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67 min
Hell Roses
Terror |
22.12.19
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Sinopsis

Una joven enamorada ha perdido el contacto con la realidad

 

  1. La niña que  jugó al amor

(Tras esnifar)

Sábado por la noche: Marilyn canta. El encierro en mi habitación se va haciendo cada vez más pequeño y ya no me quedan Snickers (solo hay envolturas vacías). La ansiedad me está enloqueciendo. Vigilo el techo sin parpadear (sé que poco a poco el maldito techo se está acercando a mí).

     Enciendo un porro para compensar. Le doy una profunda calada y simulo ignorar lo que está sucediendo. (Intento asimilar lo que ocurre).

 

(WTF)

     Estoy en el suelo (acostada, mirando fijamente el techo). De repente mis piernas comienzan a estirarse en una rítmica danza que las hace serpentear. No lo entiendo. Siento ganas de reír, pero no encuentro una buena razón para hacerlo.

 

(Efecto calada)

     De pronto, comienzo a reír. Río porque sí. Porque me da la gana reír. Pero realmente estoy llorando. (Llorando en silencio como lo hacía Marcel Marceau).

     Cierro y abro los ojos. Me descubro enseguida con el techo tan pegado a mí que pareciera que estoy debajo de la cama. Siento que estoy  debajo de la cama como solía estarlo de niña para esconderme de mis padres. Sepultándome en vida (estilo Kill Bill, pero a modo propio). No sé si estoy creciendo o si todo se está volviendo más pequeño. (No veo pastelitos ni pociones mágicas por ninguna parte).

 

(Vergüenza)

     Me escondía por vergüenza.  Era una niña y sentía vergüenza por soñar que besaba a Janice Vantyle en los labios. Por querer atarle las muñecas al espaldar de mi cama (a mi dulce Janice), para demostrarle que podía confiar en mí, que no quería hacerle daño (que era sólo un juego).

 

(Vuelo al pasado)

    Demostrarte que no tenías por qué temer…

-Confía en mí Janice. Confía en mí y déjame hacerte el amor. Déjame untar mis labios con tu miel. No temas, sólo quiero morder tu cuerpo que sabe a caramelo fundido con chocolate (que sabe a Snickers).

 

Janice Vantyle: La niña más bella de todo el Estado de Idaho. No puedo dejar de sentirme húmeda cuando pienso en su boca. La boca más fresca y rosada de todo Coeur d´Alene. (La más fresca y rosada del 953 Hedbnrg).

 

  -Bésame Janice. Méteme tu lengua en la boca y derríteme. Toca mis pechos, bésalos, lámelos y vuelve a besar mi boca.

-Átame Janice. Átame y mírame a los ojos con una expresión tierna, dime con ellos que puedo confiar en ti, que no quieres lastimarme. (Que entendiste mi juego).

 

(¿Me deseas como yo a ti?)

-Hace tiempo que no sé nada de ti Janice.

-Naugatuck está muy lejos de Coeur d´Alene.

-Está muy lejos de Idaho (83814).

-Yo estoy muy lejos de ti, pero te pienso.

-¿piensas en mí?

-¿Te sientes morir por mí al recordarme, como yo por ti?

-Janice Vantyle. Qué lejos estás de mí.

 

(Recuerdo)

-Sonreías cuando me veías a los ojos y te sonrojabas.

-Coloreabas mi vida con tu perfumado cabello.

 

(Exhalo)

Cabello Janice: Olía y brillaba como  la miel. (Hoy quiero degustarlo, saborearlo, lamerlo para poder comprobar que sabía igual).

 

-Te amo Janice. Te espero debajo de mi cama. En la casa más fea de mi calle. La última casa subiendo por la tranquila y olvidada Naugatuck. La casa más fea de la tranquila Naugatuck, colonia de portugueses donde mi familia sobra. Donde tú faltas…

-Átame con tu cabello Janice Vantyle y dime con tus ojos que no hay nada que temer. Dime que me amas como yo a ti y te prometo que ya no tendré miedo.

-Estoy sola. Sola y te deseo aún Janice Vantyle.

 

 

(Última calada)

     Cierro los ojos y veo a Janice desnuda junto a mí. Está de espalda a mí. Ya no es una niña. Ya no soy una niña. Janice duerme y yo la contemplo. Me siento llena de su amor y la cuido. Cuido a mi Janice. Ya no existe la vergüenza.

 

-Te amo Janice Vantyle. Ámame. Déjame besar tu boca. Abre tus piernas y bríndame tu miel. Ámame como te amo. Fundamos nuestros cuerpos (como un Snickers). Refugia mi cuerpo. Tengo miedo Janice. Ocúltame en tu cama. Cúbreme con tu cuerpo desnudo, bésame en los labios y dí que me amas. Ámame un poco más de lo que yo me amo… 

 

  1. La niña que encontró una telaraña

Reglas para mantener una charla con Nofearmysex94:

 

“Escribir de forma correcta e ir al grano”.

 

(En algún punto de una conversación)

 

Sweet-lady92 says:

¿Si dejo que Zack manosee mis nalgas soy una perra?

 

Nofearmysex94 says:

¿Te gustó que te manoseara las nalgas?

 

Sweet-lady92 says:

¡Sí!

 

Nofearmysex94 says:

OK

 

Sweet-lady92 says:

¿Soy una perra?

 

Nofearmysex94 says:

No.

 

Sweet-lady92 says:

¿Segur..?

 

Nofearmysex94 says:

Escribe bien o se acaba esta conversación.

 

 

Sweet-lady92 says:

¿Seguro?

 

Nofearmysex94 says:

¡Sí, seguro! ¿Le manoseaste tú algo?

 

Sweet-lady92 says:

¡Sí! Masturbé su miembro.

 

Nofearmysex94 says:

¿Te gustó hacerlo?

 

Sweet-lady92 says:

Sí… Pero creo que no debería gustarme.

 

Nofearmysex94 says:

Entonces me equivoqué. Sí eres una perra. Una maldita y estúpida perra.

 

Sweet-lady92 says:

¿Por qué?

 

Nofearmysex94 says:

Mañana te contesto esa pregunta.

 

Sweet-lady92 says:

¿Por qué no ahora?

 

Nofearmysex94 says:

Porque no y punto. Si quieres recibir tu maldita respuesta esperas hasta mañana y si no puedes esperar, pues, ¡vete al mismísimo diablo!

 

Sweet-lady92 says:

¿Púdrete maldita?

 

Nofearmysex94 says:

¡Igual tú, asquerosa perra de mierda!

 

Sweet-lady92 says:

Tú eres la perra

 

Su mensaje: “Tú eres la perra” a Nofearmysex94 no pudo ser enviado.

 

(Chat)

     Charlas como estas eran las únicas que podía sostener con algún ser de mi “especie”, aunque casi siempre terminaban mal. Muchas veces traté de ser amable, pero un día comprendí que esa no era mi naturaleza. Simplemente no podía ser amable con quienes no amaba (¿amaba?). Pero con todo y eso necesitaba seguir manteniendo esas conversaciones, pues, no podía dejar de sentirme sola. De alguna forma, las personas con las que me comunicaba a través del Messenger me brindaban algo de la compañía que necesitaba (y para ello no era preciso que fueran mis amigos).

 

(Escuela)

   En la Escuela Superior de Naugatuck yo era una especie de cosa rara con la que ni los chicos raros de allí querían relacionarse, a menos que necesitaran drogas o sexo eventual (claro está, este último servicio lo ofrecía sólo a chicas, pues, yo no copulo con los hijos de Adán). Sin embargo, sólo bastó con que colocara en la cartelera pública de la escuela un anuncio en el que me  promocionaba como consejera sexual, y en donde dejaba mi dirección de correo electrónico, para que en menos de lo que dura un M & M entre el paladar y la lengua estuviera incluida en los Messengers de los chicos y chicas más populares de la escuela, quienes tenían una gran necesidad de mi asesoría y que, por supuesto, ignoraban quien era yo en realidad. (Es más fácil creer una mentira que aceptar una verdad).

 

(Chica popular)

     Así fue como de la noche a la mañana me convertí en la chica con más amigos en el cyber espacio y la más sola en su casa, en la escuela y en sus recuerdos (mis únicos recuerdos son los de la escuela elemental de Coeur d´Alene donde conocí a Janice y donde ella no me conoció).

 

(Amigos)

     Esta  noche tengo invitados especiales: Rachel, Mónica, Phoebe, Ross, Chandler y Joey. Juntos vamos a inyectarnos heroína, completamente desnudos debajo de mi cama. (Quiero escupir en la cara de los que se ríen de mis amigos). (¿Existen los amigos?).

 

(Consultas)

    Las inquietudes de los chicos y chicas eran casi siempre las mismas (qué debían hacer si ingerían el semen de un chico desconocido, qué les sugería sobre sostener una relación con varios chicos o chicas a la vez, cuán malo era sentirse atraído por alguien del mismo sexo, cuánto dolía el sexo anal, entre otras). Mi única respuesta era: “Somos dueños de nuestros cuerpos y dueños de sentir y hacer con él lo que se nos venga en gana”.

 

 

(Mi opinión)

     Toda conversación podía fluir libremente sin que me molestara, sólo si a mi interlocutor no se le ocurría incluir en ésta algún vestigio de una moralidad mal interpretada (pues en ese preciso instante daba fin a la conversación, no sin antes mandarlo al diablo).

     Desde hace poco tengo muy claro que es la moralidad y no estoy dispuesta a aceptar que nadie cambie mi modo de pensar con estupideces. 

 

(Moralidad)

     Nada de lo que yo haga o piense puede ser considerado inmoral, si con ello satisfago alguna necesidad.

     Por otro lado, de manera muy personal, considero inmoral permitir que otros me hagan daño o permitir que otros tomen decisiones por mí.

 

(Bien/Mal)

     Para mí el bien y el mal dejaron de ser algo, el mismo día que eliminé de mi mente la existencia de fuentes superiores para cada uno de estos conceptos (Tendría doce años tal vez).

 

-Si Dios existe ¿dónde está el bien? y si el diablo existe ¿por qué se le permite hacer el mal? (esas fueron las preguntas con las que comencé a crear mi juicio).

 

     No sé si por pensar así iré a parar al infierno, pero de algo sí estoy segura: NO CREO QUE ESE LUGAR EXISTA.

 

  1. La niña que contó su historia

 

(Mi porro se esfumó)

     De nuevo escucho su llanto y a penas son las dos de la madrugada del domingo. ¡Maldita sea, no sabe cuánto la odio! ¿Qué diablos hace con él si no le gustan sus costumbres?

 

-Maldita muerta en vida. ¡Termina de darle el culo y disfrútalo o vete de aquí y déjame por fin dormir!

-¡No te tengo compasión! No eres una maldita inválida que no pueda defenderse…

 

(La odio a ella y a su llanto)

     Odio el llanto de los que se hacen débiles. De los que fingen ser débiles para no salir y enfrentar sus vidas. Odio a mi madre por ser una parásita que no quiere ser fuerte y llora para ser débil…

 

(Costumbres)

    Todos los sábados por las noches, mí padre llega a las nueve en punto. Después de esa hora no se me está permitido salir de mi habitación (no tengo a donde ir y no se me permite estar en ningún lugar de la casa que no sea mi habitación).

     Todas las noches sabatinas, después de las nueve, Rocco Sifreddi (y su miembro de ¿10´?) se adueña de la casa más fea de todo Naugatuck. Las personas que están a dos millas a la redonda de la última casa subiendo por la colonia de portugueses de Naugatuck pueden escuchar los gemidos, sonidos, gritos, palabrotas, los ¡Oh Dios mío! de los (y las) protagonistas de las películas de Rocco (Animal trainer I, II, III; Initiation I, II; entre otras).

 

(Yo también los puedo escuchar)

 

-Después del festival de cine de Rocco viene el grotesco espectáculo íntimo.

 

(Acto primero)

 

Madre: Llantos, gritos, súplicas, promesas huecas de abandonos futuros.

 

Padre: Risas, palabrotas, golpes, órdenes, gimoteos,  alaridos.

 

(Acto segundo)

 

Madre: Llantos. Gemidos. Gritos. Súplicas que ruegan un alto. (Mi madre grita como si le estuvieran metiendo un destornillador por el culo).

 

Padre: Repite de memoria los parlamentos de Rocco. (Mi padre ríe como un demente y grita que necesita más).

 

-Se merecen.

-¿De qué me vale no poder salir de mi habitación si de todas formas estoy obligada a escucharlos?

   

(Hora de huir)

-¿Qué desea señorita?

-De momento, sólo tres pastillas de Diazepam disueltas en una botellita de Evian edición especial con sabor a Janice.  Espero a alguien ¡Gracias!

-Enseguida traigo su orden.

 

(Francés)

      La maestra de francés es una diosa. Danielle Wells, Venus de Milo. Los lunes veo francés en la Escuela Superior de Naugatuck. Los lunes veo los torneados pechos de la diosa de francés en la Escuela Superior de Naugatuck.

 

-Salut mademoiselle! Pouvez vous m´aider, s´il vous plait?

- Oui! Est-ce que je peux vous aider?

- Je voudrais faire la réserve pour deux billet d´avion

- Quel est la modalité de payement?

 

(Silencio sepulcral y lágrimas fluyendo)

-Au secours! Au secours! Au secours! Au secours! Au secours! Au secours!

 

(Grito desgarrador)

-Aidez-moi, nous! (Nadie viene en mi auxilio).

 

(¿Pasan las horas?)

     Son las cinco de la madrugada del domingo y mi madre aún llora. Sólo sabe llorar. Llora por ella. Llora por su familia. Llora y llora pero nunca se fija que estoy aquí y que quiero que deje de llorar.

 

(Mamá)

      Ella nació en Ecuador. Un país de Latinoamérica que se jacta de estar en la mitad del mundo (La línea ecuatorial no sólo pasa por Ecuador, de hecho le da la vuelta al mundo imaginariamente, pero los ecuatorianos se sienten especiales por eso).

     Conoció a mi padre en Coeur d´Alene, donde yo nací. (956 Hedbnrg Coeur d´Alene Idaho. 83814).

 

(Papá)

     Mi padre es de Phoenix. 1453 Cinnabar Ave.  Apt. 203. Phoenix Arizona. 85020. (No era su dirección verdadera).

 

(Mamá y papá)

     Mi madre viene de una modesta familia que es mitad indígena y mitad europea. (Son pobres como ratas, pero no son modestos).

     Mi padre creció entre un conjunto de casas rodantes en las afueras de Phoenix. A los diecinueve años trabajó en algunas películas porno para gays (siempre en el papel de activo), fue famoso y viajó a Budapest varias veces, pero pronto quedó en el olvido (su pene no llegaba a las 7´). Ahora se gana la vida vendiendo drogas en las calles y protegiendo prostitutas. Es el proxeneta blanco de Naugatuck.

     Mi padre era vendedor de drogas en Coeur d´Alene, pero tuvimos que mudarnos a esta ciudad de mierda para que no le cortaran el cuello por irrespetar los límites de su zona laboral. Su ídolo es Rocco Sifreddi (algo le quedó de gay).

     Mi madre de vez en cuando me enseña español. Yo no quiero aprender su estúpido español, sólo quiero aprender francés con la maestra Danielle Wells en la Escuela Superior de Naugatuck. (Quiero que sea lunes).

 

-Quiero aprender francés con la señorita Danielle Wells (desnudas ambas en las duchas de la Escuela Superior de Naugatuck).

 

Danielle Wells: Una diosa con la presencia y los labios de Angelina Jolie, los senos y los ojos de Salma Hayeck, la piel y las manos de Nicole Kidman, las piernas y la sonrisa de Julia Roberts, la cintura y el trasero de Beyoncé y el  cabello y el encanto de Jennifer Aninston.  (No he podido ver sus pies).

 

-Aidez-moi, nous! Aidez-moi, nous! Aidez-moi, nous! Aidez-moi, nous!

-Danielle. Danielle Wells. Aidez-moi, nous!

 

     Ahora tengo sueño. Sueño cortesía Diazepam.

 

  1. La niña que besó a una mariposa

 

(¿Despertando?)

     Cuatro y media de la tarde de un domingo en Naugatuck. Reina el silencio (qué estarán haciendo los inocentes).

     Cuento el poco dinero que tengo para ver si puedo comer en Mc Donald´s. (Siento asco por lo que mi madre pudo haber preparado).

     Abro los ojos. El techo está en su lugar. Sobreviví otro sábado por la noche en el encierro de mi habitación.

 

(Tocan la puerta)

–Te busca una tal Gale. Dice que quedaron de acuerdo para hacer juntas un mapa de Washington que les pidieron para geografía. (Voz de mi madre).

-¡Sí! Dile que en un momento bajo (le contesto con tono de molestia).

 

Gale Red: La niña mitad americana y mitad japonesa. La muñeca exótica que se sienta a mi lado en la clase de geografía. No logro recordar cuando quedamos en hacer el mapa del Estado de Washington juntas. (Me levanto a toda prisa, orino, cepillo mis dientes, lavo mi rostro, me visto, acomodo torpemente mi cama, recojo las envolturas de Snickers, me miro en el espejo, sonrío con malicia con mi reflejo, bajo a recibirla).

 

(Pasando por la sala)

     Mi padre duerme frente al televisor. Están transmitiendo un partido de Hockey y mi papá está vertiendo sobre el sofá y sobre sus calzoncillos a cuadros una botella de Coca-Cola verde de edición especial. (A él nunca le ha gustado el Hockey).

     Mi madre cubre la escena con una sábana limpia (así es ella, todo lo cubre y sigue como si nada).

     Abro la puerta. Gale espera sentada en el porche cruzando sus hermosas piernas niponas. Lleva una pequeña falda de jeans negra y una blusa blanca que se ajusta a su dorso y permite ver su delicado ombligo. (De que color serán sus pantaletas. A qué olerán sus pantaletas. Usará pantaletas. Ese es el verdadero Victoria´s secret).

 

-¡Hola!

-¡Hola dormilona! ¿No recordabas nuestro arreglo?

-¡Sí! Sí, lo recordaba, pero anoche no pude dormir bien. ¿Cómo estás? (aparte de extremadamente deliciosa)

-¡Bien! ¿Puedo entrar?

-¡Seguro! ¡Disculpa aún ando un poco dormida!

-¡Sí! ¡Lo sé! (Gale ríe como un ángel)

 

     Gale pasa frente a mí y me desarma con la fragancia y el brillo de su cabello negro-azul. Respiro profundo y simulo que no ha ocurrido nada…

 

(Yo)

     En la escuela Superior de Naugatuck soy una especie de paria con la que sólo se involucran por momentos aquellos que quieren que les provea algo de LSD, Chrystal, marihuana o Diazepam. Mi padre me surte con algo de drogas para que vaya independizándome económicamente. (De vez en cuando me gusta hacer cócteles con éstas). Nunca una niña bien, como Gale Red (una Lucy Liu más hermosa que Lucy Liu), se me acercaría, es más, sus padres jamás lo permitirían.

 

Escuela Superior de Naughatuck: Allí sólo se me acercan niñas feas que se sienten atraídas por mi hermosa figura de un metro setenta (una de ellas, la más fea de todas, es Verónica Guanta). Tengo los ojos azules, nada especiales, me teñí el cabello de negro, mis senos son hermosos y me visto de negro completamente, sólo mis gafas (Channel) para el sol que vienen en una montura grande de forma hexagonal son de color blanco. Las compré en una venta de garaje a una anciana que vivía cerca de mi casa y que murió de un infarto cuando unos amigos de papá decidieron ver que más tenía para ofrecer en su hogar.

 

(WC)

     He tenido varios encuentros sexuales fortuitos en los sanitarios de la Escuela Superior de Naugatuck. Chicas feas que en tiempos de necesidad no pueden ser despreciadas (feas pero femeninas, no me gustan las marimachos). Pero son sólo eso. A ninguna de ellas le permitiría jamás atarme las manos (y jamás perdería mi tiempo atando las de ellas).

 

Verónica Guanta: Es la hija de unos inmigrantes ecuatorianos ilegales que conocen a mi madre. (Es amiga de Gale). Es de baja estatura y sus tetas son enormes. Usa lentes de contacto azul que la hacen lucir como una especie de chupacabras con conjuntivitis, pero ella está convencida que con estos se parece a la protagonista de Underworld. Se cree una obra de arte. (Debería morir en una caja fuerte). Es la única de mis clientas a la que le proveo drogas completamente gratis (no puedo recordar por qué hago esa excepción).

 

Gale Red: Ella es otra cosa. Empezó a acercarse a mí ya que por su ascendencia japonesa muchas veces sufría discriminación, experiencia que le despertó un poco de empatía hacia mí.  (Al menos eso creo). Me gusta. Me gusta demasiado. Siento corrientazos cada vez que su cuerpo (que quema) me roza. La adoro, pero lamento que no existan muchas probabilidades con ella y evito hacerme vanas ilusiones.

 

(Subimos a mi habitación, cerramos la puerta, guardamos silencio)

-¡Este lugar apesta a marihuana!

-Es un nuevo insecticida, huele así. (Gale me mira incrédula)

-¡Muéstramelo!

-¿Quieres que ponga algo de música? (Improviso)

-¡Bueno! ¿Qué escuchas?

-¡Marilyn Manson!

-¡Debí suponerlo por tu tatuaje!

-¿Cómo viste mi tatuaje? (Yo misma me tatué el rostro de Marilyn Manson en el brazo derecho, soy una artista, pero no dejo que me lo vea nadie. El tatuado me llevó a experimentar una nueva técnica de decorado corporal con una compañera de clases durante nuestro tiempo libre, pero la muy perra lloraba demasiado).

-Lo vi mientras te bañabas en las duchas de la escuela. (Contestó en tono risueño)

-¡Hey niña pervertida! ¿Qué haces viéndome mientras me baño? (Risas delicadas como flores de cerezo)

-¡Lo mismo que haces tú cuando me miras en las duchas! (Siempre pensé que no se daría cuenta)

-¡Creí que eran los hindúes y no los japoneses los que tenían un tercer ojo! (Y ella da la estocada final)

- ¡Y yo creí que sólo te gustaban las chicas feas!

 

     (Nos miramos un instante eterno en el que el tiempo parecía girar al revés y en el que la canción de Marilyn Manson parecía una dulce balada de Celine Dion). No hubo más sonrisas. No sé quien comenzó a acariciar a quien. Sólo sé que me sentía como una pequeña cachorra sarnosa a la que una dulce niña iba curando sus llagas con caricias y besos. Dulce niña de besos sabor a tic-tac de menta. Dulces besos sabor a menta que detienen el tic-tac.

 

(Seda y Porcelana)

     No había que hacer mucho esfuerzo para desvestir ese maravilloso cuerpo de suave y  nívea piel…

     Su aromático cabello negro me transportaba a dónde el sol se duerme.

 

-Gale, mi pequeña Madame Butterfly, acaríciame con tus manos y dime que es verdad. Dime que tus pequeños pechos me pertenecen. Que yo te pertenezco y que me vas a cuidar.

 

     Con suavidad extiendo a mi hermosa ninfa en mi cama y hago un ademán para atarla. Ella cierra los ojos. Su rostro habla de paz y duerme.

 

(Confía en mí)

     Ato sus manos y recorro su cuerpo con mis besos. (Lentamente, como si caminara por primera vez por las inmaculadas calles de Tokio). Extraigo su elixir. La beso otra vez y la acaricio. Es mía y soy de ella. Sé lo que quieres. Sé lo que te gusta y estoy aquí para complacerte. (¿Te estoy complaciendo?).

     Gale se dobla sin emitir sonidos. Su respiración me lo dice todo. Su piel me lo dice todo. Leo en su piel que es feliz. (Suspira confiando en mí).

     La beso en los labios y su aliento me devuelve el aliento. Beso todo su cuerpo (como si tomara con los labios pequeños rolls de sushi de una bandeja humana). La desato con cariño y le ofrezco las pequeñas cuerdas. La beso por largo tiempo delatando que la adoro…

 

(Llega la hora de la verdad)

     Gale me da pequeños besos en los ojos. Su torso se levanta erguido. Sus piernas me rodean con suavidad (tiemblo). Recoge su cabello con gracia y exhibe sus pequeños e inflamados senos que semejan dos hermosas réplicas en miniatura del Monte Fuji. Me vuelve a besar, ahora en la boca, otra vez en los ojos y susurra en mi oído que no tema. Se vuelve a erguir como la hermosa Circe de Vanessa Williams en la Odisea de no sé que director (sólo recuerdo un director si su nombre es Tim Burton) y me mira tiernamente, como diciéndome “no hay nada que temer”. Me besa en los labios y comienza a atarme con suavidad. Besa mi cuerpo, acaricia mi carne dolorida. (No temo. Confío en ella y me permito cerrar los ojos). La amo. (¿Será muy pronto para amar?). Todavía sé amar.

 

Gale: Diosa sagrada de mito nipón, enséñame tus ritos y seré tu sacerdotisa por siempre…  

 

Gale: Delicada flor de loto enséñame a flotar entre las nubes. Llévame de tu mano, no me sueltes. Sujeta mi mano por siempre…

 

Gale: Toma mi cuerpo, te lo ofrezco. Besa mi entrepierna y dame a beber de tu boca. Bésame para siempre…

 

Gale: Dulce Gale. Donde estaba escrito tu nombre cuando yo nací. Hermosa princesa mitad americana, mitad japonesa (nacida cerca de Veradale. Washington State 99037) Te esperé siempre…

 

(Negro-Azul/Mirando a Gale)

-Gale cúrame las heridas.

-Gale enséñame dónde duerme el sol, despertémoslo y hagamos un pacto con él para que ilumine tu hermoso cabello negro-azul por siempre…

 

 

 

(Gale Red desató mis manos)

     Dormimos abrazadas escuchando el fresco tic-tac del reloj. El paso del tiempo es refrescante cuando haz hecho el amor.

 

(Diez y media de la noche)

-Me voy Julia. (Gale besó mis ojos y me susurro al oído “no hay nada que temer”).

-Te amo… (Gale no me escuchó).

 

     El aroma del cuerpo de Gale seguía en mi cama (la fragancia del cabello de Gale seguía en mi alma).

     El número de su teléfono Nokia 5220 me esperaba sobre la mesita de noche… (No me sentía más sola).

 

  1. La niña que recibió un obsequio

     Al día siguiente me desperté más temprano que de costumbre. (Todos los demás días me levantaba tarde, pero los lunes eran la excepción, pues, no resultaban tan malos como el resto de los días en la Escuela Superior de Naugatuck).

 

Lunes cualquiera:

 

09:00 am a 10:30 am. Durante las dos primeras horas tenía gimnasia, mi clase preferida (que sin falsos pudores confesaré que lo era, pues, luego podía recrear mi mirada en las duchas).

 

10:45 am a 12:15 m. Después veía francés con la señorita Danielle Wells (que prácticamente no era humana. Era una diosa del sexo, una Afrodita Pandemos que destilaba lujuria por sus voluptuosos senos y hablaba en francés).

 

12:30 m. Había hamburguesas con queso en la cafetería para almorzar.

 

01:45 pm a 03:15 pm. Terminaba mi día escolar en la clase de geografía del señor Pittman, quien solía rascarse el trasero sin ningún miramiento, y a quién habituábamos fotografiar con nuestros teléfonos en plena faena para luego competir por cual fotografía había sido la mejor (se ganaba dinero o cualquier otra cosa de valor). También existía un premio adicional para quien tuviera la cámara con mejor resolución en su dispositivo telefónico. Era toda una exhibición de Nokia, Siemens, LG, y todas las marcas conocidas.

 

(¿Día después?)

     Pero ese lunes, era sin duda el lunes más especial de toda mi vida. Mientras orinaba, repasaba en mi mente, paso por paso, todo lo que había ocurrido el día anterior en mi habitación durante la visita de Gale.

     No imaginé nunca que algo así me pudiese ocurrir. Seis meses de una distante relación no me habían revelado que lo nuestro era otra cosa. Ambas tratábamos de frenar lo que sentíamos. Creíamos que lo mejor era seguir amándonos en silencio, simulando que la otra no lo sabía. Pero no hay nada (ni siquiera el verdadero amor) que pueda sofocar lo que dos han concertado de mutuo acuerdo, aunque haya sido hecho el trato con silenciosas miradas.

     Luego de mi corta meditación y ahogada por la emoción de saberme en el “día después” me bañé, me vestí lo mejor que pude y salí a esperar el autobús.

 

(¿Le escribo o no le escribo?/Mi dilema)

     Luego de pensarlo muy poco, me decidí por escribirle. La saludé, ocultando un poco las emociones y le prometí que en un corto plazo de tiempo le escribiría un poema (cómo demonios se escribe un poema).

 

(No hubo respuesta)

     Llegó mi autobús. Comenzó el día de la verdad. (El día después).

 

     Miro por la ventana del autobús una panorámica de Naugatuck (la ansiedad me está matando). Casas pequeñas, (algunas grandes), jardines de hortensias (muchas hortensias azules), el único supermercado, la tienda Bluckbuster, el nuevo Mc Donald´s, la gente caminando…

     Me pongo mis lentes para el sol con montura hexagonal de color blanco, como los que usaban las actrices de cine de los años sesenta (imagino que la anciana que murió de un infarto posiblemente era una actriz). Pinto mis labios con mi lápiz labial de Revlon (beso el vidrio y dejo mis labios Cindy Crawford marcados en la ventana). Disimuladamente saco algo que esnifar. (Cierro los ojos y me pierdo en Gale).

 

     Gale, Gale, Gale…

 

     Dulce Gale. Dulce Lucy Liu tres veces más hermosa. Te amo. ¿Me amas?

 

(Completamente desnuda en las regaderas tras la clase de gimnasia)

     Solo pienso en Gale y en su silencio, mientras el agua recorre mi piel y mi tatuaje de Marilyn Manson enloquece con tantos culos frescos a la vista.

 

-Madura Julia Morton. Algún día te tocaría ser la utilizada. (Yo sé que fue distinto).

-¡U-ti-lí-za-me Ga-le…! (Su mirada me dijo que me amaba).

-¿Por qué no contestas mi mensaje? Necesito tu respuesta. No tardes más Gale…

 

(Cramberries)

     Las duchas van quedando vacías y Dolores O`Riordan canta en mi mente “Dreams”. El agua tibia consuela mi cuerpo desnudo que llora por Gale (que pide Gale). Mis pechos gimen por Gale. Mis piernas se doblan por Gale. Es el día después de Gale. Yo creo que puede funcionar. Yo creo que vale la pena hacerlo funcionar. No tardes Gale…

     No voy a entrar a francés por ti Gale. Te espero en las duchas completamente desnuda…

     Te espero en francés. No voy a entrar en ti. Gale completamente desnuda en las duchas…

 

     Eres mi Dreams de Dolores O´Riordan…

 

El momento: El  silencio es interrumpido mientras el agua tibia recorría mi cuerpo.

 

     “Una docena de rosas rojas por un beso de amor”. De forma sorpresiva, con una pequeña muñeca de rostro de porcelana ataviada como Geisha (en cuyo vestido lucían bordadas delicadamente doce rosas rojas) y esas frescas palabras susurradas a mi oído, Gale, la estudiante más hermosa de toda la Escuela Superior de Naugatuck, me confirmó que lo que había sucedido entre nosotras la tarde anterior había sido tan especial para ella como lo había sido para mí.

 

-¿Dónde estabas?

-Mirándote

-¿Por qué no contestaste mi mensaje?

-Tenía que hacer un mapa del Estado de Washington y tenía que terminar de bordar una docena de rosas.

-Te amo Gale

-Adiós Julia

 

La espera: Completamente desnuda en las duchas, en la oscuridad de las duchas, entre el vapor de las duchas te esperaba dulce Gale.

 

     Gale se despidió rápidamente, por temor a que alguien nos descubriera, no sin antes fundirse en mí en un refrescante beso que me supo a tic-tac. (A tic-tac de naranja tal vez). Besó luego mis ojos y me recordó que esperaba con ilusión el poema que ofrecí escribirle hacía unas horas en un mensaje de texto (¿yo y mi bocota o yo y mi telefonote?).

 

     Gale. Gale. Pequeña geisha con rostro de porcelana. Desnudas nos bañamos en un manantial de Evian, edición especial, con fragancia de rosas.

 

    Gale. Gale. De cabello negro que endulza mi mente. Déjame vivir mis pequeñas muertes, el resto de la vida, en tu fragante cuello.

 

  1. La niña que me regaló su muñeca

 

(¿Pasaron tres semanas?)

     Nuestra relación se consolidaba cada día más (pero yo no había empezado a escribir el poema que le había ofrecido a Gale).

     Quería hacer un poema para Gale que en verdad fuera significativo y a la vez hermoso. Ella había bordado doce rosas preciosas en el kimono de la muñeca que más amaba cuando era niña. La bella muñeca era ella y parte de su vida, su inocencia en una muñeca (ya no había inocencia cuando amarré sus muñecas). Las doce rosas representaban las seis horas que estuvo conmigo durante nuestro primer encuentro, dos rosas por cada hora, seis eran mis horas y seis las de ella unidas ahora en un solo conjunto (mi tiempo y el de ella ahora eran uno).

 

(Muñeca)

     Tenía que escribir algo bello y significativo para mi amada Gale. A mi especial Gale. Muñeca geisha, dueña de mi tiempo en su tiempo. Inocencia de geisha de porcelana. Maestría de geisha de piel. Mi tiempo y tu tiempo en la suave seda del destino.

     Mi Gale. Mi Geisha Amada Lésbica Endúlzame. Mi Amada Lésbica Endúlzame Geisha.  Mi Lésbica Endúlzame Geisha Amada. Mi Endúlzame Geisha Amada Lésbica. Mi Gale…

     La muñeca que Gale me obsequio no tenía boca. No podía comer. Moriría de hambre (olvidé ese detalle). Guardé mi hermoso obsequio en la primera gaveta de mi mesita de noche. (El cofre donde guardé mi pequeño tesoro).

 

 

(Poema)

      Cómo escribir un poema. No lo sé. Solamente quería que el poema que le iba a escribir fuera perfecto. Perfecto como lo era ella. En el poema quería regalarle mi vida. Quería ser de ella.

     Quería que el poema no sólo hablara de mí, sino que el poema fuera yo. Que al tener en sus manos mi poema (su poema) ella tuviera mi vida en sus manos.

 

-Haz con mi poema lo que quieras. Haz con mi vida lo que quieras. Quema mi poema con el fuego de tu cuerpo-Fuji. Esconde mi poema en el manantial de Evian, edición especial con sabor a miel, que fluye de tu vagina. Sé una con mi poema. Sé una con mi vida. Vivo mi vida como tu vida. Te amo Gale. Gale fuente de mi vida.  Gale eres mi poema. Gale ¿soy tu poema…?

 

(Dueña del tiempo)

     Gale aguardaba con divina paciencia mi poema. Por eso la amaba. Ella era dueña del tiempo y de mi tiempo. No había en realidad una espera. Todo llegaba a su debido tiempo. En la seda del destino ella bordaba mi tiempo y su tiempo. Dueña del tiempo. Señora de mi tiempo. Poseedora de mi vida donde detuviste el tiempo…

 

(¿Tarea de geografía?)

      Otra vez teníamos que hacer un mapa para la clase de geografía. Gale quería que en esta ocasión hiciéramos el mapa en su casa. Haríamos juntas la tarea de geografía. (Recorreríamos juntas de nuevo nuestra geografía).

 

Tú, Gale Red, mitad americana, mitad japonesa.

Yo, Julia Morton, mitad americana, mitad ecuatoriana.

 

  1. El Fuji y el Cotopaxi amándose.
  2. El Fuji y el Cotopaxi adorándose.
  3. El Fuji y el Cotopaxi (mismo género) dos bellezas naturales a las que hay que temer…

 

     La visita a la casa de Gale (nuestro encuentro para hacer la tarea de geografía) sería el domingo siguiente. Era miércoles, en silencio me columpiaba en un parque infantil pensando en cómo debería actuar frente a sus padres (El LSD me ayudaba a pensar).

 

 

 

(Meditación)

     Gale, tampoco era de Naugatuck sino del Estado de Washington. De la costa pacífica (de la costa que arrastraba las pequeñas pantallas iluminadas con fragantes velas que su madre solía enviar a sus antepasados con notas escritas en japonés).

 

(Meditación)

Antepasados: Pasados antes del pasado. Pasados ante nuestro pasado. Pasados muy pasados. Cuanto haya pasado antes del pasado. Tendremos un solo pasado. Gale borra mi pasado anterior a mi pasado. Gale vivamos nuestro pasado para que se difuminen los antepasados. Gale, juremos recordar nuestro pasado y dejará de existir todo lo que sea anterior a él. Borraremos de nuestra mente el antepasado. Sólo recordemos nuestro pasado…

 

(Historia de Gale)

     Su familia se había mudado a Naugatuck debido a que a su padre, un agente de ventas de bienes raíces de la Century, lo habían transferido para que trabajara en una de las agencias de esta ciudad. Según Gale, para su familia esto era un hecho importante, pues aquí se sentían más cerca del progreso, y ese progreso lo representaba sin duda lo próxima que estaba Nueva York. A mí me parecía absurdo tal razonamiento, pues, aunque Nueva York estaba cerca de Naugatuck (o Naugatuck cerca de Nueva York) parecía como si estas dos ciudades estuvieran tan lejos como lo estaba Tokio de las costas del estado de Washington.

 

(Naugatuck)

      Vivir en Naugatuck te asfixiaba. Era como estar encerrada en un pequeño cajón de madera de un metro de largo, cincuenta centímetros de alto y cincuenta centímetros de ancho, que además estaba recubierto con acero y tenía puertas de titanio, en donde te encerraban y botaban la llave  (era sumamente estúpido pedir auxilio, pues, nadie podía hacer nada para sacarte de allí). Poco a poco morías ahogada en tus heces y tu cuerpo se entumecía y adoptaba una posición fetal por el resto de los días que le quedaban a tu denigrada vida. (A nadie le importaba sacarte de allí así que era estúpido gritar).

 

(Nueva York)

     Club 21. Entre la quinta y la sexta avenida. Huyamos juntas Gale. Escondámonos en las bodegas secretas del Club 21. Hagamos el amor en la misma escalera donde Hemingway folló con la novia del mafioso “Piernas de Diamante”. Burlémonos de la muerte Gale. Follemos hasta morir. “Piernas de Diamante” está muerto. Hemingway está muerto. La novia de “Piernas de Diamante” está muerta. Tú y yo estamos vivas y podemos follar. Follemos en la escalera de la bodega del Club 21 entre la quinta y sexta avenida de Nueva York. Follemos mientras vivamos, mañana moriremos.

 

(Historia de Gale)

     Muy a pesar de lo que para los padres de Gale representaba vivir ahora en Naugatuck, para ella, ese cambio significó abandonar su anterior escuela y a sus más entrañables amigos (y a una chica en especial por la que se sentía atraída). Claro está, todo eso lo supe a medida que nuestra relación iba haciéndose más estrecha.

 

(Cosas en común)

     A medida que hablábamos, Gale y yo íbamos descubriendo que teníamos muchas cosas en común y eso nos iba acercando cada vez más. (Además, durante la clase de geografía, el señor Pittman mencionó que los aborígenes de América eran de origen oriental y que habían llegado al continente a través del Estrecho de Bering, así que de una forma o de otra empezamos a creer que nuestros destinos ya estaban escritos: dos mujeres mitad americanas y mitad asiáticas se reunían por fin después de varios siglos. Su amor había triunfado a pesar de todas las trabas que los antepasados pusieron en sus caminos).

 

(Madre de Gale)

     La madre de Gale era de origen japonés (de ella, Gale había heredado su hermoso cabello negro-azul) y era en extremo cautelosa con las amistades que su hija seleccionaba. Obviamente yo, una chica que vestía de negro todos los días, que siempre utilizaba unas enormes gafas para el sol con una gruesa montura blanca, que tenía en cada oreja cuatro sarcillos y un tatuaje con el rostro de Marilyn Manson en el brazo derecho, no era precisamente el tipo de amistad que ella procuraba para su querida hija (y eso que ella no sabía quiénes eran mis padres).

 

(Padre de Gale)

     Era americano de origen irlandés. Lo vi en una ocasión mientras llevaba a Gale en su Cherokee a la escuela. Sonreía como irlandés (¿Escuchará a U2 o a The Cramberries?) ¿A cuántos terratenientes de Dublín masacrarían sus antepasados?

 

  1. La niña que no se cambió la ropa

 

(Meditación)

      La madre de Gale no me va a querer cerca de su hija con esta apariencia. (Eso es seguro) ¿Por qué no puedo ser tan elegante y dulce como Paris Hilton?

 

(Mamá de Gale)

      Su hija y yo nos amamos pero no es necesario explicárselo, eso los padres (y las madres) no lo comprenden (no hace falta que lo comprendan). Somos las nuevas mejores amigas (basta con decir eso).

 

(Meditación)

     Pero sé que la madre de Gale no me va a querer cerca de su hija cuando me vea. (Y sé que seguramente no me va a importar).

 

(Mi nueva mejor amiga)

     Qué falso suena decir eso después de ver a los participantes del reality show de Paris Hilton (mujeres inseguras y gays muy seguros).

 

(Paris Hilton)

-Quiero ser tu mejor amiga. Sólo eso. Eres como una de las chicas feas y puercas que lamen mi vagina en la Escuela Superior de Naugatuck, pero eres elegante y dulce.

 

(Paris Hilton)

-Ven, lame mi vagina de rodillas en el piso sucio de los sanitarios de la Escuela Superior de Naugatuck.

 

-Ven, lame mi vagina de rodillas en el piso sucio de los sanitarios de la estación de servicio que está en las afueras de Naugatuck.

 

-Ven, lame mi vagina de rodillas en el piso sucio de los sanitarios donde defecan los empleados de los Hoteles Hilton. (No hay uno en Naugatuck).

 

-Ven, lame mi vagina en la celda cinco estrellas donde estuviste presa. (¿Fue en Naugatuck?).

 

(Paris Hilton)

-Me gustas. Pero necesito que tengas un cerebro. Cómprate uno. Tú puedes pagarlo. Hazlo por favor. No puedo salir con niñas sin cerebro (está bien, contigo voy a hacer una excepción).

 

(Paris Hilton)

-Hagamos un video porno y colguémoslo en la red.

 

-Mostrémosle nuestras vaginas al mundo (para que sientan envidia de lo hermosas que son).

 

(Paris Hilton)

-Eres una niña mala (Quiero castigarte).

 

-Eres una niña mala con mucho dinero como para que te valga mierda el mundo (¿por qué demonios finges ser una niña buena?).

 

(Paris Hilton)

-Estoy riendo a carcajadas y lloro (no me hagas caso).

 

-Ven niña mala, vamos a gastarnos tu dinero.

 

-Ven, que mi vagina te espera. Cierra bien la puerta de tu casa, revisa las hornillas de la cocina antes de salir (sabes qué demonios es eso, supongo) y móntate en tu avión privado. No olvides comprarte unas rodilleras, te van a hacer falta, y no olvides traer tu dinero. (Necesito que compres todas las drogas que tengo para ti).

 

(Paris Hilton)

-Te amo Paris Hilton (No finjas ser una niña buena porque rompes mi corazón).

 

(Mamá de Gale)

-Yo no soy elegante ni dulce como Paris Hilton. (Estúpida mamá de Gale: A tu elegante y dulce Paris Hilton no la dejaron entrar en Tokio por drogadicta).

 

-¿Será que los japoneses no consumen drogas?

-Japoneses: ¡consuman drogas y únanse al mundo real!

 

(Padres)

     Los padres sólo se fijan en lo que está a la vista, no tienen la capacidad de ver más allá de la apariencia. Es fácil vivir sin ellos (pues, ellos no saben que en realidad vives).

     Es fácil engañar a los padres si tienes la apariencia y el dinero de Paris Hilton.

     Al diablo con los padres. Al diablo con mis padres. Al diablo con los padres de Gale. (Al diablo con la madre de Gale y la maldita opinión que se haga de mí por mi apariencia ¡No me interesas mamá de Gale!).

 

(Para la mamá de Gale)

-Entiendo que mi ropa no te guste maldita amarilla culo plano, pero no pienso por ningún motivo cambiarme por otra. Me sabe a mierda lo que pienses de mí. Me vas a tener que respetar. Y pienso ir a tu casa vestida así.

 

-Tranquila, no te preocupes por mi ropa (cuando tu hija y yo estamos juntas nos la quitamos y nos lamemos las vaginas mutuamente).

 

(Mamá de Gale)

-Ve lamiendo la vagina de Paris Hilton si quieres, yo tengo la lengua ocupada con la de tu hija.

 

(¿Día de tarea de geografía?)

Domingo. 04:30 pm. Un hermoso césped azul adorna la entrada de la casa de Gale. Pequeñas flores de tonos naranjas, amarillos y blancos circundan los bordes de las cuadrículas de grama. Hay móviles con motivos japoneses por todas partes. En el último escalón del porche están dispuestos de forma ordenada varios pares de zapatos. Veo las zapatillas Nike de Gale (me siento tranquila).

     Al llegar al último escalón considero prudente sacarme las botas (parecen Gucci originales). Me las quito y las coloco de forma ordenada al lado de las Nike de Gale.

     Toco el timbre. Espero durante tres minutos y un hombre de cabello claro, ojos azules y la piel sumamente roja abre la puerta y sonríe. (Es el padre de Gale).

 

-¡Hola jovencita! No era necesario que te quitaras las botas. Vas a estudiar con Gale en el jardín de atrás. Entra por aquella reja y sigue derecho.

 

     Agradezco la información, recojo mis botas y voy descalza hacía la reja. Al abrirla me introduzco en un hermoso pasillo donde hay más móviles con motivos japoneses y el piso está adornado con enormes lajas incrustadas entre el césped azul (se respira allí un fresco aire húmedo). Al llegar al umbral del jardín veo como en el aire flotan pequeñas flores de tonos rosas y blancos que parecen anunciar la entrada a un cuento de hadas japonés.

     Al entrar en el jardín puedo ver como una hermosa fuente de rocas confiere al entorno un toque paradisiaco. Gale está sentada en un columpio de jardín que está tapizado en tonos rosas, blancos y verdes. Su cabello está suelto y la brisa parece disfrutar enredándolo. Definitivamente es el paraíso.

 

-¡Hola Julia! Llegaste puntual.

-¡Hola Gale! Es un lugar muy bonito. (Me siento estúpida al decir eso).

-Ven, siéntate a mi lado. ¿Te quitaste las botas? (Gale sonríe y me siento feliz).

-Sí. Creí que íbamos a estudiar en tu habitación.

-Preferí que lo hiciéramos aquí. Es un lugar muy hermoso. (Gale me mira y sus ojos brillan)

-¿Vamos a hacer el mapa? (pregunto)

-Sí. Pero esta vez lo hacemos a mi modo (responde)

-¡Ok!

-Mi madre no está y mi padre va a salir en un momento a buscarla. Es muy probable que lleguen después de un buen rato.

-¿Ok? (No termino de comprender lo que ocurre o simplemente me estoy haciendo la estúpida)

 

  1. La niña que se cayó del cielo

  

(¿Después de hacer la tarea?)

-Te amo Gale. (Besé su frente y sus labios).

-Adiós Julia (me contestó tiernamente).

 

 (Camino a casa)

     De regreso me senté nuevamente en el columpio del parque infantil. Me levanté y comencé a caminar sin querer seguir avanzando por la calle que conducía a mi casa. La casa más fea de Naugatuck. La casa más horrible, sucia y hedionda de toda la colonia de portugueses de Naugatuck. Siento rabia y lástima. Siento asco y lástima. Por qué tenía que ser yo la hija de un delincuente aficionado a las películas pornográficas de Rocco Sifreddi y de una mujer que avergonzaba a su género al dejarse sodomizar todos los sábados después de las nueve de la noche en horario continuo.

     No quería volver más a esa película de Alfred Hitchcotch versión triple equis.

 

(Hay algo)

     Me siento por un momento en la acera a pensar en Gale. En mí. En nuestra relación. Había una relación. Ya  no éramos un ella o un yo.  Éramos un nosotras. Nuestra relación estaba primero que nosotras. Nuestra relación no nos pertenecía. Éramos parte de esa relación. Éramos parte de un todo. No importaban los extremos (nosotras). Lo importante era lo que existía entre nosotras (un algo que sólo nosotras podíamos entender sin necesidad de explicárnoslo). Era la experiencia ¿Qué es la experiencia?

 

(Gale no sé cómo escribirte un poema)

     No quería que se arruinara. Por primera vez en la vida tenía algo que valía la pena (aunque sólo pudiera disfrutar de ese algo durante unas cuantas horas).

     Teníamos dieciséis años. Ella tenía una vida por delante y yo no sé que diablos tenía.

 

-No tenía nada hasta que te tenía a ti.

 

     No hay nada bello en mis recuerdos que pueda utilizar para hacerte un poema. No sé de poesía. No sé que es la poesía. Sólo sé sentir la poesía sin poder explicarla ¿Es eso la experiencia?

      Tú eres la mejor experiencia que he tenido en la vida ¿Eres tú la poesía?

 

-Gale ¿cómo se escribe un poema para la poesía?

-Gale ¿cómo se escribe la poesía para un poema?

-Gale ¿eres tú mi poesía?

-Gale ¿soy yo la poesía para ti?

-Gale no me respondas. Guarda silencio para que no se disuelva esta experiencia.…

-Gale no me respondas… Solamente sálvame de mi vida.

 

(Como siempre)

     Luego de un largo silencio me levanté y continué mi camino. Llegué. Entré en el porche de mi casa y lo primero que vi fue un par de cauchos Firestone que mi papá había robado por robar y con los que, según él, pensaba hacer un par de “columpios para el jardín” (¿por qué mejor no se dedicaba a hacerle un cunnilingus al cadáver de la anciana que murió de un infarto?).

     También vi (con desgano de vivir) las ramas del viejo sauce adornadas con todos los zapatos viejos que mi papá había colgado en él (en un extraño ritual que atraía la miseria). Además, una extraña fetidez no me permitía respirar, mientras cerraba el primer plano de mi vida observando una montaña de ropa sucia que se podría en una esquina del patio. (Lo más extraño de todo es que eso, en lo que ahora me fijaba, siempre había estado así).

 

(Seguí adelante)

     Entré en la casa. Mi madre estaba llorando desconsolada en el piso de la sala (yo sabía que no era sábado y me preguntaba por qué demonios lloraba la infeliz).

 

-Julita, a tu papito unos policías lo esposaron cuando estaba trabajando y lo detuvieron como a un delincuente ¿Qué vamos hacer mijita? Mi madre hablaba en español y yo no lograba comprender completamente lo que decía. (Creo que esa idiota ni siquiera sabía hablar en español).

-¿Qué?

-A tu papá lo interceptó la policía y se lo llevaron detenido.

-¿Y por esa mierda lloras? (Fue lo único que mi inmensa decepción me permitió contestar)

-¡Maldita enferma de mierda! (enseguida sentí como la sangre me hervía y entonces descargué toda la furia que llevaba dentro en esa infeliz mujer que se hacía llamar mi madre)

-¡ALÉGRATE POR ESO! (le increpé sin poder dejar de gritar a todo pulmón)

-¡Por fin tu dolorido culo va a descansar un poco! (ella comenzó a llorar nuevamente)

-¡Cállate maldita loca de mierda! (sentí ganas de patearla, pero me conformé con patear una pequeña mesa de madera y vidrio que tenía frente a mí y que fue a parar contra una pared)

-¡Si tanto te preocupa ve ahora mismo a la comisaría y le pelas el culo por las rejas! (al instante, lancé con toda mi fuerza una bandeja de frutas artificiales que decoraba la mesa del comedor y me acerqué a su oído y grité aun más fuerte)

-¡Muérete maldita enferma!

-¡Te odio maldita loca de mierda!

-¿CUÁNDO VAS A RESPETARTE UN POCO? (yo temblaba y no podía impedir que se me escurrieran unas cuantas lágrimas de rabia después de hacer esa última pregunta).

-Algún día tendrás tu esposo y sabrás lo que yo he vivido (mi madre hablaba con cara de asombro y posible vergüenza, contenía el llanto, pero le fue imposible dejar de llorar porque esa era su costumbre).

-¡Cállate! (mi grito extendido logró silenciar sus gemidos y continué con mi descarga).

-¡Nunca pienso tener un maldito marido que me sodomice porque no le voy a permitir a nadie que me hurgue en el culo como tú lo permites! (levanté mucho más la voz) y ¡nunca voy a tener un maldito marido de mierda porque soy una MALDITA LESBIANA que no se deja tocar el culo por nadie! (y concluí gritando de manera descomunal)

-¡Nunca nadie me va a joder el culo como a ti! ¡MALDITA ENFERMA DE MIERDA!

 

(Milagro)

     No pude contener mi indignación. Después de mi última frase mi madre dejó de llorar enseguida (como si milagrosamente se hubiera curado de su enfermedad) y sin mirarme al rostro se fue a la cocina, como una perra apedreada. (Sólo repetía entre dientes que le entregara la llave del sótano).

     Yo guardé silencio (me sentí limpia y en paz conmigo misma). Era la primera vez que le decía en su cara lo que sentía por ella. Era la primera vez que le decía que estaba al tanto de todo lo que mi padre le hacía (y que ella permitía que le hicieran sin su aprobación) todos los sábados por la noche. (Ella era mi ejemplo de lo que significaba ser una maldita inmoral). Era la primera vez que se daba cuenta que yo ya era una mujer (que yo no era ninguna estúpida). Era la primera vez que le decía en su cara que la odiaba (algo que era definitivo y no existía fórmula en el universo que lo cambiara) y era la primera vez que le gritaba orgullosamente que yo era lesbiana.

     Subí a mi cuarto. Lancé la puerta con todas mis fuerzas y me sentí libre por primera vez en la vida. Libre de la farsa que día a día vivía en esa casa.

     Quería fumar un porro, pero dadas las circunstancias preferí tomar algo más fuerte (¿Qué demonios quería decir con que le devolviera la llave del sótano?).

 

  1. La niña que se volvió artista

 

(Janice o Gale)

     ¿Quién es Janice? ¿Quién es Gale? ¿Cuál de las dos es real? ¿Cuál de las dos es imaginaria? ¿Son reales las dos? ¿Son imaginarias las dos?

 

-Janice tú eres imaginaria, te prefería a ti. No te podía sentir.

-Gale tú eres real, te prefiero a ti. Te puedo sentir.

 

     ¿Cuál de las dos me ama más?

 

-Janice: Nunca me dijiste que me amabas.

-Gale: No me haz dicho aún si me amas.

 

Te amé Janice. Te amo Gale.

 

-Janice: Vives en Idaho. Estás muy lejos de mí.

-Gale: Vives en Naugatuck. No te alejes de mí.

 

     ¿Por qué huele tan mal? ¿Qué es toda esta peste?

 

-Gale: En tu jardín no hay peste.

-Gale: Junto a ti no hay peste.

-Llámame Janice te quiero contar de Gale.

-Llámame Gale, yo no te hablaré de Janice.

 

(Rosas)

     Mi muñeca Geisha con el kimono bordado con rosas duerme en la primera gaveta de mi mesita de noche. Sólo yo tengo la llave de la primera gaveta de mi mesita de noche donde duerme mi muñeca Geisha con el kimono bordado con rosas. Mi tesoro en su cofre duerme.

 

-Mi Geisha ¿Por qué no tienes boca? ¿Cómo puedes comer? ¿Tienes que comer?

-Mi Geisha: Una muchacha de la Escuela Superior de Naugatuck murió por no comer. No quiero que mueras.

 

     Verónica Guanta era muy gorda y tetona y no quería comer. Yo le daba drogas para que no sufriera. La necesitaba viva. Muerta ya no me servía.

 

-Tenías que comer Verónica Guanta. (Anoréxica o bulímica). No comer no te iba a curar tu apariencia de chupacabras con conjuntivitis.

-Yo quería que fueras hermosa como yo. Te iba a ayudar. No quisiste dejarte ayudar y te moriste.

-Estabas loca Verónica Guanta. Maldita indígena yo no quería ser tu amante ni tu amiga, sólo quería que lamieras mi vagina en los baños sucios de Naugatuck.

-¿Por qué te enamoraste de mí?

 

(Mi tatuaje)

    Yo tatué a Marilyn Manson en mi brazo derecho. Yo sé que era hermoso. Yo sé que era idéntico. Verónica Guanta, tú decías que no era hermoso. Verónica Guanta, tú llorabas y no confiabas en que yo iba hacerte un buen trabajo. Yo iba a hacer un buen trabajo, era cuestión de tiempo. Mi tiempo y tu tiempo eran uno. Yo era una artista. Tú serías una obra de arte. Yo labraría doce rosas rojas del tiempo en tu piel.

 

(Nueva técnica)

     Yo desprendería con cuidado las franjas de piel (de tu piel) para labrar doce rosas en ella. Yo sabía lo que hacía -¿Por qué llorabas Verónica? Yo había leído sobre esa nueva técnica en una revista y sabía lo que hacía. –Tenías que confiar en mí Verónica Guanta. Yo até tus manos y te miré con ternura. (Tenías que confiar en mí). Ecuatoriana ilegal. Enana gorda que usabas lentes de contacto azules. Chupacabras con conjuntivitis que creías verte como la protagonista de Underworld. Indígena acomplejada que quería verse como yo. -¿Por qué te enamoraste de mí? -¿Por qué no confiaste en mí? -¿Por qué dejaste de comer? -¿Por qué te moriste? (Tenías que confiar en mí).

 

(Recuerdo)

-Verónica Guanta, mira lo hermoso que quedó mi Marilyn Manson y confía en mí.

 

(La muñeca que duerme)

     Mi muñeca Geisha con kimono bordado de rosas dormía en la primera gaveta de mi mesita de noche. (Yo era la única que tenía la llave de la gaveta. La llave colgaba de mi cuello cerca de mi corazón).

 

-Verónica Guanta, muñeca indígena con el cuerpo labrado de rosas (sin terminar) ¿Dónde duermes tú? ¿Quién tiene la llave de tu refugio?

-Verónica Guanta. Tenías que comer. Tenías que confiar en mí. Tenías que creer en mí.

 

(Gale o Janice)

     ¿Dónde estás Gale? ¿Dónde estás Janice?

 

     Gale, duermes en tu casa de Naugatuck. Janice, duermes en tu casa de Coeur d´Alene. (Verónica, no me importa dónde duermes).

     ¿Dónde duermo yo?

 

     El techo dejó de moverse, ya no le temía. Mis piernas dejaron de estirarse, ya no me reía.

 

-He cambiado. Gale, me haz cambiado. Te amo Gale. Es domingo por la noche. Mañana te veré Gale. Mañana es lunes. Es nuestro día después.

 

     Voy a dormir Gale. Quiero despertarme temprano y comenzar el lunes junto a ti. Quiero salir de mi casa. Ya no aguanto la peste que hay en ella.

¿Qué será esa peste? (No he escrito aún tu poema).

 

  1. La niña que despertó una mañana

 

(Me quedé dormida)

-¡Julia! ¡Julia! Despierta y baja inmediatamente. Tú padre ya está en casa y quiere que bajes rápidamente. (Mi madre llamaba a mi puerta)

-¡Déjame en paz! (Vi el reloj y grité:)

-¿Por qué demonios no me despertaste temprano? ¿No sabes que hoy es lunes?

-¡Levántate y trae tu maldito trasero acá abajo maldita psicópata de mierda! ¡Levántate y baja maldita enferma! (Gritó mi papá. De seguro la chismosa de mi mamá ya le había contado lo que le había dicho la noche anterior).

 

     Me levanté inmediatamente. Me recogí el cabello y me puse los zapatos. Era la hora de la verdad. También le gritaría a mi padre lo que pensaba de él. Le iba a decir quién era el maldito psicópata y enfermo de esta inmunda familia.

     Abrí la puerta de mi habitación, bajé las escaleras y sentí unas terribles ganas de vomitar. La peste que había en esa casa era algo que no se podía soportar. De seguro era el olor que producía la montaña de ropa sucia que se podría en el patio de la entrada (frente al cuartito de la lavandería) esperando que la inútil de mi madre la lavara. (Eso era lo que debía estar haciendo en lugar de andar chismoseando todo).

     Llegué a la sala y la puerta de la entrada estaba abierta. Mis padres no se veían por ninguna parte de la casa, así que salí a ver si estaban afuera. No había duda, esta casa se estaba pudriendo.

     Me quedé de pie en la entrada de la casa preguntándome en donde estarían mis padres y al instante escuché que mi padre gritaba:

 

-¡Ven aquí maldita enferma de mierda!

-¿Dónde están? (Respondí alterada)

-¡En el patio de atrás estúpida! O es que ¿te vas a hacer la loca ahora?

     Caminé en dirección al patio trasero y la peste aumentaba cada vez más. Al llegar allí, vi a mis padres de pie a la entrada del sótano de la casa (con las puertas tipo mariposa abiertas de par en par) tapando sus narices y conteniendo las ganas de vomitar.

 

(Misterio)

     El misterio de aquella situación me consternó. En mi mente me preguntaba qué podía ser lo que pasaba en el sótano como para que mi padre estuviera tan exaltado y mi madre tan asustada. Aceleré el paso y llegué hasta donde ellos estaban.

 

-¿qué sucede? (Pregunté en un murmullo).

-¿No sabes lo que sucede maldita enferma del demonio? O es que ¿te estás haciendo la maldita loca? (Respondió mi padre abofeteándome al unísono)

-¿Qué le dijiste de mí? ¿De qué me culpaste ahora maldita infeliz? Le grité a mi madre. (Ella no contestó).

-No me dijo nada. ¡Aquí lo que sucede es esto maldita estúpida! (Dijo mi padre alterado)

-¡Te voy a refrescar el maldito cerebro perrita infeliz! Mi padre me agarró del cabello y del brazo derecho y me arrastró al interior del sótano (que era de donde surgía la asfixiante peste que inundaba la casa).

 

     Por mi mente pasaron miles de ideas. Una de ellas: “Mis padres habían tramado un complot para asesinarme”. Una vez abajo, mi padre me colocó frente a la vieja nevera descompuesta que guardábamos en el sótano y abrió su puerta.

 

(El hallazgo)

     Del interior de la nevera surgió entonces una masa amorfa llena de gusanos que hedía como debía heder el mismísimo infierno de las mierdas. Cuando pude ver mejor, pude darme cuenta de qué se trataba, y fue entonces cuando recordé  todo.

     La masa amorfa llena de gusanos no era otra cosa que la infeliz Verónica Guanta. Mi obra de arte en completo estado de descomposición.

 

(El taller de la artista)

     Desde hacía un par de meses tenía en el sótano a Verónica Guanta. Una tarde de un viernes había venido conmigo a mi casa para que le proporcionara algo de Chrystal, pero nunca más volvió a salir de ella.

     Nos pusimos cómodas en mi habitación. Escuchamos música y ella colocó su teléfono celular (Sony Ericsson W350) sobre mi mesita de noche. Luego de un rato hice que bajara conmigo al sótano (ella se negó al principio, pero le ofrecí que nos daríamos un tierno beso de amor y accedió), encendimos unos porros. Mientras fumábamos, le comenté de la nueva técnica de decoración corporal que había visto en una revista y le propuse que fuera mi lienzo (ella rechazó la oferta). Seguimos fumando un buen rato en silencio y al terminar le dí su Chrystal y le permití hacerle los honores allí mismo. Ella quedó completamente drogada e inmediatamente le até las manos y los pies (y amordacé) en un viejo catre que teníamos en el sótano. La miré con ternura, besé sus ojos y le dije que no temiera. Inmediatamente comencé a trabajar en mi proyecto.

     Durante varios días pude mitigar su dolor con drogas, pero ella empezó a mostrar resistencia a la hora de suministrárselas (tampoco quiso aceptar nada de comida). Como pude, hice que bebiera algo de líquidos, pero ella se resistió también (e hizo que me molestara). Continué con mi trabajo, pero poco a poco notaba que Verónica Guanta se estaba muriendo, además, las drogas ya no le causaban mucho efecto y ella no dejaba de llorar (la mordaza evitaba que sus gritos delataran mi secreto).

     Con el paso de los días el pus y la sangre comenzaron a causarme un asco terrible. Parecía una perra sarnosa y la fetidez que expelía su cuerpo era algo imposible de soportar. (Si hubiese comido algo su sistema inmunológico habría estado más fuerte para luchar contra la infección).

     Una tarde, cansada de tan horrendo espectáculo, viendo como las hermosas rosas rojas que iba labrando en la piel de Verónica Guanta se iban marchitando, decidí desatarla del catre, amarrarla con cinta para embalar, amordazarla bien y meterla en el viejo refrigerador. Salí del sótano. Respiré un poco de aire para aliviar mi aflicción por no poder terminar mi proyecto, cerré la puerta del sótano con un candado y boté la llave por encima de la barda que nos separaba de un lote baldío. Nadie se daría cuenta. A nadie le importaría. Ella era tan solo una inmigrante ilegal que se rehusaba a ser hermosa.  Merecía ser olvidada. Nadie escucharía sus gritos. Ella no podría gritar. Era inútil que lo hiciera.

 

(El momento de la verdad)

-¿Cómo fuiste capaz de hacer algo así maldito engendro del demonio? ¿No sabes en el lío en que nos haz metido acaso? ¡De un momento a otro la policía va a venir a registrar la casa para buscar drogas para poder inculparme y van a encontrar a esta perra muerta en nuestro sótano! ¿Dime que mierda vamos a hacer maldita inconciente de mierda? (Decía mi padre en tono preocupado)

-Enterrémosla. (Contesté).

- ¡Pues, comienza a mover tu maldito culo y saca esa bola de mierda de mi sótano! Yo voy a ir cavando mientras tanto. (Dijo mi padre) Yo no respondí y comencé a sacar a la horrenda Verónica del refrigerador.

 

(Sacerdotisa)

     Con esfuerzo envolvía el cuerpo de Verónica en la ropa sucia que mi madre había dejado podrir frente al cuartito de la lavandería. No podía dejar de lamentarme al ver las rosas que había tallado en el cuerpo de Verónica completamente marchitas. (De haber sabido que mi trabajo se iba a dañar de esa forma, jamás habría elegido a esa imbécil como mi lienzo).

    Arrastré el cuerpo por las escaleras y por momentos me sentí como una especie de sacerdotisa egipcia (¿habrían sacerdotisas en Egipto?) arrastrando a una princesa momificada a su lugar de descanso. En otras culturas yo sería una especie de diosa que conducía a los muertos a su morada eterna.

     Para cuando terminé de sacar el cuerpo, mi padre ya había cavado un hoyo lo suficientemente grande como para enterrar a Verónica Guanta. (Mi madre vigilaba por si la policía llegaba).

     Dejé caer el cuerpo de Verónica en el hoyo y mi padre inmediatamente comenzó a cubrirlo con tierra. Mientras enterraba a Verónica él me ordenó que me bañara, vistiera y me fuera para la Escuela Superior de Naugatuck. Sentí un gran alivio. Era lunes y quería ver a Gale en el segundo día después.

 

  1. La niña que perdió su muñeca

 

(Felicidad)

     Ese día decidí mostrarme al mundo con todo mi esplendor. Me maquillé y vestí con esmero y me apliqué algo del Chanel número cinco para ocasiones especiales que guardaba celosamente (los amigos de mi papá me lo habían regalado después de salir de la casa de la anciana que murió de un infarto). No cubrí mi tatuaje de Marilyn Manson (quería que todos pudieran contemplar mi obra maestra). Pinté mis labios y besé los labios de mi otra yo en el espejo.

     Mientras me vestía, comencé a definir como quería estructurar el poema que iba a comenzar a escribirle a Gale. Se llamaría “Doce rosas” y hablaría de nosotras (de lo que existía entre nosotras). Sólo que aún no sabía que era la poesía en sí.

     Sentía un gran alivio después de haberme quitado la preocupación de no saber que hacer con el cuerpo de Verónica Guanta. Todo había resultado ser más fácil de lo que creía (a veces los adolescentes debemos confiar en nuestros padres aunque los odiemos). Por primera vez en la vida sentí que las cosas empezaban a marchar bien. Ese día, nada podría disolver mi felicidad.

 

(Despedida)

     Una vez lista, salí de mi casa. La peste poco a poco se estaba desvaneciendo y por un momento sentí que amaba a mis padres. (A veces solemos mentirnos a nosotros mismos).

     Antes de irme, decidí ir al patio trasero y despedirme de ellos.

 

(Escena)

     Mi padre había cubierto completamente el cuerpo de Verónica y estaba removiendo la tierra de todo el patio para que no se notara la diferencia entre la tumba de la responsable de la peste y el resto del lugar.

     Mi madre acarreaba unas cubetas de agua y entraba en el sótano. Estaba lavando cualquier evidencia de que allí hubiese estado Verónica (o lo que los gusanos dejaron de ella).

     Me despedí de ellos entre dientes (no era habitual que lo hiciera, así que no me resultó fácil hacerlo). Mis padres se vieron al rostro y luego clavaron sus miradas en mi brazo derecho y dibujaron en sus rostros una expresión de horror.

     No pude contener la risa. Sé que debió ser impactante ver en mi brazo la cara fantasmagórica de mi amado Marilyn, pero esa era yo y tendrían que acostumbrarse (pensaba tatuar en mi brazo izquierdo la cara de James Simours sacando su excitante lengua).

     Miré alrededor, hice una señal de despedida y comencé a andar mi camino rumbo a la escuela.

 

(Clase de geografía)

01:45 pm Los acontecimientos de aquella mañana no me habían permitido llegar temprano a la escuela. Al llegar logré escabullirme y entrar justamente a la hora de geografía (la única clase donde Gale y yo estudiábamos juntas).

 

     Al entrar a la clase de geografía pude ver de espalda a mi amada Gale. Llevaba un pequeño vestido rosa que se ajustaba a su delicada cintura con una hermosa cinta del mismo color.

      Su cabello brillaba más que nunca y no pude evitar la tentación de acercarme a ella y sorprenderla con un beso.

     Una vez cerca de mi amada Gale, la tomé por la cintura, le dí vuelta violentamente y la besé en los labios confesándole que mi vida le pertenecía para siempre.

 

(Sorpresa)

     Cuando abrí los ojos Gale me veía con una expresión de sorpresa e intentaba apartarme de ella violentamente.

 

-No temas Gale, ambas estamos en esto. Nadie va a dañarnos. (Gale comenzó a gritar como loca y me abofeteó)

-¿qué te ocurre Gale? (pregunté extrañada)

-¿Qué te ocurre a ti maldita enferma de mierda? ¡Zack! ¡Zack! ¡ZACK! (gritaba Gale como si la hubiesen violado)

-¿Por qué llamas a Zack? ¿Qué te ocurre? (preguntaba yo completamente estupefacta por lo que ocurría)

-¿Qué ocurre mi Sweet-lady? (Preguntaba Zack asustado)

 

Zack Whitman: El chico alto, de cabello negro y ojos verdes que ostentaba el cuerpo mejor definido de la Escuela Superior de Naugatuck y que era dueño del título de capitán del equipo de fútbol. Era la persona más repugnante que yo hubiese conocido.

 

-¡La maldita rara me besó en la boca! ¡La maldita rara me besó en la boca! (Gritaba Gale haciendo gestos de asco)

-¡Maldita enferma de mierda! ¡Fenómeno hijo de perra! ¿Cómo te atreves a tocar a mi novia? (Gritaba Zack con indignación mientras me halaba por el brazo derecho)

-¿Qué demonios está pasando Gale? (Pregunté escandalizada)

 

     En mi mente comencé a atar cabos. Gale había estado sufriendo ataques de discriminación por su ascendencia japonesa y de seguro para que la aceptaran accedió a jugarme una broma. Ahora Zack era su novio. Maldita imbécil, eso era lo que era esa maldita japonesita de mierda. Una pobre infeliz que se había burlado de mí a costa de agachar la cabeza y mover la cola como una perra para ser aceptada por los demás.

 

-¿Qué demonios tienes en el brazo maldito fenómeno? (preguntó Zack en tono de burla y frotando la mano, con la que me sujetó el brazo, contra su camisa)

-¡Es un tatuaje con la maldita cara de Marilyn Manson, maldito ignorante de mierda! (Le contesté con el mismo tono)

 

     Zack comenzó a reírse como un loco y Gale, abrazándolo, lo imitaba. Pronto me vi rodeada por toda la clase intentando ver mi tatuaje para poder estallar de risa.

.

-¿Esa es la cara de Marilyn Manson? (Preguntaba casi llorando de la risa el infeliz de Zack)

-Parece el tatuaje de una plasta de mierda (Gritaba Gale riendo como loca)

-¿Quién te lo hizo? ¿Acaso fue un ciego con Síndrome de Down? (Gritaba alguno de los que me rodeaban)

 

     Extrañada por lo que ocurría voltee a ver mi tatuaje y la sorpresa no fue menor a las que ya había tenido esa mañana. Mi tatuaje. Mi hermoso y perfecto tatuaje del rostro de Marilyn Manson era una especie de dibujo abstracto sin forma. Era una enorme mancha de tinta negra bajo mi piel. Parecía como si mi hermoso tatuaje se hubiese derretido.

     Presa del pánico y aún sin comprender lo que ocurría me abrí paso entre el tumulto de estudiantes que me rodeaban y reían sin parar. Enseguida me dirigí hacia la puerta de salida y comencé a correr como una desquiciada sin saber a donde iba a ir. El mundo giraba a mí alrededor y no se detenía. Todo estaba nublado (o tal vez eran lágrimas las que me nublaban los ojos), no podía entender nada de lo que estaba sucediendo.

 

-Gale. Amada Gale ¿Por qué te burlaste de mí maldita perra infeliz?

 

     Me detuve por un momento (respiré profundo) y pude encontrar el camino de regreso a casa. Todas las personas que me veían a su paso no hacían otra cosa que alejarse de mí y mirarme como a una especie de abominación que se había escapado de algún laboratorio.

     No sé cuando llegué a mi casa. Entré sin saludar y subí rápidamente a mi habitación. (Nadie hizo preguntas). Mis padres veían el Show de Ophra por la televisión y no me preguntaron nada. Entré en mi habitación, cerré la puerta y me lancé al vacío de mi cama. Cerré los ojos y dormí. Cerré los ojos y quise morir.

 

(Triste despertar)

     Al despertar no podía contener el llanto. Lloraba tan copiosamente como lo hacía mi madre (sólo que sin gritar).

     ¿Qué demonios ocurría? ¿Qué le pasó a Gale, si tan sólo ayer habíamos hecho el amor? ¿Qué le había ocurrido a mi hermoso tatuaje?

 

(¿Muñeca Geisha?)

     Lloré un largo rato por tristeza pero luego me invadió una enorme rabia. Tenía que hacer algo. Sentía tanto odio en mi pecho que no podía contenerlo. (Yo era una estúpida, ni pensar que en la mañana pensaba en como escribir el poema que le ofrecí a la maldita Gale).

     Acaricié mi pecho y pude sentir que de mi cuello colgaba algo. Era la llave. (La llave de la gaveta donde dormía la muñeca vestida de Geisha con el kimono bordado con las rosas que Gale me había regalado).

     La decisión estaba tomada. Abriría la gaveta. Tomaría la muñeca y la quemaría. Olvidaría a la maldita Gale y comenzaría de nuevo.

     Tomé la llave. Abrí la gaveta. Vi el interior de la gaveta. La muñeca no estaba. La muñeca se había esfumado. ¿Qué ocurrió con la muñeca? ¿Quién robó mi muñeca? (¿Existió la muñeca?).

     Me quedé un largo rato de rodillas frente a la pequeña mesa de noche donde guardaba la muñeca que Gale me había obsequiado. Me sentía enormemente confundida. (¿Me obsequió Gale una muñeca?).

     Todo era vago. Decidí recostarme y tomar algo para estimular mis sentidos. (Algo que me permitiera huir de esa horrenda pesadilla).

 

  1. La niña que no extrañó a su familia

 

(Comienza un nuevo día)

     Al regresar de mi viaje me levanté de la cama y lavé mi rostro. Contemplé mi tatuaje (yo podría acomodarlo). Salí de mi habitación y bajé la escalera. Mis padres aún estaban viendo televisión. Me acerqué a ellos y les sonreí, ellos me sonrieron. Veían “Quien Quiere ser Millonario”. (Las preguntas ese día eran especialmente fáciles).

 

-¿Qué vamos a hacer ahora? (Pregunté)

-¡No sé! (Contestó mi padre)

-¿Por qué no nos vamos para Ecuador? (Preguntó mi madre)

-¿Nos vamos para Ecuador? (Me preguntó mi padre)

-¡Sí! Respondí. (Todos sonreímos).

-¿En verdad eres lesbiana? (Preguntó mi madre)

-¡Sí! (Contesté)

-¿Heredaste mi buen gusto? (Preguntó mi padre viendo a mi madre)

-¡No! Contesté viendo a mi padre (Todos sonreímos).

-¿Te gustaría trabajar en películas porno de lesbianas? Ganarías mucho dinero con la Private Company (Comentó mi padre)

-¡Tal vez! (Contesté pensativa)

-¡Ahora tienen que aprender a hablar en español! (Comentó mi madre para cambiar la conversación)

-¡Sí! (Mi padre y yo respondimos a la vez)

-¡Vamos a cubrir todo esto y a comenzar de nuevo! (Afirmó mi madre)

-¡Está bien! (Contesté yo)

    

     Comenzaríamos de nuevo. Todo volvería a ser como antes. (¿Quería yo eso?).

     Por primera vez en la vida mis padres y yo conversábamos como una familia en la sala de nuestra casa. Éramos una familia normal (¿Qué era la normalidad?).

     Yo pensaba. Reflexionaba en todo lo que escuchaba hablar a mis padres, y fue en ese preciso instante, como atacada por una ráfaga de luz,  que comprendí lo que era la poesía (además tuve las palabras para poder explicar lo que era. “La poesía era  todo lo normal y era todo lo  anormal”). Yo había vivido la poesía. (Ya no escribiría nada para Gale, pero aún así escribiría mi poema).

-Nuestra casa siguió siendo la  más fea de todas las casas. La última casa subiendo por la olvidada Naugatuck. Colonia de portugueses.

-Donde mi felicidad sobró. Donde mis padres no hicieron falta…

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