demás.

 -¡Si señor!

Dicen al unísono un grupo de hombres vestidos con largas  gabardinas, anteojos redondos y máscaras de gases, quienes representan la unidad de medicina del refugio y son ellos quienes examinan los bichos para estudiarlos.

 El joven agotado deposita  su casco y junto a este, coloca las armas aquella hoja de acero y una pistola sin usar, en la mesa donde estaba antes frente a una habitación, de ella sale rápidamente un hombre delgado quien posee un brazo mecánico vestido  con un sombrero de vaquero, unos googles, un jean desteñido y una camisa de rayas la cual era blanca pero el tiempo la volvió de un color amarillo opaco junto con algunas manchas de sangre viejas.

      -Espero no hayas dañado mis creaciones, Vesta o te parto la cara

      -Para nada Petrenkoft, solo están algo rasguñadas

      -Más te vale muchacho, vamos al comedor.

     Caminan escaleras abajo adentrándose en una oscuridad, algunas lámparas auxiliares iluminan ciertos sectores de aquella estructura pero la oscuridad se las traga hasta casi volverlas inútiles, hasta llegar a una sala más iluminada, donde alegres hombres y mujeres conversaban y reían mientras disfrutaban de comida.

    

  -Es muy extenso esto no, Petrenkoft?

  -Si Muchacho, por fuera parece una simple torre, pero por dentro se conecta con este antiguo bunker, se usaba en la época de la segunda guerra mundial y fue refugio antibombas para las 4ta y 5ta guerra mundial, ya  en la 7ma quedo abandonado gracias a una invasión de soldados Alemanes, pero es increíble cómo tanto tiempo después está casi intacto, ¿eh? Eso sin contar los arreglos que Henrietta y compañía le hicieron.

  -Henrietta?

  -Ah, ¿así que no sabes el verdadero nombre de la capitana?

  -Pensé que era Florence…

  -Florence es su segundo nombre muchacho, Henrietta Florence Van Louth, largo pero bonito nombre

  El hombre se sienta a conversar con el joven quien aún tenía preguntas por hacer, aquellas personas lo habían salvado de los infectados y de manos de otras personas que solo querían hacerle daño el chico provenía de una de la ciudades más fortificadas Belisk, aquella ciudad transmitía y contenía las comunicaciones únicamente dentro de esta ciudad las personas eran ciegas a lo exterior un día ejerciendo la milicia obligatoria que se ejerce en la ciudad en una misión de reconocimiento fue raptado por otros hombres conocidos como Los Rojos, Comunistas de pura sangre que buscaban experimentar con él, si no fuera por un justo y precisa invasión a Los Rojos por parte de la Capitana Van Louth probablemente el muchacho no estaría vivo o siendo parte de alguna tortura, Así que lo acogieron y lo llamaron Vesta, el cual es uno de sus apellidos.

  -Petrenkoft… ¿Contra quienes luchamos en realidad?

 -Veras muchacho –el hombre da una calada al cigarro- Luchamos contra Los infectados, Los Rojos, y La UCG si los miembros del Cartel del Sol Naciente se ponen rebeldes también tragaran plomo,

 - y ¿Quiénes son esos?

 -Venga chico, vienes de una armada del gobierno ¿y no sabes ni donde estas parado aunque sea? LA Unidad Combatiente Gubernamental o conocida como la UCG son militares adiestrados para matar aquel que trate de derrocar el régimen del dictador, los Rojos son comunistas muchacho, siguen los mandamientos de Karl Marx, Hitler, Stalin y otros bastardos, los del Cartel de Sol Naciente son Mercenarios tipos sin bandos que Los Rojos y la UCG contratan para destruir a los enemigos, no debo explicarte por qué luchamos contra los infectados, ni que fueras un imbécil niño,

- ¿y nosotros que tenemos que ver en todo este lio? ¿Acaso tenemos un nombre?

El comentario del chico genera un silencio incómodo y algunas miradas de cierto odio mientras al fondo se escucha una voz femenina

-¿Quien hizo dicho comentario?

El joven levanta la mano tímidamente quien rápidamente siente la presión de una mano en el hombro, aquella mujer esbelta de cabello rubio y parche en el ojo lo atemorizaba con una mirada desafiante y aquel Kalashnikov reluciente en el hombro infligía temor hasta en sus aliados.

-Si tenemos nombre Niño, Somos la Brigada Vaporizadora, que sepas leer y pelear no te hace un buen soldado ni un buen aliado, venga todos comed rápido tenemos un encargo, Petrenkoft prepara las armas… y tu pequeña sabandija – La mujer apunta a la cabeza del joven con el fusil- Ponte tu trajecito y en marcha hoy serás el tanque del equipo.

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    Después de tanto tiempo nos volvemos a encontrar.

    Antes de Partir, mis pensamientos mas puros y sinceros~

    Le pido aquel que poder tiene sobre mí, Llenarme de una fuerza y resistencia sin igual, Espero cuando deje este plano terrenal, Llegar al país del “Nunca Jamás”.

    No tendré jamás la misma suerte~

    Estaba yo un día en la habitación tirado en la cama, la depresión me consumía, los ataques de ansiedad se incrementaban, la había pasado mal últimamente, los recuerdos de épocas mejores iban y venían, era esos días de mierda, donde lo único agradable es el sonido de las gotas chocar con mi ventana.

    Mujer con el poder de hacerme subir al cielo, Y entre tus piernas conocer un Mismísimo Infierno.

    Nada más entre y te vi enredada, entre las sabanas con otro, Pero como me importas poco, solo supe sonreír mientras veía tu rostro,

    Si Ríes, Reiré contigo, Si lloras, Llorare contigo, Si Sonríes, Sonriere contigo, aun así poco a poco pierdas la memoria, y cada día para ti ya no sea tu hijo… Sino un completo desconocido.

    He pasado Tantas sonrisas y te quiero falsos,tantos abrazos y besos plásticos, tantos encuentros sin sentimientos, tantos fracasos que terminan en "Lo siento".

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Lo escrito proviene de mi alma, yo soy su simple marioneta.. "No quiero Fama, Solo quiero tenerte una vez más en mi cama."

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